RECORDANDO AL INOLVIDABLE DE SAN MIGUEL
Presentación Homenajes y reconocimientos

Un mes antes de concluir 1927, despierta un Frejolito para trepar la escalera que lo llevará a su destino. Es la pasión por el Perú, la que despierta en sus entrañas, las ganas de pensar, de sentir, de hacer por el pueblo de sus angustias y sueños. Soñar al Perú libre, socialista como lo hacía José Carlos Mariátegui, Gamaniel Churata, César Vallejo, Magda Portal, Julia Codesido, María Elena Moyano. Todos ellos entregaron su vida por que la Patria se atreva a cantar con los brazos en alto gritando “Somos libres, seámoslo siempre” sin el dominio de ningún imperio. Un país en el que podamos vivir para reír, sin presentir el llanto después.
Un país en que hombres y mujeres luchemos codo a codo por mantener la naturaleza limpia, ufana, preciosa, como cuando la creara la mano divina. Donde la educación democrática, solidaria, recíproca, creadora, sea la columna vertebral de la existencia humana sustentable. Pasará quizás un siglo más, pues los derechos crecen tan lentamente, que, si no los aviva el pueblo mismo, con sus luchas tenaces, verdaderas, será imposible conseguirlos.
Su vida física no llegó a los 93. GRACIAS ELIZABETH PRADO, del Diario La República, por hablar de aquel “Frejolito” llamado ALFONSO BARRANTES LINGÁN, que naciera un 30 de noviembre en la provincia de San Miguel, que hoy precisamente cumpliría los 93, hasta donde le alcanzó la vida al querido tío Augusto, hermano de su padre Alfonso. El Perú provinciano lo recuerda, los sectores populares de Lima que le dieran el triunfo como Alcalde; en su vasito de leche, los niños y las mujeres, a las cuales les abrió el camino de la organización, para hallar en sus conquistas cotidianas, su voz encendida como buenas parteras de hijos e hijas que trabajan por la libertad y sus derechos.

La mayor gratitud hacia nuestros líderes es recoger las buenas semillas que nos dejaron; volver a sembrarlas en la juventud, de la cual saldrán los nuevos líderes que, con valentía, tomarán la posta, liderando la conquista de una sociedad donde podamos vivir con dignidad y bienestar.
Querido Frejolito, sembrado en San Miguel de Pallaques, que el humor de tu fuerza luchadora, vuelva a crear sonrisas en tu pueblo. Que se encienda el pensamiento inteligente, en proyectos que den frutos, satisfaciendo la esperanza de otros caminos por andar. Que las manos se junten todas, haciendo del Perú un país armonioso, hechura de la diversidad, que las sangres se junten, sin excluir de sus ríos azules a nadie. Que los niños estudien con vigor la sabiduría andina, sin dejar de lado las culturas del mundo. Que nuestros hijos e hijas, sepan discernir con alegría, los sabores vitales que alimenten equitativamente sus capacidades, valores, principios, filosofía, para que, así mismo, puedan levantarse de las caídas y decir con voz de triunfo
¡SALUD TÍO FREJOLITO!
Cajamarca, 30 de noviembre 2020