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TÍTULOS QUE (QUIZÁS) NO VERÁS EN OTROS RECUENTOS LITERARIOS DEL 2025. Ricardo Ayllón
La escasa cantidad de recuentos literarios anuales aparecidos en nuestros medios, proporciona a su vez tal escasez de títulos que se termina privilegiando solo a los que –“coincidentemente”– recibieron la misma atención de los medios a la hora en que fueron publicados. Esto origina una suerte de círculo vicioso, donde los libros publicitados no pasan de un par de docenas y pertenecen únicamente a editoriales transnacionales o a las que cuentan con cierto peso mediático. Mi intento, a partir de la consignación de los siguientes títulos ofrecidos este 2025, es abrir el espectro literario nacional, informar al lector que la oferta bibliográfica es más amplia y que la intención de los autores peruanos como de las editoriales independientes es organizar un nuevo canon que se perciba lo más democrático, equitativo y heterogéneo posible. He aquí la pluralidad de contenidos creativos, temáticos y epistemológicos que sigue ampliando, consolidando y diversificando el escaparate de nuestra escena literaria: En NOVELA, este año, las que exhibieron contenido histórico son: 𝐸𝑙 ℎ𝑎𝑙𝑐𝑜́𝑛 𝑑𝑒 𝐶ℎ𝑎𝑐ℎ𝑎𝑝𝑜𝑦𝑎𝑠. 𝐸𝑛𝑡𝑟𝑒 𝑙𝑎 𝑛𝑒𝑏𝑙𝑖𝑛𝑎 𝑦 𝑒𝑙 𝑚𝑖𝑠𝑡𝑒𝑟𝑖𝑜, de Héctor Dávila La Torre, que narra la historia de un líder guerrero amazónico en tiempos del incario; asimismo, 𝑁𝑖, 𝑙𝑎 𝑑𝑖𝑜𝑠𝑎 𝑑𝑒𝑙 𝑚𝑎𝑟, de Francisco Vásquez León, la cual nos ubica en el excepcional entorno de los moches; y 𝐶𝑢𝑥𝑖 𝑅𝑖𝑚𝑎𝑦 𝑂𝑐𝑙𝑙𝑜. 𝐿𝑎 𝑝𝑟𝑜𝑚𝑒𝑡𝑖𝑑𝑎 𝑑𝑒𝑙 𝑆𝑜𝑙, donde Roberto Rosario Vidal, coronando su saga de princesas incas, recrea con gran habilidad la agitada vida de quien estaba destinada a ser la consorte del inca Atahualpa y termina convirtiéndose en la segunda esposa de Francisco Pizarro. De corte más urbana y actual son: 𝐿𝑎 𝑐𝑖𝑢𝑑𝑎𝑑 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑐𝑒𝑟𝑑𝑜𝑠, de Rodolfo Ybarra, con lazos policiales y dueña de un lenguaje ligero y coloquial. 𝐿𝑎 𝑡𝑟𝑎́𝑔𝑖𝑐𝑎 ℎ𝑜𝑟𝑎 𝑑𝑒 𝑆𝑎𝑛 𝐿𝑜𝑟𝑒𝑛𝑧𝑜, de Hélard Fuentes, que trae las vicisitudes de William Palomero, un escort que verá cómo se le dificulta la vida debido a sus agitadas jornadas de intimidad. 𝐿𝑎 𝑚𝑎𝑟𝑎𝑡𝑜́𝑛 𝑑𝑒 𝐸𝑙𝑖́𝑎𝑠, de Daniel Cubas Romero, basada en un personaje real, nos brinda una historia de superación en la gran Lima. 𝐸𝑙 𝑣𝑒𝑟𝑑𝑢𝑔𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑖𝑛𝑑𝑒𝑓𝑒𝑛𝑠𝑜𝑠, de Carlos Rengifo, de carácter juvenil, pero con una trama cercana a la novela negra, donde la cuota psicológica y claustrofóbica es permanente y acertada; asimismo, 𝐸𝑙 𝑠𝑒𝑐𝑟𝑒𝑡𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑡𝑢𝑚𝑏𝑎, de Henry Zapata Palomino, a caballo entre el interés histórico, el desarrollo policial y la convulsión política de los años 90, se convierte en una propuesta muy original. En 𝐿𝑎 𝑜𝑡𝑟𝑎 𝑣𝑖𝑑𝑎, de Enrique Tamay, su protagonista, Beluska, se verá envuelta en la eventualidad existencial a partir de una misteriosa revelación que alcanza lo sobrenatural. 𝐿𝑎 𝑙𝑢𝑧 𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑜𝑠 𝑎𝑏𝑟𝑎𝑧𝑎, de Augusto Rubio Acosta, acierta al infundir la necesaria cuota social en las desventuras personales de sus protagonistas. Las novelas cuyas tramas se inician en umbrales rurales y se proyectan hacia lo urbano, son: 𝐺𝑖𝑟𝑜𝑠 𝑑𝑒𝑙 𝑑𝑒𝑠𝑡𝑖𝑛𝑜, de Nilo Julca Ita, cuyo héroe debe enfrentar la violencia existente en nuestra selva para conocer en carne propia la crudeza de nuestra realidad nacional; de naturaleza amazónica es también 𝑈́𝑙𝑡𝑖𝑚𝑎𝑠 𝑛𝑜𝑐ℎ𝑒𝑠 𝑒𝑛 𝑃𝑢𝑐𝑎𝑙𝑙𝑝𝑎, de Ricardo Virhuez, quien vuelve a uno de sus escenarios favoritos para ofrecernos con vivacidad la idiosincrasia del oriente peruano. En 𝐴𝑟𝑝𝑎 𝑇𝑎𝑘𝑖, Macedonio Villafán recrea muy bien el trágico destino de dos representantes femeninas de nuestro huaino con arpa. En esta misma línea se encuentra 𝑀𝑎𝑛𝑎 𝑊𝑎𝑛𝑎𝑗, de Efer Soto, cuyo argumento recae en la danza de tijeras, para lo cual, maneja dos sugestivas historias paralelas. En 𝐿𝑎𝑠 ℎ𝑢𝑒𝑙𝑙𝑎𝑠 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑐𝑢𝑐ℎ𝑖𝑙𝑙𝑎, de Manuel Gago Medina, dos relatos humanos se vinculan con la sierra central peruana, la tragedia del fracaso personal y recientes sucesos políticos que envuelven a sus protagonistas. Finalmente, 𝐸𝑙 𝑇𝑖𝑡𝑖𝑘𝑎𝑘𝑎 𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑚𝑜𝑐ℎ𝑖𝑙𝑎, de Walter Lingán, es un gran fresco de la realidad nacional planteada desde la memoria de uno de sus personajes, a quien el autor le otorga personalidad con el lenguaje que le ha impuesto y la intensa mirada del migrante. El CUENTO llega representado por 𝑃𝑢𝑘𝑎 𝐾𝑖𝑙𝑙𝑎, de Joseph Arévalo, en cuyas historias se revelan incidencias de nuestra reciente guerra interna. De similar factura, pero trabajado con mayor ambición artística es 𝑇𝑒𝑛𝑡𝑎𝑟 𝑙𝑎 𝑛𝑎𝑑𝑎, de Edgar Norabuena Figueroa, quien se maneja muy bien en la realidad andina, alcanzando la persuasión desde el dominio de la técnica y la introspección de sus personajes. 𝐸𝑙 𝑚𝑢𝑛𝑑𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑎 𝑒𝑠𝑐𝑜𝑛𝑑𝑖𝑑𝑎𝑠 𝑚𝑖𝑟𝑜, de Teófilo Gutiérrez, constituye sin duda parte de este grupo, pues trae también evocativos aires del mundo rural, sin exceptuar la violencia que ha marcado aquel espacio, pero con una ironía tan particular en el lenguaje que ya es cuño personal del autor. La edición bilingüe de 𝐶𝑜𝑟𝑑𝑖𝑙𝑙𝑒𝑟𝑎 𝑁𝑒𝑔𝑟𝑎, de Óscar Colchado, con el nuevo título de 𝑌𝑎𝑛𝑎 𝑅𝑖𝑡’𝑖 𝑈𝑟𝑞𝑢, representa también un acontecimiento para un libro cuya marca rural y real-maravillosa se va convirtiendo en referente de nuestra narrativa moderna. Con 𝐸𝑙 𝑝𝑢𝑒𝑟𝑡𝑜 𝑑𝑒𝑠𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑐𝑜𝑙𝑖𝑛𝑎, Dante Lecca vuelve al relato corto a partir de personajes que se mueven con aquella naturalidad y fluidez que requieren las historias domésticas de entorno local. La reciente pandemia es el marco en el que Carlos Rengifo se apoya para plasmar 𝐼𝑛𝑓𝑒𝑐𝑐𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠, cuyas historias nos persuaden de personajes muy bien perfilados ante el drama del destino incierto. Con 𝐸𝑠𝑡𝑒 𝑎𝑚𝑎𝑟𝑔𝑜 𝑎𝑚𝑜𝑟, Fernando Carrasco confirma su dominio del cuento, llegando a entender la importancia de ofrecer escenarios y situaciones donde la identidad anímica de los personajes es pieza esencial del devenir creativo. Patricia Colchado sorprende con 𝐿𝑜𝑠 𝑐𝑜𝑙𝑜𝑟𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑖𝑛𝑓𝑎𝑛𝑐𝑖𝑎: eventos traumáticos en los tempranos años de los protagonistas, desarrollan consecuencias que se convierten en el mejor leit motiv para que las historias ganen interés. Pablo Torres Villavicencio, con 𝐸𝑙 𝑢́𝑙𝑡𝑖𝑚𝑜 𝑝𝑙𝑎𝑛𝑒𝑡𝑎, por su parte, arriba a la fantasía y la ciencia ficción con una acertada carga de imaginación y un evidente conocimiento de esta tradición narrativa, sometiendo a sus personajes a circunstancias que los arrastran por el horror, el desconcierto e irónicos desenlaces. 𝐿𝑎 𝑛𝑎𝑣𝑒 𝑓𝑎𝑛𝑡𝑎𝑠𝑚𝑎. 𝑅𝑒𝑙𝑎𝑡𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝑡𝑒𝑟𝑟𝑜𝑟 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑐𝑜𝑛𝑒𝑟𝑜𝑠 (𝐼), de Brandon Valle Espinal, se ubica entre el relato largo y la novela corta. He aquí la primera entrega de un proyecto que aspira a ser una colección de historias de corte paranormal y fantástico, buscando sobrecoger al lector. El relato brevísimo es el punto de apoyo para la propuesta de Willy del Pozo en 𝑇𝑟3𝑠 𝑝𝑎𝑙𝑎𝑏𝑟𝑎𝑠. 72 𝑚𝑖𝑐𝑟𝑜𝑟𝑟𝑒𝑙𝑎𝑡𝑜𝑠 𝑦 12 𝑎𝑡𝑜́𝑚𝑖𝑐𝑜𝑠, divertimento creativo desarrollado a partir de los vocablos que le ofrecen diversos escritores de la escena latinoamericana. Pablo Moreno Valverde se embarca también en lo brevísimo con 𝐿𝑙𝑢𝑣𝑖𝑎. 𝑀𝑖𝑐𝑟𝑜𝑐𝑢𝑒𝑛𝑡𝑜, de amplia diversidad temática, pero con absoluto respeto a las condiciones impuestas por esta especie narrativa. En 𝐾𝑜𝑛𝑐ℎ𝑢𝑐𝑜𝑠. 𝐶𝑢𝑒𝑛𝑡𝑜𝑠, 𝑟𝑒𝑙𝑎𝑡𝑜𝑠 𝑦 𝑙𝑒𝑦𝑒𝑛𝑑𝑎𝑠, Eduardo Vidal Small, desde lo breve, se orienta hacia lo vernacular y la oralidad, intentando imprimir la cultura y ancestralidad de su entorno local. En POESÍA, el caso de 𝐴𝑚𝑎𝑝𝑜𝑙𝑎 𝐶𝑎𝑡𝑒𝑑𝑟𝑎𝑙, de Balmes Lozano, es excepcional. El poeta se desdobla en múltiples personalidades para hablar con la libertad ofrecida por una oportuna polifonía social. Alejandro Mautino Guillén, con 𝑅𝑖́𝑜 𝑑𝑜𝑟𝑚𝑖𝑑𝑜 𝑠𝑜𝑏𝑟𝑒 𝑒𝑠𝑐𝑜𝑚𝑏𝑟𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝑚𝑒𝑚𝑜𝑟𝑖𝑎, llega respaldado por el Premio Copé de Plata, y en el contenido brinda, desde una voz de apariencia íntima, diversas aristas argumentales y técnicas que lo hacen versátil. 𝐷𝑎𝑚𝑖𝑎𝑛𝑎 𝑑𝑒 𝑒𝑛𝑜𝑟𝑚𝑒𝑠 𝑙𝑙𝑎𝑚𝑎𝑠, de Leoncio Luque, es el canto de lo entrañable, del regazo materno como un campo hecho para el amor, del aroma familiar mezclado con la ancestralidad en un intento de perennización de la madre. 𝑇𝑢𝑠 𝑜𝑗𝑜𝑠, 𝑒𝑙 𝑑𝑜𝑙𝑜𝑟 𝑑𝑢𝑙𝑐𝑒 𝑑𝑒 𝑢𝑛 𝑐𝑟𝑒𝑝𝑢́𝑠𝑐𝑢𝑙𝑜 es el primer libro de poesía de Francisco Reyes Mori, quien, decidido a privilegiar el amor, propone su canto desde el cuerpo, los sentidos, la memoria y el paisaje compartido. En 𝐸𝑙 𝑎𝑚𝑜𝑟 𝑒𝑠 𝑙𝑢𝑧, María Luisa Zevallos Pacheco reclama la presencia del ser amado que ya no está en este plano; ráfagas de nostalgia, angustia, pero también de consuelo, permiten entender la sencilla, aunque significativa, intención de la poeta. 𝑅𝑒𝑚𝑒𝑛𝑑𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑒𝑙 𝑡𝑖𝑒𝑚𝑝𝑜 le ha servido a Daniel Cubas Romero para plasmar poemas escritos décadas atrás y, de este modo, entender la motivación existencial de sus años de juventud. Vale la pena acudir a las páginas de 𝐴𝑟𝑖𝑘𝑎𝑟𝑖, de Carlos Reyes Ramírez, si lo que se quiere es conocer la renovación de la Amazonía como tema puesta en las manos de un poeta; estas páginas parecen saltar hacia el lector para inocularlo de naturaleza y vida. En 𝑅𝑖𝑡𝑚𝑜, 𝑛𝑢́𝑚𝑒𝑟𝑜 𝑦 𝑐𝑜𝑙𝑜𝑟, de Karla Zegarra Enríquez, nos encontramos frente a los cimientos de una poesía que parece surgir ante las necesidades temáticas del lector. El breve libro 𝐴𝑠𝑡𝑟𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑢𝑧 𝑠𝑖𝑛𝑓𝑜́𝑛𝑖𝑐𝑎, de Patricia Colchado, es un encuentro con el padre que ha partido, pero que sigue presente no solo en la memoria sino en el mismo trabajo de la palabra como herencia, vindicación y penitencia. José Gabriel Cabrera Alva nos ofrece 𝐶𝑜𝑛𝑡𝑟𝑎𝑙𝑒𝑛𝑔𝑢𝑎 para indagar en la intimidad lírica desde la pluralidad idiomática. Mixtura de fábula y poesía clásica, 𝑍𝑜𝑜𝑛𝑒𝑡𝑜𝑠, de Alberto Alarcón, juega con las características de diversos animales para brindar una autodescripción de éstos con imaginación y sapiencia. Las ideas, las imágenes, las emociones se disparan por doquier en 𝑅𝑒𝑠𝑝𝑖𝑟𝑎𝑟 𝑑𝑒 𝑙𝑎𝑠 𝑝𝑎𝑙𝑎𝑏𝑟𝑎𝑠, de Dante Lecca, quien, si respira, expira también una existencia que se desarma y se vuelve a armar con el amparo de la experiencia lírica. El terreno de la CRÍTICA Y EL ENSAYO LITERARIO tiene en 𝑅𝑎𝑠𝑡𝑟𝑜 𝑑𝑒 𝑐𝑎𝑧𝑎𝑑𝑜𝑟. 𝐶𝑎𝑛𝑜𝑛 𝑙𝑖𝑡𝑒𝑟𝑎𝑟𝑖𝑜, 𝑚𝑒𝑑𝑖𝑎𝑠 𝑣𝑒𝑟𝑑𝑎𝑑𝑒𝑠 𝑦 𝑓𝑎𝑙𝑠𝑎𝑠 𝑐𝑜𝑛𝑓𝑒𝑠𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠, de Jorge Luis Roncal, la mirada reflexiva e inquisidora sobre el manejo arbitrario y desigual que se hace de la literatura en el Perú. Con 𝑉𝑎𝑙𝑙𝑒𝑗𝑜 𝑎 𝑠𝑜𝑙𝑎𝑠. 𝐷𝑖𝑣𝑎𝑔𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑢𝑛 𝑝𝑟𝑜𝑓𝑎𝑛𝑜, el liberteño Ángel Gavidia Ruiz ofrece la versión de un creador coterráneo, de un paisano que entiende la naturaleza de los giros idiomáticos, y de la razón por la que se universaliza un espíritu andino como la de Vallejo. Mauro Mamani, en 𝐸𝑠𝑡𝑎́ 𝑐𝑎𝑛𝑡𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑒𝑙 𝑟𝑖́𝑜. 𝐴𝑚𝑎𝑟𝑢-𝐴𝑟𝑔𝑢𝑒𝑑𝑎𝑠, brinda, entre otros aciertos, una aguda mirada epistemológica a los horizontes de las culturas quechua y aimara, y, obviamente, a la altura estética de la obra arguediana. 𝑃𝑎𝑖́𝑠 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑖𝑚𝑎𝑔𝑖𝑛𝑎𝑐𝑖𝑜́𝑛. 𝐴𝑛𝑎𝑙𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝐴𝑐𝑎𝑑𝑒𝑚𝑖𝑎 𝑃𝑒𝑟𝑢𝑎𝑛𝑎 𝑑𝑒 𝐿𝑖𝑡𝑒𝑟𝑎𝑡𝑢𝑟𝑎 𝐼𝑛𝑓𝑎𝑛𝑡𝑖𝑙 𝑦 𝐽𝑢𝑣𝑒𝑛𝑖𝑙, es la acertada reunión de textos que Roberto Rosario Vidal ha hecho de los discursos de incorporación y aceptación de los miembros de esta institución; la preocupación por los temas de la LIJ, aquí, es rica y diversa. 𝐶𝑖𝑛𝑐𝑢𝑒𝑛𝑡𝑎 𝑦 𝑡𝑟𝑒𝑠 𝑎𝑛̃𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝑁𝑎𝑟𝑟𝑎𝑡𝑖𝑣𝑎 𝑃𝑒𝑟𝑢𝑎𝑛𝑎 𝐶𝑜𝑛𝑡𝑒𝑚𝑝𝑜𝑟𝑎́𝑛𝑒𝑎 1970-2023, de Jorge A. Ramos Rea, es un obligado libro de consulta para los atentos seguidores del proceso de la literatura nacional. En 𝐴𝑠𝑒𝑑𝑖𝑜𝑠 𝑐𝑟𝑖́𝑡𝑖𝑐𝑜𝑠 𝑎 𝑙𝑎 𝑙𝑖𝑡𝑒𝑟𝑎𝑡𝑢𝑟𝑎 𝑝𝑒𝑟𝑢𝑎𝑛𝑎, Necker Salazar Mejía reúne parte importante de su análisis a los diversos contenidos de nuestro acervo bibliográfico. 𝐸𝑙 𝑧𝑜𝑟𝑟𝑜 𝑒𝑛𝑐𝑎𝑛𝑡𝑎𝑑𝑜. 𝐿𝑖𝑡𝑒𝑟𝑎𝑡𝑢𝑟𝑎 𝑦 𝑠𝑎𝑐𝑟𝑎𝑙𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑒𝑛 𝑂́𝑠𝑐𝑎𝑟 𝐶𝑜𝑙𝑐ℎ𝑎𝑑𝑜 𝐿𝑢𝑐𝑖𝑜, de Eiffel Ramírez Avilés, es la certera, festiva y atenta mirada a la obra de nuestro desaparecido escritor, desde tres aristas importantes: el realismo mágico, el indigenismo literario y la mitología andina, acudiendo, a su vez, al auxilio de categorías filosóficas. Con 𝐿𝑎 𝑖𝑛𝑑𝑒𝑝𝑒𝑛𝑑𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎 𝑝𝑒𝑟𝑢𝑎𝑛𝑎 𝑒 ℎ𝑖𝑠𝑝𝑎𝑛𝑜𝑎𝑚𝑒𝑟𝑖𝑐𝑎𝑛𝑎 𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑛𝑜𝑣𝑒𝑙𝑎 ℎ𝑖𝑠𝑡𝑜́𝑟𝑖𝑐𝑎. 𝑆𝑖𝑔𝑙𝑜𝑠 𝑋𝐼𝑋 𝑦 𝑋𝑋𝐼, Wilfredo Kapsoli y Carlos Alberto Pérez Garay, a través de su reunión de ensayos, satisfacen la necesidad de atender la narrativa épico-histórica que se centra en acontecimientos ocurridos en momentos sustanciales de nuestro proceso social. Hay un grupo importante de libros pertenecientes al ENSAYO SOCIAL que aparecieron este año. He aquí algunos: el examen a tres films peruanos (𝐾𝑢𝑘𝑢𝑙𝑖́, 𝐿𝑎 𝑏𝑜𝑐𝑎 𝑑𝑒𝑙 𝑙𝑜𝑏𝑜 y 𝑀𝑎𝑑𝑒𝑖𝑛𝑢𝑠𝑎) le sirve a Jorge Terán Morveli para que en 𝐿𝑜𝑠 𝐴𝑛𝑑𝑒𝑠 𝑒𝑛 𝑒𝑙 𝑐𝑖𝑛𝑒 𝑝𝑒𝑟𝑢𝑎𝑛𝑜. 𝑈𝑛𝑎 𝑙𝑒𝑐𝑡𝑢𝑟𝑎 𝑠𝑜𝑏𝑟𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑖𝑚𝑎𝑔𝑖𝑛𝑎𝑟𝑖𝑜𝑠 𝑐𝑜𝑙𝑜𝑛𝑖𝑎𝑙𝑒𝑠 𝑑𝑒𝑠𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑒𝑠𝑡𝑢𝑑𝑖𝑜𝑠 𝑐𝑢𝑙𝑡𝑢𝑟𝑎𝑙𝑒𝑠, nos recuerde que es posible una mirada de autenticidad y adhesión por encima del enfoque colonizador que aún subsiste sobre la cultura quechua. Caminando entre el testimonio y la crítica, Reinhard Seifert nos relata su experiencia alrededor de los sucesos que marcaron el destino de los actores políticos regionales y nacionales en 𝐸𝑙 𝑚𝑜𝑣𝑖𝑚𝑖𝑒𝑛𝑡𝑜 𝑐𝑎𝑚𝑝𝑒𝑠𝑖𝑛𝑜 𝑑𝑒 𝐶𝑎𝑗𝑎𝑚𝑎𝑟𝑐𝑎 𝑑𝑢𝑟𝑎𝑛𝑡𝑒 𝑙𝑎𝑠 𝑑𝑒́𝑐𝑎𝑑𝑎𝑠 𝑑𝑒 1970 𝑦 1980. En 𝐶𝑜𝑛𝑞𝑢𝑖𝑠𝑡𝑎 𝑑𝑒𝑙 𝑇𝑎𝑤𝑎𝑛𝑡𝑖𝑛𝑠𝑢𝑦𝑜 𝑦 𝑜𝑟𝑖𝑔𝑒𝑛 𝑣𝑎𝑠𝑐𝑜 𝑑𝑒𝑙 𝑛𝑜𝑚𝑏𝑟𝑒 𝑃𝑒𝑟𝑢́, Hermógenes Villanueva Torrealva propone un amplio y audaz estudio que repasa de forma crítica el proceso de descubrimiento y conquista de nuestro continente, llegando hasta los hechos que marcaron el inicio de la etapa virreinal. Un libro de consulta necesaria. 𝐹𝑖𝑙𝑜𝑠𝑜𝑓𝑖́𝑎 𝑑𝑒 𝑙𝑜 𝑖𝑛𝑒𝑥𝑝𝑙𝑖𝑐𝑎𝑏𝑙𝑒. 𝑃𝑒𝑛𝑠𝑎𝑚𝑖𝑒𝑛𝑡𝑜 𝑐𝑟𝑖́𝑡𝑖𝑐𝑜 𝑎𝑛𝑡𝑒 𝑒𝑙 𝑚𝑖𝑠𝑡𝑒𝑟𝑖𝑜, de Gustavo Flores Quelopana, es una propuesta anímica sobre hechos que catalogamos de sobrenaturales; las categorías observables por el autor se plantean desde lo cristiano y la reserva frente lo que aún no entendemos. 𝐸𝑣𝑜𝑙𝑢𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑐𝑜𝑔𝑛𝑖𝑡𝑖𝑣𝑎. 𝑈𝑛𝑎 𝑐𝑎𝑟𝑡𝑎 𝑑𝑒 𝑛𝑎𝑣𝑒𝑔𝑎𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑑𝑒𝑠𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝐼𝐴 ℎ𝑎𝑐𝑖𝑎 𝑙𝑎 𝑐𝑜𝑔𝑛𝑖𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑒𝑥𝑡𝑒𝑛𝑑𝑖𝑑𝑎, de José Carlos Machicao Valencia, trae la actualidad de un hecho tecnológico que ya tenemos sobre nosotros y que, más allá de la amenaza, puede convertirse en un aliado formativo dentro de la rápida transformación que experimenta nuestra realidad. Con 𝑉𝑒𝑟𝑑𝑢𝑔𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑙𝑒𝑛𝑔𝑢𝑎, Abelardo Pérez Mejía explica de forma didáctica conceptos lingüísticos relacionados con los vicios del lenguaje, como los barbarismos en la oralidad, las cacofonías y las redundancias. Filomeno Zubieta Núñez, en 𝐿𝑎 𝑠𝑢𝑏𝑙𝑒𝑣𝑎𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑑𝑒 𝐴𝑡𝑢𝑠𝑝𝑎𝑟𝑖𝑎 𝑦 𝑈𝑐ℎ𝑐𝑢 𝑃𝑒𝑑𝑟𝑜 𝑑𝑒 1885. 140 𝑎𝑛̃𝑜𝑠 𝑑𝑒𝑠𝑝𝑢𝑒́𝑠, reúne estudios e investigaciones de los miembros de la Asociación de Escritores de Áncash sobre este acontecimiento que marcó el horizonte social andino. El campo de la LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL, como todos los años, fue amplio y fructífero; por lo cual, es posible detallar el trabajo de Jorge Ureta Ureta en 𝐶𝑜́𝑚𝑜 𝑠𝑒𝑟 𝑣𝑎𝑙𝑖𝑒𝑛𝑡𝑒, quien, desde la amistad de un cuy (peruano) y un turpial (venezolano), brinda la necesaria metáfora de la convivencia armónica latinoamericana. La fantasía y el misterio son claves para entender que el mundo de los deseos puede traer sorpresas inesperadas y dejarnos inevitables lecciones en 𝐸𝑙 ℎ𝑒𝑐ℎ𝑖𝑧𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑟𝑖𝑠𝑎 de Rodolfo Sánchez Coello. Con 𝑁𝑖𝑛̃𝑎 𝑦 𝑆𝑡𝑢𝑝𝑠𝑖, 𝑒𝑙 𝑖𝑛𝑐𝑟𝑒𝑖́𝑏𝑙𝑒 𝑣𝑖𝑎𝑗𝑒 𝑑𝑒 𝑑𝑜𝑠 𝑐𝑢𝑦𝑒𝑠 𝑎 𝑙𝑎 𝑙𝑢𝑛𝑎, Walter Lingán incursiona en el terreno infantil con gran destreza, persuadiendo al pequeño lector de las virtudes de la curiosidad, la ciencia y la constancia. 𝑃𝑢𝑔𝑎, 𝑢𝑛 𝑓𝑒𝑙𝑖𝑛𝑜 𝑒𝑛𝑡𝑟𝑒 𝑙𝑎𝑠 𝑛𝑢𝑏𝑒𝑠, de Antonio Zeta, llega con el patrocinio del primer lugar en el Premio Altazor de Novela Infantil; aquí, una misteriosa comunidad guarda secretos y atesora valores que le sirven para mantener su identidad y herencia ancestral. 𝐿𝑎𝑠 𝑛𝑜𝑐ℎ𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑒𝑠𝑡𝑟𝑒𝑙𝑙𝑎𝑠 𝑐𝑎𝑦𝑒𝑛𝑑𝑜, de Carlos Otero Águila, es una bella historia que se sostiene en el mundo de los sueños y la oralidad andina, trabajada, sin embargo, con mirada renovada y fluidez narrativa. Un niño y un perro hacen realidad el anhelo de un pequeño insecto en 𝐶𝑎𝑧𝑎𝑑𝑜𝑟 𝑑𝑒 𝑝𝑢𝑙𝑔𝑎𝑠, de Daniel Maguiña; la historia e ilustraciones en este relato son responsabilidad del autor, que también es un gran artista de la imagen. 𝑇𝑟3𝑠 𝑝𝑎𝑙𝑎𝑏𝑟𝑖𝑡𝑎𝑠. 72 𝑚𝑖𝑐𝑟𝑜𝑟𝑟𝑒𝑙𝑎𝑡𝑜𝑠 𝑦 12 𝑎𝑡𝑜́𝑚𝑖𝑐𝑜𝑠, de Willy del Pozo, se plantea bajo la misma idea de su libro similar para adultos, explicado líneas arriba. Aprovechando la reciente atención puesta en los capibaras, Julia Yepjen Ramos nos ofrece 𝐾𝑎𝑝𝑖, 𝑒𝑙 ℎ𝑒́𝑟𝑜𝑒 𝑑𝑒𝑙 𝑏𝑜𝑠𝑞𝑢𝑒, que, desde la lucha contra un gran incendio forestal, da muestras de valentía y esperanza. Situado en el ámbito escolar, 𝐸𝑙 𝑚𝑢𝑐ℎ𝑎𝑐ℎ𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑠𝑒 𝑒𝑛𝑎𝑚𝑜𝑟𝑎𝑏𝑎 𝑐𝑜𝑛 𝑐𝑎𝑟𝑡𝑎𝑠, de Teófilo Villacorta Cahuide, es un relato placentero sobre las ventajas de la buena redacción, las grandes preguntas de la vida y el interés amoroso inundando este inquietante contexto. Posicionada ya en la narrativa para los más pequeños, Noelia Mendieta entregó este año 𝑀𝑖𝑡𝑠𝑜 𝑦 𝑒𝑙 𝑠𝑝𝑜𝑛𝑑𝑦𝑙𝑢𝑠 𝑚𝑎́𝑔𝑖𝑐𝑜 y 𝐸𝑙 𝑝𝑒𝑞𝑢𝑒𝑛̃𝑜 𝐵𝑢𝑟𝑟𝑜𝑏𝑒𝑟𝑡𝑜, basándose siempre en su recreación de los antiguos mitos costeños y en la popularidad de Burroberto, la divertida marioneta que acompaña sus presentaciones de cuentacuentos, respectivamente. Atento seguidor de la literatura de su región, Bethoven Medina publicó este año 𝑃𝑜𝑒𝑠𝑖́𝑎 𝑖𝑛𝑓𝑎𝑛𝑡𝑖𝑙 𝑑𝑒 𝐿𝑎 𝐿𝑖𝑏𝑒𝑟𝑡𝑎𝑑, enterada antología que reúne a medio centenar de escritores que ofrecieron y ofrecen aún su sensibilidad creativa a los más pequeños. Vale la pena consignar otros títulos que empiezan a despertar el interés de los lectores, y se ubican en una MISCELÁNEA literaria: el cómic 𝐺𝑢𝑎𝑚𝑎𝑛 𝑃𝑜𝑚𝑎, 𝑐𝑟𝑜𝑛𝑖𝑠𝑡𝑎 𝑟𝑒𝑏𝑒𝑙𝑑𝑒, del historiador e ilustrador Carlos Rojas Feria, trabajo útil para que chicos y grandes emprendan y sigan el rastro de uno de los más grandes críticos del proceso de conquista española en nuestro país. En 𝐶𝑎𝑟𝑡𝑜𝑔𝑟𝑎𝑓𝑖́𝑎 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑛𝑜𝑠𝑡𝑎𝑙𝑔𝑖𝑎, Segundo Sánchez Sánchez amplía su visión sobre los personajes y sucesos de su puerto natal, Chimbote, aquella ciudad que entusiasmó a Arguedas, catalogándola dentro de sus intereses antropológicos y creativos. 𝑈𝑛 𝑚𝑜𝑙𝑖𝑛𝑜 𝑑𝑒 𝐶𝑎𝑟𝑎𝑧 𝑦 𝑜𝑡𝑟𝑎𝑠 ℎ𝑖𝑠𝑡𝑜𝑟𝑖𝑎𝑠, de Amadeo Aguilar Aguilar, es un viaje por la niñez, juventud y adultez, iniciado entre los nevados de la Cordillera Blanca y culminado en la lejana Bélgica, que nos lleva a entender el valor de los sueños, la familia y la amistad. Finalmente, con 𝐴𝑛𝑡𝑜𝑙𝑜𝑔𝑖́𝑎 𝑑𝑒 𝑐𝑜𝑚𝑝𝑜𝑠𝑖𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑚𝑢𝑠𝑖𝑐𝑎𝑙, Luis Zárate Aliaga relata las razones que inspiraron sus canciones compuestas los últimos 25 años, con gran versatilidad temática y estilística. ------------------- Fuente: Ricardo Ayllon
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