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CANTARES DE MUJER

SANTIAGO EN EL MAR INFINITO

                                                                       Leal a mis sentidos habito desveladas

Galeras de incertidumbre

                        Santiago Aguilar

 

Este 20 de enero cumpliría 82 años. Caminaba lento por las calles ocultas de sus cicatrices, merodeando la dicha que nunca llegaba o, si llegaba, se iba das, das, como por encanto… Entonces detenía el vuelo de su corazón en la rama primigenia de su origen.  ¡Huamachuco!  Florecía en el alero del viento su cóncavo verso, doblegado a la tristeza de Vallejo en sus días oscuros, sedientos de neblina, no dejaba seguir el camino del brioso torrente de su inspiración sin cansancio.  Nacía un poema, dos, tres, mil, infinitos hasta el último día en la claridad de su asombro.

También era alegre, risueño. De fino humor como el su entrañable César, a quien dedicó sus afanes, desvelos,  desafiando  a quien negara la valía del inconmensurable Vallejo.  Los dos lucían tristes, pero no lo eran, tenían la vitalidad del exquisito vino, corriendo entre las venas, como fuego imparable, existiendo fundamentalmente, los dos,  para escribir; resucitando al tercer día: Vallejo, en todos los espacios del mundo,  Santiago aún espera que reconozcan su grandeza.

SANTIAGO CHRISTIAN AGUILAR AGUILAR, conoció Cajamarca gracias a una extraordinaria mujer, la mujer de su vida, Ana de la Torre Araujo, la amó con la primera mirada y por ella adoptó a este trozo de la sierra, como amada tierra, donde descansa ese amor bendito que supo descubrir el manantial de su imaginación, aunque no lo acompañara hasta el fin de sus días, ella descubrió otros horizontes y otros brazos que abrigaran sus sueños. 

 

 

 

 

Ya en la Universidad Nacional de Cajamarca, junto a su paisano, de torrentes cristalinos y puros, Manuel Ibáñez, sembraron raíces literarias y culturales que siguen dando frutos, los que devienen en nuevos siembras y cosechas.  Ambos entregaron su vida, su tiempo sin que medie el dinero, el poder, la ambición de sobresalir por sobre todos los demás, fueron hombres sencillos hasta el último día de sus vidas.  Nunca negaron el favor a quien lo pidiese, ambos apristas, pero se juntaban con los de la izquierda, haciéndoles los trabajos como si fuesen para su propio partido, de Haya inolvidable.

Cómo no recordarte Santiaguito este 20 de enero, celebrarás con San Sebastián, fiesta linda, también con mi hermana Marcela.  Nuestra amiga Deilú, el mismo día nació y celebrará su vida.  Cuando dejaste Cajamarca, te acurrucaste en tu huequito trujillano, retomaste la vida familiar con tu primera esposa, tus queridos hijos y nietos.  César Acuña,  amigo, te apoyó hasta el final.  Muchos amigos tuviste, pero muy pocos se acordaron de vos en momentos de quemantes papas;  cuando el trabajo se ausenta, cuando la soldad te duele hasta los huérfanos huesos, allí estuvo el vapuleado César Acuña,  solidario, reconociendo tu valía, tu presencia intelectual, que daba prestigio. 

 

 

Otro de los personajes nacionales que tuvo la hidalguía de reconocer tu fabulosa obra literaria, Ricardo Gonzales Vigil, siempre acercándote a la Literatura Nacional, prologando tus libros, promocionando tu obra. Esos son amigos que te hicieron feliz, en algunos de tus insignes momentos. ¿Los amigos de Cajamarca, te recuerdan? No lo sé amigo mío.  Pero que yo te recuerdo, te recuerdo, para nuestra amistad, la eternidad no es distancia inalcanzable.  Volverás, como volvías a esta ciudad para tomarnos un sabroso desayuno en el Zarco, en aquella mesa que era tuya y de tu amigo Carlos.  Tomarás café cargado como te encantaba,  nos reiremos de todo y de nada.  Solucionaremos los problemas del país a nuestro modo de soñar y vos traerás un wiskisito o un brandy que me encanta o en el Señor Tisné, beberemos un macerado de aquellos inolvidables.  Santiaguito gracias por amar a esta tierra con sus mujeres, los amigos, los conocidos, ¡Salud por ese viaje a España que me ofreciste, ya no pudiste cumplirlo, por circunstancias irremediables!  ¡Ah, España, siempre tiene apartado su cáliz de mis deseos de conocerla y vivirla!

Cajamarca, 30 de enero 2022.

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