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Presentación In Memoriam Semblanzas
Alejandro Vélez Abanto
IN MEMORIAM
HOY UNO DE JUNIO. SIETE AÑOS YA. Andy Vélez Es curiosa la vida, no te vi del primer día, y así paso mi día a día, pero siempre estabas presente, en una incesante referencia por las buenas palabras de mi madre -Amandita es maravillosa-. Y pasó el tiempo, y nos veíamos, aunque eras bajito, siempre eras tan robusto y de buen porte, bien parado, bien vestido, una cabellera en verdad envidiable, creo que desde tu nacimiento nunca se te cayó un cabello; y de tu genio, muy monumental. Son de esas circunstancias que ahora son difíciles de entender en tanto acristalamiento de las generaciones azules; a mi pasado sabía que no había tiempo a malos entendidos, mas solo al sentir, y un sentir bonito. Y se dio mas la vida, y fuimos inseparables, así aprendí honestamente de la falacia del tiempo, pues muchos creen que toda una vida es la vida; mas pocos sabemos que un lapso finamente vivido es la vida; así, vivimos juntos, siendo padre e hijo puestos a la máxima compresa, aceite tan bello fluimos. Me contaste todo, te disculpaste todo, máximamente nos admiramos todo; siempre recordaré que cada instante, no hablábamos naderías, siempre hasta una broma era aprendizaje. En verdad eras viejo y fue un lujo tu vejez; naciste en 1925, en este año ya cumplieras cien, a tan carrete rodado, de la pequeña historia parece broma pero me contabas que estabas tú, que conociste al “Che”; que participaste con Haya de la Torre, y estabas convencido que era la mente más preclara de toda la historia política mundial; que viste los inicios políticos de Javier ValleRiestra, cuando a sus diecinueve años en un debate político, en un teatro “flaquito y rubio”, le contradijeron, y se abalanzó a las butacas delanteras y le metió un puñetazo al atrevido contradictor; le dijiste, “esa es la actitud compañero, es joven será uno de los mejores en el partido”; historias así, de personajes y hechos hay muchas, pero no se pueden contar ahora. Eras tan bueno viejo, al extremo que no olvidaré, cuando me contaste que en la revolución aprista de Cajamarca de 1935, donde tu padre “don Rosario Vélez” por insurrecto y por sus justas causas, por tomar la comandancia de Cajamarca, fue asesinado de un fusilazo en el pecho, y tú, tan niño, quedaste huérfano, y tenias el llanto y rabia jurando matar al asesino, y cuando en el entierro a ti y tu madre, les buscó un gendarme y les lloró diciendo “yo mate a su señor padre, perdónenme por el amor de Dios, era mi deber”; tú comprendiste, se disolvió tu odio, y perdonaste de corazón. Eras tan bueno viejo, que nunca conocí ningún párroco ni cardenal, que, para semana santa, al evocar la pasión de cristo llorará, me decías con lágrimas ¿tú sabes Andy, lo que sentía nuestro señor Jesucristo, cuando le clavaban sus manitos, te imaginas el dolor?”. Eras tan dulce viejo, que siempre alababas mis mínimas virtudes, e inobservabas mis grandes errores, y renegabas al decir, mi Andy solo lo malo que tiene es ser impuntual, y un caballero siempre es de hora. Inicie diciendo que es curiosa la vida; el tiempo que fue contigo viejo, fue una vida. Te gustaba mucho los piscos sours, y solo los que yo te preparaba, los disfrutabas con mi mamá Marcela, Lizz, mis amigos y conmigo; quizás quedó pendiente el gran Pisco Sour para mi matrimonio o el nacimiento de hija, porque falto poco, Dios lo quiso así, falto muy poco. Hoy como siempre me prepararé una copa, miraré al cielo y dile salud papá. Cajamarca, 03 de junio 2025.
Presentación In Memoriam Semblanzas
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