Por fin: Policía en acción
Hugo REYNA GOICOCHEA
Por
cierto, nos ha sorprendido, el accionar de la Policía Nacional, respecto a su
presencia, en diferentes puntos de la ciudad, y en horarios diversos, efectuando
operativos de control para conductores de vehículos automotores; verificándose
en muchos casos, infracciones al Reglamente de Tránsito, como conducir sin
licencia, verificando las condiciones técnicas inadecuadas de las unidades
móviles y otras irregularidades, hasta dar con la ubicación y detención de
personas con problemas con la justicia. En algún momento, dudé si estaba o no en
Cajamarca, observando tales hechos extraordinarios.
Para nadie, es ya una novedad que la ciudad capital, se ha convertido en una urbe sumamente violenta, con la presencia de delincuencia común y organizada, en franco crecimiento. La ocurrencia de accidentes de tránsito, los asaltos al paso, los secuestros, los robos a mano armada a entidades públicas y privadas, así como la ocurrencia de asesinatos, en las últimas semanas, ha puesto en tela de juicio la efectividad policial; con excepción, de algún caso de seguimiento y detención de avezados delincuentes que asesinaron a un joven empresario, luego su accionar prácticamente inadvertida, frente a una mayor efectividad del Serenazgo y las rondas urbanas.
Sabido es, de las carencias que experimenta la entidad policial en el país, con mayores limitaciones de logística en el caso de provincias. De igual manera la escasa formación para sus efectivos, especialmente suboficiales, que luego de un corto periodo de formación académica y preparación física, tienen que enfrentarse a acciones delictivas en ambientes sumamente hostiles, sin mayores resultados, dadas sus tímidas acciones.
En un país como el nuestro, que pese al crecimiento económico, aún sus gobiernos, no han sabido priorizar la atención de los grandes y graves problemas sociales como la inseguridad ciudadana, todavía se sigue asignando presupuestos exiguos y de manera inequitativa, de tal forma que los recursos públicos siempre serán insuficientes.
Esta situación llama, no obstante, a no llorar “sobre la leche derramada”, sino mas bien al trabajo imaginativo, creativo y novedoso de su comando, quien debe implementar y consolidar una mística y alta moral en los subalternos, en el marco de una auténtica identificación institucional, como lo fue en algún momento, la mística de la ya desaparecida Comandancia de la Benemérita Guardia Civil del Perú, a la cual muchos seguimos añorando que también experimentada toda clase de limitaciones.
En Cajamarca, se requiere, no obstante, el desarrollo de acciones conjuntas de las entidades tutelares, del cuerpo de Serenazgo, de las rondas urbanas y campesinas, de los comités de autodefensa; Ministerio Público, Poder Judicial y del propio Gobierno Regional, en la perspectiva de lograr un clima de concordia y paz ciudadanas que se convierte prácticamente ya en una quimera.
Las acciones extraordinarias, como las descritas anteriormente, por así decirlo, de la Policía Nacional, en la lucha contra el crimen común y organizado, deben ser de carácter permanente y sostenible, no solo en determinadas coyunturas, sino constituir la característica de su función diaria. Caso contrario: ¡Seguiremos sorprendiéndonos!.
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