Un balance desfavorable en nuestro carnaval
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Hugo REYNA GOICOCHEA
Cajamarca, 19 de marzo de 2012
Luego
de transcurridas las distintas celebraciones del supuesto tradicional carnaval
cajamarquino, rondaron por la mente, diversas ideas de cómo entender, las
conductas y exabruptos cometidos por los carnavaleros, durante los tres días
principales de esta festividad, que en esta oportunidad, las imágenes y videos
de los actos vandálicos, han sido divulgados por los medios de comunicación
social y, fundamentalmente, a través de las redes sociales.
CARNAVAL: ALEGRIA SIN IGUAL
Se recuerda siempre, con inusitada nostalgia, que todo “tiempo pasado fue mejor”. Efectivamente y a no dudarlo así lo fue. Los carnavales en Cajamarca, se sustentaron básicamente, en el jolgorio y la sana diversión al interior de las familias y con los entornos vecinales.
El juego con agua, serpentinas, talco y polvos perfumados, chisguetes de éter, pica pica, antifaces y disfraces, los bailes tradiconales, eran las características esenciales, en un inalterable clima de respeto y consideración, que hacían de esta festividad, la más esperada del año, especialmente por los niños y jóvenes, en las que se generaban momentos propicios de interrelación social, y también del afloro de sentimientos hacia el despertar del amor; así como de la consolidación de sentimientos de afecto y amistad al interior de las familias y de la propia vecindad y de nuestros visitantes.
Nuestras tradicionales unshas, paradas y vestidas alegóricamente con vistosos adornos y regalos, por quienes tuvieron la suerte de tomar algo de sus vastas ramas o convertirse en sus privilegiados tumbadores; constituían motivo para continuar la sana diversión, ahora con unos días de pausa, así como el deleite de los niños, que alrededor de las cuatro o cinco de la tarde, trepaban alborotadamente, sobre el árbol caído, en pos de lograr alguna fruta, abanico o regalo, recibiendo a cambio refrescantes chorros de agua limpia de las juveniles o señoras organizadoras.
EVOLUCION O DESNATURALIZACION
Con el transcurrir de los años, y con los supuestos progresos, el carnaval ha ido desnaturalizándose y perdiendo su verdadera esencia. Se ha dado paso al juego desenfrenado, a la realización de actividades mayormente de espectáculo, propiciándose el consumo masivo de bebidas alcohólicas, por la intervención de auspiciadores (empresas cerveceras) y otras ligadas al quehacer económico y hasta político, que auspician la realización de actividades de los barrios, con semanas de anticipación, aparentemente para recolectar fondos para los disfraces y las actividades propias de la participación de cada barrio.
Algunos años atrás sus organizadores, siempre de último momento, trajeron a animadores y artistas foráneos para dar mayor atracción a los eventos de reinado. En alguna oportunidad, un cantante de rock, se presentó en completo estado de ebriedad.
Los instrumentos tradicionales: guitarras, bombos, huiros, rondín y el acordeón poco a poco han sido desplazados por otros, hasta llegar a la masificación del uso de las estridentes y monótonas tarolas. Los grupos amicales y familiares, dejaron de desplazarse, al son de sus cantos y tonaditas de carnaval, por la calles, porque simplemente existe el latente peligro de cruzarse con algún grupo de desadaptados, en estado de ebriedad, que podrían agredirlos.
Empresas privadas, empresarios y políticos se aprovechan de los carnavales para propiciar grandes eventos, con artistas foráneos, o simplemente organizar grandes pachangas como, en el presente caso en la Recoleta y Plazuela Belén y otros sectores de la ciudad, con saldos totalmente negativos a la conservación de los jardines y áreas verdes.
La entrada de Ño Carnavalón, el concurso de patrullas y comparsas y el corso de carnaval, en términos generales, lejos de mostrar la eclosión de la productividad del ingenio y creatividad de los cajamarquinos, ha dado paso al desenfrenado juego con aguas y pinturas, al libertino consumo de bebidas alcohólicas al paso, que, por obvias razones, obnubilaron las conciencias de los carnavaleros, para dar paso a espectáculos totalmente bochornosos como: beodos orinándose y durmiendo en la calles; fachadas de viviendas vehículos y hasta de las iglesias pintarrajeadas, todo ello, al amparo que en los carnavales todo vale.
Y nuestras unshas, se las ha convertido, en muchos casos, en fuente de ingresos económicos. Se venden tickets de participación, están izadas, rompiendo las pistas, bloqueando calles. Se sigue utilizando el árbol de capulí, y, por último, se las tumban en altas horas de la madrugada, para luego abandonar el árbol caído, el mismo que, permanecerá tirado en la vía publica, por varios días.
ATENTADO AL PATRIMONIO MONUMENTAL
Lo más lamentable, en esta ocasión, ha sido la incapacidad de las autoridades municipales de propiciar una adecuada organización de los eventos. El patronato o comisión organizadora, como siempre, conformado de última hora, con muchas improvisaciones, y un accionar de último momento. Falta de previsión de medidas de seguridad para impedir los atentados sufridos por el patrimonio monumental de la ciudad, por parte de los desadaptados y energúmenos carnavaleros, especialmente en el caso del pintarrajeo de las fachadas de nuestros templos y la desestabilización de la estructura de la histórica pileta de la Plaza de Armas, tan maltratada en los últimos tiempos.
Como siempre es el periodismo local quien ha puesto el dedo en la llaga, sino simplemente la vida seguiría igual. Es por ello que llama la atención que en este momento, se pregone a voz en cuello, que se tomarán acciones legales por parte de la Procuraduría Municipal, contra aquellos que atentaron contra nuestros monumentos. Da gracia enterarnos de esto; ya que, precisamente, la irresponsabilidad partió de la propia comuna, al haber propiciado que los carnavaleros ingresen a la Plaza de Armas y no se hayan previsto medidas de control, como en otros años anteriores. Ellos son los verdaderos responsables y tendrán que responder por ello, ante la opinión pública.
Por otro lado, estamos seguros que las denuncias ante el Ministerio Público, quedarán en eso, en solo denuncias. ¿Acaso se tienen identificados a quienes treparon a la estructura lítica de la pileta, a las decenas de bárbaros y energúmenos que ingresaron a la fuente de agua, ante la indiferente mirada de policías y serenos?. Sin ser pesimistas estamos seguros, como en otros casos, si algo se hace, será el de pasar al archivo estas denuncias, al no poder determinarse o individualizarse a los culpables en el marco de: “Fuente Ovejuna, todos a una”, tal como sucedió con las denuncias de la destrucción de las veredas y jardines en FONAVI I.
LAMENTOS Y VACILACIONES
Otro carnaval más que se fue. Nuevamente las lamentaciones, las viejas cantaletas de hacer foros para ver de qué manera mejoramos nuestro carnaval, que debemos trabajar durante todo el año, y muchas quejas más. Así como van las cosas, mejor será reorientar nuestros esfuerzos a recuperar un carnaval más de familia y en los entornos barriales, antes que propiciar bochornosos espectáculos, llenos de improvisación y tedio; así como del arbitrario y masivo consumo de alcohol callejero. No pequemos de pesimistas y apuntémonos en lo que dice una tradicional copla: “Diviértete corazón, no te des a la vejez….”
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