
Escribe César Alfaro Vargas
Pretendo escribir estas líneas ubicándome en el lugar más recóndito de la izquierda y de la derecha. También en el sitio más inhóspito de los conservadores, de los ultras, de los radicales, de los independientes; y de los mal llamados out siders. Allí me sentiré mejor, más cómodo. En este lugar del amplio espectro político, estaré, sobre todo, más libre.
Sin más preámbulos voy directo al tema del “teratoma”. O sea, al tema de esos tumores con ojos, pelos y dientes que aparecen a veces en el cuerpo de las personas y que suelen ser benignos salvo, por su aspecto repelente.
Hoy motiva mi pensamiento (trasnochado e inverosímil), la columna “Choque y Fuga” de la periodista Maritza Espinoza, que aparece todos los domingos en un diario capitalino.
Con mucha claridad escribe Maritza que mientras el profesor Castillo no se extirpe de una buena vez ese teratoma gigante que pretende gobernar su organismo (cuyo nombre es Vladimir Cerrón), la mayor parte de la ciudadanía peruana ya no lo apoyará como en un buen momento lo hizo.
Ese teratoma (continua la columnista), a juzgar por lo ocurrido en los últimos días, se ha convertido ya en un tumor maligno a punto de hacer metástasis a todos los organismos de su incipiente gobierno. El profe debe entender que gano la presidencia no por él (por Cerrón), sino a pesar de él (de Cerrón).
Justo aquí precisaré una suerte de analogía. Ese tumor maligno (teratoma gigante) puede afectar, haciendo metástasis, no sólo a Perú Libre, también lo puede hacer con el partido de Acuña, con el De Soto, con Forzay, con el Frente Amplio, con la Verito, con el MAS de Goyo Santos.
Con toda nuestra colectividad (lamentablemente eso es lo que se ve en el horizonte mediato), lo cual es muy grave. Democracias débiles podrían adolecer de este terrible mal. Y vaya que esta caracterización la notamos en colectividades políticas de varios países.
Salgamos de Espinoza, muy breve, con un término cuasi medico denominado (por ella) como “cerronoctomía”. Y es una “cerronoctomia “la que necesita con urgencia el prof. Pedro.
Ya se habrán dado cuenta que cuando se alude al termino “cerronoctomia” se quiere hacer referencia a la vasectomía. O sea, a aquella intervención quirúrgica que tiene que ver en lo particular, con el aspecto reproductivo del hombre. O sea, definiendo mejor la cerronoctomia se haría o se practicaría para que ya no haya más “cerroncitos” (o sea más hijos de Cerrón)
Pero, un momento. Hace mucho que ya debió hacerse la misma operación para tener nuevos vocablos. Por ejemplo: Abimaeloctomia, Montesinosoctomia, QuispePalominooctomia (para que nunca más exista descendencia terruca, perversa y corrupta). Mismo holocausto judío.
Lo escrito, que más bien parece relato de ciencia ficción publicado por la Editorial Pandemonium Lima Perú 2021), es resultado de aquella libertad que me he tomado y, que con justa razón ustedes me interpelarán, pues es un tema reñido con la Bio Ética (o sea con aquella disciplina que pone en tela de juicio la experimentación con seres humanos).
Sólo que me sigo rompiendo el cerebro, pensando que nunca más el pueblo deba ser maldecido con la presencia de personajes tan indeseables como impresentables (visto desde este lado del camino). Falta la otra orilla (los de la derecha y afines), porque no son partidos políticos (ni siquiera remedos), con pura pose (como aquella de chacchar coca en plena sesión congresal).