POEMAS A LOS MAESTROS EN SU DÍA - 2009
Poetas Cajamarquinos
Cajamarca, 19 de Junio del 2009.
Como homenaje a todos los maestros en el “Día del Maestro” les dedicado esta compilación de poetas y poetisas Cajamarquinos que han escrito estos maravillosos poemas inspirados en sus maestros.
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| Eliseo León Pretell | A mi Profesora | |
| Eliseo León Pretell | El Maestro verdadero | |
| Jorge Walter Villanueva Cabrera |
Maestro
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| Camilo Terrones Cotrina | Arenga al Maestro | |
| Blanca Cortez Alvarado | Maestro inmortal | |
| William Escalante Díaz | Maestro | |
| Carmen Lomabardi de Herrera | La Maestra Jubilada |
Eliseo León Pretell

Eliseo León Pretell

EL MAESTRO VERDADERO
Autor: Eliseo León Pretell
*Poeta peruano
Houston Texas, EE UU
Adjetivo casi santo
de la sagrada misión,
al hombre diestro y patrón,
perfil de sabiduría.
¡Maestro! se le decía a Cristo en la Tierra Santa,
hoy se dice al que decanta, la cultura con su guía.
***
El maestro es quien diría,
nuestro perfecto adalid,
el que gana en buena lid,
a la ignorancia atrevida.
El que encuentra la salida, a la libertad ansiada,
maestro es la campanada, en cuánta mente dormida.
***
Un buen maestro da vida,
al villorrio aletargado,
por su rol de apostolado,
es ya muestra de sapiencia.
Con sus dotes de excelencia, es el más diestro instructor,
por su esfera de señor, un dechado de paciencia.
***
Con su gran condescendencia,
sabe enseñar con ternura,
en la situación más dura,
es un dulce compañero.
El amigo consejero, de la juventud turbada,
la cariñosa palmada…, en lo oscuro del sendero.
***
Hecho el más ducho alfarero,
hábil moldea seguro,
el inmediato futuro,
del que estudia con afán.
Como Jesús frente al pan, colma con fe y regocijo,
cual padre alimenta al hijo, dando lo que otros no dan.
***
Nuestros maestros serán,
a través de la docencia
ejemplos de la prudencia,
virtud del buen preceptor.
Como noble educador han de tener eficiencia
y esa diáfana conciencia…, del eximio profesor.
Derechos reservados
E-mail: zorzal47@hotmail.com
E-mail: elcantodelzorzal@live.com
Aprender de memoria los versos de un poeta, significa ser instruido, valorarlos
y pensar en ellos, es ser culto.
Este poema fue tomado de la Revista SAN RAMÓN,
fechado en el año 1966,
en cuyo contenido aportaban grandes Maestros Cajamarquinos
como el Prof. Julio Wálter Villanueva Cabrera
autor del inmortal poema "Maestro"
que a continuación nos honramos en ofrecerles
gracias a la gentileza de su hijo el
Prof. Jorge Wálter Villanueva Cruzado.
Cajamarca, 02 de julio de 2011.

Camilo Terrones Cotrina
¡Maestro! ...
Los clarines anuncian tu paso victorioso,
encandilan tu mensaje cotidiano;
y tu dinámica, más grande que tu pena,
va más allá del silencio y la inercia.
Bajo la mirada amenazante del tirano,
bajo negras bayonetas y viejos arcabuces
que quieren silenciar tu verbo enfurecido;
elevas tu canto misionero,
y te conviertes en el eco libertario de la patria.
A esta hora… ¡Maestro!...
Cuántos estarán enhebrando tu silencio,
para verte rampar en el desierto,
para que la noche de la patria se prolongue,
y para que el candil de tu mágica palabra
nos niegue el fulgor de su flama redentora.
Cuántos querrán decapitar tu pensamiento,
negarle a Martí su verbo caribeño,
o llamar a aquel ministro de cerviz defenestrada,
(al Nerón de la patria hipotecada)
para que incinere el pensamiento de Mariátegui
y para que Horacio no esté más en tu memoria.
Encajona tu miedo, ¡Maestro!...
Que los viles opresores, con sueño morfinómano,
ignoran que su odio es el leño de tu fuego,
ignoran que tu fe hará de la montaña
un túmulo de gloria en la tumba del tirano.
No olvides, ¡Maestro!...
Que la risa de los niños alimenta tu alegría;
y está presente, en tus horas de diálogo infinito,
dando ritmo a tu esperanza amenazada.
¡Maestro!...
Has hecho de tu escuela una caja resonante
del dolor y las quejas del sediento;
y has hecho de las calles, el escenario natural
donde fulge tu trinchera de combate.
Cargas una cruz que encadena tu mirada,
pero tu paso es el eco de un creciente terremoto,
es concierto de clarines mensajeros,
ráfaga de truenos que enciende la pradera,
ritmo de tambores que difunde tu bíblico mensaje.
¡Maestro!....
Hoy que escribo estos versos
con la tinta que brota de tus venas,
un río de voces inunda las calles y las plazas
como notas de un alegre pentagrama.
Los buitres quieren ver a tu esqueleto
flameando en el océano como témpanos de sangre,
para que tu raza no encienda su candil de esperanza,
para que tu tiza se niegue a escribir en la pizarra,
para que abandones el camino redentor que has elegido…
Y aunque claven en tu pecho sus dardos asesinos,
siempre estarás con tu frente visionaria
modelando al hombre que la patria necesita.
No olvides, ¡Maestro!...
Que la sombra de la nube es pasajera,
que el estío se apaga cuando llega el aguacero;
y que pronto el sol saldrá de madrugada,
para florecer en las piedras que pueblan la montaña.
Tú, que jamás pintaste tu frente de amarillo,
desata el nudo que ata tu garganta,
desclava tu mirada del borde de la sombra,
levanta tu frente y llévala a la cumbre;
al cenit de la luz y la victoria,
donde el cóndor defiende su existencia.
Tú que sembraste la luz en mi pupila,
no dejes que se apague la alegría de los niños,
no calles cuando veas su estómago vacío;
y que sea tu canción y tu palabra,
fanal de esperanza y luz en su camino.
Tú, que no has cambiado, con migajas, tu protesta,
lleva tu grito hasta el podio de los truenos;
y si tienes que morir en el combate,
lo harás como Martí: “de cara al sol”;
saboreando la victoria que soñaste.
Tu destino es ser apóstol de la patria,
y no estás solo al recorrer este camino:
las peñas repiten tus arengas,
la sirena de la fábrica te canta,
el indigente que le diste el alfabeto
en las sílabas del pan, hoy te recuerda,
la semilla que regaste germina en el surco,
y el intelectual garabatea tu defensa a esta hora.
¡Maestro…!
Yo que siempre llevo en la retina
las caricias de tu antorcha,
estaré junto al fogón, echando leña,
para que el fuego que tu arenga desparrama
sea flama luminosa que el viento nunca apague.
Blanca Cortez Alvarado
Han llegado auroras del futuro,
¡maestro al bien consagrado!
marcha tú, con paso acelerado
y obtendrás la victoria, yo te aseguro.
La juventud se abre paso,
evitemos su fracaso
"Ella merece atención
con respeto y comprensión"
Y son tus sabios consejos,
los más ardientes reflejos
de aquel corazón sublime;
que alivia el alma y redime.
Cofre de grandes valores
con eternos resplandores.
Impulsas a un mundo mejor
donde existe paz y amor.
Maestro de cabecita blanca
con el alma tierna y franca:
Ves llegar las alboradas
con sus túnicas moradas.
A ti, sólo el Nazareno
misericordioso y bueno;
te escucha desde los cielos.
El calmará tus desvelos.
Quizá, cuando hayas partido
muy lejos, con el corazón herido,
tiernos laureles de gloria
honrarán a tu memoria.
William Escalante Díaz
Lejana aún está la almohada,
en que descansen mis sienes.
Lejano aún el frío abrigo,
que cobijen mis restos ... ;
que esperan inmutables
como gris roca muerta ... ,
que pasen los años;
cuando golpee a mi puerta
la guadaña de lo irreparable.
Soy como un pregonero, mendigo
siendo rico mi ancestro.
y como el hijo del hombre,
y por el padre nuestro ... ,
enseño y bendigo ... ;
y me llaman MAESTRO.
Soy humilde y honesto
donde quiera que vaya,
pues no tengo linaje.
Ni quien llore mi viaje,
cuando un día me aleje ...
por volátil camino ...,
a forjar nuevamente ...
y a templar el acero…,
espina dorsal del destino,
que olvida la gente
al desvarío del vino.
Ayer fui caña fuerte
del cogollo maduro,
y endulcé corazones ...
al tintineo del brindis.
- ¡salud ... compañeros!
¡salud .. .!. Que yo quiero
mandar éste trago,
por el mañana que espero.
Como ave que vuela...
al inmenso azul cielo
en busca del cetro
del más noble y sabio.
Que rompa el hierro más duro
del complot cerval que se cierne
sobre el indolente más necio,
iconoclasta e ignaro.
Ahora camino lleno de ciencia,
y es carga pesada ... ,
si la llevo escondida;
pero ser prudente en mi línea
y por más caro que el precio fuera
de mi larga experiencia ... ,
enseño aprendiendo,
en la universidad de la vida.
Y mañana cuando llegue
aquel aciago día ... ,
de decirnos adiós.
Rogaré porque quede
En vuestros corazones guardando,
y en sus mentes grabado ... ,
El valor más querido,
De haber los amado.
Y si miráis el horizonte tan distante,
que se aleje presuroso como el viento.
O se olvide como un sueño...
que es triste al despertar.
Acordaos del maestro, canas blancas
que os lega la ciencia que tanto ama,
como a hijos herederos de su amor.
Carmen Lombardi de Herrera
Cajamarca - Perú
Oh maestra jubilada
Hiciste bella jornada
Con tu amor y abnegación
Dejando tu corazón
En los pequeños que un día
Te confiaron sus padres.
Era fuerte, lo sabías
Pero, ante todo tenías
Voluntad y vocación.
Así pasaste los años,
Sembrando, siempre sembrando
En el alma de los niños,
Con paciencia, con cariño
Todo aquello que más tarde
Los haría hombres de bien
Dando sin mirar a quien.
Fuiste la buena maestra
La excelente jardinera
Que cultiva hermosas flores
Formando generaciones
Con dulzura, con tesón.
Mas…todo tiene su fin
Tu jornada está cumplida
Y, aunque te sientas sumida
En la tristeza, tu vida
Está llena de riqueza
Pues llevas esa nobleza
Que el Divino Maestro
Reflejó en ti alguna vez.
Oh maestra jubilada
No te sientas defraudada
O que tu vida es vacía
Porque sigues siendo el guía
De todos los que a ti acuden
Eres luz en las tinieblas
Riqueza en la pobreza
Regocijo en el sufrir
De aquellos que tú has formado.
Eres la hermosa cadena
Cuyos fuertes eslabones
Son tus alumnos queridos
De tantas generaciones
Que van junto a ti enlazados
Y continúan tu obra;
También siembran a su paso
Lo que aprendieron de ti
Por eso, buena Maestra
Maestra, siempre Maestra,
Recibe en este Día
Mi homenaje, admiración,
Tu vida es una canción
Que yo siempre entonaré.