XI ENCUENTRO INTERNACIONAL DE CARTAS Y POEMAS DE AMOR Y AMISTAD
2018
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Cartas presentadas

Anna Lazo
URUGUAY
anniushka.titiritera@gmail.com
CARTA A HUMBERTO
Querido amigo:
Entre una torre de libros que hay junto a mi cama encontré uno que me hizo pensar en ti: “El Principito”.
Tú me decías que yo me parecía a él porque no paraba de hacer preguntas. Me llamabas “Mi rosa”, porque para ti era única en el mundo.
Éramos tan jóvenes, sin marcas ni cicatrices.
Tengo un sombrero negro que se parece a uno que tú usabas cuando íbamos de campamento a “La Paloma”. Era tan lindo escuchar tu vieja guitarra desafinada y cantar alrededor del fuego.
Ahora hay otra guitarra en mi casa, más seria, más refinada, interpreta a Bach y a Albenis, pero no entiende de canciones y no tiene la ingenuidad de los 15 años.
En una caja de cartón guardo recortes y fotos, y también están, arrugadas y amarillas, algunas letras de tus canciones y algunas cartas. Sigo siendo ratón de biblioteca que se lleva a su rincón cuanto papel encuentra.
Sigo creyendo y luchando por un futuro mejor. En mi mesa de luz, una muñeca gorda que me regaló mi hermano Gustavo, rellena de arena, me hace guiños si me voy muy lejos. Tiene miedo a que me pierda si me alejo mucho y no sepa regresar… como tú, que no sé en qué esquina de mi adolescencia te extraviaste y no te puedo encontrar.
No sé en qué plaza, en cuál estación de tren, en qué orilla de qué playa te perdiste con tu guitarra y tus canciones, tus ojos amarillos y tu dorada barba tibia.
¿En cuál recodo de mi vida te perdiste como un aletear vago de gorriones o un aroma fugaz a jazmines?
Hay quien dice que partiste para siempre, pero yo no le creo, nunca le creeré. Tú andas por ahí regalando pájaros dibujados y canciones en alguna calle encantada… Por eso te escribo esta carta, para decirte que te extraño y te quiero mucho.
Tu rosa, Anna


Ariel G Batista Osorio
Holguín – CUBA
2018. Ciudad de Holguín
Enero 15.
Querida Julieta
Noche tras noche me siento en el balcón de la habitación donde me encuentro alojado, mirando las estrellas, la luna y el lucero, cual fieles enamorados, embargado por la nostalgia producida por esta temporal separación. Aunque me consuela que encontrándonos a tanta distancia el uno del otro, nuestras almas y corazones se mantienen unidas. Cuento los días que me quedan por cumplir la misión que me ha sido encomendada para regresar a tu lado, ansío volver a estar juntos los dos, derramando el amor que cada cual ha almacenado en su interior. No hay un solo momento que mi reloj me deje de recordar que existes esperando mi llegada; un nido construido por nuestros fuertes deseos de amarnos apasionadamente, nos espera para siempre ¡Cuánta ilusión me mantiene atado a tu ser!
Tal como el lucero espera la noche para galantear a su amada, así también la espero yo para recordarte, añorarte, sentir que estás a mi lado, en mi dulce ilusión converso contigo, siento tus caricias, y cuando me vence el tiempo ya agotado, voy al lecho frío acompañado de la cruel soledad y me entrego a los brazos de Morfeo, para volver a soñar contigo.
Tu amor eterno,
Ariel
Elisa Barth
ARGENTINA
CARTA DE AMOR AL PLANETA VERDE
Bajo un cielo aborregado en medio del callejón, con las pestañas cansadas, te escribo para contarte de lo que está pasando, aunque sabes y conoces más que yo.
Rodeando las noches y los días, luchando por la liberación mientras un exiliado llora con el corazón quebrado, buscando refugio sin desprenderse de sus estaciones por la virtud de la creación.
Junto a los atardeceres desafiando que no sea más oscura que la misma tumba, enfrentando al hombre de piedra con corazón estrecho, entre frutos podridos.
Con la misión comprometida en pro de la dignidad, entre el cielo y la tierra sin derramar sangre y ganándole al tiempo, cruzando cualquier frontera como amantes legítimos de la verdad, esparciendo buenas semillas en la tierra para poder recoger una buena cosecha. Emprendiendo el camino de la paz, junto al sol, la vida con su oportunidad nos sigue brindando la providencia.
Aun navegando en tempestades sin claudicar en la lucha contra la destrucción del medio ambiente y contaminando el aire, el agua y la tierra.
La explotación minera a cielo abierto no es autosustentable y no concede ningún beneficio real a la sociedad. Es un método de enriquecimiento rápido por parte de empresarios que atacan directamente el bienestar a corto y largo plazo de los habitantes de la región y de su flora y fauna.
Quienes apoyan a la minería a cielo abierto piensan solo en sus propios beneficios sin darse cuenta de que (excepto para el alto mando de empresas) esto es ilusorio. Los mismos obreros que protestan por sus fuentes de trabajo pueden terminar padeciendo una afección pulmonar en pocos meses a cambio de un sueldo que no bastaría para cubrir sus gastos médicos. Además, no tienen en cuenta la gran cantidad de personas que van siendo lentamente envenenadas sin ser conscientes de ello. Por causa del proceso del que ellos forman parte, ni de los miles de litros de agua dulce que las plantas mineras utilizan y contaminan.
Al desnudo el pensamiento sin alguna cadena, la libertad se va escribiendo con la fuerza del espíritu.
Con las manos de sembrador en el trago del regreso, por el camino del dolor se sigue soñando para salvar el día prendida del corazón de la bondad con el vino que cada musa se embriaga en la vendimia de la esperanza… Persiguiendo la dulce estela y las sinfonías de los cuerpos en el tren de la vida.
Sin pedir perdón, bajo la mirada de Cupido para cantarle la canción del alba o la canción de cuna.
El exultante verdor de la selva, el trino de los pájaros, junto a los arroyos cristalinos nos invitan a escribir con extraña mixtura, pero con los ojos del alma, llenando los sentidos con la grandeza de Dios, venciendo los secretos de las sombras, bebiendo del pico de la primavera en el sendero de la suerte inesperada y su renacimiento en el bosque humano que necesita un código de conducta , en donde los animales humanos vamos tomando los pasajes reales en el transitar del tiempo con la mordaza de nuestros equívocos terrenales.
Como para no andar con el alma congelada, y no quedarse a la orilla del tiempo, murmurando a los fantasmas sin olvidar que todos tenemos: la invitación de tener un lugar bajo la tierra, en ese espacio entre las sombras.
Elevando los sentimientos por encima de los monstruos contra la tiranía del fanatismo, resultante de la ignorancia, la más triste y ruda de las esclavitudes.
Aun en las tormentas sin muros, sin muertos los hombres que poseen demasiado ego son corazones salvajes que invaden el mundo, embarrando a los seres virtuosos.
Pero el universo está lleno de estrellas en contra del terror entre la vida, la muerte y las murallas que impiden el paso de la libertad. Abriendo las fronteras del alma sin quedarse dormido, el camino de la realidad y su verdad no pueden ser abandonados.
La codicia enferma a las sociedades. No seamos un manantial copioso que surge con violencia por responder a la avaricia.
Alejados del libertinaje de la libertad se acusa a las cadenas del avasallamiento, sin manosear la altivez del derecho del hombre.
Evitando contaminar los mares y los ríos que nos proporcionan el agua para poder vivir. Creando alguna forma de reciclaje para los desechos tóxicos para no contaminar el planeta.
No olvidemos que el uso de aerosoles y el anhídrido carbónico de los vehículos dañan la capa de ozono.
No se escribe a la nada ni al vacío sino levantando la antorcha con nuestras propias manos, junto al clamor de la esperanza perdurable y en feroz combate en contra de cualquier sometimiento en homenaje al significado de la estatua de la libertad, rindiéndole honor a los que luchan por los Derechos Humanos.
Se plasman los hechos y sus realidades con la libertad, ese precioso don enviado desde el cielo a los hombres abiertos al dialogo en todos los rincones del planeta.
Hablar del medio ambiente es obligatorio e inevitable, hablar de política y políticos, de negocios realizados por los empresarios y los gobiernos de turno en perjuicio de los pueblos y en la destrucción del lugar.
Hablar de medio ambiente no es un tema superficial, es profundo porque de ello depende la preservación del planeta, y es fundamental que tomemos conciencia de las graves consecuencias que significa ignorar su atención.
Hablar de medio ambiente con la actitud de censurar a los irresponsables de los grandes capitales que en su carrera por ganar dinero no reparan el daño causado, destruyendo el ecosistema, la vida silvestre, contaminando elementos vitales para la vida, en una palabra, convirtiendo los lugares como ocurrió en Hiroshima o Nagasaki.
La contaminación va acabando con la vida de muchas especies. Cada día aumenta su proporción en nuestro planeta, siendo el ser humano el mayor causante de esta avería.
Estamos en el siglo XXI, observando que va empeorando, ya que se han inventado tantos materiales químicos que están dañando la capa de ozono. La consecuencia de toda esta contaminación está causando el calentamiento global, que se derritan los glaciares y se produzcan los cambios bruscos del clima, ocasionando tornados, maremotos... Perforando la capa de ozono, dejando entrar los rayos ultravioletas que van directamente a la piel humana, provocando enfermedades como el cáncer.
Debemos preocuparnos en evitar la tala indiscriminada de los árboles, pues es la fuente de oxígeno para el planeta.
Evitando que la atmósfera se siga contaminando con el anhídrido carbónico de los vehículos y las concentraciones de glifosato por su uso en la agricultura, producen efectos negativos en la morfología del embrión, surgiendo la posibilidad de que estén interfiriendo mecanismos normales del desarrollo embrionario, que hace hincapié en la urgente necesidad de limitar el uso del agro toxico e investigar sus reales consecuencias en el largo plazo.
Le escribo a la vida, deseando saber más de sus misterios, muy agradecida al Planeta Verde.

Fernando José Martínez Alderete
MÉXICO
CARTA PARA UN AMOR IMPOSIBLE
A mi dulce Ana.
Nombre perfecto, código de otro nombre más bello aún.
Te digo que te amo, pero tú ya lo sabes; quizá de tanto repetírtelo se desvirtúan las palabras, sin embargo, pienso que no. Cada vez que te lo digo es porque mi amor por ti se ha incrementado de un modo incalculable. Quiero que lo sepas: no te amo en pasado, te amo en presente. Es un amor sin tiempo, siempre es y será hoy; no tiene distancias, es simplemente amor puro de alma y carne, cargado de ilusiones, pasiones y alegrías; lleno de promesas que deben cumplirse, porque las merecemos todas ante el regalo de conocernos.
Te admiro como dos palabras que forman una sonrisa en tus labios, como dos cielos llenos de colores reflejados en tus ojos, como los vocablos infinitos que encierra este corazón de poeta que duerme en el silencio.
Ofrezco humildemente a tus ojos este trozo de mi alma ––quizá mal llamada epístola enamorada–– pero como siempre está hecha con todo mi sentir para elogiar tu hermoso ser. Tómala y guárdala en tu piel, porque el día que nos veamos ––que estoy seguro de eso–– te diré cada una de estas palabras, convirtiéndolas en besos por todo tu ser.
Escribo esta carta porque deseo pensar por un instante que nuestro amor no es imposible, aunque lo parezca, para dejar inmortalizado en papel que tú eres un poema vivo y encarnado, a través de tu persona, mente y espíritu. En un sueño entendí una de las millones de razones por las que estoy enamorado de ti: por ser arte hecho persona y tocar mi ser. Te invito a viajar al centro de mi esencia, donde yace la fuente de estas letras sin aparente sentido, que son mi amor y devoción por ti. Acompáñame en la aventura de vivir, aunque sea desde lejos.
Amarte en realidad es un premio, desconozco si te merezco, ––al menos lucho por merecerte cada día––, pero es un regalo que no cualquier persona puede recibir, sin embargo, lo tengo yo.
Te brindo mil años de amor y los condenso en esta caricia sobre papel que hoy te entrego desde el fondo de mí mismo. Te amo como mujer, nunca podré ser tu amigo. Mi dulce Ana, nombre perfecto, código de otro nombre más bello aún.
Te llamo así, pues tu nombre quedará en silencio.
Siempre tuyo.
Escritor, poeta, actor teatral.
Nacido en León Guanajuato México el 21 de abril de 1977, estudió la licenciatura en comunicación dentro de la Universidad iberoamericana León, escribe poesía desde los catorce años de edad; ha publicado varios de sus textos en los diarios más importantes de su ciudad natal, revistas culturales de baja california, León, Guanajuato capital y Zacatecas, Estados unidos; de la misma manera participa actualmente como administrador de varios grupos literarios, publicando sus poemas dentro de las redes sociales, participa en varias antologías poéticas publicadas en isla negra chile y una de relatos en Madrid España junto a poetas de América y Europa, igualmente han sido recitados sus textos en programas radiofónicos en Montevideo, Chicago, Barcelona y Argentina
Fidel Alcántara Lévano
Moquegua, PERÚ
PARA EL AMOR IMPOSIBLE
Cuando te vi por primera vez, noté algo extraño en tus ojos, parecías tímida, solitaria. Pero desde ese instante me vi retratado en tus pupilas. Me pareció que te conocía desde viejas edades. Tu voz llegó a mis oídos como un dulce trino en madrugada, tu sonrisa fue la melodía que incendió mi hoguera interior, tu silueta me era familiar y llenó el vacío que se había hecho eterno en mi corazón. Desde aquel instante empecé a renacer en los brazos de la alegría y el optimismo afloró por mi piel con aires de primavera. Cuando te fui conociendo más y más me di cuenta que a pesar de tu juventud y belleza, caminabas ausente del amor y la amistad verdadera, por eso te brinde mi afecto y es tan grande que si algo te pasase, te podría dar hasta mi vida si fuera posible. Comprendí que había una gran afinidad entre nosotros. Eras como si estuvieses hecha a mi medida. Eso me lo dijo tu mirada inmensamente encantadora que dice bastante de lo que guardas en tus entrañas divinales. Al pasar el tiempo te empecé a querer aunque no era tu pareja. Lo que empecé a sentir me di cuenta que era más que amor. Lo mío es puro, santo, espiritual, sagrado, sublime. No hay en el mundo algo parecido. No es un sueño como queriendo retroceder el tiempo y ser de nuevo adolescente. Es un latido que trasmite unidad, idilio, reconciliación con mis deseos de superación y dicha que abre las ventanas hacia la felicidad. No te quiero para un día ni para una noche. Te quiero por el resto de existencia que me queda y hasta más allá de la muerte. Decirte que te amo es poca cosa, lo mío está por encima del sentimiento humano, es sobrenatural, misterioso que rompe todo esquema terrenal. Por eso cuando te veo vuelvo a nacer y cuando te despides me hieres el alma. Si por algún motivo no se cristaliza nuestra unión, seguiré aferrado a tu recuerdo. Pensarás que es una locura, una fantasía, un espejismo lo que aflora por mi pluma, pero no es así. Nunca es tarde para ser amado. Gracias a Dios, aún tengo las fuerzas necesarias para hacerte feliz y aunque sea lo último que haga, te amaré por sobre todas las cosas. Tu seguro te imaginas que esto es pasajero, pero ten presente que nadie te podrá querer como te quiero yo. Aún no ha nacido una persona que te pueda dar más amor que yo. Puedo ser capaz de hacer hasta lo imposible con tal de verte sonreír. Quiero inventar las caricias más tiernas para que no te sientas sola en mi ausencia. Mi vida sin ti no tiene sentido. Si te alejas de mi lado creo que viajaría errante sobre la faz del universo en busca de tu aroma celestial y tu silueta de ángel. Me haces tanta falta en mi soledad que sin querer pronuncio tú nombre como si estuviese obsesionado bajo un delirio apasionante. Te sueño junto a mí pero las dulces escenas que hacemos prefiero callarlo. Las noches de insomnio se acrecientan al no estar a tu lado. A veces tengo miedo que llegue el día y me digas que esto no puede ser, que todo terminó. Si algún día lo hicieras, no estarías terminando una relación si no dejando en completa agonía a las ilusiones de un hombre que te quiere de verdad. Dejarías moribundo al verso apasionado que llora impregnado de belleza poética. Es que ya no creía en el amor, pero ahora se que existe. Es que tú solamente me das la senda de lo humano a lo divino. Por eso me siento contento. Es que somos dos contra el mundo y aunque no caminemos de la mano, o abrazados, no nos arrullemos en un parque a escondidas de la gente, o aún no te haya llevado de blanco al altar, en el fondo de mí ser reinarás por siempre. Es que eres la mujer de mi vida que no quisiera perder jamás, por estar hecho el uno para el otro.

Gloria Elizabeth Rodríguez Albernaz
ARGENTINA
CARTA A ISRAEL
Hasta el año pasado tenía una carta fechada el 24 de abril de 1968. Se la había enviado al padre de mis hijos, cuando comenzamos a ser enamorados. Él la tenían guardada; después me la devolvió para guardarla. El año pasado la destruí, luego de descubrir su traición y engaño que me hizo sufrir mucho. La foto de mis 13 años. El papelito que hice como borrador es éste:

Tombores, 24 de abril de 1968.
Querido Israel, he recibido tu carta, donde dices que desde que me conociste te enamoraste de mí. Yo también; me pasó lo mismo, juro que te amo. Pero... al ser un desconocido para mi familia, tú no eres del pueblo, la situación es complicada. Tú tienes 19 años y yo 13... Solamente por carta debemos comunicarnos; si me descubren... "me matan".
Pero recuerda que también te amo.
Un beso.
Gloria
Gloria, de 13 años, ilusionada con el primer amor… que falló. Sufrimiento.
A esos seres que, por sus actos y valores, son realmente Ángeles al servicio de los demás, y en los que están representadas los hombres y mujeres que dan de sí todo lo mejor al servicio desinteresado para mejorar el mundo, porque ayudan a construir (también a reconstruir) vidas con valores. La relación alfabética es más amplia, pero basten estos ejemplos que nos honran:
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Alejandrina Escalante Florián Alice Sáenz More Arsenio Chang Liñán Carlos Rojas Cerna Ceci Barrantes Zurita Consuelito Lezcano Ruiz Eduardo Burga Barrantes Elizabeth Oliveros Soto |
Elsi Cacho Paredes José Julio Estela Castro Juan Paredes Azañero Luzmán Salas Salas Rosita Castañeda Gamarra Sarita Gutiérrez Sisniegas Soco Barrantes Zurita |
CARTA EN SILENCIO A LOS ÁNGELES VISIBLES
Casi siempre ocurre que el bullicio del mundo nos obliga a callar, a pesar que tenemos tantas cosas que decir, no sólo para sentir que formamos parte del tráfago diario sino también -a veces- para aparentar que estamos integrados de alguna manera a esa tómbola o feria mundana... tan superficial y vacía, con derroche de todo.
Damos por sentado que las personas a quienes queremos ya lo saben y... no se lo decimos, lo mismo que aquéllas a las que siempre estaremos debiendo nuestra gratitud por ayudarnos, incluso a veces hasta salvándonos o haciéndonos superar horas difíciles. ¡Y creemos que con haberles agradecido en ese momento... ya estaba suficiente! No, hay que repetirlo, porque la gratitud (como todo tipo de afecto), necesita refrescarlo de vez en cuando, como cuando regamos una planta que ansiamos no se marchite.
Quienes tenemos fe en Dios sabemos que la presencia de esas personas no ha sido por casualidad ni coincidencia, tampoco porque el horóscopo o las macanas de hechiceros dizque las atrajeron, sino que nuestro Hacedor sabía que las necesitamos para poder ser mejores y nos da esos ejemplos a seguir. Por eso tenemos que preguntarnos si hemos aprovechado su presencia y si estamos siendo útiles a los demás...
En esta breve carta agradezco al Amor Divino por haberme dado Amigas y Amigos de extraordinaria valía. Sin ellos, acaso ya no estaría acá. Con ellos y gracias a ellos, en muchos de los lugares en que estuve, pude seguir avanzando. Pero es indudable que en más de una ocasión les fallé, así que lo justo es también pedirles perdón por esas ocasiones en que no estuve a la altura de lo que esperaban de mí.
En el otro lado de la moneda están aquellas personas que me consideraron "enemigo", portándose en consecuencia, o simplemente se les ocurrió atacar, ofender, herir y hasta hicieron mucho por destruir, dentro de su plena libertad o porque no supe o no pude ganar su afecto. A cada una, sin excepción, le reitero mi pedido de perdón incondicional, aunque siguieran rechazándome de algún modo. Esto es indispensable porque no perdonar es una carga demasiado pesada para llevarla "a la otra orilla" del Río Aqueronte o la laguna Estigia, en que el Barquero Caronte o Carón tenga que conducirnos, ya en silencio... en el viaje sin retorno.
¡Honor a estos Ángeles vivientes...!
Guillermo

José Hilton Rosa
BRASIL
Traducción tentativa:
Guillermo Bazán Becerra
AMOR
O amor tem palavras surdas
É transparente como as águas do rio sem poluição
São perguntas sem respostas
São gestos voluntários e autônomos
El amor tiene suaves palabras
Es transparente como las aguas del río no contaminado
Hace preguntas sin respuesta
Hace gestos voluntarios y autónomos

María Norma Bischof
ARGENTINA
CARTA DE UNA HIJA A SU PADRE.

Diciembre, 20 de 2008.
PAPI:
Primera Navidad sin tu presencia física. Ojalá fuera porque estuvieras de viaje o pescando como te agradaba tanto. Pero lamentablemente la realidad es otra.
Ya no estás entre nosotros y duele tan profundo que no existen las palabras para poder describir todo lo que sucede dentro de mí. No deseo que todos los hermosos recuerdos que tengo de vos como papá, se empañen con el recuerdo de lo que sucedió aquel miércoles. Si bien Dios sabe lo que hace y por qué, yo aún no lo entiendo muy bien. Creí que iba a disfrutarte más, que tu nietita te tendría más tiempo. Pero la historia fue otra, como te dije en el último adiós. Sé que en algún momento volveremos a reunirnos. Esto no significa que desee morirme porque necesito y quiero seguir con mi vida. Pero no puedo negar que te extraño inmensamente.
Cómo agradecerte todo lo que me brindaste. Los valores que me inculcaste y cómo me enseñaste a ser como persona. Tu personalidad y tu cariño dejó plasmada a fuego no solo en mí, sino también en Tiziana, tu nietita adorada, la alegría de haber tenido un padre y un abuelo tan justo y tan lleno de amor.
Tendrías que haber tenido la oportunidad de continuar aun tu vida, empezando a disfrutar de cosas que nunca hiciste por tu trabajo. No estoy enojada con Dios ni con la vida por tu muerte, pero me entristece muchísimo. ¿Y sabes qué, papi? Me entristece porque la Navidad pasada te tenía y ésta ya no. Extraño tus abrazos, besos, las charlas, tus enojos… No sé… No es fácil.
Papi, dame fuerzas desde donde estés y así poder entender y aceptar tu partida definitiva.
Creo que en donde estés todo es bueno, bello y no hay dolor. Pienso que te encuentras en una eterna paz y felicidad, que a veces tanto te costó conseguir en esta vida.
Por favor, no te olvides de nosotros. Te pensamos mucho y te extrañamos.
Nunca voy a olvidarte. Las letras no llegarán a vos, pero sí lo que siento… Sé que lo sabrás, papi querido. Llega la Navidad…. Nueve meses sin tenerte… Me enoja no poder decirte ¡FELIZ NAVIDAD, PAPI! Esta vez nos tocó a nosotros y sé que unidos saldremos adelante. Danos fuerza, guíanos hacia buenas cosas. De mi parte, quédate tranquilo. Todo lo que sembraste en mí hoy da sus resultados. La gente me reconoce por mi buena voluntad y por estar siempre sonriente… como vos eras. ¡Que más puedo pedir si los que me dicen la buena persona que soy… es porque tuve un padre como vos! ¡FELIZ NAVIDAD, PAPI! María Norma

Mario Darío Fuenzalida Delgado
ARGENTINA
CARTA A LA VIDA
Te escribo para contarte de mí... De las cosas que han pasado durante todo este tiempo.
Aunque conoces y sabes, quizá, mucho más de mí que yo de ti.
Me conoces desde siempre, sabes también que nada fue fácil.
Me hiciste pertenecer a una hermosa familia, por ello me considero agraciado.
Un hogar lleno de amor, de entendimiento, comprensión y bondad.
Me diste progenitores de excelencia, seres humanos maravillosos.
Mi padre era un inmigrante casi bruto para el trabajo, alto, de manos grandes y callosas, deformadas, duras... pero suaves y tiernas al momento de las caricias. De él aprendí: honestidad, humildad... Vivir en la verdad, sin envidiar los logros de las personas, me enseñó a perdonar los errores de la gente mal intencionada, y jamás olvidé sus palabras.
Siempre existe alguien que, por diversos motivos, quiere dañarte aún sin conocerte.
Me enseñó que el trabajo y el esfuerzo son el camino a la tranquilidad y a la paz interior, que es en verdad lo único que te hace una persona de bien.
Mi madre, una estrella del cielo en casa, todo amor, toda ternura, su sonrisa nos iluminaba, sus cantos nos alegraban ya que trasmitía Alegría.
Era una originaria de esta maravillosa tierra, capaz de enfrentar un huracán. Nos enseñó que sólo con amor se puede vencer lo que creemos invencible.
En ese hogar nací y crecí, en el campo, donde se disfrutaba de la naturaleza, del aire puro, de los picos nevados, de los campos como alfombras verdes arrullando los pies.
Cada despertar era una delicia a los sentidos, el trinar de los pájaros invitaban a vivir.
Hice mis primeros pasos entre la niñez y la adolescencia en ese hogar de ensueños, en donde la adversidad se convertía en algo divertido para poder sortearla. Me llevaron de la mano y lentamente fueron dejando que avanzara por el camino... Ese sendero que aparecía ante mí, parecía fácil... No lo era.
No puedo quejarme de lo que tuve, aunque costó muchos sacrificios, fue hermoso.
Transcurrí en un ámbito laboral muy parecido a aquel en el que había nacido, el campo.
Claro, significó alejarme un poco de la familia formada... También el modo de vida me templó ante lo que cotidianamente se presentaba. Tuve alegrías, días felices. Pero como, sabes, los días de sufrimiento fueron muchos más que los días de alegrías.
Sabes también que por ello hasta dejé de pensar en ti. Te había idealizado al principio de mis días, y en el devenir de los días fue desilusionando ese concepto que tenia de ti. No fue tu culpa la desilusión, nada podías hacer, solo me mostrabas el cómo. Era yo quien debía caminar y elegir los modos. Pero inconscientemente te culpaba.
No quería saber más, no me importabas, no tenías nada que me llevara a tu lado alegremente.
El dolor que me causaste se convirtió en algo irreparable. Silenciosamente me llevaste por un camino, en donde las alternativas eran a mi elección, y otra vez actuaste inteligentemente empujándome a valorar el sentimiento, el que primó por sobre todas las cosas.
No sé del por qué te escribo, si para quejarme de ti o para agradecerte. No lo sé. Pero a pesar de todo lo hago para que lo sepas.
Aunque escueta pero decidora, te escribo esta carta para amigarme contigo después de todo el tiempo en el que había decidido no hacerlo. Te escribo porque soy absolutamente tuyo, quiero volver a sentirte, quiero seguir disfrutando de ti. Quiero lo que me das, y ello es... TAN SOLO ESO: VIDA.
Mario
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Aficionado a las letras. Con gran placer he participado en Antologías nacionales e internacionales. Año 2013-2015 Coordinador del After Office Literario –Mendoza, Argentina. UHE Copa de Oro, relato Navideño. Diversidad Literaria. Versos en el aire, España. Radio Satélitevisión: Cuentos infantiles. Miembro Honorifico ASOLAPO ARGENTINA.

Natividad del Carmen Navarrete Cares
ARGENTINA
Carta de SIMONE DE BEAUVOIR a NELSON ALGREN
(Una de sus 300 cartas que se intercambiaron)
Simone vivió, de 1947 a 1951, una pasión absorbente, sumisa, "pasión de esclava", como la llamó ella misma. El lenguaje de la narración es epistolar, tal como en las fábulas morales del siglo XVIII: cartas cruzadas entre los dos amantes, entre París y Chicago.
Nelson, mi gran amor. Estoy muerta de cansancio, pero es imposible que me vaya a dormir sin escribirte. Fue tan duro separarse media hora después de saber que seguía contando para ti, tan amargo saber que hubiese podido habérmelas arreglado para quedarme si hubiese estado segura de mis sentimientos a tiempo. Necesito hablarte, porque es la única forma en que encontraré la paz esta noche. Durante el trayecto en el tren, en el taxi, o el avión, no he dejado de hablarte, no te asustes si lloro. En la introducción que me has hecho ayer –Thomas Man decía que Dostoiesvki conocía, antes de los ataques de su enfermedad, unos instantes de verdadera felicidad que valían por diez años de vida– tú tienes el poder de causarme por unos segundos una especie de fiebre que vale por diez años de salud. Puede que tu malvado corazón sea profundo y cálido, pero no es tan febril como el mío y que no puedas comprender el shock que una vez más me ha causado el don que hace unas horas has vuelto a hacer de tu amor. Shock que me ha enfermado físicamente. Es para luchar contra ese malestar que te escribo, por eso, perdóname si esta carta te parece sin sentido porque tengo que salir de este estado, además, siempre quise decírtelo, confiarte algunas reflexiones que me inspira nuestra historia.
Desde el primer día me sentí culpable por darte tan poco a pesar que tenía tanto amor. Sin embrago, sé que me has creído y comprendido mis explicaciones. Jamás hubieras aceptado venir a vivir definitivamente a Francia, aunque te retenga en USA el mismo vínculo que me retiene en París. No voy a defender ese punto: no podía dejar a Sartre, la escritura y Francia. Admito que no me crees cuando digo “no podía”, sin embargo, lo sé, que comprendas mis razones no cambia en nada el hecho en sí: no te he dado mi vida, no te he dado mi corazón, te he dado todo lo que te he podido dar, pero no mi corazón. He aceptado tu amor y lo he condenado a no ser más que un amor lejano (…) Me he sentido culpable todo el tiempo, sentimiento amargo, el más amargo porque concierne al hombre amado. Si te he querido abandonándote, he sufrido bastante por eso. Sin cesar tengo miedo de que pienses que yo me reservaba la parte agradable de nuestro amor. No es verdad. Si he fallado en darte la felicidad que un gran amor debería dar, he sufrido muchísimo por esa razón. Me haces falta a cada instante y la conciencia de mi error, de tu posible rencor, me ha hecho sentir, más de una vez, absolutamente miserable. Puesto que te he dado tan poco, pensé que sería justo que me arrojaras de tu corazón. Pero, comprender una situación no impide que ésta te parezca cruel. La primera vez, en Nueva York, fue duro, y el año pasado también. Créeme también esto: he llorado mucho y si actué como lo hice fue por reacción a una profunda herida, herida que no ha cicatrizado en todo el año. Sin embargo, es terrible no sentirse amada cuando tu amor es más violento que nunca y no te esperas el rechazo. Pese a todo, cuando vine a verte en setiembre, empezaba a aceptar este hecho con resignación tratando de hacerme a la idea de tu amistad y de mi amor. La situación no me hacía feliz, pero me parecía tolerable.
Y esta noche tengo miedo, un verdadero miedo mortal. Una vez más he echado abajo todas mis defensas. Me dices que no me desalojas de tu corazón y, al no tener que luchar más contra tu indiferencia, permanezco desarmada y nuevas heridas profundas, podrán abatirme indefinidamente sobre mí si decides rechazarme. No puedo ni siquiera soportar la idea. Un cansancio enorme me acosa. Petrificada ante el sentimiento de encontrarme completamente entre tus manos, sin defensa. Por primera vez te suplico: guárdame en tu corazón o expúlsame, pero no permitas que me aferre a tu amor para descubrir de repente que ya no existe. Me rehúso a pasar por esta prueba, ni siquiera acepto la idea.
Comos ves, he perdido completamente la cabeza, si te enamoras de otra, todo está dicho. Solo en la medida en que decidas rechazarme o no, podrás reflexionar en lo que significa para mí. No me retires de tu corazón ahora, guárdame hasta nuestro próximo encuentro y haz que nos encontremos en poco tiempo. Sabes, como yo, que sea cual sea tu decisión, yo no te causaré ningún problema. Esta carta es lo más duro que recibirás de mi parte. Por una sola vez te estoy pidiendo algo: que no me arranques de tu corazón y que te esfuerces en conservarme. ¡El tiempo que he sabido que contaba para ti, ha sido tan corto! Que no puedo resignarme y tiene que prolongarse. Quiero que me beses con amor una vez más. Te amo tanto. Te he amado por el amor que me diste, por el deseo físico y las ganas de felicidad que despertaste en mí, pero incluso cuando eso ha desaparecido, o disminuido, mi amor ha sobrevivido por lo que eres. Porque eres quien eres. Independientemente de lo que me des o no, permaneces en mi corazón para siempre. Y la posibilidad intuida de que ese amor vuelva a ser de nuevo feliz me ha destrozado. No soy más que un montón de escombros. Entonces, no te molestes al recibir esta carta descabellada. Aquí estoy, aquí en el hotel Lincoln, y voy a tratar de dormir. La noche me aterra. En toda mi vida no he deseado algo con tanta voluntad y ardor: volver a verte.
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Nilda Spacapan
ARGENTINA
CARTA DE LA SIERVA AL PATRÓN
Ascochinga – Córdoba, 14 de febrero de 1977.
A mi amado hombre de las montañas:
Han pasado varios años desde que aquella noche nos separaron; la tormenta de agua hacía despertar las rocas que corrían en el río de aguas turbias, pero nosotros escapados del mundo y a orillitas del suelo mojado, mirábamos como crecía el río y traía con furia lo que encontraba a su paso.
Ahí habías construido nuestro refugio de amor, precario, sin pisos, sin lujos, un fogón, una palangana, un par de velas de sebo y para qué más, si nuestro amor ya estaba alumbrado por el brillo de nuestros ojos, cuando recostados en el canasto hacíamos de los dos cuerpos uno solo.
Nadie quiso que nuestras vidas se unieran; yo bruta, sin estudio, sin padres y para peor la sierva de tu familia.
Nunca me importó lavar la mugre de los estancieros, ni mucho menos limpiar los platos de los que se llamaban “ricos”.
Nunca supiste que tu madre dejaba las joyas en mi mesa de luz, pero yo intuía que me querían echar y siempre las encontraba y las ponía en su lugar.
No pudieron ensuciarme. Jamás te miré con amor delante de los tuyos, prefería morir de deseo y guardarme tu mirada para recordarla a la noche, antes de dormirme.
Pensar que esa noche pateaste mi puerta y con furia. Cuando se abrió, me dijiste: “¡Juntá tu ropa, trae tu cuerpo y tu alma! ¡Nunca deseé tanto una mujer como a vos! No sé si llego al rancho que hice para los dos, creo que antes voy a hacerte mi mujer. No llores, solamente reza para que pueda alimentarte y darte hijos. Me voy sin nada y renuncio a las tierras que pueda heredar. Pero cerca del rancho que te hice corre el río y donde hay agua hay vida, ése es el lugar donde juntos vamos a morir…”
¡Virgen de las montañas!, dije. ¿Cuándo me empezaste a amar, si yo nunca me di cuenta que mi cuerpo encajaba en el tuyo? ¡Tan solo era ilusión verte cerca cada día, no más cerca de 100 metros, lo dispuesto por la señora!
Recuerdo que me tomaste de la cintura y me devoraste la boca, pero más recuerdo cuando en el oído, debajo del algarrobo, donde me hiciste tuya, murmuraste “Te quiero…” ¡Ese hilo de sangre que corrió entre mis piernas y que limpiaste con tu pañuelo, hizo brillar tus ojos, me sentí vulnerable y me amarré a tu cuerpo!
Seguimos con las mulas cargadas, subiendo montañas, hasta que me mostraste nuestro nidito de amor… ¡Faaa…! –dije– ¿No será mucho para la bastarda que te acompaña? Y vos con tu risa graciosa me dijiste: No es un rancho, es un castillo para una reina que se encargará de hacerme el amor todo el día hasta que nuestra tierra dé frutos –cuáles frutos, diría mi abuela, si nunca hubo semilla–. Pero las estuvimos encontrando e hicimos nuestro huerto, después vinieron las gallinas, las cabritas y los árboles frutales.
Qué susto, cuando mi panza empezó a hincharse, mis pechos crecían, mi cintura era como un tambor, pensé que Dios me castigaba por haberte dejado sin familia, entonces vos como un niño educado en el continente viejo, comenzaste a reír, tus ojos se pusieron vidriosos y gritaste a los cuatro vientos… ¡Me vas a dar un hijo, Rosaura…! ¡Haz hecho de mi vida una alegría eterna…! Yo te miré y me puse a llorar de feliz. Espero que sea igualito a vos, que venga sano y que nunca nadie nos encuentre.
Mientras mi panza crecía, me enseñaste a escribir, primero en la arena del costado del río y después en los papeles que traía del pueblo tu amigo Rufino, cuando iba a cambiar nuestros dulces por cosas bonitas como los cuadernos y los lápices que siempre estaban en mi mesa de luz.
No había nacido nuestro hijo cuando el cruel invierno desató la tormenta que nos separó para siempre a los tres. El río nos tomó desprevenidos y caímos del puente, quería gritar que no te vayas cuando una rama me sostuvo y nunca más te vi flotar. Fue ahí que mi vientre se puso duro y llena de dolor abrí mis piernas para ver tu rostro salir de mi cuerpo, tan pequeño, tan frágil, que de tanto llorar me desvanecí.
Nunca supe quién salvó a nuestro hijo, bien machito como a vos te gustaba, solamente sé que lo están criando con mucho amor. Quedé flojona desde ese momento y sentí que pronto el río nos uniría otra vez, esta vez a los dos solitos.
¿Sabés? Hoy salgo de una nube para poder encontrarte, darte un beso de esos largos, amarrarme a tus brazos y volver a empezar, solamente que ahora será en el cielo, porque la tierra nos escupió al río y el agua nos llevó a la muerte. Desde ahí cuidaremos a nuestro hijo y desde ahí le daremos resignación a tu madre que cada vez que crece el río no para de llorar. Parece que encontró el rancho y prohibió que lo tiraran abajo, también encontró una nota en la cual llevaba las lunas de nuestro embarazo. Dicen que está buscando a nuestro hijo, pero yo no quiero que lo encuentre, porque mientras se críe libre jamás lo perderemos. ¿Acaso nosotros no fuimos felices siendo libres?
Mi amado hombre de las montañas, hoy no te he podido encontrar, pero te hago llegar una fotografía que saqué con mis ojos de aquel castillo que nos vio crecer, espero que lo reconozcas y vengas a mi encuentro, es la única forma que pueda decirte dónde está nuestro hijo. Mi querido esposo, gracias por enseñarme a escribir, no puedo comunicarme de otra manera. El cielo es muy grande y tu alma tan limpia, tan transparente y tan hermosa. Pero sé que nuestro ángel hará de cartero, pronto tendré noticias y seremos felices, viendo hacerse hombre a nuestro hijo. Acá te mando nuestro castillo sin río, dicen que desde que nos fuimos ya no tiene más agua. Ahora se encuentra entre hermosos árboles, donde de noche se siente los gritos de nuestro amor.

Tuya,
Rosaura
PD: Qué nunca nos digan que la música de las aguas no son como letras que siempre nos acompañarán, porque nuestro secreto fue escuchar en el silencio de los días la canción del río que influyó en nuestro amor, tanto terrenal como celestial. Nuestras vidas fueron un poema al amor que vivirá donde quiera que estemos.
A S Í E S L A V I D A . . .
Querida amiga:
En respuesta a la pregunta que haces al final de tu carta, te diré que mi matrimonio se deshizo a los ocho años de concretarlo y de ello quedaron los hijos que ya te indiqué. Ella desencadenó la ruptura por reincidir en su mala conducta e infidelidad. En su cinismo alegó, rabiosa: ¡Ya me perdonaste dos veces…! ¡Por qué no puedes hacerlo otra vez? Te aseguro que en ese momento quise cometer el crimen.
Un amigo psicoterapeuta me recomendó escribir de ello, como terapia para poder superarlo. Llegué al extremo de planificar "con inteligencia" (y hasta con sadismo) el asesinarla, pero las semanas que ocupé en eso no lo concreté sólo por la fe en Dios, pero estuve "a un pelo" de hacerlo. Ni siquiera podía pronunciar el nombre de ella, por la rabia que hervía en mí, hasta que el confesor a quien acudí hizo posible que fuera superándolo, con una sola pregunta: ¿Cómo se llama ella? Respondí que no podía pronunciar eso, porque el odio era superior a mi voluntad. El confesor dijo: Hermano: no puedes comulgar hoy. Regresa en un par de días... Y con una palmada en el hombro me despedía.
Volví varias veces, hasta que un día, agotada la soberbia y el odio –o que yo pensaba agotada– pronuncié su nombre, con dureza. Me dio la misma respuesta, a que vuelva. Regresaba y cada vez me dolió menos su nombre, pero seguí sin comulgar. A la cuarta o quinta vez me dijo: Ya pronuncias su nombre... casi sin odio, pero tienes que volver. Reza más.

El día que lo dije sin carga adicional, hizo una nueva pregunta: ¿Y cómo le decías en el trato cariñoso? Allí empezó la nueva etapa de postergaciones para comulgar. Por fin, un día lo dije: recién supe entonces que la había perdonado. Y pude comulgar, humilde y sin el peso del odio ni afán de venganza. Ahora pido por ella y para que Dios la perdone. Ya ni siquiera me duele cuando veo que mis hijos, sin saber la verdad de su pasado (porque no les dije ni les diré jamás; al fin y al cabo, es su mamá y ellos no tienen por qué pretender ser sus jueces), la aman y le brindan muchos generosos gestos de cariño, mientras que a mí (el "malo de la película", como ella sin duda me hizo aparecer para disfrazarse de víctima) me ignoran y marginan. Es la vida.
Nada ganaría yo abriendo la puerta de la verdad, porque no me creerían y porque si hoy no sienten cariño ni gratitud por mí (a pesar que jamás los descuidé como padre y cumplí aún más allá de mi capacidad), empezarían acaso a odiar a su mamá y se quedarían al aire, y el "culpable" sería nuevamente yo, por no callar. Así que esa carga la llevaré a la tumba.
En resumidas cuentas, no puedo pretender calificarme de inocente ni libre de culpa, porque de alguna manera fui responsable por no saber escoger a la mujer correcta, por exceso y ceguera al engreírla o por omisión en uno o más aspectos, como el no saber darme cuenta a tiempo desde sus primeros malos pasos.
Al final, es mejor andar libres que mal acompañados, y eso también es un regalo de Dios. Bien pudo terminar en tragedia y no fue así. Ni siquiera se me ocurre someter al examen de ADN a "mi" tercer hijo, porque para él sería una vergüenza y humillación imposible de superar... y yo no habría ganado nada sacando a luz eso, sólo por venganza. ¿Acaso esa venganza me haría sentir orgulloso y me haría subir algún peldaño en algo?
Ya te dije que escribí toda esa novela y resultaron casi 500 páginas, pero tan crudas y tan llenas de odio, que cuando la releí para imprimirla... preferí borrarla, y no me pesó.
Tiempo después volví a reescribir la historia, pero sólo alcanzó algo más de cien páginas. Volví a borrarla, aunque tenía otros nombres y cambié escenas... pero temí que mis hijos reconocieran detalles. Hoy, como ves, te lo escribo en pocos renglones... y creo que puede ser prueba que escribirla y reescribirla hizo posible superarla. Podré morir tranquilo... aunque, sin duda, Solitario (con mayúscula, obviamente).
No es extraño, claro, que los ojos se humedezcan, pero… así es la vida.
CARTA DE AMOR
Estimada Filomena de Aza:
Hasta ayer, por culpa de unas enfermeras que estaban en conversa mencionando Aza, que vinieron a hacerme la cama, aquí, en la habitación postrera del Geriátrico de Aranda, donde sabes que me encuentro, y adonde me trajeron mis hijos una vez que me limpiaron las perras y mi casa del pueblo, y todo, no me había acordado de ti y de lo bien que lo pasamos en la Garganta de la Olla, legua y media de Plasencia ( Yo te decía ¿recuerdas?, lengua y media de Plasencia).
Te escribo, porque las monjas nos han metido a la novena de las flores, que es una cosa muy buena, pues los ramitos que ponen las mujeres adornan mucho la capilla; y por señas nos dicen que estamos muy bien guardados por Dios y por la Virgen, como cuando tú me llevabas del brazo a la Feria.
Deseo y quiero, Filomena, que vengas, que subas a Aranda y me veas antes de que muera. Quiero volver a verte tan morena, tan alta y sandunguera, con ese pelazo que tienes, que hasta el zancajo te llega.
Ven pronto, estimada Filomena, no consientas que yo muera en brazos de las monjas y una enfermera, que me dice “Mi dragón cagón” cuando entra por la puerta. Ella es muy maja y le veo relucir una corona en su cabeza, con un resplandor excelente como de estrella.
Ven, que no es que tenga ganas de mujer, aunque un poco sí, pero mi deseo es volver a verte, porque, como está mi salud, no puedo subir las altas escaleras; ni bajarlas. La vida, aquí, para mí, es una carga de leña.
Te añoro, Filomena. No olvides que estas cuatro letras son para decirte: “Toma, guisa este cordero, mi morena”.
Tu amigo Vero, de Tordomar, muy cerca de Lerma, en Burgos.
-Daniel de Culla
Miércoles, 16 de marzo de 2016
CESAR VALLEJO: CARTA A ANTENOR ORREGO (1922)
Las palabras magnificas de tu prologo han sido las únicas palabras comprensivas,
penetrantes y generosas que han acunado a Trilce. Con ellas basta y sobra por su
calidad. Los vagidos y ansias vitales de la criatura en el trance de su
alumbramiento han rebotado en la costra vegetal, en la piel de reseca yesca de
la sensibilidad literaria de Lima. No han comprendido nada. Para los más, no se
trata de un desvarió de una esquizofrenia poética o de un dislate literario que
sólo busca la estridencia callejera. Se discute se niega, se ridiculiza y se
aporrea al libro en los bebederos, en los grupos de la calle, en todos las
partes por las mas diversas gentes. Sólo algunos escritores jóvenes aún
desconocidos y muchos estudiantes universitarios se han estremecido con su
mensaje.
Por lo demás, el libro ha caído en el mayor vacío. Me siento colmado de
ridículo, sumergido a fondo en ese carcajeo burlesco de la estupidez
circundante, como un niño que se llevará torpemente la cuchara por las narices.
Soy responsable de él. Asumo toda la responsabilidad de su estética. Hoy, y más
que nunca quizás, siento gravitar sobre mi, una hasta ahora desconocida
obligación sacratísima, de hombre y de artista: ¡la de ser libre! Si no he de
ser libre hoy, no lo seré jamás. Siento que gana el arco de mi frente su mas
imperativa fuerza de heroicidad. Me doy en la forma mas libre que puedo y ésta
es mi mayor cosecha artística. ¡ Dios sabe hasta dónde es cierta y verdadera mi
libertad! ¡Dios sabe cuánto he sufrido para que el ritmo no traspasar esa
libertad y cayera en libertinaje ¡Dios sabe hasta que bordes espeluznantes me he
asomado, colmado de miedo, temeroso que todo se vaya a morir a fondo para mi
pobre anima viva ; ¡ Y cuántas veces me he sorprendido en espantoso ridículo,
lacrado y boquiabierto, con no sé qué aire de niño que se lleva la cuchara por
las narices. En este momento casi revivo todo el fragor que dio vida a Trilce y
a los heraldos negros.
César Vallejo
(seguimos el texto más completo de esta carta fragmentada publicada en Cesar
Vallejo. Poesía Completa (TII) Lima, Pontificia Universidad Catolica del Perú,
1997, pp 179-180 ( edición y prologo y notas de Ricardo Silva Santistevan)
Cesar Vallejo, Correspondencia completa, Pontificia Universidad Catolica, 2002, Pag 46 y 47 Publicado por LUIS MIGUEL ANAMARIA CHAVARRIA en miércoles, marzo 16, 2016
CARTA DE DOLOR DE CV A GEORGETT París, 1927. Carta original
Ma petite adorée,
Je viens de te dire au revoir et mon coeur
bat encore de bonheur indicible. Tu m’as
fait heureux ce soir comme
je ne l’etais
jamais. Je me sens ravi et fous sous
l’emotion de t’avoir tenu tout entière
dans mes bras. Tu as étais si pleinne
de comprension femenine! Je suis
vraiment heureux et c’est toi qui
opéres ce miracle dans ma vie.
Tu as partis d’un air indefiniblement
pensif, on dirait même triste. Je revois tes yeux
melancoliques en me dissant “bonne nuit”.
Peut-être je [biffé par Georgette de V.] Peut-être je t’ai
froisé avec un mot ou avec une atitude
maladroite mais toujours ne pas voulue.
C’est parce que je t’ai demandé [biffé par
Georgette
de V.]. En pensar à la tristesse
de dernier moment, je soufre beaucoups.
Nous parlerons demain. Bonsoir et tous mes caresses.
Carta traducida por Ricardo Silva-Santisteban, con algunas correcciones al original
Mi niña dorada,
Vengo de decirte adiós y mi corazón
palpita aún con inefable dicha. Me has
hecho feliz esta noche como no lo he sido
nunca. Me siento arrebatado y loco por
la emoción de haberte tenido por completo
entre mis brazos. ¡Estuviste tan llena
de comprensión femenina! Me siento
verdaderamente dichoso y eres tú quien
opera este milagro en mi vida.
Tú partiste con un aire indefiniblemente
pensativo, se diría incluso triste. Vuelvo a ver tus ojos
melancólicos diciéndome “buenas noches” .
Tal vez yo [tarjado por Georgette de V.]. Tal vez yo te
lastimé con una palabra o con una actitud
torpe pero de ninguna manera deseada.
Es porque te exigí [tarjado por Georgette
de V.]. Al pensar en tu tristeza
del último instante, sufro muchísimo.
Hablaremos mañana. Buenas noches y todas mis caricias.
“Ese instinto de humillar, cuando es utilizado en una plataforma pública por alguien poderoso, afecta la vida de todos’, sentenció Streep.
La falta de respeto invita a la falta de respeto, la violencia incita a la violencia. Y cuando los poderosos usan su posición para intimidar a los demás, todos perdemos", remató la actriz que tienen el récord del mayor número de nominaciones en la historia de Hollywood.

Meryl,
Lo que dijiste fue genial. Necesitaba ser dicho y y tú lo hiciste de manera muy bella. Merece todo el respeto que lo hicieras mientras el mundo estaba celebrando tus logros. Comparto tus sentimientos sobre gente de mala calaña y abusones. Ya basta. Con tu elegancia e inteligencia tienes una potente voz que inspira a los demás a alzar la suya para que sea escuchada también. Es muy importante que TODOS alcemos la voz.
Te queremos, Rob
Carta De Túpac Amaru A Micaela Bastidas:
En algún lugar de la Cordillera de los Andes, Enero de 1782.
Micaela: Amor Mío. Por primera vez me encuentro rodeado de hombres verdaderos.
Hay muchos hombres: inteligentes, audaces, prudentes, fríos, calculadores, desleales, ignorantes, pero pocos decentes e idealistas.
Pero esos pocos entre los cuales me incluyo, con el tiempo van a ser legiones, a medida que nuestro ejemplo vaya derrotando al inhumano conquistador.
Contigo por primera vez he sentido el Amor. El Hombre sin Amor es Incompleto. La civilización que nos quieren imponer ha escrito mucho sobre el Amor, pero la nuestra hace posible la experiencia del verdadero Amor.
Por todo eso, para dar dignidad y Amor a este mundo, estamos luchando.
Todos mis indios, son Hombres Nuevos, hombres silenciosos, pero tremendamente revolucionarios.
Nuestro Amor también comenzó silenciosamente… ¡Qué misterio¡ ¿verdad? Toda la selva verde y las altas montañas, todo el mar que contemplo en el cual me baño, la tierra que piso, las estrellas que miro ¿de dónde vienen? Y Tú, ¿de qué mundo vienes?
Porque mujeres de tu condición son raras manifestaciones que de tanto en tanto aparecen en la Tierra para Purificarla y Embellecerla.
Tú eres Amor. Eres para Ser amada.
Cuando ama, la mujer es vibración que estremece y conduce a un mundo superior. Desde que te amo, vibro, trato de superarme. Cuando te beso, se agita mi alma, siento la presencia de la vida en plenitud.
Juntos somos la vibración profunda que trata de arrancarle el misterio al universo entero. La energía secreta de tus ojos siempre me impulsan hacia nuevos objetivos. ¡A vencer!
Quizás para ello se precise una vida, miles de hombres nuevos….
Pero también sé que si estos hombres son amados por mujeres como tú, harán todo lo posible y los plazos se acortaran. Contigo junto a mi, tengo Fe en Mi Estrella.
Mientras Tú me ames formaré parte de la forja de los hombres que pelean por la libertad de todos los hombres.
Tú eres el comienzo de mi libertad individual. Juntos somos la expresión telúrica de nuestra raza. En estos momentos me avisan que los conquistadores nos están cercando….
Pronto me uniré a Ti. Túpac Amaru
Carta De Micaela Bastidas A Túpac Amaru:
Chepe mío, tú me has de acabar de pesadumbres, pues andas muy despacio paseándote en los pueblos y más en Yauri, tardándote dos grandes días con grandes descuidos, pues los soldados tienen razón de aburrirse irse cada uno a sus pueblos…yo ya no tengo paciencia para aguantar todo esto, pues yo mismo soy capaz de entregarme a los enemigos para que me quiten la vida, porque veo el poco anhelo con que ves este asunto tan grave que corroe con detrimento la vida de todos, y estamos en medio de los enemigos que no tenemos segura la vida y por tu causa a pique de peligrar todos mis hijos, los demás de nuestra parte…” – “bastante advertencia te di, para que inmediatamente fueses al Cuzco pero has dado todo a la barata, dándoles tiempo para que se prevengan como ya lo han hecho
Micaela
Por si algún día te olvides,
una carta mía llegará lleno de besos y caricias,
un suspiro profundo rasgará tus entrañas,
mojando tus labios acariciarán tus recuerdos,
un suspiro prolongado cruzará el viento alargando tu desvelo,
la noche se prolongará.
Tras tu almohada espiará mi muda foto,
con ojos sollozos me besaras en mis recelosos y resecos labios,
llorando mi ausencia te desplomarás en la muda almohada donde mi aliento y el tuyo duermen los días pasados,
inquieta una cosquilla aparecerá en tu mente,
robándote un te amo amor mío.
el reloj de la media noche con su tic tac prolongando el llanto y los minutos de la noche, ese momento vuela trayendo consigo un ramo de besos con perfume a rosas,
los días pasaran pronto y el perfume retornará a tu mente e incrustándose en las paredes de tu corazón.
Una foto mía acompañara tu desvelo,
abrigando las esperanzas de mi retorno.
No siembres dudas en tu corazón, mis sentimientos y mis palabras son puras como tu corazón y el mío,
Dándote mil besos,
en tus brazos descansaré amor mío.
JOSE IGNACIO SALAS RODRÍGUEZ CAJAMARCA
CARTAS DE FRIDA KAHLO
«No me aterra el dolor y lo sabes, es casi una condición inmanente a mi ser, aunque sí te confieso que sufrí, y sufrí mucho, la vez, todas las veces que me pusiste el cuerno… No sólo con mi hermana sino con otras tantas mujeres… ¿Cómo cayeron en tus enredos? Tú piensas que me encabroné por lo de Cristina pero hoy he de confesarte que no fue por ella, fue por ti y por mí, primero por mí porque nunca he podido entender ¿qué buscabas, qué buscas, qué te dan y qué te dieron ellas que yo no te di? Porque no nos hagamos pendejos Diego, yo todo lo humanamente posible te lo di y lo sabemos, ahora bien, cómo carajos lo haces para conquistar a tanta mujer si estás tan feo hijo de la chingada».
Quito, octubre, 2,007
“CACHORRA”
Desde que el avión cogió pista me puse a pensar en ti. Pero no como de costumbre, o sea como un tenue y familiar dolor de estómago, sino a pensar en ti en serio, de frente y a toda piel.
Quince años sin verte, sin sacudir mi vida hasta las raíces con la alegría de tus ojos, la curiosidad de tus manos, el sarcasmo de tu risa y la ternura de tu piel. Sin sentir en la sangre la fiebre, el ruido, la furia, la indecisión y el miedo. Me doy cuenta que, pese al apoyo de mis autores y obras favoritas ni Durrell, ni Bryce, ni Flaubert, ni “La Flauta Mágica”, ni “Rigoleto”, quizás un poco “Moderato Cantábile” y algo el divino Borges, han logrado remplazar tu ausencia, lo que saltó a la vista ahora que apareces, como en el verso alejandrino, “a caballo en mi corazón”.
Como una sutil premonición, en las últimas noches un cordial insomnio me ha empezado a envolver en sus mares inmóviles, arropado por la afectuosa neblina de las horas que vivimos juntos, que llenan mi memoria y me permiten conllevar la espera.
Esperarte y acariciar esas evocaciones como si fueras tú. Como cuando cruzaste, rumbo al salón del baile diplomático, el rozado mármol del imponente hall del hotel Tequendama de Bogotá, abrumadoramente joven, enchapada en tu risa y en tu mirada centellante que me izo ver en tus ojos a ese ser extraordinario y fugaz, ese animal esplendoroso en que las mujeres se convierten, durante un breve espacio de su vida, antes de entrar en la plena juventud y recién salidas de la intonsa adolescencia. Me miraste sin verme pero Cupido, ese hijo de puta, me asestó un flechazo de los que abren (y no cierran nunca) las carnes mejor curadas. Aun hoy, a tanta distancia de aquel dÍa, todavía se me ponen los pelos de punta y la carne de gallina.
Era imposible describir lo que emanabas, un aura de fascinación, de curiosidad, de alegría. Era el resplandor del alba de tu juventud, con movimientos nerviosos, con pelo leonino y con boca avisal. De pronto me descubrí protagonista de hondos suspiros, de diálogos perdidos y pensamientos mórbidos. Mas tarde hable contigo, no sé de qué, pero, en un instante, quedamos convencidos que estábamos destinados a enloquecer juntos. No sabía, claro, que eso iba a suceder pero solo en el reino transitorio que tu gobernabas.
Creo que por haberlo intuido tu partida no me dolió. Me dejó en un extraño estado, casi cataléptico, que me acompaño por mucho tiempo y que, ayudado por mis libros, algunos amigos y un buen wiskey, llego a convencerme que todo había pasado en mi imaginación y seguí viviendo y amando y riendo, recordándote siempre pero como uno se acuerda de la capilla Sixtina, de la “Opera de Tres Centavos” o de las enfermedades de la niñez solo dejándome, al final, una sonrisa incomprensible en la comisura de la boca.
Hasta hoy que reapareciste. Como siempre, corriendo. Esta vez, para llegar a tu avión. Y cuando, al saludarte, tocaste mi mejilla y me diste un tenue beso que pareció un suspiro, volví a convencerme que debía esperarte, no en una esquina de la quinta avenida de Nueva York, donde dicen que si uno se para y tiene paciencia siempre encuentra al que busca, sino en una banca de la plaza de armas de Cajamarca por donde espero que pases, si el destino existe, algún día.
ANTONIO SILVA SANTISTEBAN QUITO- ECUADOR
DORA MAYER Y PEDRO ZULEN: Una pasión “a la peruana”
29 diciembre, 2015 por Litavel
« LA PINTURA DE LA INDEPENDENCIA
Nadie escapa de la muerte (Cuentos) »
Escribe: María Luz Crevoisier, Periodista
Es la tarde, cae el sol a retazos sobre el mar del Callao en medio de un revuelo de gaviotas y el gemido de algún barco que siente el verano en la proa de su nave. Cerca de la muralla que separa el océano de las rocas, una mujer ya mayor y toda olvidada de sí, mira la lejanía en un llorar amargo y solitario. El viento desordena sus cabellos mal peinados y el vestido sin forma ni gracia que la cubre, los paseantes la miran como si fuera los restos del mascarón de algún barco encallado y se van, dejándola eternizada en esa pena que no tiene fin.

Estamos a fines de enero de 1925 y ella no es otra que Dora Mayer, aquella que protagonizara una de las historia de amor más extrañas, por decirlo así, en esa Lima que pese a ser capital de una República, aún usaba las enaguas mojigatas del colonialismo y la hizo víctima de la peor de las burlas y los desdenes por haberse atrevido, era lo que se decía, a amar hasta la locura a un hombre brillante, pero más de veinte años menor que ella.
Había nacido en Hamburgo, Alemania, el 12 de marzo de 1868 y puesto los pies por vez primera en Perú cinco años después para adoptar sus costumbres, lenguaje y sobre todo, haberlo aprendido a sentir, comprender y amar como muchos peruanos de su época y de la nuestra se negaron y aún se niegan a hacerlo.
Fue a través del periodismo que canalizó estos sentimientos, colaborando en diversos diarios y revistas con artículos que denotaban su versatilidad y la enorme sensibilidad, sobre todo cuando se trataba de tocar temas referentes a la realidad del indio y de la clase menos favorecida. Simplemente estaba poniendo en práctica la magnífica formación que había recibido en su hogar, pues se sabe que jamás llegó a asistir a un colegio, hecho que a la larga perjudicó la normal relación que debió tener con otras niñas de su edad.
En 1900 hizo su aparición en el decano de la prensa nacional,”El Comercio” que le brindó generosamente sus páginas para que pudiera expresar su talento, además de resolverle, como afirmara, su precaria situación económica. Todos los días se trasladaba en el tranvía que hacía el viaje del Callao donde residía hasta Lima, para llevar sus trabajos y por el trayecto que dicen era lindo por aquellos años, pues el camino estaba sombreado de los ficus mandados plantar por el presidente Balta y todavía existían esas hermosas casonas con huertas y jardines que enriquecían el paisaje, iba elaborando los temas que publicaba tanto en “El Comercio”, como en “La Prensa” y “La Crónica”.
Dora estaba contenta con su suerte pues, aparte de estas colaboraciones, había recibido la invitación de un joven filósofo de San Marcos para integrar la Asociación Pro-Indígena. Era abril de 1909 y las hojas secas poblaban las calles.
No existen datos concretos de cómo fue el primer encuentro con Pedro Zulen, estudiante de Filosofía en la universidad de San Marcos, además de bibliotecario y fundador de la Asociación Pro-Indígena. Lo cierto es que este joven de rasgos finos, tez color capulí y bien parecido, impresionó vivamente a la intelectual anglo peruana, sobre todo por su inteligencia. Ella que hasta entonces se había conservado lejos de las tentaciones varoniles, sucumbió al primer encuentro marcando para siempre el destino de ambos, dramáticamente.

Pedro Zulen Aywar el ideólogo, uno de los más claros defensores de los derechos indígenas, estuvo signado desde su nacimiento, pues vino al mundo en la casa paterna de la calle Boza, el 12 de octubre de 1889 y como recordaremos, fue otro 12 de octubre pero de 1492 cuando las naves de Colón llegaron trayéndonos un coloniaje de cuatro siglos, que según muchos aún no termina pese a la independencia.
Fue el hijo primogénito del comerciante cantonés Pedro Francisco Zulen y de la limeña con orígenes iqueños, Petronila Aywar. Su niñez transcurrió en bonanza y armonía, destacándose como estudiante en el Colegio de Lima dirigido por el brillante maestro, Pedro A. Labarthe los años del 900 a 1905. Estudia latín elemental y algo de inglés y francés, lenguas que le permitieron hacer traducciones desde sus inicios en “La Prensa”, diario donde debuta en 1904 como colaborador con la nota “La religión y la ciencia a través de libros recientes”. En 1906 integra las filas de este prestigioso periódico y se matricula en la sección Naturales de la facultad de Ciencias, su decano es el matemático, Federico Villareal.
Para aquél entonces, la familia se muda a la casa signada con el número 114 de la calle Ilave, allá por Barrios Altos. Eran los tiempos de la jarana linda en el callejón y las fiestas que duraban una semana a punta de guitarra, taconeo y cajón con las voces criollas de los trovadores de entonces; brillaba karamandunka , un chico bien que amaba la canción popular y otros cantantes provenientes del pueblo quienes terminaron conformando una brillante generación.
En 1909, Zulen, cambia su matrícula a la facultad de Letras. En Ciencias fue su profesor el senador Joaquín Capelo, conocido por su lucha pro indígena, ese año también elabora el proyecto para las denominadas “Conversaciones del Centro” siendo uno de los temas,”La educación del Indígena”, participaban de este ideario, intelectuales como Víctor Andrés Belaúnde, Alfredo Gonzáles Prada, José de la Riva Agüero, Alberto Ulloa.
Pedro Z., no podía estar en todas, por ello convocó a Dora Mayer a quién admiraba ya por sus notas en los diarios anteriormente citados y ella respondió con la grandeza de su talento convirtiéndose en el alma de “El deber pro-indígena”, mensuario que editaba desde el Callao. Las continuas reuniones con Zulen acrecentaron su amor hacia él, un amor que el filósofo trataba de apagar pues el acoso de Dora era tan evidente que las murmuraciones empezaron a complicarle la vida.
Fue una situación difícil para ambos, pues siendo el Perú el Palais Concert, tal como lo definió el “Conde de Lemos”, Abraham Valdelomar, el rechazo a todo lo que no era Lima, en este caso la lucha indigenista, era muy fuerte y si se agrega a ello un amor psicótico de parte de una defensora de lo indefendible en ese Perú de terratenientes, el asunto se transformó en una tragedia para el otro.
Las pullas y los ataques terminaron enfermando a Pedro Zulen, pues tuvo que renunciar hasta al amor grato de una jovencita, pero Dora, terca en su pasión sin freno le escribió:”te quiero cuidar y te quiero querer” exponiéndolo al ridículo como afirmara el escritor y periodista, José B. Adolph. Hasta que llegó la noche fatal del 25 de junio de 1920, Zulen fue a despedirse de ella pues había obtenido una beca para seguir estudios de psicología y filosofía en la universidad de Harvard.
¿Qué paso entre ellos? Eso nunca se sabrá ciencia cierta, lo único evidente es que desde entonces Dora Mayer firmó de Zulen, pese a que él siguiera afirmando hasta la saciedad, “esa señora no es nada mío”. Tal vez en su obsesión Dora creyó haber celebrado sus bodas “místicas”, decían socarronamente los amigos y como ella lo gritaba a los cuatro vientos manifestando que a los 52 años había perdido la virginidad.
Cuando Zulen regresó al país en 1923, Dora ya había editado el folleto “Zulen y yo” y quiso instalarse por la fuerza en la casa de la calle Ilave junto al objeto de su pasión, siendo preciso recurrir a la fuerza policial para impedírselo.
El psiquiatra Hermilio Valdizán testigo de estos hechos, calificó de psicosis erótica la sintomatología presentada por la Mayer. Si bien el daño moral que por exceso de amor le ocasionara a Zulen fue muy grande como afirmara el historiador Jorge Basadre, José Carlos Mariátegui en sus “Siete Ensayos” supo respetar el agregado “de Zulen” que la escritora se impuso y no tuvo reparos en titular su ensayo sobre la vida y obra de esta mujer tan especial como “Dora Mayer de Zulen”.

La tragedia concluyó con la muerte de Pedro Zulen el 27 de enero de 1925. La periodista trató de acercarse al hogar sin conseguirlo, ofreciendo incluso dinero en varias oportunidades pero la familia no lo aceptó. Solamente en el último momento y antes de llevarse el féretro al cementerio, doña Petronila, la madre de Zulen, compadecida por los desgarradores lamentos de Dora, la dejó ingresar al velatorio para que pudiera despedirse del hombre que había amado más allá del amor.
En el trayecto al campo santo, contaron los asistentes al entierro que era de un patetismo absoluto e impresionante ver seguir a lo lejos del cortejo mortuorio, a esta mujer envejecida, mal vestida y sollozante, siendo su único pecado, si se puede calificar como tal, el haber amado sin razones ni límites a uno de los más lúcidos visionarios que tuvo el Perú.
El amor entre un chino peruano y una alemana peruana, fue calificado por el poeta Manuel Beltroy como la “Historia de una pasión a la peruana”. Trágica manera de amar y un despropósito calificarlo así.
Nota: Publicado en Anubis N° 6
COQUETA
-No me interesa que haya tenido mil amores. Lo importante es que sepa cuánto la adoro.
Aquella tarde se presentó ante la bella amada, tras haber rondado su casa, trabajo, lugares que solía visitar, y se atrevió a hablar.
-Rosaura…estoy enamorado de ti. Te amo.
Rosaura lo buscó por todas partes, y no halló a nadie.
-Debo estar soñando –se dijo y continuó su camino.
-Rosaura…¿me desprecias?...¿Me desprecias?
-¡Sí! –repuso Rosaura pensando que se trataba de una broma de su subconsciente.
-Está bien –murmuró el perdido enamorado y, se marchó.
Pero como no podía vivir sin el AIRE…Rosaura se murió.
Juan Rivera Saavedra
MURALLA DE AMOR
Fui a visitar a mi amigo sicólogo.
Tomábamos una rica y apetitosa taza de café cuando su amada y adorada hija, hizo su ingreso. La chica, bastante agitada, contó que un muchacho del barrio, cada vez que pasaba por la esquina de la casa solía llenarla de improperios. Y hoy –el colmo de su osadía- se atrevió a sacarle la madre. Mi amigo –por su edad o seguridad-, pidió que lo acompañara. Ya en la calle, ubicó al joven y lo abordó.
-Me he enterado que cada vez que mi hija pasa cerca a usted, la llena de gruesas palabras. ¿Es verdad, o se trata acaso, una calumnia…?
-Perdón pata –balbuceó el chico con sorpresa- ¿Me puedo enterar, quién mierda es usted…?
Un poco más y a los dos, nos da un infarto.
-¡¿Qué significa: “quién mierda soy”?! ¡Para su información: habla usted con el padre de dicha joven! ¡¿Hablé claro, o…?!
El chico abrió los ojos de la sorpresa y, se quedó sin habla breves segundos.
-¡Ay, chucha! ¡Sospecho que hoy cagué fuera de la bacinica, por apurado! ¡Ayam sorry, pata! ¡No sabía! ¡Perdón, arrugado! ¡Por favor deja que le explique! ¡Gracias! Resulta que…la cojuda de su hija -¿te puedo tutear, viejo?- ¡Gracias! Desde hace ratazo: ¡me tiene huevón! ¿Me entiende, verdad?...”Tenkiú”. ¡No hay de qué! Por culpa de la conchesumadre esa, la puta de su hija, ¡no me puedo reconcentrar, carajo, en las cojudeces que hago! ¡Ni cagando…! ¡Tampoco juntar pestañas! ¿Pesca mi preocupación pata viejp…? Es decir: ando más descentrado que motor caído en el suelo, y botando baba por todos los costados de mi cara…!
¿Me entendió, viejo? ¿Fui claraso…? ¡Qué culpa tengo! ¡No la traje a ésta vida! Tampoco: ¡que fuese tan rica! ¡Que…que tenga las pechugas más recontra sabrosas del barrio! Usted la manya, ¿cierto? ¿Y qué me dice del par de patas que tiene abajo, y…muslos de arriba? ¿No son –ladre con sinceridad- como para pegarle un par de mordiscos a tiempo completo? ¿Y su culito, eh?...”Hablemos del culito, jefe”. ¿No me va a decir que no es un…un monumento al ojete? ¿Verdad que sí…? ¡Bueno, suegro…ya lo enteré lo que pasa en mi interno pecho! ¡Si no captó mi confesión: perdone. Y si…sospecho que lo he ofendido, le doy permiso para que me pegue un par de patadas en los huevos, que está en su derecho!
Cuando emprendimos regreso a casa tras un largo silencio, lo único que mi amigo le pudo decir a la hija fue…
-Anita, creo que el chico, está enamorado de ti…¿Qué le podemos decir a un joven que nació… en los barracones del Callao. ¡Qué!
Juan Rivera Saavedra
AMOR IMPOSIBLE
-
-No es que no te ame, querido, pero…¡Lo siento! Creo que tenemos que terminar.
-¡¿Concluir, dices…?!
-¡Ya! ¡Ahora! Nuestro amor, es casi un imposible.
-Amor, no entiendo. ¿Afirmaste ayer que me amabas con delirio, y hoy pides a gritos…separarnos? ¿Estás loca, o qué?
-Lo lamento. Ignoras…No tienes idea de cómo me desgasto cuando tú y yo hacemos el amor. Ni imaginas.
-¡Vida…pasa que eres demasiado fogosa y no te das cuenta…! ¡Si te controlaras un poco, disminuyeras tu ímpetu, quizás…!
-¡¿O sea que soy una descocada, desequilibrada, una anormal?! ¡Dicho en dos palabras: ¡enferma y masoquista! ¡Yo…yo! Te escucho y no puedo creer. ¡Oh…! ¡Adiós! ¡Hasta nunca jamás!
Y sin agregar más palabras, el lápiz se bajó de la cama., se introdujo en uno de los cajones del escritorio y, desapareció dejando al tajador…con su dolor y pena…muy solo.
Juan Rivera Saavedra
QUE EL AMOR SEA COMO EL SOL QUE ILUMINA Y ABRIGA TODO LO QUE TOCA... QUE EL MUNDO HAGA UN ALTO EN SUS PRIORIDADES... Y CELEBRE HOY EL AMOR EN LA TIERRA MANIFESTADO EN TODAS SUS EXTRESIONES... BENDITA SEA LA AMISTAD...! FECHAS COMO ESTA DEBEN CELEBRARCE EN LOS CORAZONES DE TODO SER HUMANO... ES EL UNICO SENTIMIENTO QUE NOS UNE Y NOS HACE IGUALES... MUCHO AMOR EN EL UNIVERSOOOOO!!! FELIZ DIA EN EL AIRE, EN EL MAR, EN LA TIERRA.... QUE LAS ROSAS DIGAN CON LENGUAJE PROPIO, LOS SENTIMIENTOS Y LA BELLEZA QUE NO SE PUEDE EXPRESAR... QUE UN ABRAZO... UN GESTO... UNA MIRADA... SEAN PERFCTAMENTE COMPLICES DEL SENTIR DEL ALMA... NATURALEZA Y AMOR EN GRATUIDAD...