SEMBLANZA DEL DR. ANÍBAL R. ZAMBRANO TEJADA

PADRINO DE  LA  PROMOCIÓN  1965  “ANÍBAL  ZAMBRANO  TEJADA”*

 

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Cajamarca, 23 de octubre de 2015

El Doctor ANÍBAL  R.  ZAMBRANO  TEJADA tenía una misión que cumplir y lograr una plena identidad personal con una ideología moral y una filosofía de vida, que redunde en sus discípulos una futura formación profesional para alcanzar su verdadero  bienestar espiritual, material y estar al servicio de la comunidad en general.

En esa época se inició y se comenzó a poner las bases espirituales necesarias para un auténtico mejoramiento de la educación nacional y la formación integral del nuevo hombre, que regirá los destinos del país, en las diferentes áreas de especialización.

Distinguido y experimentado educador, un PADRINO  CON  CALIDAD  Y  EXCELENCIA, sembró en sus discípulos inolvidables enseñanzas, que guiaron a sus espíritus juveniles rindiendo culto a los valores morales; con un objetivo esencial, de reflejar la esencia del amor en sus diversas manifestaciones con los demás semejantes.

Notable, querido y recordado educador, nació en la ciudad de Moyobamba, capital del Departamento de San Martín, el 21 de Octubre de 1913. Fueron sus padres el Doctor Aníbal  Zambrano  García y la señora María  Encarnación  Tejada  Guerra. Casado con la señora María  Eugenia  Chávarri  Rodríguez, nacida el 4 de Enero de 1925.

Estudió la Educación Primaria y Secundaria en su ciudad natal; y la Educación Superior en la Universidad Nacional de Trujillo, graduándose como Abogado y Profesor en la especialidad de Castellano y Literatura. Es a partir de 1945 que ejerce las dos carreras en la ciudad de Cajamarca, como Profesor del prestigioso “Colegio San Ramón” por más de 30 años y del “Colegio  Indoamericano”. Como Abogado, luego como Juez de Trabajo y Asuntos Indígenas y varios años como Decano del Colegio de Abogados de Cajamarca. Asimismo, colaboró en la formación de la Universidad de Cajamarca y se desempeñó como Catedrático por algunos años.

Siempre demostraba un tratamiento muy formal con sus alumnos, tenía un estilo muy especial tratando a los estudiantes siempre de usted; jamás los tuteaba y siempre quería que ninguno se sintiera menos importante, respecto de otro, considerándolos por igual a todos. Hacía participar en la clase a todos en el desarrollo de los temas y esto permitía que terminaran conociendo el punto tratado, porque se aclaraban al mismo tiempo todas las dudas que tenían los educandos.

Con una visión futurista hacía que los alumnos participaran de una Educación que el Perú necesitaba, con un fuerte impulso hacia la posibilidad de ser un factor verdaderamente decisivo del desarrollo de nuestro país. Estar preparados para enfrentar la posible crisis nacional de valores, la incompetencia, el desorden, la corrupción, la imprevisión, que son desafíos que sólo una Educación bien entendida puede curarla. Como Maestro experimentado sabía que éste es el punto de partida, el elemento real del bienestar espiritual y material, la prenda de seguridad para todos.

En el aspecto filosófico comprendía y lo aplicaba, buscando que la educación debe estar orientada a formar, según su aptitud y vocación, hombres capacitados para entender y asumir el trabajo, como factor de realización humana, hombres conscientes de la armonía y equilibrio de la vida física y espiritual, hombres líderes que sepan ejercer el poder, como una entidad obediente a la necesidad colectiva, gracias al logro de una conciencia espiritual desenvuelta; sin desconocer su misión de inmensa responsabilidad ante Dios, a quien tenemos que rendir cuentas de nuestros actos. El futuro dirigente así formado deberá ajustar su conducta moral y fortalecer su voluntad o su carácter, por encima de cualquier interés personal, condicionado sólo a lo que es noble y divino.

En el aspecto científico lo adaptaba a la realidad nacional, en función de los requerimientos de los diversos niveles  y modalidades de la educación. Y en el aspecto moral, especialmente se preocupaba por el mejoramiento ético, para mejorar el comportamiento de todos dentro del colegio, la familia y la comunidad en general.

Conocía perfectamente, que la Educación Moral, permite liberar a los hombres sobre los aspectos espirituales del desarrollo humano, otorgándole la mayor importancia a los valores para  eliminar el egoísmo, la vanidad y el orgullo. Por ello decía, que es necesario que el hombre se instruya intelectualmente, pero al mismo tiempo, se perfeccione moral y espiritualmente, purifique sus sentimientos y equilibre todos los atributos de su personalidad.

Como educador experimentado, comprendía que una buena educación, es el eje fundamental para la transformación positiva del hombre y por ende de una nación. Que recordemos siempre que el desarrollo de los pueblos no se mide únicamente por lo que tienen o por lo que saben, sino, sobre todo, por su calidad ética y por lo que son como seres humanos.

Estas palabras de este preclaro, querido y recordado Maestro en la celebración de las BODAS  DE  ORO de la PROMOCIÓN DEL COLEGIO  DE SAN  RAMÓN, 1965, de la cual fue nombrado Padrino de la Promoción; que sus amados hijos hacen llegar, en nombre de él, para hacerles recordar lo que han vivido en esos años de estudios secundarios en una Gran Unidad Escolar, de un prestigio nacional reconocido y puesto en práctica hasta ahora, como hombres de bien y profesionales ejemplares, que hoy regresan a su Alma Mater, con los más nobles sentimientos de gratitud; y demostrar con ello, a las nuevas generaciones, el invalorable legado educativo que recibieron.

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*Extraído de: Libro de Oro virtual. Promoción 1965 "Dr. Aníbal Zambrano Tejada".     

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