CANTARES DE MUJER

 

Presentación    Cantares de Mujer

 

                        LA PASCUA DEL 2020 ENTRE LÁGRIMAS Y ESPERANZA

 

Socorro Barrantes

 

            ¡Jesús resucitado!  El mundo, implorando en los caminos, en un lecho de hospital, si tuvo la suerte de llegar a él, en la casa, en el mercado, en la guardia de una enfermera, de un soldado, de un barredor de limpieza, de un médico, científico, tecnólogo.  Que impotencia sienten de no poder encontrar remedio para el mal “y el cadáver hay siguió muriendo”,

            Pareciera que los humanos, en este mundo globalizado, en sinergia dolorosa, compartimos la tristeza de no saber si amanecerá el día en los ojos, en las manos, en los pies.  Y no pocos recién nos damos cuenta de la diversa maravilla de la VIDA.  ¡Hoy en peligro el orbe entero!  Suena el dolor en la campana, sonido que pierde su tañer cuando el aliento se va sin volver y, el alma se encuentra completamente sola, asfixiada por el mortal enemigo.  ¡La muerte absorta! Nunca pensó tender, al mismo tiempo, su guadaña clavada en el mundo entero.  No se abastecen sus manos para cargar tanta muerte “y el cadáver hay siguió muriendo”

            Los caminos del más allá congestionados de ánimas solitarias, no tuvieron tiempo de despedirse del ser amado, del hijo, de la nietecita, de la calle, del parque, de la vecina, de la existencia, del sonido, las flores, del batán donde se molían las penas hasta hacerlas desaparecer. Un río de cadáveres alineados en su mortal dolor, carcomidos los pulmones por el maligno ser, arrasando día y noche el hálito vital del ser humano.

            Tantas veces mellado el universo por nuestras manos depredadoras, pareciera un nuevo amanecer para animales, bosque, plantas, la tierra.  Ese aliento que se va en los mortales humanos, vivifica sus raíces, ilumina el derecho a la vida digna de los animales, atascados en humos detractores de las fábricas, autopistas embotelladas, computadoras, celulares, con antenas feroces que establecen, precisamente la conectividad, que hoy es una de las causas de la pandemia.

            ¡Oh Jesús resucitado! triunfo glorioso de tu Doctrina de Amor y de Paz, doctrina que no sabemos cumplir asertivamente, en la dinámica de cada día.  Aparta de tus humanos hijos, el castigo de nuestras propias culpas.  Ten piedad de nosotros, ten misericordia en la hora de la muerte; que alguien cierre los ojos del hermano.  Ilumina la inteligencia y sabiduría humanas, para calmar al enemigo oculto, en su odio feroz hacia la vida.  Perdónanos el mal trato a los seres de nuestros reinos filiales.  Los hemos explotado hasta no más y ahora no sabemos qué hacer con tanta “tecnología de punta” entre las manos. ¡Oh Glorioso Jesús, acógenos en tu gracia de amor y de esperanza!

Cajamarca, 13 de abril de 2020.

 

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