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SABINA, LA ESCLAVA

 

Versión novelada, en décimas espinelas, sobre la base de la obra “Monólogo de Sabina”, del sociólogo José H. Rodríguez Villa, sobre la base de un documento notarial de venta de una adolescente de 14 años, a comienzos del siglo XVII.

Con permiso del citado autor.

Guillermo A. Bazán Becerra

 

DEDICATORIA

A esas incontables víctimas del inhumano régimen esclavista de la antigüedad y a las víctimas actuales de diversos tipos de brutal esclavismo que bajo muchas formas sigue masacrando la dignidad humana, los derechos y la vida de millones de personas en el planeta.

Redactada en décimas espinelas porque relaciono esa forma literaria como una expresión que puede reflejar el ambiente social de esa raza tan sufriente en siglos de coloniaje, dejando constancia que no fue la única raza que padeció tan cruel realidad pues en esa época los musulmanes, al mando de Barbarroja, hacían lo propio asaltando puertos y poblados de blancos en el norte europeo y secuestraban a incontables cristianos de todas las edades para llevarlos como esclavos al norte de África, donde eran explotados y asesinados inmisericordemente. Uno y otro hecho son despreciables por inhumanos. Desde luego que tal situación no tiene que ser motivo, ni siquiera como broma, de considerar.

No nos extrañemos, porque la humanidad sigue siendo tan dañina y malsana que continúa ejecutando similares tragedias. Sabina representa a incontables hermanos nuestros. Sabina pregunta al alma de su madre muerta y nosotros repetimos sus preguntas: ¿Dónde encontraré consuelo, un bálsamo para el alma; dónde podré alcanzar la calma que me libre de este infierno? ¿Cuándo tendré lo que quiero, sólo por gozar de paz, y encontrando algún instante, por fugaz que éste parezca, podré hacer que florezca la esperanza en mi interior? ¿El graznido desolado de los cuervos malagüeros no frenará mis empeños de conseguir alegría?

Mama, cuando mis pies padecían la dureza del camino, sin columbrar mi destino y agotada de cansancio, ansiaba montar en caballo a que mis plantas respiren, pero nunca fue posible, aunque lo pidiera tanto. Y hoy, que una buena pareja de esas familias de blancos nos convirtió en propietarios no veo que en nuestras almas cambiara el panorama, porque la tierra no allana las montañas que surgieron por los que padecieron y ya no están en el mundo, como tú, que en lo profundo te quedaste en mi pecho. Hoy somos propietarios, claro, pero siguen los temores, porque hay nuevos patrones que se burlan de las leyes y han de encontrar mil pretextos para lograr despojarnos…

¡Quiero tenerte presente ante mis ojos, mamita, pero estás detrás de ellos y me miras desde adentro! Yo era una niña pequeña, con cuatro años apenas, y al quedar huérfana en el barco me acunaste en tus siete años, mentiste que era tu hermana convirtiéndote en mi madre, madurando cada día para hacer vida en mi muerte; tu sufrir me fue tejiendo el calor en los inviernos, no comías para darme lo poco que nos dejaban, tus relatos consolaban los miedos de tu adoptada y trasnochando me dabas los sueños que me faltaban. Por ti aprendí que el Sol ya no tuesta nuestra piel... porque tenemos adentro un sol que nos llena pleno el mundo que en sí traemos; tus cantos, tus oraciones y tus consejos hicieron posible mi vida: ¿De dónde sacaste tanto en la orfandad que te hería?

Mama, ¿nuestras lágrimas no tienen igual sabor que las de los blancos? ¿Su corazón, acaso, está en el lado derecho y no como el de nosotros? Pero yo he tocado el pecho de los niños y también está en nuestro lado... ¿es que conforme crecen se va al otro lado… y por eso odian y hacen crueldades sin parecer que no tienen compasión?

Sabina habla y seguirá hablando en estas páginas a cada uno de los que explotan a sus hermanos, a los que de algún modo abusan de la vida ajena, a los injustos, a los egoístas extremos, a los ciegos de caridad y solidaridad, a los ambiciosos que consideran como base y fin de su vida el saciar todo lo que se les ocurra, a costa del sufrimiento ajeno o de la violación de sus derechos.

¿Captaremos y aprenderemos la lección? Podría ser que es la última oportunidad que se nos concede antes de desaparecer de este mundo…

Este trabajo está dividido no en capítulos sino en cinco Eslabones, denominados así por la cadena que simboliza la pérdida de libertad y de derechos.

PRIMER ESLABÓN: ORÍGENES

Abramos nuestro telón

del teatro de la vida;

esta historia con su herida…

Merece, pues, su atención.

Elevemos la oración

por las almas que sufrieron

la injusticia y padecieron

lo indecible en su camino.

¿Culpa hay que echarle al destino,

si los hombres las hirieron?

 

 

QUINTO ESLABÓN: MUERTE

 (Últimas palabras de Sabina)

No sé si mi hijito amado

o yo caeremos mañana,

no sé si en una semana

ya estaré en tu costado.

Dios sabe por qué ha pasado

a que la muerte nos llegue:

será un vuelo que despegue

los sinsabores del mundo,

 nuestra fe está en lo profundo:

no hay miedo esa hora llegue.

 

Un espíritu ajeno a Sabina y a su hijo, al conocer todo esto, decidió entremezclar su relato al suyo para completar la tragedia, con el ansia de llegar al corazón de otras personas, para tratar de sensibilizar conciencias y ser mejores entre todos, dejando de lado esclavizar o esclavizarse por la ambición, la riqueza, el poder o cualquier otro demonio antihumano.

Varias décimas continúan los relatos, hasta que aparece una epidemia en esas tierras de Ica, donde Sabina y su hijo eran ya propietarios de una parte de la hacienda que compraron los esposos Silvestre y Carmen...

Esa epidemia causó víctimas mortales en casi toda la población de “El Carmen”. El hijo de Sabina se contagió y tras él su madre; en la misma secuencia les llegó la muerte: Sabina expiró al siguiente día de su hijo y fueron enterrados juntos. Su tumba se perdió en la polvareda levantada por los nuevos propietarios de esos lugares, simples invasores y traficantes de tierras.

 

Esta historia culmina con dos décimas:

 

Me parece ver, Sabina,

Tu rostro, tu cuerpo entero,

Tu dolor… desde el primero

¡y este que tu alma adivina!

Tu vida es la gran espina

En la conciencia de todos

Sin tumba, sin nombre… ¿Hay modos

De resarcir tus penurias

¿Las muertes serán victorias?

¿O vamos batiendo lodos?

 

Muchos somos esclavistas

Por egoísmo y riqueza

Lanzamos a la pobreza

Incluso a los altruistas.

Ambicionamos conquistas

Arrasando a los hermanos,

Cortando cabeza y manos,

Traicionando a raja tabla

y aunque el amor es quien habla

¡nos negamos ser cristianos…!

Cajamarca, 05 de octubre 2022.

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N.R.: Este reciente libro de Guillermo Bazán Becerra, será presentado por Sala Zoom el próximo 27 de octubre 2022, en evento internacional, junto a otros libros de autores nacionales y extranjeros. Estaremos publicando el enlace correspondiente- / jcpa.

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