Mitos, leyendas y narraciones de Ichocán

 

 

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Juan Capistrano Paredes Ruiz

 

JUANCITO, DE UNITO EN UNITO*

 

A la memoria de mi Padre Juan Capistrano Paredes Ruiz.

quién realizó un viaje sin retorno. / jcpa.

 

En la homilía conmemorativa del 53° aniversario del fallecimiento de mi padre Juan Capistrano Paredes Ruiz [El Azufre, Pedro Gálvez, San Marcos, 23 de octubre de 1909, La Huaclla, San Marcos 03 de setiembre de 1970], que se llevó a cabo el día 03 de setiembre 2023, en la Parroquia San Martín, Av. Mario Urteaga s/n de la ciudad de Cajamarca, el dilecto Prof. Alamiro Villanueva Sánchez-Tirado nos hizo recordar muchas vivencias y bondades de mi padre, agradezco al Prof. Villanueva por esa consideración y amistad que ofrece a la familia.

 

El Prof. Alamiro Villanueva Sánchez-Tirado en la homilía de la Parroquia San Martín de Cajamarca

Hoy que es el día de su natalicio, refiero una vivencia que aconteció cuando iniciaba los estudios de educación secundaria en la Gran Unidad Escolar San Ramón de Cajamarca por el año 1961:

Estaba cursando el primer año de secundaria en la sección “C” de la Gran Unidad Escolar San Ramón de Cajamarca, hospedado en la pensión El Estudiante del recordado Prof. Norberto Barboza Miller, era un pensionado que albergaba a muchos estudiantes de provincias, en donde, además de brindarnos alimentos y alojamiento, recibíamos en forma cotidiana las amables enseñanzas extracurriculares del Prof. Barboza sobre técnicas de estudio, de descanso, comportamiento, diversiones y muchos temas de interés para los estudiantes que nos encontrábamos en etapa de formación; estábamos en la postrimería del tercer bimestre del año lectivo 1961, nos había indicado el profesor que procuremos sacar la más alta nota en todos los cursos porque esas notas eran determinantes para salir aprobado o desaprobado en cada curso, de tal manera que debíamos aplicarnos en estudiar, desarrollar las asignaciones y aprender los temas para los exámenes del 3er. bimestre.

Decidí dedicarme -de lleno- al estudio todo el sábado y domingo, sacrificando la salida a la calle y todas las distracciones que gozábamos en estas salidas, otros alumnos también se quedaron y entre todos los alumnos de primer año formamos grupos de estudio para cada asignatura.

El sábado fue de mucho provecho estudié en la mañana, en la tarde y también por la noche, el domingo estudié solamente mañana y tarde, por la noche determiné ir al cine, los alumnos que habían salido a la calle nos contaban qué películas pasaban en los cines, que en ese tiempo funcionaban en Cajamarca, nos dijeron que la mejor película era una mejicana La cárcel de Cananea, de estreno y a colores y que lo pasaban en el cine Ollanta.

En la hora de comer el Risueño, un compañero de primer año, me preguntó:

-      Capri, ¿te vas al cine?

-      ¡Sí! voy al Ollanta.

-      Nos vamos juntos, yo también me voy.

-      Bueno, le contesté y al terminar la cena nos alistamos para salir al cine.

Caminábamos apresurados para no llegar tarde al cine y ver la película completa, cerca del cine me dice:

-      Capricito, compremos cigarros para arreglar la noche.

-      Bueno, le dije, compremos media cajetilla, aquí está mi parte.

Entramos a la tienda y el Risueño me pregunta.

-      ¿Compramos cigarros Salem?, esos son mentolados y más suaves.

-      Está bien, le dije.

Compró la media cajetilla y entregándome me dice:

-      ¡Guárdalos compadrito! Yo tengo encendedor.

Mecánicamente guardé la media cajetilla de cigarro en el bolsillo de mi camisa, y llegamos a la puerta del cine

-      ¿Compramos para platea? me preguntó.

-      No, vamos a ‘Balcón’ es más barato y se ve mejor.

Entramos al cine a Balcón, luego de acomodarnos empezó la película, nos concentramos en ver para no perder la trama, al salir nos fuimos presurosos ya no dimos algunas vuelta por el perímetro de la Plaza de Armas, porque era tarde, en el pensionado nos señalaban hora de entrada.

Retornamos al pensionado por el Jr. Lima, hoy Del Comercio, en ese tiempo, en la cuadra entre el Jr. Tarapacá y Pisagua habían tres librería juntas: la librería Bozo, Ramos y El Pueblo. Al llegar a la librería Ramos nos detuvimos porque todos los domingos compraba el periódico Expreso, coleccionaba el suplemento dominical Estampa.

Al entra a la librería el Sr. Ramitos me dijo:

-      Jovencito aquí esta su periódico con el suplemento dominical.

-      Gracias Sr. Ramitos, le dije, entregándole los dos soles que costaba el periódico.

-      Le guardé su periódico que el domingo pasado no llegó, me dijo entregándome otro periódico.

Para cancelarle tenía que sacar del bolsillo de mi camisa un cheque (billete) de cinco sales que había guardado, pero me encuentro con la media cajetilla de cigarros, no habíamos fumado en el cine, pagué, me dio el vuelto.

-   ¡Sírvase un caramelito para endulzar la boca!, me dijo el Sr. Ramitos.

-   Muchas gracias le dije cogiendo un caramelo.

-   Para su amiguito, también.

-   Muchas gracias Sr. Ramitos.

Le agradecí y salimos de la librería, en la calle le entrego la media cajetilla de cigarros al Risueño, diciéndole:

-      ¡Nos olvidamos de fumar!

-      ¡Ay! que tontos, vamos rápido porque nos hacemos tarde y nos castigan.

El castigo cuando llegábamos tarde en la salidas, consistía en suprimían la salida en la siguiente semana.

-      Ya nos acercamos al “Arco blanco” qué lo hacemos los cigarros, si los llevamos nos bolsiquean en la entrada y nos castigan.

-      ¡Hay que fumarlos!, le dije.

Recibí mis cinco cigarros y los coloque entre los dedos de mi mano izquierda, para prenderlos en conjunto, pero escucho la voz de mi padre:

-      ¡Juancito, de unito en unito!

Era mi padre en persona, me turbe, sentía que me ardía la cara de vergüenza, no sabía que hacer ni que decir, mi padre se acerca a mi lado cogiendo una cajita con ambas manos.

-      Esta cajita manda tu mamá. Yo viajo a Chiclayo en la Perulac que sale a las 10 de la noche.

-      ¡Muchas gracias! Le dije recibiendo el paquete, Discúlpeme no estoy habituado a fumar…

-      No te preocupes, me cortó, pero tienes que cuidar tu salud, el cigarro es un veneno para los pulmones, anda pronto a tu pensión les están esperando.

-      ¡Un buen viaje papacito! Le dije,

-      Toma pa’ tus gastos, me dijo entregándome un cheque de cincuenta soles.

No me castigó por esta falta, al llegar a la pensión la Sra. Elenita Lara, esposa del Prof. Barboza

-      ¿Te encontró tu papá?

-      Si Sra. Elenita, muchas gracias.

-      Aquí te estaba esperando, le conté que has estudiado todo el sábado y domingo y que te habías ido al cine.

-      Gracias Sra. Elenita, hasta mañana y me fui a mi dormitorio presuroso para saborear lo que mi Madre me enviaba en la encomienda.

Este pasaje acontecido con mi Padre, siempre lo recuerdo, sin gritada y sin castigo me inculcó una norma orientadora de mi vida: ¡No fumar!.

Cajamarca, 23 de octubre 2023.

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*Diminutivo del número uno.

 

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