Presentación Comentarios literarios
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UN GRAN REENCUENTRO CON LUZMÁN SALAS SALAS Fransiles Gallardo. Al Dr. Luzmán Salas Salas, Luzmancito para mí, lo conozco desde mi época universitaria, cuando yo estudiaba Ingeniería Civil en la Universidad Nacional de Cajamarca; formaba parte del Grupo Literario Raíz Cúbica y hacía periodismo político radial. Luzmán Salas era Docente de la Facultad de Educación y desde esos tiempos, ya era un serio investigador y un acucioso estudioso de la literatura cajamarquina. Ha venido a Lima a sancocharse con este infernal calor de más de 30 grados y acordamos juntarnos, después de más de 30 años más viejos. Luzmán tiene 83 años, 5 operaciones a cielo abierto y cuatro by pass coronarios; pero sigue lúcido, inteligente y con una memoria sorprendente. Nos encontramos en el Hotel Bolívar de la Plaza San Martín y después de los abrazos respectivos y en tanto esperamos a Harold Alva; recordamos nuestros años a finales de los 70 y primeros de los 80. Hace algunos años Luzmán Salas escribió un libro de anécdotas y me recuerda la de nuestro poeta Manuel Ibáñez Rosazza: Con la resaca de una borrachera, Manuel va a la tiendita frente a su cuarto alquilado en Cajamarca y le dice “Chochita una gaseosita”, “con su cañita, profesor”, le pregunta; el poeta con cañacito murmuró. “Si, póngale dos, chochita”, le contesta. La señora le entrega la gaseosa con dos sorbetes de plástico. Reímos Es hora del almuerzo y con Harold Alva que ha llegado presuroso, lo llevamos al Queirolo, tradicional local donde se reúnen poetas, escritores, músicos y artistas. Nos instalamos en una mesa del salón dedicado al Grupo Hora Zero. “Pide un cau cau, Luzmancito, es el plato bandera” le digo. Luzmán me mira asombrado “me vas a invitar mondongo, yo no como tripas Fransiles” me dice asombrado. “Pruébalo Luzmancito, si no te gusta me lo das y pides lo que quieras”, le digo palmeándole el hombro. Le sirven, lo prueba, lo saborea “está rico” me dice, con esa modestia y simpleza que tenemos cajamarquinos. Harold ríe y hablamos de poesía y literatura. El año 1986, yo ya estaba en Lima trabajando como Ingeniero Civil y el maestro Luzmán Salas publica el estudio POETAS DE CAJAMARCA y en la página 340 incluye y mi nombre y mi naciente poesía. El maestro Manuel Ibáñez Rosazza sobre mi trabajo poético escribe: “tiene una cierta identificación con el ambiente de la ciudad a la que le toma determinados elementos materiales para darle una categoría metafórica, más no solamente efectúa un atisbo subjetivo o transeúnte, sino que concluye en algo sensibilizante” Luzmán Salas también escribe, “es un poeta romántico, de emoción eglógica, telúrica, nativista; busca imágenes plásticas para la descripción objetiva y la exteriorización de sus sentimientos. Gracias Luzmán eran mis años juveniles poéticos que recuerdo con nostalgia y con cariño. En el año 2012 nuestro estudioso e investigador de la literatura cajamarquina publica LA PROSA DE LOS CAJAMARQUINOS y en la página 127 incluye algunos comentarios sobre mi novela Aguas Arriba que fuera publicada el año 2010. “Se respira un ambiente netamente campesino: costumbres, objetos, lugares, quehaceres, creencias, personajes, peripecias e ilusiones aparecen narrados y descritos de manera sugestiva y conmovedoras. La obra encierra indiscutible significación humana y social porque es una forma de conocimiento de la vida rural, de adhesión al mundo campesino, serrano, tornándose a veces introspectiva y de tono lírico. Finalmente, transcribo unas líneas de su cometario del final de Aguas Arriba: “La melancolía irrumpe candente en nuestras conmovidas fibras, resbalando cuesta abajo por nuestro cansado rostro ajado por el viento, el tiempo y la soledad. Desbarrancándose, como las riadas del Lango Lango (Chilango) en invierno, o chispoteando a borbotones, como los canales de riego de la gran represa del río Grande”. Me entrega los dos libros y me quiebro emocionalmente. Agradecido Luzmancito por tu desmedida amistad. Por estos libros que me han movido hondamente. Sabía que existían, me lo habían comentado varios amigos; pero no sabía que me habías incluido. Inmensidad de tu generosidad. Te digo que llegarás a los 107 años que cumplió tu padre o para que pagues lo que no has hecho, le digo abrazándolo y riendo, “si supieras”, me dices. Lo sé Luzmancito, mucho tienes que decir, maestro.
Cajamarca, 07 de febrero 2024.
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