Cantares de Mujer

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CASA DE LA MEMORIA

CANTARES DE MUJER

 

Mi padre descansa en el tiempo

Por Socorro Barrantes Zurita*  

José Saramago acaba de morir.  Hombre genial, fabuloso.  Metía en su bolsillo las cartas de la existencia y sacaba libros que contaban los avatares de las gentes, del poder traicionero. De los pueblos sojuzgados en esa ceguera, de la que nos contagiamos todos y volvemos a equivocarnos una y otra vez para elegir a los que nunca nos harán dichosos.

 

               

MI padre murió mucho antes que él,  a los 93 años bien vividos, saboreando dos siglos, sin alcanzar el XXI.  Amó mucho, tantas veces,  como la docena de hijos que tuvo,  en las mujeres de su vida.  A cada uno  dejó como herencia una educación hermosa en valores,  imaginación,   desandando  la monotonía de las reglas establecidas.  Fuimos hechos en las alas de la libertad, de la trasgresión creadora para escribir con mano firme nuestra propia historia, arañando el mundo, sus milagros,  sus penas hondas, sus cosas buenas,  ese humor exquisito de tres de mis hermanos, la filosofía  de uno de ellos, la persistencia de otros y el amor enredado de algunos, como yo,   oveja negra de la familia.

 

 

                Padre nuestro que estás  en el tiempo, en la risa, en el viento,  bajas  con tu pañolón, abrigadito, con esa bufanda  blanqui-negra a cuadritos  que aún conservo, a pesar de los más de 30 años que han pasado, cuando esas  fiebres insomnes arañaban  la consumación de tu existir.

 

                Cómo no acordarme de ti, cuando  en tus rodillas  me contabas cuentos inventados para dormirme,  al son de duendecillos que exaltaron mi imaginación.  Me dabas a leer Variedades, Mundial, Amauta, Caras y Caretas, Monos y Monadas, todo ese arsenal de libros que guardabas en un desorden religioso y peregrino, en tu cuartito de Amalia Puga 148, si mal no recuerdo, ahora,  el Usha Usha.   Allí leí  a José Carlos Mariátegui,  a  los comunistas, a Magda Portal, a Plejánov, a los sindicalistas de entonces. Una maravilla, tu madriguera colmadita de libros, que yo leía ávida, enloquecida de tanto saber acumulado, padre mío.

 

 

                 Me enrumbaste, sin quererlo, a la revolución, bandera libertaria y fui feliz al lado del pueblo, ese pueblo, al que las estadísticas  llaman “pobre”  y, sin embargo, es genial en su creación y cariño.  Nadie quiere u odia como el pueblo.  Creador y rotundo.  Mágico y tremendo.  Burlador de penas y trasgresor de leyes  como  los de arriba. Fuiste mi primer maestro a la  hora de la lucha, por la justicia,  la paz,  la equidad,  el contento.  Vos me enseñaste,  que los ideales se nutren de tu propio cuerpo y espíritu;  la mejor batalla ganas es la de la igualdad, la justicia, la alegría, la responsabilidad, la humildad.

 

                Ahora te miro desde esta distancia donde todo parece tan violento, tan dispar, tan injusto, tan sin cariño. Pero me llega tu voz optimista y sencilla a la hora de contemplar desde el balcón de tu hermana María,  la prodigiosa maravilla del universo. Y entonces, te veo contar esos chistes, bromeando con la ingenuidad de tu hermana Isabel, la paciencia de Lucila, la sencillez de Adalguisa,  la practicidad de Heráclides, la poesía de Alfonso. A lo mejor olvido alguno de tus hermanos, con los que debes estar departiendo el encanto de quererse.

 

                Padre,  de mis sueños inconformes,   déjame agradecer el humor que te heredó Cecilia, yo heredé de mi madre, la inconformidad con este mundo que da vueltas injustamente.  Entonces reclamo, grito y  hago furia,  la gente no  me entiende, como no entendían  las razones de mi madre.  Por qué  no aprendí de tu paciente  sabia, de tu  humor fino y concertador.  ¡Cómo no aprendí de ti la  paciencia de la espera en la esperanza plena!

¡Que los padres del mundo sean amados por sus hijos e hijas¡

 

Cajamarca, 18 de junio del 2010

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*Socorro Barrantes Zurita. Profesora, poetisa y escritora peruana, nació en Cajamarca, sus estudios de educación primaria y secundaria los realizó en el Colegio Particular "Nuestra Señora de Fátima" de Cajamarca y los superiores en la Escuela Normal "Santa Teresita", trabajó como Profesora rural en Huacapampa comprensión de la provincia de Celendín y en Ventanillas de Otuzco de la jurisdicción de Cajamarca, es miembro activo de la Asociación de Poetas y Escritores de Cajamarca (APECAJ), la “Asociación de Escritoras Norteñas”, SERCOFE, colabora con la Mesa Redonda Panamericana de Cajamarca, en la sección “Cantares de Mujer” de esta Web y en el diario “Panorama Cajamarquino”, laboró por muchos años conduciendo los destinos de la Asociación Mujer Familia luchando indesmayablemente por la defensa de los derechos de las mujeres. Iniciadora y promotora del: “Encuentro de Cartas y Poemas de Amor” y gestora indesmayable de la "Casa de la Memoria Cultural de Cajamarca" (CMCC).

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