Esta crónica escrita por el dilecto profesor José Carlos Sánchez Espinoza†, en la revista San Ramón -agosto 1994- cuando se celebraba el 163° Aniversario de creación de esta Ala Mater, no ha perdido, ni perderá vigencia; la gratitud a nuestro colegio es eterna y el mensaje vocacional siempre es necesario para los jóvenes de los grados superiores, por estas razones la incluimos. / jcpa.

Escribe Prof. Carlos Sánchez Espinoza† (*)
Saludo con profundo amor y eterna gratitud a mi glorioso Colegio "San Ramón" de Cajamarca, al celebrarse el centésimo sexagésimo tercer aniversario de fundación institucional y augúrole éxitos en la consecución de sus objetivos educacionales con las luces de su fecunda trayectoria como base del presente y reto de un futuro promisor para la "Ciudad del Cumbe" y el Perú entero. Pues, para lograrlo sólo basta encarnar en nuestro ser la mística, identidad, integración, educación y cultura sanramoninas. Así lo esperamos con singular avidez, a fin de preservar el bien ganado prestigio que tiene este Plantel en el contexto de los centros educativos del país.
Todos queremos que en las aulas y también fuera de ellas se formen hombres de bien para la sociedad, los cuales deben de ser eficientes idóneos, tal como lo anhelamos de manera especial para nuestros hermanos sanramoninos de las sucesivas generaciones. Esto es lo que nos motiva a escribir el presente artículo intitulado GRATITUD Y MENSAJE VOCACIONAL.
Como lo hemos podido advertir, generalmente en los centros educativos no hay una permanente orientación vocacional y profesional y cuando de ésta se trata queda reducida a charlas de sendas profesionales dirigidas a los alumnos de la promoción egresante. El asunto es de un fondo más profundo; sin embargo, no se le presta la importancia necesaria y ni el Ministerio de Educación posee una legislación al respecto, tampoco se hace la divulgación de los perfiles de cada carrera profesional para conocimiento de los interesados.
Nos preocupa sobre todo que el aspecto vocacional no se vaya delineando desde la escuela primaria, y si es posible antes, para luego afianzarlo en la educación secundaria y superior; igualmente que no se haga un estudio de las aptitudes e intereses latentes de los estudiantes resulta obviamente deplorable. Claro está, que tal situación conlleva a realizar una investigación y diagnóstico psicológico a contar con, la presencia de un equipo de personas especializadas o debidamente preparadas a nivel de las Subregiones de Educación, ADES o de los respectivos colegios, para la aplicación de tests, cuestionarios, ejercicios, experiencias, problemas y pruebas especiales que permitan auscultar una aptitud, vocación, calidad psíquica dada a apreciar su desarrollo.
Llámase aptitud a toda cualidad, capacidad o disposición natural que hace que un individuo resulte válido, en mayor o menor grado, para cierto fin; sea para sentir, comprender o reaccionar; sea para conocer las cosas, juzgar sobre sus relaciones, ejecutar un acto, realizar un trabajo, resolver una situación nueva, experimentar un estado psíquico, etc. En cambio, la vocación es la inclinación preferente del espíritu por determinada actividad, que lleva al individuo a practicarla, en los casos extremos, en forma absorbente y exclusiva. A la coincidencia de estos dos factores: de la vocación y la aptitud se le denomina idoneidad, aunque es frecuente encontrar la una sin la otra, más con secuelas no satisfactorias.
En la orientación vocacional y para la elección de una profesión, el educando actuará con libre decisión; para tal efecto, asimismo, se debe brindar asesoramiento a los padres de familia y no se imponga el capricho de éstos o de aquél; los maestros orientarán con tino, conocimiento y sentido objetivo, pensando en el porvenir de sus alumnos, los instará a una asidua autoevaluación de su vocación y aptitudes, de tal forma que se eluda oportunamente en ellos traumas, frustraciones y fracasos.
Han de anal izarse, además otros factores fundamentales como son: los medios económicos, si posibilitan o no seguir una carrera profesional; las necesidades del mercado de trabajo; la legislación del Estado; los altos fines del progreso y de la seguridad social, en aras de una auténtica realización personal y profesional, así como del desarrollo científico-tecnológico; social-eco- nómico; histórico-cultural y educativo de la sociedad.
Nuestro mensaje a toda la juventud, y de modo particular a la Promoción 1994 de este egregio centro educativo, es que reflexione, sea consciente de su vocación; de sus aptitudes, habilidades y destrezas; de su valor y realidad, para que la idoneidad sea su principal carta de presentación en alas de la eficiencia y eficacia, camino al triunfo en la vida.
En el 163 aniversario institucional de San Ramón, imbuido de emoción fraterna y vivida alegría, rindo homenaje a mi querido Colegio, con la expresión de mi eterna gratitud que es la misma de la Promoción 1963 "José Gálvez Egúsquiza", a la cual me honro en pertenecer; evoco a mis profesores, dignos ejemplos de vocación magisterial y generadores de nuevos valores para la patria y la sociedad.
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(*) Subdirector del Instituto Superior Pedagógico "Hno. Victorino Elorz Goicoechea" de Cajamarca.