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EL ORIGEN DE MI NOMBRE

Escribe: Luzmán Salas Salas

Desde joven me he preguntado de dónde y cómo proviene el nombre de Luzmán. Mi padre también tenía dicho nombre. A veces pensaba que tal vez hubo error al escribirlo en la partida de nacimiento, y que en lugar de Guzmán escribieron Luzmán. Un amigo de lengua nativa inglesa, tratando de halagar mi vanidad, me dijo que debo sentirme privilegiado porque Luzmán deriva de la combinación bilingüe light man, que significa hombre luz.

Hace algunos años, mi hijo Róger encontró en internet un estudio literario realizado por el Dr. Antonio Cornejo Polar -honorable exrector de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y eminente crítico literario- sobre la novela española del siglo XVI. En dichas páginas, el Dr. Cornejo Polar se refiere a una novela importante de aquella época titulada Selva de aventuras, cuyo autor es el español Jerónimo de Contreras. Se trata de una novela romántica cuyos protagonistas son Luzmán y Arbolea.

Hace poco, mi exalumna Jacqueline Mendoza Salazar, profesora de Lengua y Literatura, encontró y bajó de internet el texto completo de la mencionada novela, en la cual aparece mencionado frecuentemente el nombre de Luzmán. Es posible que en Sócota -pintoresco y agradable distrito de la provincia de Cutervo (Cajamarca) por su clima, pueblo natal de mis padres y abuelos-, tuvieron ellos la suerte de leer en alguna biblioteca de libros viejos la novela Selva de aventuras, de cuyas páginas tomaron literalmente el nombre de Luzmán. Un indicio corroborante de tal sospecha es el hecho de que un amigo mío, natural también de Sócota y residente en la ciudad de Trujillo (La Libertad), se llama Luzmán Olano.”

 

BREVE APRECIACIÓN DE LA OBRA

La novela Selva de aventuras, de Jerónimo de Contreras, es una novela romántica publicada en el año 1565; es decir, es una obra que aparece en el siglo XVI, mucho antes de que surgiera el romanticismo literario en el siglo XVIII.

Enrique Suárez Figaredo (2014) advierte: “En la literatura de los tiempos del autor se intitulaba selva (o nombre similar: selva, jardín, vergel, floresta) a todo libro recopilatorio, bien fuese de poemas sueltos de diversos autores, de vidas y milagros de santos, de sucesos y prodigios supuestamente acaecidos en diversas partes del mundo.”

Al final de la novela, aparece esta nota:

“Acabóse esta Selva de aventuras, compuesta por el Capitán

Jerónimo de Contreras, a diecisiete días del mes de abril en la muy noble y rica ciudad de Barcelona, en casa de Claudes Bornat, el año de MDLXV.”

El romanticismo de esta obra se centra en la subjetividad, el individualismo, el amor, la aventura, el desengaño y el peregrinaje por el mundo.

Dicha novela está poblada de importantes reflexiones sobre los valores humanos de fidelidad, lealtad, solidaridad, pureza de sentimientos y censura de la riqueza egoísta. Es una novela moralista, axiológica y educativa.

El lenguaje y estilo narrativo de dicha novela pertenecen a la escritura castellana de aquella época, alternando prosa y verso con notable pulcritud y acierto. Las estrofas presentan versos de rima consonante, a las cuales el autor llama canciones o cantos. Leamos, por ejemplo, estos versos dichos por Luzmán en la novela:

Es amor una cumbre de esperanza

do reinan los efetos amorosos,

un retrato de vida, y su holganza

corona de los hechos más famosos.

Es, en fin, un mar de gran bonanza

do navegan amantes generosos;

y aquestos, por amor y su concierto,

más quieren la tormenta que no el puerto.

 

ARGUMENTO DE LA OBRA

En el primer libro de la obra Selva de aventuras, escrita por el capitán español Jerónimo de Contreras, publicada en el año de 1565, a iniciativa del inquieto impresor y librero Claudio Bornat: digno trabajo editorial, con poquísimas erratas, se lee lo siguiente:

“En la famosa ciudad de Sevilla hubo un caballero, llamado Laumenio, de nobles costumbres y muy cristiano. Éste tuvo un hijo llamado Luzmán. Pues Laumenio tenía un caballero de la misma ciudad por muy amigo, tanto, que la amistad se había convertido en parentezco: llamábase Calides; tenía sola una hija, en estremo hermosa. Pues como estos dos amigos tanto se tratasen, entre Luzmán y Arbolea (que así se llamaba la hija de Calides) fue tanto el amor, conversación y amistad, que como si hermanos fueran se trataban. Esto comenzó de la edad de diez años en Luzmán y de ocho en la de Arbolea, y duró por espacio de trece años. Pues en esta edad como Luzmán fuese de sus padres requerido que se casase, él volviendo sobre sí y acordándose del verdadero amor que a Arbolea tenía (pues la edad desechó el amor de niñez y encendió en él amoroso fuego), y puesto que nunca hubiese dicho a su señora palabra que fuese descubierta a su deseo, tenía por cierto que ella le amaba igualmente como él a ella. Y así, un día, por cumplir con la importunidad de sus padres y declarar a Arbolea su intención, acordó de hablarla, y así, hallando lugar aparejado, le comenzó a decir las siguientes palabras:

—Como en la tierna edad haya el amor imprimido en mí su poderoso sello, hallando en mi corazón aparejado lugar, tuvo tanta fuerza que, sin menguar jamás, fue creciendo en mí el deseo de siempre no cansarme en servirte; y así lo he hecho, como tú, señora, lo has visto. Pues ya conocerás el fin de mi intento, el cual no es otro sino que este amor tan limpio en mis entrañas enterrado, agora a ti manifiesto, se ate con el ñudo del matrimonio; porque mis padres quieren que yo me case y no se acuerdan que yo nunca me casaré sino contigo. No caen en esto porque la amistad de nuestros padres es tan grande que pasa a todo otro parentezco (sic) que entre sí pueden procurar; mas yo, que ante mis ojos siempre te tengo puesta, y en el corazón retratada, no me he querido olvidar de traerte a la memoria te acuerdes desto; que te pido otorgallo, si en mí por ventura no has hallado, sin yo entendello, alguna falta. Y diciendo esto calló. Cuando Arbolea entendió las palabras de Luzmán, habiendo estado a ellas muy atenta, con grave y honesto semblante le respondió así:

—Nunca yo pudiera creer, Luzmán, que aquel verdadero amor trabado y encendido desde nuestra juventud pudiera ser por ti en ningún tiempo manchado ni derribado de la cumbre donde yo, por más contentamiento tuyo y mío, le había puesto. Pésame que de casto y puro amor le has vuelto común deseo y apetito sensual, siendo primero contemplación y recreación del ánima. Contentáraste, Luzmán, en sólo ver que yo te amaba, sin el fin de tu voluntad por no entender la mía. No dejo de conocer que lo que pides y como hombre deseas, que es bueno; mas si hay otro mejor no se debe de dejar lo más por lo menos. Quiero decir que yo te he amado con pensamiento que en mí no se efectuase otro amor más que aquel que sola nuestra amistad pedía; porque yo siempre estuve determinada de nunca me casar, y así, he dado mi limpieza a Dios, y toda mi voluntad, poniendo aquí el verdadero amor, que jamás cansa ni tiene fin. Por donde te ruego me perdones y sobre este hecho más no me hables, que será tiempo gastado, sin tener remedio tu deseo.”

Luego de que es rechazado por Arbolea -quien se entrega a la vida conventual-, Luzmán realiza un largo peregrinaje por el mundo, viendo desgracias amorosas ajenas. Después de diez años, decide regresar a su patria y asume la vida sin su amada. Saliendo de Nápoles hacia España, teniendo Barcelona como probable destino, la nave es capturada por unos corsarios turcos que le llevan a Argel, donde vive cautivo por varios años hasta que es liberado por el nuevo Rey y desembarca en Málaga y de ahí camina a su Sevilla natal.

“A la barcelonesa siguieron no pocas ediciones de la novela en otros puntos de España, hasta que en 1582 (1583 en el colofón) Sebastián Martínez estampó en Alcalá de Henares una «en nueve libros… agora nuevamente corregida y añadida por el autor». En los dos libros suplidos los enamorados se encontrarán felizmente en Portugal (donde Luzmán arriba por azar después de padecer una tormenta que arruina su viaje de Cádiz a Inglaterra, pues Arbolea, arrepentida de aquel desaire a su amado, ha renunciado a la vida conventual y como él se ha lanzado a peregrinar por el mundo «en hábito de hombre» y diciendo llamarse «Tridonio». Acogida por un ermitaño cerca de Viseo, allí llega casualmente Luzmán, pero no reconoce a Arbolea hasta que un día la asiste en un oportuno desmayo. En fin, vueltos a Sevilla, «vivieron después de casados cincuenta años» y «tuvieron tres hijos y dos hijas»: los amantes ven recompensadas las penalidades de su vagar por el mundo.” (Fragmento de Enrique Suárez Figaredo, en Advertencia (2014) sobre la edición de la novela citada).

El argumento de la interesante novela Selva de aventuras contiene varios avatares y circunstancias vividos por el protagonista principal Luzmán, en su peregrinaje por diversos lugares. El desenlace de la obra tiene algunas variaciones según las ediciones de la misma.

A continuación, entre comillas reproducimos algunos párrafos del texto preparado por Enrique Suárez Figueredo, que nos permite a su vez leer el final de la mencionada novela:

Luzmán y Amador fueron a Sevilla, a casa de Amador, donde Luzmán le obsequia una cantidad de dinero que le había obsequiado su amigo Calimán.

“Luzmán pregunta por nueva de sus padres.

-          Señor -dijo Amador- ellos son vivos y tienen un hijo de edad de ocho años al cual pusieron vuestro nombre teniendoos a vos por muerto.

-          ¿Es vivo Calides -dijo Luzmán- y su hija Arbolea?

-          Calides es muerto -dijo Amador-, y su hija Arbolea habrá un año que se metió a monja.

 Cuando Luzmán esto entendió vivas lágrimas le salieron de los ojos, y dijo:

-          Yo te ruego amigo que a nadie digas de mi venida hasta que yo me descubra a mis padres.

-          Así lo haré, como vos me lo mandáis -dijo Amador.

Y luego esa tarde se fue Luzmán al monasterio donde estaba su señora y preguntó por ella.”

Arbolea no lo reconoció cuando lo vio. Él le informó quién era. Ella le dice que tome mujer y haga cuenta de que Arbolea fue y será siempre su hermana. Luzmán dice: “Tuyo he sido y tuyo soy.”

Se despidió de ella. Luzmán fue a casa de Laumenio, su padre.

“Luzmán hizo una ermita fuera de Sevilla, donde vivió veinte años haciendo muy santa vida. Visitaba muchas veces a su señora Arbolea y en su compañía estuvo el hombre que halló colgado del olivo, haciéndose asimismo ermitaño. Y en aquel lugar después de los días de Luzmán, se hizo un muy hermoso monasterio por un sobrino suyo.

Y desta manera dio fin este noble caballero a sus grandes trabajos, guiándolos con prudencia, y así acabó como cristiano, donde se puede creer que gozó del Cielo. El cual Nuestro Señor nos dé por su clemencia y bondad.”

 

CURIOSAS COINCIDENCIAS

Nombres de personajes importantes de la novela Selva de aventuras figuran dentro de mi entorno familiar. Además del nombre Luzmán -llamados así mi padre, mi persona y mis sobrinos Eduardo Luzmán, Jaime Luzmán y José Luzmán- se dan también las siguientes coincidencias: el hermano de mi padre se llamó Jerónimo, igual que el autor de la novela; mi esposa tiene como segundo nombre Trinidad, lo cual guarda afinidad con Tridonio (el fingido nombre que adoptó Arbolea para peregrinar por el mundo, luego de abandonar el monasterio para ir en busca de Luzmán). Además, en el texto preparado por Enrique Suárez Figueredo (2015), como imagen de portada aparece el Santuario de la Santísima Trinidad (Santuario della Montagna Spaccata). En la citada novela se refiere que el personaje Luzmán, durante su cautiverio, sirvió al rey Laudel como jardinero; y mis compañeros de educación secundaria, en el internado de aquellos años (1956-1960), me apodaron jardinero porque tenía un parecido físico con el maestro Carvajal, quien arreglaba los jardines del colegio San Ramón de Cajamarca. Finalmente, la novela Selva de aventuras se ubica en el campo literario, y mi vocación humana se ha plasmado en la producción de varios libros de carácter literario.

Cajamarca, 10 de febrero 2025

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