LA BATALLA DE LLOLLÓN

 

Presentación   Mitos, leyenda y narraciones

 

La batalla de Llollón, fue una de las acciones militares que se dieron en el caserío de Llollón, distrito

de Ichocán, provincia de San Marcos, departamento de Cajamarca en el marco de la guerra con Chile.

 

 

Vista panorámica del caserío de Llollón; desde el cerro El Calvario.

 

Elfer Antonio Paredes Valera

 

ANTECEDENTES A LA BATALLA

Durante la Guerra del Pacífico, fue muy importante la defensa del territorio patrio, en contra del enemigo chileno, quien estaba causando caos y destrucción por los pueblos por donde pasaban sus tropas. En la provincia de San Pablo, hubo una actitud muy valiente por parte de nuestros compatriotas sanpablinos y de las provincias vecinas de Bambamarca, San Miguel, Chota y Cajamarca; porqué se enfrentaron y vencieron un 13 de Julio de 1882 en una feroz y cruel batalla al enemigo invasor; haciéndolo correr hacia la costa por la ruta de Chilete; lo que, en definitiva, fue un triunfo para las fuerzas peruanas.

En dicha batalla hubo una importante dirección del general Miguel Iglesias, quien junto a su hermano Lorenzo Iglesias y otros coroneles como Justiniano Borgoño, Manuel Cayo, Eudocio Ravines, Belisario Ravines , derrotaron al enemigo invasor; pero a ello se suma la importante acción que tuvo el Coronel Manuel Callirgos Quiroga ,quien cuando todo estaba a favor del enemigo chileno; ordenó a los pobladores de San Pablo que se ubicarán en las faldas del cerro el Cardón que rodeaban el campo de batalla ubicado en el lugar denominado La Laguna, haciéndolo creer de la superioridad de las fuerzas peruanas y frente al ataque que se les venía; huyeron despavoridos dejando mucho armamento, caballos y soldados muertos en el campamento de batalla; lo que aseguró el triunfo peruano y el izamiento del Pabellón Nacional en señal de victoria.

Todo este esfuerzo y triunfo en San Pablo, se vio ensombrecido por la actitud personalista de Miguel Iglesias, Lorenzo Iglesias y Manuel Callirgos; quienes obedeciendo a sus apetitos personales y ansias de poder traicionaron a la patria; negociando un tratado de paz y reconociendo el triunfo chileno en todo nuestro territorio; firmaron el manifiesto de Montán.

Para asegurar el acuerdo, con los chilenos; Miguel Iglesias, había formado un campamento militar en la ciudad de Cajamarca y desde ahí desató una lucha civil interna contra aquellos compatriotas que se opusieran a respetar dicho acuerdo, emprendiendo una cruel persecución y silenciación de todo esfuerzo por defender al suelo patrio.

A pesar de esta mala actitud de nuestros compatriotas; no todo estaba perdido, aún se escuchaba gritos y acciones por defender el suelo patrio; desde el sur luchaba el general Andrés Abelino Cáceres y en el norte hacía lo mismo el coronel José Mercedes Puga Valera; quien desconocía totalmente dicho acuerdo, porque lo consideraba una falta de respeto a nuestra patria.

José Mercedes Puga, había obtenido una importante victoria en la batalla de Shitamalca, contra las fuerzas del traidor Lorenzo Iglesias; pero esto aún no había terminado; Miguel Iglesias a quien se le consideraba el mando político general del norte, ordenaba constantemente la persecución y muerte de Puga, por considerarlo peligroso y rebelde.

El 13 de enero de 1883, Miguel Iglesias ordenó la persecución de sus tropas a Puga; por lo que desplegó un fuerte contingente militar de 500 hombres a órdenes de Manuel Callirgos; para perseguirlo y aniquilarlo en las haciendas de la Pauca y Huagal, propiedad de la familia Puga.

Manuel Callirgos ya en tierras sanmarquinas y en su paso por el caserío del Azufre; ordenó a sus tropas que éste sea incendiado por considerarlo campamento de las fuerzas de Puga.

José Mercedes Puga, no se encontraba en el Azufre y enterado de la cruel barbarie ocasionada por las fuerzas de Callirgos, resolvió esperarlos con un contingente de solo 50 soldados en el lugar de la Bachota o Coyorconga; donde en su paso de las tropas de Callirgos, le dio una fatal sorpresa y ataque; dejando un saldo de 80 cadáveres.

Manuel Callirgos a pesar de la baja en sus tropas, continuó su camino rumbo a las haciendas de la Pauca y Huagal para cumplir con su cometido y al llegar a éstas, desató su furia incendiando la casa, las oficinas y destruyendo los sembríos; en señal de venganza por la muerte de su hijo Eloy Callirgos, en la Bachota.

Para vengarlo no fueron suficiente aquellas atrocidades, necesitaba algo más y fusiló en el acto mismo a los jóvenes Víctor Cedillo, sobrino de Puga, Manuel Montoya y Alejandro Verchi.

Después de cometer todas estas atrocidades; Manuel Callirgos regresó a Cajamarca, arreando ganado y llevando consigo joyas, dinero y especies de valor de las haciendas; las mismas que al llegar a Cajamarca fueron entregadas a Miguel Iglesias, quien a su vez ordenó, el remate de todos los ganados y bestias de las haciendas destruidas.

Mientras tanto Mercedes Puga al ver la superioridad de las tropas enemigas, optó por refugiarse en la banda del Marañón, llevando consigo a sus tropas de soldados, a su esposa e hijos; a la zona del lugar de Pay Pay y luego en salvaguarda de ésta, se trasladaron al lugar de Ucuncha al otro lado del río Marañon, donde permanecieron un tiempo y desde ahí planifico nuevos ataques a los enemigos traidores.

 

LA BATALLA DE LLOLLÓN.

A esta batalla también se la conoce con el nombre de; la batalla entre los coloraos; que apoyaban a Mercedes Puga y los azules que apoyaban a Miguel Iglesias.

Los pobladores de nuestra provincia, estaban indignados por tanto abuso y destrucción que los chilenos causaban en nuestra patria, a ello se sumó el pago de los cupos de guerra que tenían que pagar cada lugar y las haciendas al enemigo invasor; quién había hecho una coalición con el gobierno traicionero de Miguel Iglesias. Visto el mal momento que atravesaba nuestra patria, dichos pobladores, vieron por conveniente; apoyar a las fuerzas de José Mercedes Puga Valera; para así defender nuestra patria y evitar que la ciudad de San Marcos sea incendiada como lo hicieron en Chota.

Miguel Iglesias; quien se había convertido en un aliado del enemigo invasor chileno, no se cansaba de perseguir, anular y matar a todo aquel que no reconociera el pacto hecho con los chilenos, por lo que insistió nuevamente en relanzar una cruel persecución contra Mercedes Puga y sus tropas; para así aniquilarlas y terminar de una vez por todas con sus actos de rebeldía.

En este nuevo ataque fue enviado nuevamente el viejo enemigo de Puga; Manuel Callirgos Quiroga, al mando de un ejército de 300 hombres, dispuestos a vencerlo. Y ya estando en San Marcos; un primero de noviembre de 1883; éste desplazo sus tropas al lugar de Llollón, muy cerca a las tropas de Puga que estaban en el Azufre.

Cuentan que, a las tropas de Puga, se les llamaba Las Montoneras y que éstas se reunían al sonido de la trompeta. Participando en aquel entonces los jóvenes de los caseríos de Llollón, Chilcapampa, el Azufre y la Totora; siendo éstos adiestrados por expertos combatientes que apoyaban a Puga.

Mercedes Puga, conocedor de la geografía del lugar; ubicó sus tropas en lo alto del cerro denominado El Calvario y desde ahí disparaban a las tropas de los iglesistas; que se encontraban en la parte baja, en las pampas de Chilcapampa y la Arena.

También se dice que Mercedes Puga; para distraer al enemigo usó como señuelos a un grupo de chinos (traídos de la hacienda de Casa Grande), asimismo se izó una bandera en la Pampa de la Tacshana, lo que fue causa para que los azules se atemoricen y agoten sus municiones; siendo éstos luego; atacados feroz y certeramente por las fuerzas de Puga; que también tenían en sus filas a un grupo de venaderos del club de tiro de la ciudad de San Marcos.

El ataque de las fuerzas de Puga fue tan estratégico y atroz; ya que al bajar éstas del cerro de El Calvario, las tropas de Callirgos fueron arrinconadas hasta el lugar de La Arena; donde finalmente fueron derrotadas; pero Callirgos y algunos de sus hombres lograron escapar. Otros se refugiaron por escondites y casas; pero a los días siguientes fueron sacados y enviados a San Marcos, como prisioneros de guerra.

Terminado el combate y con el triunfo de las fuerzas peruanas al mando de Puga, fue éste quien dio parte del triunfo informando a sus superiores y donde se detalla a continuación la nota que escribe el victorioso Coronel Mercedes Puga:

 

PARTE DEL TRIUNFO DE LLOLLÓN.

República Peruana. Prefectura y Comandancia General del Departamento.

Cajamarca, 07 de noviembre de 1883.

Señor Jefe Superior, Político y Militar del Norte.

Después de haber llegado a San Marcos de tránsito por ésta, recibí noticias de que salían a batirme las fuerzas del traidor Iglesias al mando de Manuel Callirgos, que ocupaban esta plaza, resolví retirarme al caserío del Azufre, punto militar que me podía ofrecer muchas ventajas para librar el combate; elegí en efecto las posiciones convenientes, dividiendo mi fuerza en tres fracciones en el orden siguiente:

La derecha, ocupando un punto que domina el camino de San Marcos por la playa, el centro, colocado en otro morro que domina el camino real que parte de San Marcos a nuestro campamento y últimamente a la izquierda, instalada en el sitio más elevado del campo, dominando el camino que viene de Ichocán y dando vista a todas las demás vías por donde se nos podía cortar por el enemigo.

A las diez de la mañana del jueves primero de noviembre, fui atacado por el enemigo en número de trescientos hombres y que se había dividido con el objeto de invadirme por ambos flancos.

Después de haberse extendido en guerrilla formando una larga línea, hicieron un cañonazo que, por la gran distancia a que nos dispararon, no causo daño alguno en nuestras filas; apresurándome yo a dar orden para que ningún soldado hiciera un solo tiro, pues tenían sin duda por objeto descubrir en la respuesta el alcance de nuestras armas.

Necesitaba además que se acercarán para hacer más seguros nuestros disparos. El enemigo avanza confiado sobre nosotros y se rompen los fuegos con gran viveza por parte contraria; tanto que, a pesar del valor y firmeza con que defendían los nuestros sus posiciones, tal vez nos habría obligado a tomar otro fuerte, desalojándonos del primero por la propulsión de sus tiros, cuando resolví acompañado de unos pocos oficiales, atacar al enemigo en su misma posición y entusiasmar a los soldados para que me siguieran.

Así sucedió , en efecto, y a poco de haber bajado y cuando me hallaba sosteniendo un desigual y reñido combate con la línea derecha enemiga, que pude romper poniendo en fuga la mayor parte de sus soldados y dejando algunos muertos en el campo, vi que empezaban a abandonar sus puestos y que los nuestros a quienes mi procedimiento había llenado de ardor, bajaban de sus trincheras y perseguían al enemigo, flanqueándolo rápidamente y que desde ese momento sufrió la derrota más completa y marchó en absoluta dispersión dejando en nuestro poder su artillería, todo el parque, gran cantidad de armas, caballos, etc.

Sus pérdidas ascienden a setenta muertos, ciento veintiún prisioneros, inclusive veintiocho entre jefes y oficiales, ciento treinta rifles, todos de precisión, la mayor parte de su brigada, un cañón de fierro de buena calidad y todo su pertrecho.

El combate duró tres horas sin contarse entre nosotros más de cuatro heridos; al cabo de ellas ocupé San Marcos, después de haber recogido todos los despojos y donde continúe recibiendo prisioneros de guerra hasta el viernes por la tarde.

Debó indicar a usted la digna conducta y valerosa conducta de todos los que me acompañan, desde los señores jefes y oficiales hasta el último soldado; su entusiasta resolución y arriesgado coraje, desde el principio hasta el fin de la contienda, es muy merecedora de la gratitud nacional y nos manifiesta claramente que el Perú, que cuenta con tan valerosos defensores, se sobrepondrá en breve a sus odiosos enemigos.

Es todo lo que, en mérito de la verdad, que me permito hacer presente a Usted, teniendo la honra de repetirle los sentimientos de mi más alta consideración.

Dios Guarde a Usted.

José M Puga.

 

El triunfo de Puga y sus tropas; fue muy importante porque hizo retroceder al enemigo chileno-peruano que estaba bajo las órdenes de los hermanos Iglesias y el coronel Manuel Callirgos; quienes habían tomado la ciudad de Cajamarca y a quien en su momento se lo consideraba como la traidora de la defensa de nuestra patria.

Triunfar en Llollón fue muy importante; porque hizo sentir al enemigo chileno, que había un pueblo que no habían aceptado la derrota y que, por el contrario, hizo volver las esperanzas de libertad a nuestra patria; que estaba cansada de tanta humillación y traición por parte de algunos militares y gobernantes que fingieron defender la patria a cambio de sus beneficios personales.

Mercedes Puga al triunfar en Llollón, entró victorioso en Cajamarca y al entrar en Trujillo fue recibido con mucho júbilo, alegría y esperanzas para una patria que clamaba su libertad y la expulsión del enemigo invasor y donde en uno de sus discursos dijo la famosa frase “Es preferible morir libres, a vivir esclavos o deshonrados”.

El triunfo de Llollón se sintió en el centro y sur del Perú. Ésta noticia fue bien recibida por Andrés Avelino Cáceres; quien se sintió más fortalecido para seguir luchando por defender nuestra patria.

 

CRÉDITOS:

Autor:

Prof. Elfer Antonio Paredes Valera.

 

FUENTES recopiladas:

Libros de la Guerra con Chile.

Capítulo VII y VIII de la Guerra del Pacífico.

El acta de Chota del 18 de febrero de 1882.

Testimonios orales:

Señores: Rafael Sánchez, Eriberto Acosta y Feliz Honorio (Antiguos pobladores de Lllollón).

 

FOTOGRAFÍAS:

Álbum fotográfico del señor Abraham Noriega Valera. (nieto de Abraham Noriega Carrera).

 

Actual iglesia del caserío Llollón

 

Antigua casa en Llollón, que tiene más de 150 años y campamento;

donde Mercedes Puga reunía e instruía a sus tropas.

 

Señor Rafael Sánchez; poblador de Llollón.

Allí Dn Rafael Sánchez, hijo de mi abuelo Dn Alberto Sánchez quien alguna vez me contó pasajes de esta batalla.

Un abrazo tío Rafael

 

Integrantes del club de tiro de San Marcos, portando el Pabellón Nacional;

liderado por don Abraham Noriega Carrera y don David Valera Olano;

(firmante del acta de Chota un 18 de febrero de 1882); donde comprometió su apoyo a Mercedes Puga.

 

Coronel José Mercedes Puga Valera.

 

Las tropas de los azules o iglesistas. Antony Estrada

Al parecer chile dotó de armamento a iglesias para sostener su mandato

 

Manuel Callirgos Quiroga

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Fuente: Facebook de Elfer Antonio Paredes Valera

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