MUNICIPALIDAD CONTINÚA ARRASANDO JARDINES Y ÁREAS VERDES EN FONAVI
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De verlo y no creerlo
Consuelo Lezcano Ruiz
El último miércoles, en horas de la mañana, trabajadores de la Municipalidad de Cajamarca, ni más ni menos que desalmados Atilas, sacaron de raíz todo tipo de plantas ornamentales de hermosos jardines en uno más de los pasajes de Fonavi I, ante la indignación e impotencia de los propietarios de las viviendas afectadas y, las sonrisas de oreja a oreja del otro grupo que lograron su cometido: que la municipalidad les haga el gusto de destruir los pasajes peatonales para convertirlos en calles para el ingresos de sus unidades de transporte, y utilizándolas en doble sentido, con el mayor desparpajo, buscando su beneficio personal y sin importarles el valor que tiene para la salud pública y el ornato de la ciudad, un metro cuadrado de área verde.

Lo más descabellado de este “proyecto” o no sé qué nombre darle: ha sido que después se dieron cuenta que faltaba veredas a uno y otro lado de las calles aperturadas a puro caballazo, sin planificación alguna y menos con criterio técnico y, empezaron a destruir los pequeños jardines frontales de las viviendas ,!Ah!, pero estas veredas según el sesudo entendimiento de los ATILAS, tienen diferentes dimensiones: unas son de 20 centímetros, porque no se atreven a demoler las viviendas que sí han invadido descaradamente el espacio público; entonces, simplemente las miniveredas rodean “artísticamente” a éstas y vuelven a ensancharse más allá, destruyendo los pequeños jardines frontales de las otras viviendas.

Pero allí no queda esta arbitraría, antitécnica e ilegal “obra”, plagada de salvajismo, sino que , por ejemplo, para continuar la construcción de veredas hasta el final de la nueva calle que desemboca en la Av. Chanchamayo han destruido gran parte del parque con enrejado y todo, y ya está proyectado volarse tres hermosos árboles .!Un delito ecológico!, pero que la miopía del Fiscal de Medio ambiente no le permite ver. Igual ceguera aqueja a la Fiscalía de prevención del delito. ¡Qué indignante ver cómo es manejada nuestra ciudad!. Caos y arbitrariedad a todas luces, despilfarro de los dineros del pueblo y encima, pagos suculentos a los llamados “asesores del gobierno municipal”, amén de gerentillos puestos a dedo.

Cabe preguntar al señor alcalde y cuerpo edilicio: ¿ acaso no existen otras prioridades en nuestra ciudad como por ejemplo el terminado de pistas que de la noche a la mañana un proyectista, cuya identificación jamás fue dada a conocer, las levantó de raíz y sin justificación alguna, para luego dejarlas inconclusas , con veredas totalmente destruidas hasta la fecha?, caso Jr. Puno cuadra 2, donde el abandono de la obra, ha dado lugar al empozamiento de aguas de lluvia, habiendo convertido al último tramo de esta cuadra en una pestilente laguna artificial por donde transitan los vehículos con peligro de ocasionar accidentes y echando agua sucia a diestra y siniestra.

¿Por qué las obras de este tipo se vienen haciendo sin respeto a Cajamarca como reza su antipático lema político?. Resolver el gravísimo problema de la mal llamada “Planta de Tratamiento de Residuos Sólidos, acaso no es más importante que destruir las áreas verdes.

¿No es acaso prioritario pagar puntualmente a los trabajadores de limpieza, para que nuestra ciudad “Patrimonio histórico y cultural de las Américas”, deje de ofrecer el irrespetuoso espectáculo con basurales por doquier?.
Es de conocimiento público que al gobierno municipal no le gusta dialogar con quienes le hacen ver sus tremendos errores. Optando por la actitud antidemocrática del silencio ante los pronunciamientos que sobre estos problemas y otros más hicieron en su oportunidad, tanto la Asociación Nacional de Periodistas, Juntas vecinales, como también los medios de comunicación consecuentes.
No quisiera pensar que a ustedes señores del gobierno municipal, con honrosas excepciones, se ajuste lo señalado por el gran pensador José Ingenieros, cuando en su monumental obra literaria expresa: “El mediocre rechaza el diálogo. No se atreve a confrontar con el que piensa distinto. Es fundamentalmente inseguro y busca excusas que siempre se apoyan en la descalificación del otro. Carece de coraje para expresar o debatir públicamente sus ideas, propósitos y proyectos. Se comunica mediante el monólogo y el aplauso”.(…) La impunidad los tranquiliza”.