Y ANTES NIEGUE SUS LUCES EL SOL
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Por: Manuel Becerra Vílchez *
Cajamarca, 18 de julio de 2012
Dicen en el lenguaje popular que en la repetición está el gusto; no hay verdad más cierta que se aplique a esta circunstancia. Hoy, Bethoven Medina, reconocido profesional dedicado al mundo de las finanzas, docente universitario de la Universidad Antonio Guillermo Urrelo de Cajamarca, además de escritor y poeta de talla nacional e internacional, nos demuestra que el ser humano debe ser integro, polifacético y dinámico; y nos complace con una segunda edición de “Y antes niegue sus luces el sol”.
Bethoven, en este libro, nos muestra el valor del sentimiento de patria y patriotismo, ampliando cada verso de nuestro himno patrio, dándole un sentimiento de nacionalismo, mostrando lo que desea para todos nuestros compatriotas: un Perú mejor, un Perú unido y más fuerte.
“ Y antes niegue sus luces el sol” se desarrolla a través de una sucesión de breves poemas (ninguno excede de dos páginas), donde el punto de vista no tiene sujeto definido. La voz narradora toma indistintamente el cuerpo de un hombre o de una mujer de cualquier edad, de cualquier condición social. En ocasiones, el narrador es nada más –y nada menos- que una voz anónima, una voz que surge de la nada y se evapora. A veces, quien nos habla, transmite una mirada evocadora y nostálgica, otras compasiva, también satírica y punzante, a menudo desamparada, desposeída de afinidades con el mundo que recrea. Pero siempre sentimos próximos la fecundidad de su palabra, el amplio campo donde arraigan sus raíces, el pleno desenlace de una sensibilidad abierta a todas las perspectivas del horizonte, de un horizonte que es bruma y luz al unísono, seda y garras, desorden y armonía, misterio y revelación, prodigio y banalidad, angustia y esperanza, búsqueda incesante siempre.
Como quiera que, y recurro a una frase del Eclesiastés, “nada nuevo hay bajo el sol”, a la que alguien agregó: “salvo lo olvidado”, he de confesar también que, ciñéndome a mis deberes de presentador honesto, bastantes de los versos que aparecen en este libro se circunscriben a un modelo –que no género, eso sí- literario con la inevitable acta de bautismo. Pero oportuno será añadir, para que no me empiecen a tachar por lo bajo de farsante, que ese término “acotador” surge para dar campo semántico, precisamente, a lo que nace como superación de la diferencia entre poesía y prosa. Es decir, a lo que en la práctica se formula como una negación de los dos géneros literarios mayores. El término a que me refiero –la mayoría de ustedes lo tendrán ya en la mente- es el “prosema”, el cual, dicho sea de paso, no constituye un alarde de imaginación. Me refiero, por supuesto, al nombre en sí, paradójicamente empleado para designar lo que, insisto, no quiere ser poesía ni prosa, ni un híbrido alternativo de ambos, sino un más allá de lo académicamente estabulado.
¿Qué cabe dentro de un “prosema”? ¿A dónde nos lleva Bethoven con ellos? Salvando la obviedad de que nada mejor que la lectura del libro para respondernos, me atreveré a anticiparles algunas notas de su música. Una música armada, sobre todo, de frases breves, intensas, fulgurantes, en las que el lector súbitamente se queda atrapado e indefenso, como una mosca en la tela de araña.
Atrapados en el ardid literario (ojo, sin ese ardid, sin esa red que lo captura el lector no existe como tal) de Bethoven asistiremos, por ejemplo, a la búsqueda de la mañana, de la primavera, del tiempo sepultado en el asfalto, en los charcos de la calle. Asistiremos al necesario retorno a la infancia para volver a creer en lo imposible. Se nos dirá, por ejemplo, que esperemos, que la luna aúlla todavía, que no muramos tan temprano. Entraremos en una noche de insomnio. Y en esa noche insomne, nos veremos de pronto reflejados en un álbum de fotos, un día de fiestas patrias, en ese día en que alguien se propuso fotografiar la pena, donde un corazón se insertó en una lente para quedar a la intemperie. Al instante sentimos que se trata de nosotros. He aquí el valor de las páginas de este libro –méritos estilísticos por delante, claro está-: su capacidad de contagio, su constante traslación al otro lado del papel, su poder para diluirnos en lo ajeno sin que opongamos resistencia. A ello contribuye la nada ociosa elección de los títulos de los “prosemas” y poemas: Cada verso del Himno Nacional explicado y extendido por su acuciosa pluma.
La Universidad Privada Antonio Guillermo Urrelo y su Fondo Editorial, se complace nuevamente con esta publicación, una de las dos editadas por la UPAGU en este año, de este genial poeta y escritor, un esfuerzo sin duda alguna que en estos tiempos es un lujo, un resplandor ante la decadencia de la generación de lectores, ávidos de más libros que sacien su sed de disfrutar con una nutrida y nutritiva lectura.
Gracias a Bethoven Medina Sánchez por confiar en la UPAGU para la publicación de la 2da edición de“Y antes niegue sus luces el sol”.
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*PRESIDENTE DEL DIRECTORIO - UPAGU