Presentación Artículos de opinión
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NO ES CULPA, ES EFECTO DE LA MINERÍA Carlos Cerdán Moreno En la edición del 4 de diciembre de El Nuevo Diario se publicó el artículo No es culpa de la minería, sino de la Falla del Estado[1], por cuyo título, y por la coyuntura de estos lares, llama la atención para, por lo menos, ojearlo y ver de qué culpa y de qué falla se está hablando, pero esto es algo que aparece indicado recién al final, cuando se concluye que «La minería no es culpable de los problemas estructurales del Perú; estos son el reflejo de décadas de inacción estatal. Reconocer esta realidad es el primer paso para construir un futuro más equitativo y próspero para todos». Entendiendo como problemas estructurales a la corrupción, inestabilidad política, deficiencias en la gobernanza y calidad de servicios públicos, la informalidad, la exclusión social, pobreza, etc. esa conclusión es una obviedad: tienen razón, la minería no es culpable de los problemas estructurales del Perú y diría que, si nos atenemos a la semántica (significado de las unidades lingüísticas) tampoco es culpable de ningún otro problema pues una actividad humana no tiene culpas, sino efectos; la culpa es un atributo de las personas. Ahora bien, en cuanto a los efectos de esta actividad humana, como todas ellas, la minería tiene efectos positivos y negativos pero, por lo visto, cuando se trata sobre ella, generalmente se ve solo un lado de la moneda, a veces ensalzándolo, especialmente si se trata de lo económico, y se olvida, se desconocen o se niegan otros aspectos. Veamos.
El primer párrafo del mencionado artículo pondera a la minería como un pilar fundamental de la economía peruana porque aporta significativamente al Producto Bruto Interno (PBI). Efectivamente, cuando la incidencia de cierto factor es mayor al 5 % se dice que este factor es significativo (anótese esta referencia de lo significativo, porque es muy importante) y como, según el INEI, la minería, junto con la extracción de petróleo y gas, han aportado en los último 15 años entre el 11 a 14 % del PBI[2], entonces su aporte es significativo… como también es significativo el aporte de los sectores de manufacturas (13 al 16 %); comercio (10 %); el sector agropecuario (6 %); construcción (6 %) y otros servicios (23 %); es decir, si es por números, el sector manufacturero y los servicios agrupados en “otros” tienen mayor incidencia que la minería, más aún porque brindan empleo a mucha mayor cantidad de gente y, en esto último, el nivel de empleabilidad directa de la minería deja de ser significativo pues menos del 2 % de la Población Económicamente Activa (PEA) se dedica a esta actividad[3]. Entonces, si bien a nivel macro el aporte de la minería es significativo ¿es un pilar fundamental de la economía peruana? Siguiendo en el primer párrafo del artículo, se indica que «(…) a pesar de sus aportes, persisten desafíos sociales y económicos que frenan el desarrollo local, alimentando percepciones negativas sobre la minería». Parece indicar que los “desafíos sociales y económicos” alimentan percepciones negativas sobre la minería. ¿A qué se refieren con esos desafíos? Por lo que se anota más adelante, se refieren a la falta de (ejecución de) proyectos de impacto de los gobiernos locales y regionales lo cual, en palabras de los autores, genera desconfianza en las comunidades. ¿Desconfianza respecto a qué o quién? Esto se dilucida más adelante cuando se anota «(…) en ausencia del Estado, las comunidades dirigen su frustración hacia las empresas mineras, que son percibidas como responsables del atraso. (…) Si el Estado no cumple su rol, se crea una expectativa desmedida sobre lo que puede hacer la minería, lo que aumenta las tensiones». No estoy seguro que haya esa mala percepción de la minería de ser causantes del atraso, por el contrario, las comunidades del ámbito de influencia directa se han beneficiado con diversas obras de infraestructura básica así como proyectos de desarrollo económico y social financiados por las empresas mineras; es decir, en estas comunidades hay “progreso”… pero también hay otros tipos de problemas sociales que ese progreso acarrea, especialmente entre los escolares del ámbito. Como fuese, si acaso existe esta mala percepción por el “atraso”, no parece ser de la mayoría de la población, pero en lo que la mayoría sí está de acuerdo es cuando se trata sobre la mala percepción por el riesgo de afectación a la calidad y cantidad del agua. Las movilizaciones en contra del proyecto Conga o del cerro Quilish, y otras movilizaciones a nivel nacional, dan cuenta de esto. ¿No existe responsabilidad del Estado en la mala reputación de la minería? Claro que sí, el Estado peruano también es responsable de esta mala reputación sobre todo por las medidas represivas que se toma contra manifestantes, con muertes incluidas, cuando han habido protestas contra la minería. Ahora bien, en el afán de recordar las responsabilidades del Estado como causante de la mala reputación de la minería, se obvia de hablar de los efectos negativos de la minería como, por ejemplo, la contaminación ambiental y contaminación de personas con metales pesados[4] y también se obvia mencionar que, si bien a veces la población aledaña reclama trabajo a las empresas mineras, con mucha mayor frecuencia (prácticamente todos los años) el reclamo es por la afectación percibida en la calidad y cantidad de agua. En esto último permítanme explayarme en lo que conozco: la afectación a la disponibilidad de agua, que no es solamente una percepción, sino un efecto cuantificable de la minería a tajo abierto. Por cuestiones operativas, el régimen hídrico de un tajo minero ha de mantenerse en desbalance, es decir, se tiene que sacar más agua de lo que se repone desde la lluvia, tanto a nivel superficial como principalmente a nivel subterráneo; no hacer eso implicaría que el agua subterránea ingresaría al tajo por las paredes y su fondo. Tajos enormes requieren un enorme drenaje de aguas subterráneas y es así que, por ejemplo, en el caso de la mina Yanacocha, tal como se indica en sus reportes de sostenibilidad, se ha venido drenando anualmente, en promedio, unos 25 Mmc (millones de metros cúbicos) del agua subterránea de su entorno[5]. Esta agua es tratada y luego vertida a las quebradas y canales de riego cuyas nacientes fueron “borradas del mapa” por los trabajos de minería y con cuya población que anteriormente los usaba, se mantiene compromisos de reponer el agua; otra parte también va a reservorios como el de San José, de 4 Mmc de capacidad; y otra parte discurre libremente, todo ello, como se dijo, en régimen de desbalance, sacando del subsuelo más de lo que se repone de la lluvia. ¿Es significativo ese desbalance y la afectación correspondiente? Veamos. Recordemos que líneas arriba indicamos que cuando la incidencia de cierto factor es mayor al 5 % se dice que este factor es significativo y por eso el aporte de la minería al PBI es significativo. Pues bien, según la propia información de la mina Yanacocha, indicada en sus EIAs y otros documentos, el volumen promedio de agua infiltrada anualmente en las cuencas del ámbito directo de la mina Yanacocha (Subcuenca Río Azufre; Cuenca Quebrada Honda; Subcuenca Río Grande; Subcuenca Río Paccha; Subcuenca Porcón y Cuenca del río Rejo) es de 60 Mmc; pero, de ese total, se drena 25 Mmc, es decir, del total que se infiltró se drena o extrae del subsuelo el 41 % del volumen subterráneo; entonces, salta a la vista que la afectación a la cantidad de agua subterránea de las cuencas mencionadas es altamente significativa. Esto explica la desaparición o disminución del caudal de manantiales y otras fuentes de agua que tienen (o tenían) origen en el discurrir de las aguas subterráneas que fueron drenadas. Y no hablamos de poca agua: 1 Mmc es la cantidad de agua que se requiere para abastecer a toda la población de la ciudad de Cajamarca durante un mes y resulta que, cada año, en al ámbito de la mina Yanacocha se drena el doble de agua subterránea de lo que serviría para abastecer a nuestra ciudad, solo que este drenaje no necesariamente es oportuno y, como el régimen hidrológico subterráneo ya está alterado, se puede drenar mucho en temporada de lluvias y puede faltar agua en tiempos de estiaje, cuando más se requiere. Esta situación ya “le pasó factura” a nuestro sistema de abastecimiento en noviembre de 2022, cuando SEDACAJ no pudo mantener la continuidad del servicio. Como explicación, en su Memoria Anual 2023, se colocó lo siguiente: «La continuidad en el año 2022 tuvo una caída en los meses de Octubre y Noviembre esto debido al corte del fluido por parte de minera Yanacocha»[6]. Lo anterior da cuenta de la afectación al servicio ecosistémico de regulación hídrica del agua subterránea de la jalca cajamarquina, es decir, la regulación, a manera de gran reservorio o represa natural que hace este ecosistema. Que la mina haga un tratamiento a esta agua y luego la vierta al ambiente no es suficiente para una compensación a la afectación, lo que correspondería hacer es almacenar esa agua para usarla cuando es necesario, como se hace con el reservorio San José: se regula 4 Mmc, pero se tira el resto de agua. La tan mentada presa del río Chonta podría ser una alternativa para compensar esta alteración a los suelos de la jalca, que son el gran reservorio natural de agua subterránea. Como esa afectación es un efecto de la minería, el financiamiento de tal presa no le corresponde al Estado. Para finalizar: la afectación a la cantidad de agua disponible es solamente uno de los puntos por los que la población aledaña reclama y desconfía de la actividad minera… y también desconfía del Estado, por permitirlo, porque, por ejemplo, actualmente solamente se norma la calidad del agua que se vierte al ambiente pero no hay límites a la cantidad de agua que se puede drenar de las zonas de actividad industrial; además, también existen otras miradas críticas a la minería desde los puntos de vista económico, social y ambiental. Si solamente vemos los efectos positivos y dejamos de lado los negativos (y viceversa) nunca nos pondremos de acuerdo y así, por estos lares, muy difícilmente cambiará el eslogan que ha hecho suyo el pueblo cajamarquino y que ha escrito en uno de sus cerros tutelares: No a Conga. Como se dijo en el artículo citado, reconocer esta realidad es el primer paso para construir un futuro más equitativo y próspero para todos. REFERENCIAS [1] El Nuevo Diario 4/12/24 : http://t.ly/sP241 [2] PBI según departamentos y actividades : http://t.ly/to2Il [3] Estructura de la PEA según actividad : http://t.ly/qPhm4 [4] Afectados por metales pesados : http://t.ly/mVl9P [5] Estudio de caso – Minera Yanacocha : http://t.ly/T0yaC [6] Memoria anual 2023 SEDACAJ : http://t.ly/7_0rW ---- o ------ Escrito por Carlos Cerdán Moreno Publicado el 10 de diciembre de 2024 en El Nuevo Diario
También disponible en el blog Crónicas de Cajamarca https://cronicascajamarca.blogspot.com/ Cajamarca, 11 de diciembre 2024. |