LA SANTÍSIMA TRINIDAD EN LA VIDA DE LA IGLESIA

 Escribe: Jorge Wálter Villanueva Cruzado.

Cajamarca, 31 de Mayo del 2010.

  

Yo solo nada puedo, con Dios todo lo puedo,

a Dios el honor, a mí el desprecio.

Santiago Albelrione

 

Hoy,  celebramos la SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD en nuestra Santa Iglesia Católica.

Podemos recordar y poner en manos para nuestra reflexión aquella hermosa parábola en la que nuestro Señor Jesucristo nos habla de la Vid y los sarmientos.

Y así nos dirá: “… Yo soy la vid y ustedes los sarmientos

Y refiriéndose al Espíritu Santo que vivifica, regenera, renueva, sostiene e inspira para que por medio de Cristo podamos hacer el camino hacia el Padre, el Reverendo Padre Germán Acosta (Colombia) quien nos ilustra con la palabra de su ministerio evangélico en Radio María, nos dirá, que el Espíritu Santo se compara según lo explicado y analizado en aquella parábola, como “la savia” la energía que da vida y nos mantiene en gracia de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo comparando a nuestro Dios Trino y único a la vez como el árbol, el cimiento fundamental y nosotros las ramas, que, para dar fruto debemos indispensablemente estar unidos a Él, mediante este canal que conlleva esta savia, pues contiene la verdad, la verdad plena ya que es el Amor de Dios; como Alguien que oye y comunica estableciendo una relación de amor pleno, filial e infinito de amor con Dios.  El Espíritu Santo dice hoy nuestro Señor Jesucristo;

“Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo comunicará a ustedes. Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les he dicho que tomará de lo mío y se lo anunciará a ustedes.  (Juan 16, 12-15)

La oración que nos ilustra y presenta  el Boletín Dominical de nuestra Santa Iglesia Católica “el DOMINGO” de hoy, 30 de mayo de 2010, nos dice,

 

ORACIÓN

¡Dios mío,  Trinidad a quien adoro!

La Iglesia nos sumerge en tu misterio;

Te confesamos y te bendecimos,

Señor Dios nuestro.

Como un río en el mar de tu grandeza,

El tiempo desemboca en hoy eterno,

Lo pequeño se anega en lo infinito,

Señor, Dios nuestro.

Oh, Palabra del Padre, te escuchamos;

oh, Padre, mira el rostro de tu Verbo;

Oh, Espíritu de amor, ven a nosotros;

Señor, Dios nuestro.

¡Dios mío, Trinidad a quien adoro!

Haz de nuestras almas tu cielo,

Llévanos al hogar donde tú habitas,

Señor, Dios nuestro.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu: Fuente

De gozo pleno y verdadero al Creador

Del cielo y de la tierra, Señor, Dios nuestro.

Amén.

 

Pues Cristo antes de entregarse a su pasión, muerte y resurrección por amor a nosotros y por redimirnos del pecado, oró al Padre así:

“No ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que también  ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste “(Juan 17, 20-21) 

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Jorge Walter, VILLANUEVA CRUZADO. [1968]. Profesor y poeta peruano, nacido en Cajamarca, sus estudios de Educación Primaria, Secundaria y superior los realizó en Cajamarca, obtuvo los títulos de Profesor de Educación Secundaria en la Especialidad de “Lengua y Literatura” en la Universidad Nacional de Cajamarca y Profesor de Educación Religiosa en la ODEC, es miembro activo del Grupo Río y de la Asociación de Poetas y Escritores de Cajamarca APECAJ. Integró el grupo "ARAVICUS" del Colegio "Antonio Guillermo Urrelo", así como de los Grupos “JUGLAR", el TALLER DE ARTE DRAMÁTICO "OLLANTA" de la Universidad Nacional de Cajamarca, desempeñó el cargo de Secretario de Cultura de la FEDERACIÓN UNIVERSITARIA DE CAJAMARCA. Ha publicado: “Hojas Frágiles”, "La calle es un lugar” y "Aldeana".

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