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DONACIÓN EN VIDA

Escribe: Cesar Alfaro Vargas

La donación de órganos es una cirugía en la que se toma un órgano sano de una persona (el donante) y se pone en el cuerpo de otra persona (el receptor) cuyo órgano ha dejado de funcionar. El donante puede estar vivo o haber fallecido.

Este tema sobre donación es amplio y harto conocido, Entre los órganos del cuerpo de una persona que se pueden donar se encuentran: riñones, corazón, hígado, páncreas, intestinos y pulmones. La piel, los huesos, la médula ósea y la córnea, son también tejidos trasplantables. No se puede donar, por ejemplo, si alguien fallece de un infarto, no podrá donar el corazón, pero sí los riñones y el hígado. Del mismo modo, si una persona padece diabetes, es posible que no pueda donar el páncreas, pero sí el corazón o los pulmones.  

En el Perú el rechazo de las familias a la donación de su familiar fallecido se redujo de 74% a 56%. En este punto es bueno señalar que existen Mitos sobre donación de órganos y trasplante de tejidos.

Los vamos solo a resumir:  Mito 1: “Si llego grave al hospital, el personal de salud me dejará morir para extraer mis órganos”. Falso.   Mito 2: “Si dono mis órganos voy a quedar desfigurado y no podrán velar mi cuerpo con el ataúd abierto”. Falso.  Mito 3: “Mi familia tendrá gastos adicionales si soy donante”. Falso. Mito 4: “Las religiones están en contra de la donación de órganos y tejidos”. Falso.  Mito 5: “A las personas famosas o adineradas les permiten adelantarse en la lista de espera para acceder a un trasplante de órganos más rápido”. Falso

El suscrito, para ser muy sincero, no se ha encontrado nunca con este tipo de casos. Me refiero al que protagoniza Luis Acuña Palavicini, que en setiembre del año pasado y en carta dirigida al decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Cajamarca UNC le señala:

“… que, por el amor a Dios, tenga a bien tenderme su mano generosa y aceptar la donación de mi cadáver a la facultad que Ud. regenta para los fines que sean necesarios, pues prefiero servir a la ciencia médica antes de permitir que las aves de rapiña hagan de mis despojos, su festín. Soy un anciano sumido en la más espantosa pobreza. Como no tengo quien se ocupe de mis exequias, adquirir un ataúd, ni pague el más humilde de los nichos. Y que mejor para mí, que mi yerto cuerpo, sirva como material didáctico a los futuros médicos que egresen de nuestra primera casa superior de estudios”

Una declaración jurada ratifica esta voluntaria decisión. Y por supuesto que el funcionario de la citada UNC, (Dr. Tito Urquiaga Melquiades), luego de aproximadamente medio año, le ha contestado reconociendo y agradeciendo este valioso gesto voluntario. Vale aclarar que el donante (según los documentos originales), ya va a cumplir 83 años de edad. No tiene ninguna enfermedad infecto contagiosa. Tampoco es una carga para el Sistema Integral de Salud SIS.

Por el espacio que se me permite ocupar, voy a concluir precisando: ¿cómo vamos en la cuestión de donación de órganos en nuestra región? Talvez nos falta cultura de donación (así como se presenta en el caso de donantes de sangre). Tener un banco de órganos seria buen punto a tratar y/o desarrollar.

Por lo pronto, Luis Acuña puede sentirse tranquilo. El ofrecimiento hecho a nuestra UNC y su facultad de Medicina, ha mostrado vivo interés en recibir su cadáver. A partir de aquí, me comprometo a averiguar sobre otros casos de donación voluntaria. Es probable que muchas personas se encuentran en esta misma y penosa situación económica y ello los obligue a actuar de la misma manera como lo ha hecho la citada persona.

Cajamarca, 11 de marzo 2025.

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