LOS DIABLOS DE SAN ISIDRO DE ICHOCAN*

 

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Este año 2011, la fiesta de Los Diablos de San Isidro de Ichocán

se celebran desde el viernes 13 de mayo,

es una gran fiesta tradicional de este distrito,

con costumbres y matices característicos y únicos.

Don Manuel Ibañez Rosazza escribió una crónica de las

 Seis Fiestas Tradicionales de Cajamarca,

siendo una de ellas Los Diablos de San Isidro de Ichocán,

que a continuación les alcanzamos:

Por Manuel Ibáñez Rosazza.

 

Alrededor del 15 de mayo se celebra la festividad de San Isidro Labrador, patrono de los agricultores, en diversas comarcas cajamarquinas, pero es en Ichocán, antiguo distrito, donde ella se expresa con características particulares. Las fachadas y puertas de las casas se adornan con ramas y frutos de maíz, higos, "chiclayos" -especie de zapallo-, y otros vegetales; sale en procesión la venerada imagen de San Isidro Labrador de luenga barba, sombrerito de paja y buena chalina, cubierta el anda de ramas y frutos. A la procesión -que atraviesa el pueblo amarillo de largo a largo- no solamente asisten los fieles devotos, sino también todas las yuntas de bueyes de la campiña, debidamente adornados con flores, papelitos de colores, frutas, guirnaldas, choclos y la bandera peruana en original desfile, mereciendo atractivos premios las yuntas mejor decoradas. Además participa el grupo folklórico "Los Diablos de Ichocán" bailarines ataviados de finas medias de seda, falda y capa de raso bordado, máscara color rosado con cuernos de carnero, espada, pañuelo y flores en las manos, los cuales - adultos y pequeños, diablos y diablitos- hacen la danza y la contradanza al compás de una Banda con exclusivas marineras. El IADAP cajamarquino asiste periódicamente a esta fiesta y ha colaborado integralmente entre otros con estudios, grabaciones audiovisuales y presupuesto folklórico.

 

Danza de Diablos de Ichocán, bailando en la Plaza Mayor de Cajamarca

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* De: www.flacsoandes.org

Manuel Ibáñez Rosaza nace en Lima el 11 de febrero de 1940 y muere en la misma ciudad, el 2 de julio de 1990.  En las escasas cinco décadas que vivió, a través de la poesía y de  sus actos cotidianos, estuvo ligado a Trujillo y, de manera especial, a Cajamarca, ciudad en la que vivió desde 1972 y que cautivó a su corazón, consecutivamente obtiene el galardón durante los años 1961, 1962, 1963 y 1964 en Los Juegos Florales que organizara La Universidad Nacional de Trujillo. En 1965 obtuvo el Premio “Poeta joven del Perú”, ha publicado entre otras obras: Cotidiano es el viento. (1963), La Nueva Emoción. (1974), Piedras de Cajamarca. (1976), Flores de Cajamarca. (1986) y Pájaros de Cajamarca. (2001, póstuma).

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