Ichoca, fortaleza inca

 

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De: “Crónicas y Leyendas de Cajamarca”

Por Carlos E. Quevedo Guerra.

 

Ichoca, está ubicado al sur del departamento de Cajamarca, en el Km. 75 de la carretera a Cajabamba. Su población actual es de aproximadamente 3 300 habitantes y se encuentra a 2550 metros sobre el nivel del mar.

Raimondi, el sabio e investigador italiano, escribió en sus crónicas que había encontrado un pequeño poblado de un clima de los más benignos del mundo.

Según el profesor de Historia, Agustín Lezama V. Originario del mismo lugar, afirma que en el tiempo del incanato, Ichoca ya existía como curacazgo militar o especie de guarnición, lo cual es bastante factible, ya que por su situación geográfica, domina varios flancos por donde tenían que pasar las fuerzas enemigas; y por su altura podían divisar grandes extensiones de terreno y darse cuenta con tiempo si algún ejército hostil se acercaba.

Varios cronistas de la conquista lo mencionaban como Ichoca o Ichuca, el pequeño poblado que distaba a un sol de Cajamarca y que estaba conformado por mitimaes o migmas sometidos al inca. Luego los españoles, lo cambiaron al nombre actual de Ichocán.

Cuando Atahualpa estaba preso, Pizarro envió a su hermano Gonzalo y otro acompañante español, con 350 indios, para que trajesen el oro de Huamachuco. Cuando regresaban cargados con gran cantidad de mazorcas de oro, vasijas, medias lunas y representaciones del sol; al pasar por el puente colgante de Pomarongo, cayó uno de los caballos.

Este puente estaba hecho con unas lianas o cables del grueso de un brazo, y por piso habían puestos maderas redondas delgadas. Era seguro y aguantaba buena cantidad de peso, pero cuando los transeúntes se encontraban en la mitad se movía mucho. Los indios y las llamas, animales en las que llevaban sus cargamentos, pasaban, pero el caballo del acompañante de Pizarra, no aguantó el nerviosismo del que fue presa y cayó al río Crisnejas.

Al subir la cuesta para llegar a Ichoca, un indígena que venía huyendo de Cajamarca, les dio la noticia que al inca lo habían matado y que ya no llevasen el oro que estaban cargando. Los indios se desbandaron cuesta abajo, llevando todo cuanto traían; sin que Gonzalo y su compañero, pudiesen hacer nada por evitarlo. Cuando los dos españoles llegaron a la cima, los indios se perdieron por unas pampas llenas de maleza, llamadas actualmente El Huayo y que queda a orillas del Río Crisnejas.

Se supone que todo aquel oro que llevaban lo escondieron por aquellos lugares, donde también existen pozos o vertientes de agua caliente, donde dicen echaron algo del cargamento.

En los años 40 del siglo XX, un tal Ernesto Schmiel, que extraía lana vegetal o shango y taya para que lo venda, a los colchoneros y a las curtiembres, encontró una media luna de oro, justamente en aquel lugar denominado el Huayo, y lo vendió a un dentista de Cajamarca por la mísera suma de S soles.

También cuentan que un ingeniero civil que había venido de la costa, para dirigir la construcción de la carretera, Cajabamba, Cajamarca, allí en el mismo lugar encontró otra media luna, pero de gran tamaño, que necesitó de 3 hombres para levantarla a un carro, en donde lo trasladó, no se sabe a dónde pues nunca más se supo de él.

Ichoca, término de origen Mochica, cuenta en sus cercanías con importantes restos arqueológicos, enormes piedras talladas que semejan altares ceremoniales, tumbas construidas por cuatro tablas de piedra, cerámica muy fina en la altura, y tosca en el valle.

Según Waldemar Espinoza Soriano, investigador de renombre en el Perú; Ichocán formaba parte del reino de Cuismango, siendo Puculla señor del pueblo.

Los maestros ichocaneros, sostienen que su pueblo ostenta el honroso privilegio de haber proclamado la Independencia del dominio español en enero de 1821, antes que San Martín, lo hiciera en Lima, proclama que estuvo a cargo del patriota ichocanero Lucas Vicente Arroyo. Me preguntaba si en ese momento de la proclama, había autoridad militar española, seguro que no lo había ... Pero, parece ser que si eran muy patriotas, pues por haber contribuido con soldados y víveres a la causa independiente en 1828 y 1834, los Congresos Nacionales les otorgaron el título de "Villa Gloriosa", junto con Chota, Hualgayoc y San Marcos.

El dos de octubre de 1916, fue elevado a la categoría de Villa y por ley N° 23058.

El 11 de diciembre de 1982, al crearse la provincia de San Marcos, se le dio el rango de ciudad y distrito de ésta.

En cuanto a su gente tienen un bajo porcentaje de mestizaje, la mayoría de ellos tienen rasgos europeos, pero por el folklore y las costumbres, tienen arraigo indigenista. En ciertas zonas aledañas como Chancay, Condormarca, el Azufre, Shirac, ChiIeapampa, La Totora, LIollón y otros, sorprende ver a personas bastante altas, blancas, ojos verdes o claros y los hombres altos con barba cerrada, usando ponchos, llanques y sombreros, bailando en sus fiestas huaynos o cashuas y viviendo tal cual viven los propios indígenas.

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