COVID-19 y la Nueva Normalidad

"El Coronavirus o COVID-19 nos pone frente a uno de los miedos más grandes del ser humano: el miedo a la muerte despertando un sentimiento de vulnerabilidad poniendo en evidencia la fragilidad humana, a nuestro Ego y aceptar que hay cosas que simplemente no podemos controlar."
Por Lic. Martha Kaik (*)
El Coronavirus o COVID-19 nos pone frente a uno de los miedos más grandes del ser humano: el miedo a la muerte despertando un sentimiento de vulnerabilidad poniendo en evidencia la fragilidad humana, a nuestro Ego y aceptar que hay cosas que simplemente no podemos controlar.
El futuro no está escrito aún, nuestra nueva normalidad la estamos construyendo.
Esta pandemia es un fenómeno sin precedentes y de impacto mundial, marcará un antes y un después en la historia de la humanidad. Nos ha movilizado en muchos frentes y el impacto variará según la edad y los recursos individuales como:
§ Estado de salud: nutrición, sistema inmunológico, condición física
§ Estado emocional: antecedentes de depresión o ansiedad, otras condiciones psiquiátricas, estrategias de afrontamiento, resiliencia
§ Situación laboral/económica y educativa de que dispongamos
Un aspecto vital es que esta amenaza no es visible, es un microorganismo que no se ve, pero si podemos ver sus efectos devastadores.
A nivel emocional, el miedo es una emoción que ha permitido la supervivencia de la especie, es funcional porque nos permite afrontar una amenaza. Es importante reconocer el miedo, validarlo, aceptarlo y no dejarse llevar.
Una vez reconocida la crisis, atravesamos por un proceso similar al que se vive en un duelo, que no necesariamente van en secuencia y variará en cada persona:
· Negación: una especie de estupor donde pensamos, esto no nos está pasando, o no me va a pasar a mí. Por ello a muchas personas aún les cuesta acatar las órdenes de restricción.
· Enfado e ira, ante la percepción de pérdida de control de nuestra vida y el miedo a lo desconocido y pueden presentarse episodios de violencia en los adultos y rebeldía de los más jóvenes.
· Apatía o desgano, como si nos rindiéramos ante lo evidente
· Aceptación que nos obliga a tomar conciencia de la situación real que vivimos y a sacar el mejor provecho de la misma.
Se dice que toda crisis es una oportunidad, y esta situación no es ajena a esto.
Las medidas tomadas por el gobierno, han tenido que ser drásticas, frente a la evidencia de un sistema de salud precario que no estaba preparado para afrontar un evento de tal magnitud principalmente en el campo de la salud mental.
Qué hacer:
· Dosificar la información y que sea de fuentes confiables.
· Tener a la mano servicios de ayuda online de apoyo médico y psicológico
· Reorganizar el presupuesto familiar
· Mantener una rutina de estudio y trabajo que nos mantenga productivos
· Mantener horarios de sueño regulares, dosificar el uso de dispositivos electrónicos en los niños principalmente
· Alimentación balanceada y ejercicio físico, Yoga o meditación
· Aprovechar para actualizarse, avanzar con los temas pendientes, hacer un biohuerto, aprender algo nuevo.
Lo que viene es prepararnos para una “nueva normalidad”, no volveremos a la vida como era antes- Se recomienda continuar con el distanciamiento social, mantener los sistemas de protección establecidos en establecimientos públicos y privados, continuaremos con el teletrabajo, y los estudios a distancia, así como restricciones en las reuniones sociales y familiares, una nueva realidad que todos tenemos que construir.
Esta situación nos ha puesto en pausa, a bajar las revoluciones y vivir en el momento presente, conscientes de nuestra humanidad, a reflexionar sobre nosotros mismos y nuestro propósito.
Ha puesto en evidencia la interdependencia entre las personas (grupos, sociedades, gobiernos), como nos afectamos unos a otros y a nuestro planeta.
El futuro no está escrito aún, nuestra nueva normalidad la estamos construyendo.
(*) Psicoterapeuta INEL
Fuente: Instituto Neuroestimulación de Lima
Cajamarca, 19 de mayo de 2020.