Narrativa de Vanguardia Estuardo Villanueva

 

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OCTAVO: N O V E L A

C O R O N A S S I N T U M B A S

ESTUARDO VILLANUEVA

Hace unos 70 años, se decía: "En Lima tiras una piedra, y matas a 100 mil huancaínos”… “En Arequipa, tiras una piedra, y matas a 30 mil puneños”…

“En Chiclayo, se decía: tiras una piedra y matas a 20 mil cruceños”…

También era frase de moda: “Llegas a Chiclayo, y no encuentras un solo chiclayano…: ¡Todos están fuera, de… agentes viajeros…”

Naturalmente que ahora ha cambiado radicalmente la ola migratoria: Tampoco son los huancaínos los provincianos que predominan en la Capital del Perú. Ahora Lima está atestada de selváticos, serranos y costeños de norte, centro y sur. Igualmente, sucede con Arequipa: hoy por hoy, en la ciudad mistiana se han afincado forasteros de todo el sur, y del resto del país. Lo mismo ocurre con Chiclayo; convertido un auténtico polo de desarrollo, por su estratégica ubicación, por donde pasa todo el transporte y comercio de la Región norte del país, en su gran mayoría de ida y vuelta hacia la capital del país; de Chiclayo a sierra y selva, y viceversa.

Mas, no solo es el flujo de vecinos y extranjeros, los marcan la idiosincrasia, la manera de ser de los habitantes lambayecanos. Ya desde hace muchas décadas se detectan comportamiento, hábitos, cotidianeidad del morador o transeúnte por este progresista y acogedor Departamento, que siendo apenas un de los más pequeños, en cuanto a superficie terrestre, en relación con los Departamentos que son vecinos suyos... Y por qué es en estos momentos el más contagiado por el coronavirus que cualquier otro “territorio” del mundo (en relación, naturalmente, con sus dimensiones en kilómetros cuadrados, en superficie)…

Apelemos a la memoria para señalar algunas observaciones sobre el particular, hechas hace unas cinco décadas: El ilustre intelectual chiclayano Dr. Jorge Lazo Arrasco (autor de “Dos piedras” y otros valiosos libros, quien fuera nuestro profesor, escribió en un artículo que leímos en La Industria la siguiente aguda observación de psicólogo: “Chiclayo es una ciudad que vive en las calles”… Lo cual es completamente cierto: Sea porque en esas fechas todavía no habían la cantidad de edificios de ladrillo, ni el número de universidades y colegios actuales; pero también la población era exigua, que bordeaba apenas los cien mil habitantes; y, lo más importante: las viviendas de adobe, con pocas ventanas, estrechas, hacían que la gente buscara más el aire fresco de las calles (Hasta la fecha vemos en verano, gente que saca su sillas a la acera y se airea hasta altas horas de la anoche)…

…Por aquel entonces vimos un reportaje en la naciente televisión, que se hacía una Miss Universo alemana: La enfocaban en un recorrido de media mañana, por el Girón de la Unión… “¿Qué hace tanta gente en las calles, en esta hora de trabajo?”, fue lo que le llamó la atención; dejando ver, que en su tierra, la gente en día trabaja, y no se vuelca a las calles… Pues que, de siempre, los parques y las calles están repletos de gente, no solo en Chiclayo sino en todas las ciudades lambayecanas.

Ya un distinguido intelectual nos había contado que en su viaje a Francia, en invierno, se le ocurrió desplazarse a la costa oriental del país, y en el primer puerto que visitó, encontró en la playa unos cuatro únicos ‘veraneantes’, que eran… ¡peruanos!

Estos ejemplos nos conducen a explicar ese prurito cuasi natural que tenemos los peruanos, de escapar de nuestras casas, de nuestro lugar de trabajo o de estudio, por quítame estas pajas…Y lo cual se está viendo, con el Covid-19, en que el Perú es uno de los más infectados del mundo… y por qué es que están muriendo tantísimos compatriotas…

…Recuerdo allá por 1974, cuando en Cajamarca, comenté a unas dos personas, que me venía a trabajar a Chiclayo, mi amigo Perico Cerna, simplemente me dijo: “¡No te vayas, hombre…, Chiclayo es… puro fierros…!” ; con lo cual no me auguraba una buena decisión, dado que allá era conocido teatrista, y hasta me tachaban de “intelectual”… O, mencionaré a aquel tío de un distrito de Chota, próspero transaccionista de ganado, a quien a inicios de los 50, los hijos lo llevaron a Lima, a ver especialmente la, por ese entonces, sonada ‘Feria del Pacífico’… Cuando regresó, le pregunté: “¿Qué le pareció tío, la ‘Feria del Pacífico’?”... “¡Fierros!”, me contestó, despectivamente desengañado… Con lo cual tratamos de explicar cómo ve a la Costa, y a las ciudades grandes de Lima, y -en este caso- a Chiclayo la gente de fuera… (Pues que no hablo de Trujillo, porque casi ni la conozco, no he dormido más de un par de noches en toda mi vida en esa ciudad, ni nunca, en Piura…, [¡a pesar que en Facebook alguien ha puesto, “Estudió en Trujillo”…])

Bueno, pero si ahondamos las causas del porqué los lambayecanos no acatan las normas de la Pandemia, y se han tenido que clausurar mercados de abastos, restaurantes, hospedajes, etc., es porque también debemos tener en cuenta que Chiclayo, en particular, es un centro que muy temprano, nomás gozó del transporte marítimo, por el cual llegaban a nuestros puertos de Eten y Pimenteal, toda clase de productos del resto de América y de Europa, y hasta de China (chinos, con sus chifas… ); y, finalizando 1800, ya empezó a “industrializarse”, con las fábricas de Jabón en Lambayeque (que inspiraron clásicas novelas como Matalaché al ferreñafano López Albújar, y El daño, al limeño Carlos Camino Calderón), además de las fábricas de azúcar que empezaron en Pátapo, la dulcería de Zaña y la ciudad de Lambayeque, los Ferrocarriles de Pomalca, pasando por Chiclayo a Pimentel , y los de Pátapo, Pucalá y Cayaltí a Eten; todos para el transporte del azúcar. La fábrica de papel en Cayaltí, y el comercio a gran escala en Chiclayo, con grandes casas comerciales, que distribuyen productos nacionales y extranjeros (maquinarias, vehículos de transporte, ferretería, ropa, calzado y la mar de cosas), a las provincias del centro de Cajamarca y a los Departamentos de Amazonas, San Martín y Loreto… Todo lo cual hizo prontamente que más que burocracia en nuestro pequeño departamento, hubieran grandes y pequeños empresarios, y trabajadores, y entre estos, últimos, trabajadores que viven el día a día, y que si no trabajan no comen…

Todo ello contribuye a que nuestras autoridades no hayan podido hacer cumplir como es debido las reglas, las normas, de confinamiento, de cuarentenas, y que estemos ahora en un sitial espantoso, peor que de ciencia ficción, porque estamos viviendo una situación mucho más penosa y larga que una cruda guerra, con la muerte… verdaderamente en los ojos…

Y, si es cierto que quienes se muestran reacios a cumplir las sencillas normas son los más pobres (que es la mayoría en el Perú); también los es que, para desgracia de nuestro país también tenemos una aparente mayoría de imbéciles, que es peor que la pobreza…, entre ellos jóvenes snob de la moda del perro, esos que fuman cigarrillos electrónicos… (¡Celular en una mano, correa del perro en la otra, y pelota para el fútbol en la playa: son los tres aditamentos típicos de quienes, para vencer su complejo de inferioridad, imitan a los gringos en todo y se creen ser parte importante de la GLOBALIZACIÓN [creada por unos cuantos países ricos e industrializados de Europa, Asia, América y Arabia]… Globalización a la cual -felizmente- acaba de destruir el Coronavirus 19, ese invisible ‘semiser’ que está poniendo a los mismísimos gringos en su sitio…: de simples animalejos mortales, a quienes Don Dinero, les hace creer que son seres superiores)…

Este último párrafo, le agregó el Viejo Fosfórico, “Don Vinagro”, como le solían llamar los que sabían de sus neuras, cuando el viejo se enteró hoy, en la mañana, que el presidente Martín Vizcarra, en vista del fallecimiento de 81 niños hoy en el País, (lo cual demuestra una inesperada labilidad para la niñez hacia el corvid-19 (¿No será porque el niño para besando la boca del perro todo el día,… esa boca que está siempre muy cerca de la inmundicia, del ‘mercado mojado’?); y, a sugerencia del Colegio Médico, el Presidente declaró “CUARENTENA TOTAL EN 5 REGIONES Y 34 PROVINCIAS DEL PERÚ; y a petición de la Sociedad Peruana de Medicina Intensiva (‘UCIS’), procedió a contratar clínicas privadas… Y, tomando como botón de muestra, la Playa de Vista Hermosa (Lima) que de 6 casos pasó hoy a 64 casos de covid-19, por lo cual el alcalde de ese distrito cerró la playa y ordenó que no se deje entrar a visitantes… Cosa que se debe imitar e implantar también en nuestros atractivos puertos de Pimentel y Eten y en las caletas de San José y Santa Rosa, que -digamos de paso:- la Playa de Pimental podría ser una de las más bellas del Perú, si nuestras autoridades impidieran que se siga usando como un simple zurradero, cagadero de perros que en verano ahuyenta a los turistas visitantes del Perú y del extranjero… (Ya nos decía ese habilísimo profesor sanjosefino Rubén Barrenechea Núñez (ancashino autor de Turumanya, libro con siete muy logrados cuentos) ante un comportamiento intolerable de los alumnos: “¡De qué sirve que sobre Chiclayo vuelen aviones cada diez minutos, si los que viven aquí son unos salvajes!”

Pues que nuestras autoridades no hacen nada por concientizar al pueblo: la gente usa sí la mascarilla (porque le exige el policía), pero no respeta el metro y medio de distancia mínima que debe mediar entre persona y persona (que generalmente es el ambiente del Virus, cuando nos acercamos a algún contagiado)… Hemos observado a una empleada municipal, correctamente enmascarada y vestida apropiadamente, incluyendo guantes de jebe, quien recoge con las manos la basura y la revuelve dentro del basurero; pero que, le suena el celular, y como este sonido siempre apremia: se mete la mano enguantada al bolsillo del pantalón, saca el celular, lo acerca a la boca, y, para que la escuchen mejor lo que contesta, se quita la mascarilla, y se pone a hablar largamente y muy oronda… ¡con los guantes cochinos de basura en las narices!…: Lo cual más que de ella, depende de la autoridad, que no las prepara en las sencillas normas de higiene que nos repiten a cada instante todos los canales de T. V…

No en balde alertó nomás el 13 de junio del presente años, un científico desde China: “¡¡Más que la ciencia médica, es la ciencia de la conducta humana la que podrá detener al virus!!”

Pimentel, 13.08.2020

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