Presentación Comentarios literarios

[Cusco, Perú 15 de noviembre de 1934; Uppsala, Suecia 25 de junio 2023].
EL HUGO BLANCO QUE ENTREVISTÉ
Fransiles Gallardo
Eran finales de 1979 y el mítico guerrillero Hugo Blanco Galdós llegaba a Cajamarca para reunirse con líderes universitarios cajamarquinos, con miras a las elecciones Presidenciales de 1980.
El alboroto se había desatado.
Por esa época compartía mis estudios de Ingeniería Civil, con la poesía del Grupo Literario Raíz Cúbica y el periodismo político, en el noticiero del mediodía “Sucesos” en Radio Cajamarca.
Llego cotidiano a la radio en la esquina de la Plaza de Armas, a un costado de la Prefectura de Cajamarca y Carlos Cabrera Herbert director del Noticiero, sin contestar mi saludo, me dice:
- Fransiles, Hugo Blanco está en hotel Amalia Puga y tienes que entrevistarlo.
Di media vuelta, caminé hasta Amalia Puga, crucé Belén, Urrelo, Cinco Esquinas, Ayacucho y frente a la plazuela Amalia Puga y la Comandancia, está el viejo hotel.
Le pregunto al encargado y me dice que no está, que ha salido y no sabe a qué hora volverá. Son las 12.30 del día y no hay teléfono celular, ni internet, ni forma de ubicarlo.
-Dígale a Hugo Blanco, que ha venido a verlo el periodista Fransiles Gallardo y que lo espero a la1.30 en punto, para entrevistarlo.
Y regresé a la radio, presuroso, nervioso y asustado.
Yo, era un muchachito veinteañero e Iba a entrevistar personalmente, al mítico guerrillero de Mesa Pelada.
Éramos de la generación de la Cuba de Fidel Castro; de Chile de Allende; del Che Guevara y su Diario en Bolivia; de Luis de la Puente Uceda, del poeta “Sucede simplemente / que no tengo miedo de morir/ entre pájaros y árboles” de Javier Heraud.
Conocía parte de esta historia, desde mi época de estudiante secundario en el colegio de mi pueblo de Magdalena, por las informaciones que escuchaba en la vieja radio Philips, que mi padre tenía en casa y los periódicos que de cuando en cuando llegaban en los viejos ómnibus de la empresa Días.
En la Universidad de Cajamarca y por mi paso como dirigente político, en mis primeros años estudiantiles, leí y me enteré mucho más de él, de los avatares de su escabrosa trayectoria política y guerrillera.
En ese momento sentía esa vieja sensación de ansiedad; como la de un vacío en el estómago; como cuando meses después, tuve que entrevistar también, al mítico dirigente aprista Armando Villanueva del Campo; al líder acciopopulista cajamarquino Javier Alva Orlandini; al cajabambino Genaro Ledesma Izquieta y al tremendo jurista internacional Javier Valle Ristra.
Las ondas de Radio Cajamarca, en la voz del “shilico” Alejandro Díaz Chávez, promocionaban la entrevista.
Yo en una silla, recordaba la historia y su leyenda, todo cuanto había leído de él y sobre él, de su movimiento guerrillero y sus prisiones; tomando apuntes para las preguntas y repreguntas de estilo para la entrevista.
Tenía que estar preparado para este histórico momento.
Mi viejo reloj Silvana marcaba la 1.25 pm y Hugo Blanco no aparecía
1.28 ingresé a cabina, buscando las palabras necesarias, para justificar ante la audiencia, la no presencia del exguerrillero, quien hacía un par de años antes, había sido elegido diputado para la Asamblea Constituyente del Perú.
1.30 se prende la luz roja y me dan el pase al aire.
“Señoras y señores, buenas tardes, los saluda su reportero amigo Fransiles Gallardo para anunciarles…”
Intempestivamente, se abre la pequeña puerta de la cabina del segundo piso y una sombra gigantesca oscurece el ambiente.
A trasluz lo reconozco. Su abundante cabellera, su corpulencia, su barba tupida y entrecana y obviamente, su camisa a cuadros, sus ojotas y su jean desgastado y amarrado con un pedazo de soguilla.
Me quedo paralizado frente al micrófono.
La imagen que tenía de él, vuelve a mí, como en los debates con Víctor Raúl Haya de la Torre o Luis Bedoya Reyes, es el mismo.
Y me ganó el subconsciente:
“Señoras y señores, con nosotros el compañero, el camarada Hugo Blanco…”
Tuvimos una hermosa, intensa y educativa conversación.
Días después los compañeros de la facultad de Ingeniería y los amigos de la universidad, se reían de mí: “así que tu camarada, tu compañero Hugo Blanco y tú que jactas de ser un periodista imparcial”.
Gajes del oficio.
Han transcurrido tantos años, 43 creo y trato de rebobinar mi casette memorístico y en mis archivos de esos años universitarios, este momento memorable para mí, y sigue vigente, aún en mi memoria.
Puesto que, hasta donde sé; no existe ni queda grabación alguna, en los archivos de la desaparecida Radio Cajamarca.
Recordando la entrevista, rememoro su historia comentada, la que le revolvió la sangre al enterarse que un hacendado cusqueño, había marcado con un hierro ardiendo y con sus iniciales, la nalga de un indígena, como si fuera un animal más de su propiedad y su ganado.
Que luego se fue a estudiar Agronomía a Argentina porque no pudo venir a Lima.
Recuerdo que hablamos un montón de tiempo sobre su trayectoria guerrillera.
Desde sus inicios, en la defensa de los indígenas y campesinos en Chaupimayo en 1962 y los enfrentamientos con la Guardia Civil y su posterior sentencia a la Pena de Muerte por la muerte de tres policías y luego el año 1966, el Juzgado de Tacna lo sentenció a 25 años de prisión en la isla de El Frontón.
Debido a las protestas nacionales contra el gobierno de Morales Bermúdez, fue deportado a Méjico, Argentina, Chile y Suecia y en 1976 regresó a la patria como candidato a la Asamblea Constituyente por el FOCEP de Genaro Ledesma Izquieta.
Recuerdo que me dijo riendo: “Velasco le indultó y a los pocos meses me deportó”
Esta vez llegaba a Cajamarca como candidato a Presidente por el Partido Revolucionario de los Trabajadores el PRT.
Y allí estaba yo entrevistándolo, ese mediodía; sospecho que con una gran audiencia.
No todos los días llegaban a Cajamarca políticos de alto nivel y gran trayectoria para comentar sobre su vida y escuchar sus propuestas políticas e intelectuales por una patria mejor.
No recuerdo cuanto duró la entrevista; pero sospecho que nos pasamos de la media hora inicial.
Hay diálogos y conversaciones que quieren ser eternas y hasta el hambre nos quita; tanto es así, que fuimos a comer un caldo verde en el mercado central de Cajamarca.
Hugo Blanco Galdós ha fallecido hace unos días atrás y ni la televisión ni los periódicos han publicado notas algunas sobre su historia y sus luchas reivindicativas por nuestros compatriotas indígenas y campesinos esclavizados y torturados por los hacendados, gamonales y mineros de esas épocas.
Como lo denunciaría el tayta José María Arguedas en sus Ríos Profundos y sus Zorros o Manuel Scorza en su Redoble por Rancas.
La nostalgia me ha invadido al recordar esa entrevista y creo que, sin aprobar sus métodos y estrategias, volvería a decirle, “compañero y camarada”.
Cajamarca, 8 de julio 2023.