Presentación
Respetable y culto público
asistente;
Hermanas y hermanos de la literatura y del arte;
Queridas amigas y amigos que estuvieron compartiendo corazón y energías para hacer realidad este evento cultural:
Trayendo la representación de la Casa de la Cultura “María de Nazaret” y dejando a un lado la modestia tengo que empezar diciendo que es enorme mi satisfacción por estar frente a ustedes, dando inicio a la TERCERA MUESTRA DE CARTAS Y POEMAS DE AMOR, presentándola ahora en esta extraordinaria Galería Cultural “Tila Becerra Cieza”, gracias a la gentileza y generosidad de su propietario, que por gratitud y amor a su madre convirtió su hogar de antaño en un hermoso local dedicado al cultivo de la cultura y del arte en nuestra ciudad, donde tanta falta hacen escenarios y personas que se brinden desinteresadamente para ayudar a los demás a seguir creciendo en espíritu, corazón y valores. Y por ese lazo familiar puedo decir que me siento como en casa, invitando a cada uno de ustedes a sentirse igual, disfrutando y difundiendo este evento y otros que se desarrollen en el futuro en estos mismos ambientes.
Hago llegar mi abrazo de gratitud a cada uno de los poetas y escritores que se han hecho presentes en esta Muestra, no sólo de nuestro ambiente local, sino de otras ciudades y del extranjero, que respondieron a la convocatoria lanzada a través del internacionalmente conocido y galardonado Sitio Web www.Cajamarca-sucesos.com, que silenciosamente y con envidiable modestia creó y mantiene, como la ventana principal de Cajamarca al mundo, el profesor Juan Paredes Azañero.
Todos los trabajos, sin excepción, tienen el sabor propio de esas vivencias que dejan huella y, por ende, todos poseen excelente calidad, como lo comprobarán. En las páginas que se muestran encontrarán –como en las enamoradas y enamorados que lucen sus mejores galas para conquistar y abrazar al ser que les quitó el sueño– el fuego que mueve a sus autores y, acaso podrán sentir en sus renglones y versos la emoción, el sentimiento y esos extremos que sólo en el amor y en la locura suelen brotar con fuerza inagotable.
No necesitamos que cada uno de ustedes confiese cómo está o cómo estuvo el amor dentro de su alma, porque basta que estén aquí presentes, para saberlo. Y nos sentimos satisfechos, agradeciéndoles este respaldo que se convierte en la mejor compensación a nuestro trabajo y el mejor aliciente al servicio que brindamos con desinterés por Cajamarca, la de hoy y del mañana.
Aquí rendiremos homenaje especial a un hermano valioso de las letras, a un constructor de historias con belleza inmortal, a un abuelo cano en cuyos descendientes ya se vislumbran dotes heredadas de su sangre: Gregorio Díaz Izquierdo, para quien pido un cariñoso aplauso que le haga recordar que hoy no estuvo lejos.
Cuarenticinco autores exponen esta vez más de setenta obras, y los menciono en orden alfabético:
Alfredo Alcalde: Actualizado ya en la carta virtual, la que al instante llega a destino, y hasta sueña con nietos y con canas. Escribe también desde más allá de esta vida, y su carta sabe llegar entera.
Antonio Goicochea Cruzado: El poeta que, haciendo honor a la fuerza telúrica de su querencia, es al mismo tiempo el esposo-padre y abuelo querendón, que se enorgullece de su amor añejo pero siempre fresco y buscador de nuevas formas de amar. Leyéndolo, da envidia por vivir esos amores duraderos
Andrés Kuo Robles: Cuyas décimas recubren al amor con esa filigrana que le proporciona la fuerza vital.
Bethoven Medina: Con el fuego del amor se lanza, boca adentro, al mismo corazón de su amada, para quedarse en ella enraizado y no acabar jamás, aún contra el tiempo.
Blanca Cortez Alvarado: Quien, con la musicalidad de los octosílabos, nos lleva de la mano para acompañar a María, la madre perfecta, en su propia cruz de Madre Dolorosa.
Carlos Cabrera Miranda: Que con su carta nos transporta a lo que podría sentir el alma, ya felizmente libre, de lo que aquí fue motivo de dicha.
Carlos Bancayán: Quien en su poema nos muestra que sabe compartir lo bueno de la vida con los buenos amigos.
Carmen Lombardi: Quien sabe ver la amistad como un privilegio y capta hasta dónde puede llegar el amor, y cómo puede convertir todo para hacer trascendente la vida de quienes lo cultivan, hasta más allá de todo tiempo y espacio.
Consuelo Lezcano Ruiz: Que rinde homenaje incondicional a la amistad.
Diana Barrantes: Que tiene la facilidad de hacerse etérea para ayudarnos a llegar hasta la penquita para ver al kinde que allí juega y hasta sentir el aroma del jazmín…
Edgar Lescano León: Claro sintetizador de cómo en una semana hay mucho que contar y escribir del amor y de la pareja.
Elías Díaz Coronel: Como muchos –me refiero sobre todo a los de antes– recurre con acierto a la declaración de amor a través de una carta; además, en un abanico de versos sintetiza una historia de amor, desde la primera mirada hasta el adiós.
Eliseo León Pretell: Que juega incansablemente con la rima de sus poemas y tapiza con ellos todos los sentimientos y las vivencias.
Elizabeth Oliveros Soto: Que sabe vestir de sueño enamorado y así danza en primavera eterna y en ese mundo ansioso al que llegan sus palabras.
Estuardo Villanueva: Que persigue las quimeras en su nudo de sueños y que canta al amor en esa casa blanca del monte…
Filomena Jhanina Cáceres Vásquez: La poeta que deja constancia de cómo se recupera la confianza y se vuelve a creer en el amor, pero que también enseña cómo ponerle freno a las ansias ajenas… y no estrenar el lecho con que alguien soñó.
Fransiles Gallardo Plasencia: Cuya carta al hijo aún no nacido contiene la filosofía que todos deberíamos aprender y, en versos, sabe enseñarnos cómo se reconcilia un maltrecho corazón con la ternura ajena.
Gian Franco Pagliaro: Cantautor internacional, cuya carta nos llega desde lejanas tierras explicando cuán complejo resulta precisar el significado de esas dos palabras: “Te amo”
Gregorio Díaz Izquierdo: Que invoca el retorno de la mujer amada, desde el borde de la playa; o que pinta en palabras los corales de luz y que sabe captar la trascendencia de un suspiro.
Guillermo Bazán Becerra: Humilde esparcidor de aquello que Dios le permite sentir y vivir, sobre todo cuando la mujer amada se le hace esquiva…
Javier Puga Cacho: Excelente cantador de esa añoranza por la mujer aún lejana y hacia la cual emprende el vuelo con las alas de sus versos…
Jonathan Chacón Año: Que sin llegar a ser irreverente mezcla con novedad su amor y su pasión.
Jorge Pereyra Terrones: El incansable caminante de paisajes y lecturas, el que aún desde niño supo mirar al mundo y guardó sus recuerdos, para darlos sin pago; y el que en esta vez hace un extraordinario himno de amor a la compañera de los poetas.
Jorge Walter Villanueva Cruzado: Quien entresaca del cuerpo dormido y del silencio, convirtiendo al invierno en lumbre y ternura, manteniendo a su lado a la amada ausente.
José Antonio Paredes Cerna: Que, desenvainando muy elegantemente la espada de la franqueza, juega con las estocadas sobre el corazón de una ingrata… y le dice la verdad, para enseñarle que una relación no es para desaires.
Juan Hernando Becerra Suárez: Sus versos son la carta y ésta la que siembra en el valle del amor y aporca la ternura. También nos lleva a recorrer otra de sus historias de amor en el terruño.
Lía Larce: Con gran suavidad, como para no despintar el color de la mariposa que viaja con sus recuerdos, arma el castillo con olvidos, ausencias y presencias, no dejando de lado es incesante búsqueda del hombre amado.
Lourdes Barrantes de Vale: Uno de los ejemplos a imitar cuando como pareja escribe al tiempo vivido como esposos, sin perder la lozanía de la ilusión juvenil, justamente porque nunca se separa de Dios.
Luzmán Salas Salas: El caballero de las letras con sentido total, que con facilidad admirable pinta en versos la imposibilidad del amor que deja, en su fugacidad, honda huella; pero luego nos despierta con la carta a la esposa ausente, cuyo retorno hará resucitar todo lo que quedó pendiente.
Manuel Alvarado Calderón: Da buena muestra, sin rodeos, de cómo declarar el amor con naturalidad y sin condicionamientos, pero buscando beber el ansiado manantial, hasta saciarse.
Manuela Serrano Ruiz: Esa admirable poeta española que ya es también peruana por sus lazos de afecto y su presencia acá, de vez en cuando, que declara orgullosa esos afectos y nos invita a todos abrir su puerta para disfrutar de su mundo interior.
Marco Antonio Corcuera: Ya inmortal, que nos enseña cómo la sombra se hace luz, cómo la humilde papa –de cara llushpe– es no sólo sabor sino vida, y cómo también –sin motivo aparente– hay más de mil motivos para escribir cartas, como él lo hace dirigiéndose a Mario Florián, otro de sus paisanos inmortales.
María Luz Crevoisier: Su poema, en trozos y a la vez uno solo, es una historia fresca con sabor de lo añejo, salpicado con la lluvia de un domingo o apachurrado con el azul de esa manera indefinible de amar y de esperar…
María Magdalena Vásquez Cruzado: Tejedora sutil de versos suaves, caminante incansable de sus sueños. Jugando con palabras entre sueños… se tiñe de colores y nos lleva…
Milagros Sarabia Orihuela: Que muestra en su soneto cómo es que se puede dar fácilmente más de lo que se pide, por amor.
Nicolás Puga Cobián: Que en carta y en poema llega trayendo esa serenata que las actuales generaciones, lamentablemente, ya no conocen y que incontables parejas las protagonizamos.
Oscar Del Águila Zurita: Dibuja su carta buscando descubrir el oculto camino que lo aleje de la soledad, sin soltar la querencia ni tampoco los sueños, ni las ansias, ni todo lo demás.
Ricardo Cabanillas Aguilar: Sus versos danzan alrededor del fuego que alimenta la historia o la canción y que sabe contar de las utopías amorosas hilando fino sobre la sentencia latina: Carpe Diem, “Aprovecha el tiempo, no lo malgastes”.
Santiago Aguilar Aguilar: Que enlaza el pan del yantar con el recuerdo y la añoranza, soñando ya con el reencuentro eterno…
Sara Gutiérrez Sisniegas: Con su carta la acompañamos en su recuerdo y aprendemos a llenar inmensos vacíos, gracias a la plenitud de su mensaje; y, con su poema, nos hace volar hacia lo que nosotros mismos también pudimos perder en el camino.
“Fantasía”: Que usa el elegante velo del seudónimo para dejar que explote su enorme pasión y la locura de su amor, realidad sin duda difícil de cantar en una sociedad aún tan llena de prejuicios.
“Soraluz”: Para quien significa mucho haber vivido las cinco de la mañana, cuando muere el que ama, y nos permite compartirlo a través de su carta admirable.
Socorro Barrantes Zurita: Cuya modestia, que es corazón enorme de la inmensidad de mujer que tiene de herencia y cultivo, prefirió no dar oportunidad a comentar sus trabajos. Ese silencio canta aún más fuerte por ella.
Thaís Díaz Barrantes: Que nos trae a Andamarca con su belleza o que, mientras crece, se sacude en preguntas y en esa rebeldía que construye para sí y transmite a los demás.
Walter Ramos Rodríguez: Por amar de verdad, cree que el destino es injusto al tocar con la muerte y dejar soledad, acaso sin adivinar que también de esas añoranzas podemos vivir plenos, como él mismo en sus versos lo dice ante esa banca común...
William Guillén Padilla: En cuyas cartas, numeradas tal vez por despistarnos, nos da como pan recién salido del horno… lo que necesitamos para procurar alcanzar nuestros propios sueños; luego acompaña, en bandeja de lujo, los espacios del cuerpo que nos permitirán llegar al cielo que es la mujer amada.
Lamento de verdad no poder referirme a los trabajos de los autores que hicieron llegar su producción a último momento, porque no es posible cubrir todas las tareas de preparación de un evento de estas características sin disponer del margen necesario que nos permita presentarlo convenientemente. Ojalá que para ocasiones posteriores, los que participen se acomoden estrictamente a los términos y plazos en que se hacen las convocatorias, lo cual no sólo es muestra de respeto a los organizadores sino a ellos mismos.
Debo terminar estas palabras haciendo pública la felicitación a Juan Paredes Azañero, Elizabeth Oliveros Soto y Socorrito Barrantes, por su trabajo incesante y su generosidad. Justamente es a Socorrito a quien dejo en el uso de la palabra, para su mensaje de Bienvenida.
Guillermo Alfonso Bazán Becerra,
Pdte. Casa de la Cult. “María de Nazaret”