POR LOS 128° AÑOS DEL NACIMIENTO DE VALLEJO

 

Presentación    Homenaje a César Vallejo

 

 

Escribe, Blasco Bazán Vera.

Miembro del Instituto de Estudios Vallejianos de la ciudad de Trujillo, Perú.

La historia de César Vallejo es tan atractiva y anecdótica como su vida. Salió del Perú hacia Paris el 17 de junio de 1923 arribando el 14 de julio y entre los años 1923 a marzo de 1924 el diario “El Norte” de Trujillo le publicó 07 artículos
Entre esos artículos sobresale “Literatura Peruana, la última Generación”, bellísimo artículo que es oro en polvo porque presenta el cuadro de su generación y el de la generación precedente.

“Literatura Peruana, la última Generación”, es un artículo que nos permite sentir a un Vallejo lúcido y conocedor de la realidad de su generación. Este artículo publicado en “El Norte” el 12 de marzo de 1924, aparece el Vallejo “Vanguardista” arrasando con los Románticos, Realistas y Modernistas de la Generación del 900, para dar paso a los vanguardistas con Vallejo a la cabeza, poseedor de un lenguaje atractivo y simétrico, que delata las variantes de la condición humana.

Vallejo entre 1923 a 1936 escribió un total de 296 artículos en 34 periódicos y revistas del Perú y el mundo; y, en 1936, quiso poner una empresa periodística en Paris, pero no tuvo éxito.

Viajó a Rusia publicando libros de lo que sus ojos vieron en las tres oportunidades que visitó ese país donde casi encuentra la muerte pues, como Georgette afirma, los accidentes de trabajo también se dan en Rusia, narrando qué, estando ella y Vallejo por Nieprestroi, “vimos caer desde una gran altura una enorme plancha de acero de varias toneladas que aplastó a dos obreros, Vallejo, dice Georgette, estuvo a un punto del “momento más grave de su vida” pues en aquel instante acababa de dar los pasos que lo separaron de los dos obreros”, sin lugar a dudas, es un anécdota más en la original existencia del poeta más leído del Perú que este 15 de abril de 2020 cumpliría 128 años de edad.

Por este su glorioso día que me recuerda mi profunda admiración sobre este liberteño, va mi POEMA siempre extasiando la gran amistad que tuvieron dos amigos cuyas vidas siguen estrechamente ligadas:

CÉSAR VALLEJO Y ANTENOR ORREGO: MÁS ALLÁ DE LA MUERTE

Antenor,
Mi querido amigo
Con el corazón en la mano, te digo, hermano
Que te extraño mucho.
Fuiste fiel testigo de mis alegrías,
De mis largas penas, de mis desencantos.
Contigo he bebido las hieles del tiempo
Y hemos transitado como buenos amigos
Los dulces caminos de la eternidad.


Antenor,
Morí antes que tú para desde el cielo
Contemplar entero tu fuerza moral
Fuiste mi hermano y antes que mi hermano
Fuiste fiel amigo de mi mocedad.
Recuerdo la tarde
Cuando tú leías
Mis versos que traje
Para corrección.
Los leíste todos
Me miraste tierno
Que aquella mirada
Se robó mi ser.
Aquel día, hermano
Sentí haber nacido
La amistad que lleva
A la inmortalidad.


Antenor,
Bien sabes lo mucho que nos comprendimos
Que las amarguras se estrellaron todas
Contra la alegría de nuestra amistad.
Yo era Tú y Tú eras Yo
Y todo lo que hicimos lo pintamos siempre
Con tinta indeleble de moralidad.
Tú filosofabas mientras yo versaba
Tú escribías mucho mientras yo extrañaba
Las dulces caricias de la amada esquiva
Que me regalase las notas precisas
Para edificarle una poesía.


Antenor,
Tus ojos verdes
Como duendes buenos
Saltaban alegres
En toda tu faz.
Nunca te vi adusto
Ni nunca las arrugas
Surcaron tu frente
Que enhiesta y lozana
Siempre iluminó.
Y tus manos tersas
De mágicos dedos
Siempre señalaron
Caminos de paz.


Antenor:
Me viste sufrir, me viste llorar
Supiste de mi hambre que como hombre
De un poeta sentí decir:
“¡Ah!, que riqueza de pobreza llevo dentro,
Las diademas de mi frente hoy son espinas
Y de cábalas me alimento.
El céfiro de mi poema
Hoy está triste
Y de sus labios no han brotado melodías
Las doce en su zenit
pronto marcarán los viejos relojes
¿Y qué alimentos llevaré
A mis intestinos y a mis sesos?
¡Ah, que riqueza de pobreza llevo dentro!”


Antenor,
Me visitaste a la cárcel fría
Que como una arpía consumía mi ser
No me abandonaste, juntaste amigos
Y en coro de fuerzas libraste mi ser
Esos días fríos de encarcelamiento
Fueron los más tristes que me propinaron
Hombres insensatos de brutal corazón
Que me hacieron decirles
Lo que el mismo poeta escribió:
“Silencio,
que han querido matar a un hombre.
De las orillas del pantano
Sacaron el barro
Y del fondo del mar
Los huesos de un Delfín.
El barro, para mancharlo,
El hueso, para sacrificarlo, pero
Ese hombre era diamante
Y el barro resbaló,
El hueso se quebró
Y un refulgente brillo
A sus sepultureros encegueció.
Por eso, ¡Silencio!
Y escuchen el murmullo
Que da el aleteo
De blancas palomas
Que conquistan la vida.
¡Silencio!...
Que han querido matar a un Hombre
Y…¡ la luz imperó !


Antenor:
Huidizo marché a tierras lejanas
Quisimos ir juntos: Tú y Yo.
En el mismo viaje,
Pero más pudo el destino que nos separó.
Supe que sufrías, como yo, en aquella cárcel
Que a salto de mata
Pasabas los días
Burlando enemigos
que ansiosos buscaban
Tener en sus manos tu cuerpo genial
Para de esa manera matar tu ideal.


Antenor:
Tus cartas evoqué porque ellas contaban
A este tu amigo, tu César Vallejo
Como me llamabas, narrándome pleno
Lo que te dolía que antes de pesares
Esos tus renglones eran salmos llenos
De grandiosidad.
Ya, en tierras extrañas, supe guarecerme
En nobles concejos que de ti recibí.
Y volví a mis amores,
Mis muchos amores,
Hasta hallar la musa que me hiciera feliz.
Amé tanto a España que de tanto amarla
Supe defenderla como saben hacerlo
Los hombres que sienten amor e ideal
Amé tanto
A esta tierra extraña
Cuya altura estuvo al amor que siempre
Mantuve hasta el tope hacia mi Santiago
De Chuco que me vio nacer.
La amé tanto, hermano Antenor
Que me hizo exclamarle, llegado el momento
Que de mi apartase su cáliz amargo de redención.
Morí, antes que tú, hermano Antenor,
Y sé que ahora me consideran poeta
Cosa inalcanzable sin tus sabias palabras
Que lograron plenas
Darle a este tu amigo
La gesta gloriosa
De tu predicción.
(Blasco Bazán Vera)

 

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