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HOMENAJE
EN EL XIV
CAPULÍ
FOLIOS
DE LA
UTOPÍA
AQUEL CABALLERO
ANDANTE, DON
CÉSAR ALVA LESCANO
Danilo Sánchez Lihón
1. Senda
de libertad
Esta noche, 16 de mayo del año 2013, la vivimos en el centro de un milagro. Estamos en la Casa de la Emancipación, llamada así porque aquí nació la idea entre nosotros de ser una patria hermosa, libre y digna.
Así mismo, estamos en la ciudad de Trujillo, capital del Departamento de La Libertad, que lleva el nombre de ese valor en deferencia a que esta tierra como ninguna otra fue la que albergó, y alienta siempre, el espíritu de ser hombres libres, creativos y totales.
Y estamos rindiendo homenaje a personalidades como César Vallejo que han dado expresión a esta misma emoción y sentimiento, cual es el de ser seres humanos capaces de alentar estos mismos valores para ser hombres solidarios y fraternos.
Y estamos rindiendo homenaje a instituciones señeras, como el Instituto de Estudios Vallejianos, al Dr. Germán Patrón Candela, y al Dr. César Alva Lescano, que han seguido la misma senda de hacernos ciudadanos del espíritu para alentar todo lo noble y valioso que se puede alentar en la senda de ser seres libres.
2. Un guerrero fuerte
e ilusionado
El Perú en el campo de la literatura es un país destacado e importante en el mundo, desde el Inca Garcilaso de la Vega o, un poco antes, desde Guamán Poma de Ayala, si solo nos queremos remontar al mestizaje, que viene dando al mundo creadores de primero orden.
En ese universo estelar es importante ubicar la obra y la vida de César Alva Lescano, cultivando géneros literarios casi siempre dejados de lado, como es el poema romance, el soneto, la leyenda, campos dentro de los cuales la obra de nuestro autor es vasta y señera.
Hay un poema de César Alva Lescano en su libro Romancero, que quisiera escogerlo como su blasón y escudo de armas, la insignia que lo represente y con el cual quiero empezar esta nota de admiración y pleitesía sobre la vida de este hombre noble y de bien, sobre este maestro ejemplar y consagrado, que a sus 95 años de vida sigue siendo un abanderado, un adalid, un guerrero fuerte e ilusionado, un promotor capaz de impulsar actos como la realización del XIV Capulí, Vallejo y su Tierra que ya anhelaríamos que un joven de 20 o 25 años lo pudiera organizar tan preciso y cabal como solo él sabe hacerlo, con la misma calidad y exquisitez que él lo ha organizado.
3. Para seguirlas
amando
Aquel poema que yo escojo como emblemático de su identidad, dice:
DESEOS
Quiero en mi vida de amor
ser un amante hortelano,
para sembrar con mi mano
la más delicada flor.
¡Error! ¿qué he dicho? sembrar
flores que veo a porfía
ofreciéndome alegría
con su magia de mirar.
Este ambiente es un jardín
adornado de belleza,
de flores, cuya pureza
van perfumando el vivir.
Si pudiera merecer
entre tanta flor preciada,
la luz de dulce mirada
que alumbre mi anochecer,
seguiría fiel sembrando
mi huerto de bellas flores,
que me ofrezcan sus primores
para seguirlas amando.
4. Conquistas
y arrebatos
Nació César Alva Lescano en la ciudad de Cascas el 12 de octubre de 1918, curiosamente el día en que Colón descubría América y se producía el Encuentro de dos mundos, posiblemente sea por eso que en él todo es descubrimiento y arribar a mundos nuevos.
Nació entonces en Cascas, ciudad en una ladera que trepa la cordillera que siempre me pareció un descanso en el camino, una pascana y una posada, en donde ahora se cultiva vid y se produce buen vino, pero que cuando nació don César, era distrito de la provincia de Contumazá, perteneciente al departamento de Cajamarca.
Sin embargo, ahora es provincia llamada El Gran Chimú perteneciente a La Libertad, y con ello nuestro departamento al apoderarse de su distrito lo ha nacionalizado a él como liberteño. Pero en verdad el corazón de son César vibra y ama como nadie a Trujillo y a su departamento La Libertad.
Porque de Cascas don César salió muy niño, apenas a la edad de un año, a otro pueblo paralelo que es San Benito que sí se ha quedado como distrito de Contumazá, en donde estudió los primeros años de la Educación Primaria que luego los terminó en Contumazá. Y en esta historia de arrebatos y conquistas tenemos que decir que en ese lugar él conquistó y arrebató a la esposa que ahora tiene, que es contumacina, la Sra. Encarnación Roncal Plasencia.
5. Labor
educativa
En Trujillo ingresó al Colegio Nacional de San Juan para hacer sus estudios secundarios, de donde egresó en 1942.
Su formación profesional universitaria la realizó en la Universidad Nacional de Trujillo en cuya casa de estudios obtuvo el título de profesor de Educación Secundaria y el grado de Bachiller en Pedagogía en la especialidad de Lengua y Literatura, en 1946. Posteriormente, en 1973, se graduó de doctor en Educación.
Por sus valiosos servicios prestados a la Educación Superior durante cuarenta años como profesor principal a dedicación exclusiva, la universidad le ha conferido la distinción de profesor emérito.
Ha realizado labor educativa en diversos centros particulares y en el Colegio Nacional de San Juan, plantel al que sirvió en diversos puestos docentes y administrativos, llegando a ocupar la dirección de ese plantel durante seis años.
Cesado en sus labores como profesor en la Universidad Nacional de Trujillo en 1983, presta sus servicios en la Universidad Privada Antenor Orrego desde su fundación. Es miembro de instituciones culturales y de servicio y realiza publicaciones frecuentes en diarios y revistas sobre temas culturales y educativos.
6. El alma
transparente
Pero, más esencialmente, ¿quién es don César Alva Lescano? Es un caballero andante en el ámbito del espíritu, pero quien no va con la espada ni adarga en alto y en ristre para atacar deshaciendo entuertos y arremetiendo contra personajes reales o fantásticos como en la obra de Cervantes.
No. Es un caballero andante quien no lleva ninguna lanza ni broquel, sino la palabra buena, generosa, abierta, que convence, que persuade, que abre puertas, y siembra en la mente, en el alma y sobre todo en los corazones de la gente.
Es un caballero andante de la educación, de la poesía, del fervor por César Vallejo, por su cultura regional liberteña. Enamorado de todo aquello que contiene valor humano para exaltarlo, quien armoniza, apoya y defiende.
Y son sus valores el saber apreciar, el saber conferir respeto a los otros, el saber esperar y ser paciente, sin juzgar. De palabra sabia, quien alienta y quien celebra.
César Vallejo desde la eternidad debe tenerle a él un cariño muy hondo, especial y entrañable, por ser y tener el alma transparente que él tiene.
7. Tu futuro
sin par
Pero hay en su libro Romancero otros poemas de la identidad que él asume y representa, como el siguiente que quisiera leer y que dice:
PANORAMA LÍRICO
Al pie del cerro de Cabras
descansa Trujillo hermosa
al calor de sus ensueños
y envuelta en plácida aroma;
de sus calles y sus plazas,
iglesias de la oración
donde se elevan a Dios
las plegarias del amor.
Sus casonas solariegas
llenas de gracia y candor
que dejara un día Hispania
clavado en el corazón.
Su histórica plaza de armas
con su grande monumento
pregonando ¡Libertad!
a todos los cuatro vientos.
Allá distante y silente
la opulenta Chan-Chan
cargada de rica historia
y de espíritu inmortal;
y su pregón de esperanza
llegado en alas del tiempo
resuena en el infinito
con caracteres de eterno.
Todo circunda su suelo,
y arrullada por el mar
la ciudad finge nostalgia
de su espíritu ancestral;
y al conjuro cristalino
de su ámbito vesperal
se aduerme en sus esperanzas
de tener la Libertad.
Yo te saludo fontana,
llena de gracia y candor
que dejara un día Hispania
clavado en el corazón;
por tus glorias, por tu cielo,
por tu espíritu ancestral,
por tus hombres del presente
y tu futuro sin par.
8. Qué presto
la mar te lleva
O este otro sobre el caballito de totora:
CABALLITO DE TOTORA
Caballito de totora
que tiendes tu forma al viento
y perseveras triunfante
del oleaje sin tiempo;
flotas a la deriva
del vaivén proceloso
y al furor que se levanta
siempre alerta, nunca quieto.
Caballito de totora
qué presto la mar te lleva,
y en horizontes lejanos,
tiemblas a la tarde inquieta;
dibujas tu forma al viento
al compás del oleaje,
y entre celajes perdidos
perseveras en tu viaje…
Caballito de totora,
sigue tu viaje ligero,
y mientras el mar entone
sus himnos de terciopelo,
vivirás en mi recuerdo
con el caudal de tu ancestro
venciendo olas dilatadas
en las esferas del tiempo.
Caballito de totora
qué presto la mar te lleva.
9. Quien
lo convoca
Pero encuentro que un contenido es recurrente en aquellas lámparas de luz eterna que son sus sonetos, y ese tema es el olvido:
Horizontes que se abisman en su vuelo
y comprenden en su seno lo creado
con la magia ancestral de lo vivido;
universo donde moran los anhelos
recuerdos imborrables de lo amado
que resisten el imperio del olvido.
El olvido antes era nuestro principal reto y desafío. Y es por eso que había otro valor que también lo amparaba y que ahora yace perdido, cuál es el honor. ¡Y no se hería ni mancillaba el honor para no tener olvido!
Y esa es la otra virtud en la vida de César Alva Lescano, el ser un hombre de honor, del deber cumplido, de la palabra sagrada.
Lo sé muy bien yo que para organizar estos certámenes solo se hace de acuerdo con seres como César Alva Lescano, que son hombres de honor. Y con Mara García, el otro baluarte de esta actividad, para quien yo solicito un voto de aplauso.
Por eso es trascendente este homenaje que creo yo que quien lo convoca es César Abraham Vallejo Mendoza desde la eternidad donde mora, para recompensar además la inmensa dedicación que César Alva a él le depara.
10. Por los caminos
van los niños
Cultiva César Alva Lescano la poesía que todos los pueblos deberíamos cultivar más profusamente, la poesía de la identidad que recrea y exalta lo nuestro.
Porque es la poesía de pie, la poesía de cara al pueblo, que habla de nuestros sucesos, de nuestra historia y costumbres.
De todo aquello que es nuestro acontecer como pueblo y que este poeta de la tierra lo cultiva, con entrega y con afán.
Pero, además de esta poesía de la identidad hay una dimensión de su arte que repercute para los niños, al servicio y asequible a ellos:
ROMANCE DE LA LUNA LLENA
La luna tiende sus brazos
a los niños de la tierra,
y los envuelve en su seno
con hálitos de grandeza.
Los niños, los niños bailan
al son de la luna llena,
que desde lo alto mira
a los niños de la tierra.
Frágiles como sus vidas
lloran niños de la tierra
y claman con alma noble
al son de la luna llena.
Le piden amor y gracia
a la luna, luna llena,
con corazón de esmeralda
los niños de nuestra tierra.
Dulce pasión de los niños
que juegan con luna llena
en las humildes barriadas
que comprende madre tierra.
Aquí, allá en el silencio
de claras noches serenas,
la bulla, bulla de niños
puebla con amor la tierra.
Al fin la noche ha llegado
al son de la luna llena,
y por los caminos van
los niños de nuestra tierra.
11. Parajes
silenciosos
Pero hay otra dimensión notable en la vida y obra de César Alva Lescano y es su calidad de narrador. He aquí un fragmento de su prosa galana, tersa, bien modulada y con hondas resonancias, de su libro “Mitos y leyendas de Trujillo”, y más precisamente de su texto: “El ternero de oro”:
Envuelto en las sombras, quedábase el viajero en cualquier paraje donde le cogía el cansancio. El soplo del viento que musitaba raros sonidos y el ruido de seres nocturnos, rodeaban su estancia.
En uno de aquellos viajes que lo alejaron siguiendo caminos distantes, llegó a un paraje perdido en la lejanía; allí encontró restos dejados por habitantes de pretéritas épocas. El lugar era acogedor para pasar la noche y abrigarse de las inclemencias del tiempo. Tendió su humilde tienda en un recodo del camino a manera de casucha y se tendió a descansar. Esta vez no lo acompañó su perro fiel.
En medio de aquel silencio y avanzadas las horas de media noche, cuál no sería su sorpresa al escuchar a distancia un sonido que simulaba el valido de un ternero; a pocos momentos, a la luz de las estrellas, divisó una sombra luminosa que se acercaba; su brillo misterioso despertó su curiosidad y asombro. La visión pasó cerca de su tienda como una exhalación y se perdió en la planicie, dejando atrás una centella que se diluyó en el camino por donde se alejó aquella sombra, casi alada, perdiéndose en el oscuro abismo.
Al amanecer, después de horrible vigilia, producto de la aparición, siguió el camino por donde se había alejado aquel ser misterioso, que por la noche se le había presentado. Gran sorpresa sintió, cuando, súbitamente, se halló frente a una cueva entre recios picachos. Su imaginación despertó ante aquel encuentro y pensó que en ese solitario y lejano lugar, se escondía la sombra alada, de brillante forma que había visto cruzar cerca de su tienda, cuando descansaba.
Cerca del mediodía, y habiéndose alejado del lugar a considerable distancia, divisó a la luz del sol que cerca de la cueva se movía algo raro y despedía intenso brillo; parecíale que los movimientos los realizaba experto acróbata según sus propias versiones, saltos, caídas, carreras en direcciones diversas era el ancestral retozo de los terneros, realizado en aquellos parajes silenciosos y sombríos.
12. Camino
a Santiago de Chuco
Pero además César Alva Lescano es un consagrado maestro y escritor dedicado al estudio y valoración de la obra de César Vallejo aspecto que quisiera comentar citando su viaje a Santiago de Chuco, cuando dice:
Rumbo a Santiago de Chuco se despierta en el viajero que por primera vez halla esos senderos, la vehemente curiosidad de llegar a esa tierra donde se acunó el más grande poeta de nuestras letras. Una serpenteante carretera afirmada, se extiende inclinada y va como prendida a los montes en cuyas faldas se precipitan los abismos que asombran desafiantes y donde la vida se enfrenta a la tragedia. El alma inquieta sube y sube conforme avanza la maquina; una pendiente, una curva, el zigzagueo interminable coloca al viajero frente a la incertidumbre de llegar o no al destino; la lejanía se mueve al conjuro del tiempo que se diluye en el espacio techado por un cielo azul cuyo horizonte se perfila por las cumbres. El paisaje muy propio de nuestra serranía se dibuja en nuestras pupilas que van fotografiando minuciosamente, cumbres, quebradas, pajonales, adornados por yerba o copiosos bosques de eucaliptos que se distienden a la vera del camino"; unas veces vigilantes de cerca, otras se pierden en la distancia hacia arriba por las faldas de los cerros o moran en las profundidades de las quebradas; todo como hechura del Supremo Hacedor en conjura con el hombre.
13. Seguir
recorriendo su camino
Por su consagración a la causa Vallejo y por todos ustedes que no tengo ninguna duda que son hombres de honor. Dice
EN ESTA CASA Y SIN VALLEJO
En esta casa silente y sin Vallejo
que otrora alegró con su presencia,
acabóse para siempre su existencia
muriendo de amor y nostalgia pleno.
Inclinó su corazón enternecido
ante el ara que guarda los recuerdos,
ya no halló los sentimientos tiernos
acechados por imperio del olvido.
En esa majestad de lo creado
...