ALGUNAS ENSEÑANZAS DE GOETHE

Gustavo Benites Jara*

 

En “Fausto”, tragedia impar de la literatura universal, hay variadas y profundas enseñanzas para nuestro tiempo. En la primera parte de la obra, densa y plena de ternura humana, también de tenebrosas sendas enhebradas por Mefistófeles, encontramos joyas refinadas de pensamiento, pero sencillas en su expresión. He aquí algunas de ellas.

ARTE Y POESÍA

Cuando, desde el inicio, Goethe se refiere a la poesía y al arte en general, sus personajes van hilvanando precisas consideraciones. En la escena primera, el Director, al referirse a las muchedumbres que se agolpan en las puertas del teatro, dice: “Tal prodigio sobre gentes tan diversas sólo el poeta lo alcanza”.  Y es el Gracioso quien aclara esa idea: “dejad hablar a la fantasía con todos sus coros, razón, intelecto, sentimiento y pasión; pero, ¡notadlo bien!, no sin sus ribetes de locura”. He aquí la causa poderosa para que esa multitud se agolpe en las puertas del teatro (también hoy en las páginas de los libros, en las salas cinematográficas, en los recitales de poesía, en los encuentros musicales de variada expresión). Es decir, el arte logra ese prodigio porque se produce usando simultáneamente la razón, el intelecto, el sentimiento y la pasión: el hombre total, sin que nada quede fuera, y a lo cual se suma un ribete de locura, porque sin él la vida se convertiría en fría y aburrida. Y así generada, la obra de arte va hacia el hombre y moviliza su ser entero, superando otras formas de expresión humana.

Consolidando esas ideas, el Poeta pregunta más adelante: “¿Quién afianza el Olimpo y congrega a los dioses? Pues la fuerza del hombre, patente en el poeta”. Y el Gracioso enfatiza: “Calad en la vida plena del hombre”. Sí, la poesía cala, penetra, escudriña la plena vida del hombre. Pero ese indagar humano no se logra fácilmente porque, como dice Wagner, el discípulo de Fausto: “el arte es largo, y breve nuestra vida”, repetido después por el propio Mefistófeles: “breve es el tiempo y largo el arte”. Magnífica lección para todos los que siempre estamos iniciándonos en la poesía, o para aquellos que piensan que el tiempo sobra y el arte es fácil y breve.

EL ESPÍRITU QUE SIEMPRE NIEGA

Mefistófeles es caracterizado con fascinante sutileza. Desde el inicio, cuando el diablo dialoga con Dios, éste le dice: “¿Siempre has de venir con quejas? ¿Es que nunca encontrarás en la Tierra nada bien?”  Corrobora lo que Mefistófeles afirma de sí mismo: “Del sol y de los mundos, yo nada sé decir: yo sólo veo cómo se quejan los hombres”. Y agrega luego: “Yo soy el espíritu que siempre niega. Y con razón, pues todo cuanto existe es digno de irse al fondo; por lo que sería mejor que nada hubiese. De suerte, pues, que todo eso que llamáis pecado, destrucción, en una palabra: el mal, es mi verdadero elemento”. Es el Negador por excelencia, destructor abisal, sin que nada sea digno de su aprecio, menos de su imposible amor. ¿Cuántos espíritus mefistofélicos hay en las relaciones personales, en la política, en la construcción social de la realidad? ¿Cuántos viven practicando el mal como su verdadero elemento?  Fausto le dice al demonio: “En vosotros, caballeros, suele inferirse el ser por el nombre, pues clarísimamente salta a la vista cuando os llaman dios de las moscas, corruptor y embustero”. ¿Cuántos corruptores y embusteros hay en nuestra  vida social, política y económica hoy? En realidad, el espíritu mefistofélico es el que medra en aquellos políticos y grandes empresarios que desprecian y explotan a los pobres. Maquiavelo es un lactante  frente a Mefistófeles.

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*Gustavo Benites Jara. Periodista. Profesor de Filosofía y Economía en la Universidad Nacional de Trujillo (Perú). Fundador y Primer Presidente del Frente Departamental de Escritores de La Libertad. Maestrías en Relaciones Económicas Internacionales y en Filosofía y Ciencia Política en la Universidad Mayor de San Andrés (La Paz - Bolivia), y estudios de Doctorado en Educación en la Universidad Inca Garcilaso de la Vega de Lima. Autor de dos libros: TRÁNSITO: poesía (1998), y EL ANTIHUMANISMO NEOLIBERAL. EL INDIVIDUO COMO TOTALIDAD, ensayo político-económico-filosófico sobre el neoliberalismo (2000). Columnista del diario "El Correo" de Trujillo.


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