
Homenaje al pavo
Presentación Comentarios y Reflexiones
Por: G. Guillermo Silva R.
El pavo, según el diccionario Larousse (para el suscrito, mejor que, el de la RAE) es un ave gallinácea oriunda de América (parece que, de América Central) teniendo en su familia, a la gallina, la codorniz, la perdiz (aunque ya se perdió o en vías de extinción), el faisán, … y debe de haber por ahí, algún animalito más de la familia, que todavía no estará reconocido. El pavo, cuando quiere emparejar a la hembra, abre su cola como un abanico perfecto, da pasos magistrales (como los caballos de paso) y exprime: glu glu glu (me imagino que significa, te amo), da un brinco espectacular, como los acróbatas del circo Soleil del Quebec, después, la vida es hermosa.
Sabemos que, el majestuoso pavo, es un ave “grande, de plumaje negro verdoso, con visos cobrizos, cabeza desnuda cubierta de carúnculas rojas y cresta eréctil”. También, es interesante el “moco” del pavo que cuelga de la nariz (sin alusión a ningún político). El pavo, está ahora por todas partes del mundo, los de habla inglesa, le llaman “turkey”, los de habla francesa, “dinde” a la hembra y “dindon” al macho, para los polacos, “indyk”, los de habla portuguesa…. “peru”…. ¿Cómo… qué dices? Simple y llanamente: “peru”. Cuando por el trabajo, tuve que irme a Maputo (no se imaginen mal por favor), es la capital de Mozambique, la cual se encuentra situada en el sur-este del África. El primer domingo en este país luso, paseándome por la avenida 24 de Julho, en la vitrina de una carnicería, vi un cartel que indicaba: peru = 240 meticales la libra (metical es la moneda) y significó una palabra más para mi vocabulario personal.
Nos damos cuenta que, el grandioso pavo es amado y reconocido por donde vayamos, ya seas invitado o paracaidista, o migrante, a la moda actual. Además, ya se acercan las fiestas de fin de año, entonces ya muchos estarán afilando los dientes, sobre todo los abogados (mi sobrino con su familia y mi primo con la otra, pasaran en nuestra casa) porque en la Noche Buena estará de cabeza, en las mesas de los hogares peruanos (bueno, en casi todos). Lo saboreamos con ganas y algunos diremos “añañau” esperando repetir el plato. Se agradece a la persona que sirvió de “chef” para estas fechas, pero nadie agradece al pavo, mi querido pavo; como la canción de Piero: Viejo, mi querido viejo…
Este es el motivo de estas líneas, porque quiero rendirle homenaje a este animalito, de género: “meleagris”, el cual nos deja con el estómago lleno y el corazón contento. Nosotros, los seres humanos, también somos animales, decimos racionales, aunque algunos nos hemos quedado en la primera palabra y para el colmo de los colmos, ocupan a veces, cargos públicos importantes en nuestras comunidades.
En consecuencia, quiero pedir desde esta tribuna, que le rindamos homenaje al pavo, porque se lo merece, nombrando como mínimo, una calle, o un parque (aunque no hay muchos en nuestras ciudades y si los hay, están mal entretenidos), o un día del año (pero, que no sea el 29 de febrero, porque iría cada 4 años), incluso me atrevo a proponerles el día: 25 de junio. Entonces, mis queridos funcionarios a trabajar, disculpen, es una significativa propuesta del servidor del pavo. He dicho.
Guillermo Silva
19/11/2018
