Presentación Comentarios literarios
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BRINDIS POR LA AGRADECIDA VIDA Amigas y amigos: Los hombres no solo nacen también vienen al mundo, es la experiencia típica de la intimidad humana, este estar- en – el mundo ser nacido y no ser - más – en – la – madre. Venir – al – mundo no es sino la continuación del nacimiento por otros medios de significado ontológico. Una vez abandonada la posición uterina, la maternal, somos seres territeriolizadores y desterritorializadores, condenados a gestiones de las situaciones culturalmente, somos hechura de la cultura y nunca podemos tener constancia del momento en que comenzó a despuntar nuestra propia vida. Estas reflexiones, adoptadas de Peter Sloterdijk me llevan a meditar en cómo a partir del día en que mi padre dijo: “No puedes seguir siendo criado solo por una mujer, anda vete a traer del potrero al caballo, nos vamos a la altura, a comprar ganado”. Desde ese día niño, rumbeé por el mundo como arriero y con mi block escolar marca Loro, apuntaba las conversaciones de fogón y de las señoras dueñas de las casas donde nos alojábamos al pardear la tarde y en el bordón de la noche, con mi oído limpio de serumen escuchaba los discursos sobre la vida y sus anécdotas, de papá Jacinto, hombre lleno de mundo, quien fue soldado voluntario en la Guerra con el Ecuador, adonde fue con la promesa hecha a mamá Otilia, de casarse una vez vuelto del combate. Lima, La Cantuta, mis ojos mirones se asustaron al leer en el frontis de la biblioteca: “Temed al hombre de un solo libro”. Santo Tomás. Y el primer día de clase, con el escritor Oswaldo Reynoso, inaugurando su magisterio con el poema de Washington Delgado, que decía: Una flor tengo en la mano. /Un día canta en mi interior igual que un hombre… Y luego César Vallejo, Agua de José María Arguedas, El mundo es ancho y ajeno de Ciro Alegría, con su épica enseñándonos a perder el miedo al opresor; y Mario Vargas Llosa con ese comienzo memorable de “Cuatro”, dijo el Jaguar, de La ciudad y los perros. Y me acerqué al maestro, al escritor Reynoso: - Quiero ser poeta –, le dije. - No se nota –, me contestó. Y solo lo notó décadas más tarde, cuando oyó el borrador de La niña de nuestros ojos. - Esta novela, forjada desde la provincia va a ser una novedad, lo que temo es si Arribasplata podrá resistir el ritmo y el tono intenso con que lo está escribiendo -, dijo ante el auditorio, en Huánuco. - Esta advertencia me espantó y acepté el reto. - Si no envía con tiempo La niña de nuestros ojos y su libro de ensayos, no venga a París-, me dijo la señora Margarita Rigaut, del Centro Latinoamericano. Y llegué a París, lloré ante la tumba de Vallejo y me alegré ante el mausoleo de Charles Baudelaire y de Sartre con Simone de Beauviore. - Quiero ser jefe del Departamento Académico de Comunicación y Lenguas Nativas –, les dije a Luis Morón y a Giovanna Gutiérrez. - Hay un fulano que está esperando dieciséis años y tú recién tienes cinco –, me contestó Lucho, frunciendo el ceño. Y ganamos las elecciones, organizados y convocando a las amigas. Ahora somos lo mejor, los más cualificados de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades, porque hacemos política; sí somos políticos, no tememos decirlo. Y somos amigos, lo más selecto de la docencia. No nos envanecemos, hemos construido significados y significantes políticos y académicos. Tenemos una Directora del Departamento Académico de Comunicación y Lenguas Nativas, seguiremos aceptando los desafíos en pro de una gestión universitaria óptima y de servicio pedagógico y social. “Hoy me gusta la vida mucho menos, /pero siempre me gusta vivir. Dice Vallejo. El hombrecito que siguió el consejo de Nietzsche: “Yo solo creo en un hombre que sepa bailar”, cumple años a lado de su hogar y de sus más caros amigos y amigas, y estos días llora de felicidad, porque está escribiendo su última novela, tratando de renovar los antiguos sabores de la lengua sampablina, cajamarquina, y a flor de piel vacía su sensibilidad en este brindis, que como dice el cantante Lizandro Meza: Bendita sea mi madre por haberme parido macho. Sin ella y sin las manos femeninas que prosan mi voluntad de vida, no podría decirles: ¡SALUD! GRACIAS MIGUEL ARRIBASPLATA CABANILLAS
La Cantuta 27 de diciembre de 2024
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