III Encuentro - Exposición de poesías y cartas de amor

POEMAS

Cajamarca, 20 de Febrero del 2010.

Con mucho cariño y dedicado a todos los cibernautas, presentamos los "Poemas de Amor" escritos por sus autores para el ser que aman en el día de San Valentín, del Amor o de la Amistad.

 

AGUILAR AGUILAR, Santiago: DOS

AGUILAR AGUILAR, Santiago: Identidad de amor

ALCALDE HUAMÁN, Alfredo: ¿Recuerdas?

ALVARADO CALDERÓN, Manuel: Oculto deseo

BANCAYÁN, Carlos: A la amistad

BARRANTES DE VALE, Lourdes: Solamente para los dos

BARRANTES ZURITA, Socorro: Desalumbramiento

BARRANTES, Diana: A tu recuerdo

BAZÁN BECERRA, Guillermo: De cómo el amor, como fuerza incontenible, puede empezar con un simple “flechazo”

BECERRA SUÁREZ, Juan Hernando: Quisiera volver

CABANILLAS AGUILAR, Ricardo: La partida

CABRERA MIRANDA, Carlos: Liturgia en el Ande

CÁCERES VÁSQUEZ, Filomena Jhanina: No compartiremos

CHACÓN AÑO, Jonathan Halley: Tú eres mi religión

CORCUERA, Marco Antonio: Quitaré de mis ojos

CORTEZ ALVARADO, Blanca: A la Santísima Virgen Dolorosa

CREVOISIER, María Luz: Poemas

DÍAZ BARRANTES, Thaís: Creciendo

DÍAZ CORONEL, Elías: Miradas de amor

DÍAZ IZQUIERDO, Gregorio: Corales de luz

DÍAZ IZQUIERDO, Gregorio: Suspiros

FANTASÍA (Seud.): Un poema de amor

GALLARDO PLASENCIA, Fransiles: Reconciliación

GOICOCHEA CRUZADO, Antonio: Dame la mano

GUILLÉN PADILLA, William: Siete espacios en tu cuerpo donde la paz es sociego

GUTIÉRREZ SISNIEGAS, Sara: En vuelo de amor

KUO ROBLES, Andrés: Escribo tu nombre Amor

LARCE, Lía: Olvido, ausencias y presencias

LEÓN PRETELL, Eliseo: Día del amor

LEÓN PRETELL, Eliseo: Te quiero, te quiero

LESCANO LEÓN, Edgar Otoniel: Te amo

LEZCANO RUIZ, Consuelo: A María Rosa Sáenz de Montoya

LEZCANO RUIZ, Consuelo: A Linda Canto de Barrantes

LOMBARDI, Carmen: Amor

LOMBARDI, Carmen: Poema a la amistad

LUCERO DÍAZ, Lorenzo: Julia

MEDINA SÁNCHEZ, Bethoven: Acuerdo último en el transcurso del beso

OLIVEROS SOTO, Elizabeth: Un amor en primavera

PEREYRA TERRONES, Jorge: La mujer del poeta

PUGA CACHO, Javier: Travesía para un amor inconcluso

PUGA COBIÁN, Nicolás: Serenata

RAMOS RODRÍGUEZ, Walter: La Banca

ROJAS, Manuel: Alegoría a la mujer

SALAS SALAS, Luzmán: Fantasía

SERRANO RUIZ, Manuela: Unos poemas de amor

TORRES RUIZ, Manuel Guillermo: Febril

VÁSQUEZ CRUZADO, María Magdalena: Límites

VÁSQUEZ MEDINA, Luis Alberto: Tristeza

VILLANUEVA CRUZADO, Jorge Wálter: Fuego en la distancia

VILLANUEVA, Estuardo: Tan sólo un nudo de sueños

 


 

DOS                         Santiago Aguilar

Hay penas en pena almacenadas en mi alma…

 

 hay gritos que silenciosamente aúllan

en los mercados del hambre

a los que ni en broma me dejabas ir

ahora que

mientras en la serenata del viento me falta tu aliento

cuando cruzo la esquina

donde cada mañana me esperabas

para que juntos comprásemos el pan

que nunca podía faltar en nuestra mesa

huelo el humus de la vieja casa

donde solías compartir tus anhelos

con Olivita

tu hija mayor

que en una madrugada de agosto

se fue sin avisar a nadie de su partida

a buscar el sito donde nos juntemos

otra vez

al lado de mamá

y en familia

para siempre…

 

Hay un sentimiento que se soasa en el humo

de no sé qué rayos mordaces aglomerados

en las mejillas de mis sueños

y sin más viandas que este galope de recuerdos

sudoroso bordeo la isla de mi infancia

que tú solías rememorar carcajeándote con el aire…

 

Y me resisto a creer que el tiempo haya pasado

Inmisericordemente

tan de prisa

y tan temprano

por esta morada de paz

en que todos amanecíamos fletando nuestros fiambres

con la buena conciencia

de la esperanza.

 

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Identidad del amor

 

 

Asciendo indolentemente al monte del placer

descubro cuan maravilloso es proclamar la vida

humedecida por los dulces y golosos sudores del deseo,

entiendo cuanta verdad existe en esa gracia del amor

escrita sobre cuerpos desnudos bajo las sábanas.

 

Entregándome a bucear en el hondo valle de la mujer

aprendo a pregonar las delirantes letanías de la especie

reveladas por devoradores relámpagos de fuego

que como alimento embriagador y perfecto de los sexos

toca y reparte fecundas semillas con olor vida.

 

Y transfigurado por la sublime perfección del placer ungido

gravito los prometedores deleites que la maternidad ofrece

en dos deliciosos senos saciados por mis labios,

mientras aprendo el clímax delirante de la terrestre dicha.

 

Luego embriagado por el amado aliento incontinente

irradio irreflexiva y masculinamente humores apacibles

idénticos a esa fértil maraña de musgo deshojado plácidamente

en el uncido e incendiado vientre del  placer desmitificado.

 

Tolero entonces magníficos pliegues adánicos prematuros

y jadeante duermo los victoriosos jolgorios habitados en el beso

que prontamente habita, engendra y concibe las hazañas del deseo

pintado en encendidos lienzos de dos amantes entrecruzados.

 

 SANTIAGO AGUILAR AGUILAR

                    Trujillo, febrero 2010

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¿Recuerdas?

http://vamps.blogs.sapo.pt/arquivo/mulher.jpg

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

¿Recuerdas la noche en el parque?
¿Recuerdas que yo temblaba?
¿Recuerdas que nos besamos?

Recuérdame siempre, amor.
Por las noches te veo en las estrellas.

Recuérdame siempre, amor.
Aquí en el parque te espero, no tardes…

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                                           OCULTO DESEO


En la penumbra, en la oscuridad te veo. Revolotea tu velo en tenue fulgor: fuego que alumbra el rubor de tus entrañas. Y mientras arden mis venas en deseo, lame mi instinto de varón tu apetecido celo.
 
Crujen mis garras; arañas al sueño sus zarpazos; aprieto en mis brazos contenidos gritos.
 
Remojan mis labios la piel de tu arena bajo un manto rojo que exhala el encanto de un frágil reflejo envuelto en lujuria.
 
Sosiegan mi furia quejidos de quena mientras mis latidos sólo encuentran eco en el desvarío de tu indiferencia.
 
Frondoso manzano madurado al viento; aroma que siento como un mordisco ardiente en orgiástico ensueño. Pretendo ser dueño de tus manantiales, de los que he bebido solamente sorbos sin saciar mi sed.
 
Navego en raudales de desesperanzas; circundan mis ansias tu ruta escondida; dibujan mis pasos tus besos y abrazos de hielo y de fuego.
No escuches un ruego en mi letanía de provocaciones; son mudas canciones buscando en mi pecho un espacio donde reclinar un pedazo de ti, de tu cuerpo, de tu lecho.

 
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 *Manuel Alvarado Calderón. Periodista profesional colegiado/escritor/declamador/docente universitario/poeta.
Calle Las Turquesas No.468-Urb.Santa Inés-Trujillo-La Libertad--Telf.221814 Cel.9483511.

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A  LA  AMISTAD

 

                                             Por: Carlos Bancayán

 

          Cuando siego la mitad de la mies

          lo restante del grano está esperando

           la mano de mi amigo.

 

           Cuando escancio la miel de la abeja dormida

           la rendija más tersa del panal destila

           para mi buen amigo.

 

           Cuando escucho el sonar de una guitarra hermosa

           o miro iluminada la cara de la luna

            extraño a mi amigo.

 

           Cuando un niño sonríe dulcemente

            o la gaviota roza la mejilla del aire

            es que duerme mi amigo.

 

             Cuando el tiempo no existe,

             cuando el dolor se adorna,

             cuando brilla el silencio,

             es que quiero a mi amigo.

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SOLAMENTE   PARA LOS DOS

 

Mañanas cantarinas despiertan,

corazones amantes y tiernos,

Llamados profundos del alma,

Que el poder de fuerzas sublima,

No entorpecen los cuerpos sagrados,

Consagrados está, como ofrendas,

Inmolados en un solo  holocausto,

Ardiente fuego  consume,

Y de dos diferentes  sustancias,

Fundidas cual hierro candente.

De aquellos amantes eternos,

Un fruto querido resurge,

De  puro y completo amor,

Ternura  despiertan sus ojos,

Temperamentos  que sueldan ,

Las vidas más limpias que el agua,

 Manantiales transparentes,

Gozando la creación divina,

Como si Dios habría hecho el mundo,

Solamente para  dos.

 

                              Lourdes  Barrantes de Vale

 

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DESALUMBRAMIENTO

Buenos Días, el sol está  metiéndose en las nubes

No quiere salir a vista.

Si no sale  echo palo

Porque es mi regalo  de  vos

 

 

 

Pajarito  encantador

échale un canto al viento

que lleve para los que quiero

un silbidito de amor 

 

 

Socorro.jpg

 Aquí estoy, aquí les llego

Con esta forma de ser

 Tan absurda, tan sensible

Ave pasajera soy

 

 

Cual Edith Piaf me emborracho de la vida

Y me  salen los demonios

Por eso me encuentro sola

forma de vivir inconforme

 

 

 Embravecida   existencia

La pasión hecha trizas brama

Los sueños desbarrancados

Las sombras tirando luces

 

 

  Cantemos  en DO ,  silencio

Este misterio de la vida atragantada

Compartiendo  alegres penas

nadando  en  mar esperanzas

de curva salada y fiera

 

 

 La vida está en nuestras manos

El destino lo marcamos

Dale a la esperanza luz

Y a la tristeza sosiego

Hermana/o  del alma mía

 

 

  

 

Como yo que me llamo Isabel Robles

 

 

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DE  CÓMO  EL  AMOR,

COMO   FUERZA  INCONTENIBLE,

PUEDE  EMPEZAR  CON  UN   SIMPLE  “FLECHAZO”

( Siglo XX, con la venia del siglo XVI)

 

Perdonad la osadía de escribiros,

mas, no puedo parar al corazón.

Bastó sólo una vez que os mirara

y, más que Flecha Cupida... ¡fue arpón!

 

Seguid en libertad, si os lo parece;

desechad, desconfiada, este amor;

y reíd, si queréis, de estos versos...

¡o, ignorad, si os place, mi dolor!

 

Vuestro nombre, Julieta de mi tiempo,

bien podría ser letra de canción...

No seáis ingrata, ni seáis esquiva:

¡dadme oportunidad, Dama-Ilusión!

 

Vos entrásteis a mi alma, esa mañana:

Papel de caramelo que estorbó...

Desfile...  Plaza de Armas...  Santa Rosa...

Jueves 30 de agosto...  Vos  y  yo...

 

¿Por qué impedísteis que os tomaran la foto?

¡Si esa imagen no la iba a brujear...!

No quiero un corazón con malas artes:

¡ésa no es mi manera de amar !

 

¿Podréis concederme el conoceros,

más de cerca y seguido, por favor?

Quién sabe bastará con ser amigos

o,  Julieta-Romeo... ¡y el amor!

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LITURGIA  EN EL ANDE

 

 

En tu cauce divino se extiende mi río blanco.

En su final, gimes. Se inunda tu rosada encañada.

Se desborda en tu vía láctea,

una efusión cósmica que recorre tu embeleso,

un calor de corazón te abraza entre dos hogueras:

Lluvia de pasión y  fuego de miel destilan los cuerpos.

 

Tú expandes el gozo sin tu cuerpo

Yo atino a acariciar tus cabellos

(Ondulados rizos desde Venus).

 

Hoy, una noche danzante

entre dioses batiendo palmas

a ritmo andino torrencial deseo.

 

Piel divina y sacrosanta

Materia se te hizo el alma

Idea angélica se tornó tu cuerpo.

 

Carlos Cabrera Miranda

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LA PARTIDA

           

Me marcho herido

como un viento apátrida,

mientras rueda en mi equipaje,

calcinada una lágrima.

 

La historia de los besos

queda escrita en los labios.

Y una canción se desvanece

en el corazón de las cigarras.

 

Dónde  esperará por mí

esa ínsula lejana

para borrar con la Luna amarilla

las sombras de mi tierra baldía.

 

Nunca pude ser la Copla

para habitar tu corazón,

cantando en las noches

con los faunos a la Luna.

 

Tan sólo un breve calendario

deshojado por tus ojos.

Tan sólo una historia

escrita con tu lógica total.

 

¿Es la historia

más profunda que la canción?

 

Me marcho ahora;

 grabados para siempre

 llevo tus ojos, en la escala

sensitiva de mis versos.

             

 Mas, tú te quedas con la historia

 y yo me llevo la canción…

  

            RICARDO CABANILLAS

 

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No compartiremos sueños…

jamás tendrás  mi cuerpo tendido al viento,

como alguna vez lo imaginaste

no,

el amanecer no nos sorprenderá juntos,

tú y yo, somos leña de otros fuegos

Quedará ese lecho sin estrenar

y,

esas sábanas blancas no sabrán de nuestro amor,

no , nos encontraremos a media luz

ni me robarás un beso como lo hiciste

pero sabes,

te pensaré siempre, y, 

desde esta distancia te extrañaré.

  

Filomena Jhanina Cáceres Vásquez

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TÚ ERES MI RELIGIÓN


Mi religión no tiene pecados,
pecado sería no quererte con la pasión de un credo.
El padrenuestro… es recorrer tus labios
y santificar tus besos;
caer en tu reino para hacer tu voluntad cual
norma santa que enreda mis sesos.

Soy devoto de lo virginal de tus manos,
mi oración es tu nombre,
bendición es tu mirada y
espiritual tus cabellos.

Tus lágrimas son agua bendita
Que bautiza mi fidelidad.
Tu lengua…
da cristiana sepultura a mi vejez
Cual hostia…
mis pecados son santos en tu cuerpo.

Soy converso…
y mi libertad escogió tu dogma.

Estoy crucificado en la capilla de tu voluntad,
en el sótano de tu fe.

Mi Biblia es tu cuerpo.
Bienaventurado soy,
¿Dioses, demonios, Santos?
¡No!
Tengo vida religiosa.
Milagro es el amor,
soy creyente de ti, mi santa religión.

J. Ína. (Prov. 27:5)
Jonathan Halley Chacón Año

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Felicitaciones por organizar la Tercera Muestra de Cartas y Poemas de amor. No escribo de mi creación y no sé por qué motivo, pero sí admiro las obras de quienes pueden hacerlo, por eso quisiera hacerme presente con la creación del poeta contumacino Corcuera, lo que será como una forma de seguir teniendo presente a quienes como él llenan nuestro espíritu, desde más allá del tiempo y de la vida pasajera.
Ustedes me hacen sentir orgullosa de ser cajamarquina.

Judith
 

QUITARÉ DE MIS OJOS


Quitaré de mis ojos lo lejos que me falta
aunque el día anochezca más tarde o más temprano,
y el tiempo deposite ceniza en mis heridas
y la sangre brotada se recoja a mi barro.

Aunque mis pies se hermanen con lo duro del suelo
y se clave mi arado con su filo maduro,
y pasen los viajeros felices hacia el alba
y mi sombra se quede sin nunca en el regreso.

Aunque la piedra imponga lentitud a mi paso
y la hiel se resista a humedecer mi labio,
y devuelvan las rocas las sombras de mi canto
y salten mis sentidos por sus cinco costados.

Marco Antonio Corcuera

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A LA SANTÍSIMA
VIRGEN DOLOROSA

¡Madre amada Dolorosa!
Perla Preciosa de amor
la más bella de las bellas
con divino resplandor.

Tú, que bajaste del cielo
para ser nuestro consuelo.
Eres Tesoro Divino
del pueblo cajamarquino.

Cajamarca, ciudad hermosa,
radiante y majestuosa:
"Toda vestida de flores
te rinde grandes honores".

Este mundo se desploma
porque conciencia no toma.
¡Socórrenos presurosa,
tierna Madre Dolorosa!

Mártir sublime de amor,
siete espadas de dolor
atravesaron al instante
tu divino pecho amante.

Pudiera la humanidad
entregar todo su amor,
pero, ingrata sin piedad
va aumentando tu dolor.


Haz contemplar a Jesús
expirando allá en la Cruz,
y sufriendo cruel dolor
por darnos todo su amor.

Los hombres arrepentidos
por tu Hijo redimidos
imploran la protección
de tu amante corazón.

¡Oh, María, Reina hermosa,
Sol radiante de bondad!
De tus hijos ten piedad,
Madre Amada Dolorosa.

Blanca Cortez Alvarado

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POEMAS DE : MARIA LUZ CREVOISIER*-CUSCO

 

  

 

Llueve por la tarde, es domingo.

El silencio pone tu nombre

En la memoria

Y un eco de pájaros

Se dispersa en la calle.

Es domingo

Y está callado el día

Aunque la lluvia cante

Musitando tu nombre

En mi ventana.

Pasan las horas

Entre los libros

Formando un río conceptual

Sobre las hojas verdes de mis manos,

En esta tarde, tan tarde, de hoy domingo

Que llueve.

 

Lima, años setenta

 

 

Te esperaré a las cinco,

Otra vez como entonces,

Haciendo volutas con el cigarro y

Trocando en ecos la distancia.

Será de nuevo el café de los poetas

Y tus pasos pausados,

Desde esa verja oscura a esta estancia.

I verás florecer, a las cinco

En una sola planta, mis cabellos de fuego

En tus ojos infantes.

Serán otra vez los niños

Jugando a la cometa

Y esa calle curvada con sus poemas tangibles

Aparecerán como antes, el rictus del silencio

Y la caricia de la brisa

Sobre tu rostro y mi rostro,

Los amigos vendrán

A ofrecernos su asombro

Y tú y yo a las cinco, nos reiremos de nuevo

Sin pensar en la nada, en la luna o en el árbol

Porque la hora sola nos bastará

Para remediar la duda

El espacio y el futuro.

Te esperaré a las cinco y como entonces también

El sol sonriente y tenso

Caerá luego sobre nuestro camino

Dibujando tu sombra en mi sombra.

Cusco, Plaza del Regocijo

 

La susurrante inquietud

De los árboles

Se extiende por la tarde a manera de bostezo.

Álamos desleídos

Y angostos de horizonte

Azúl tu boca

Azúl tu color sustantivo

Y azúl

Esta infinita manera de quererte.

Alamos y viento,

Tú, yo, la tarde

Con axiomas de amor

 Y universo.

Lima

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*MARIA LUZ CREVOISIER. Fundadora y miembro del grupo AJEAC, Asociación de Jóvenes Escritores y Poetas del Cusco. Vive en Lima. Es periodista y colabora con la página de Opinión de El Peruano con diversos temas, trabaja como cronista y narradora en la revista ANUBIS de esta ciudad.

 

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Creciendo

Tengo tantas preguntas,

sin ninguna respuesta,

y a veces me resigno a que desaparezcan.

 

Pero la que más seguida viene,

sin  importar dónde estoy,

es…¿Quién realmente soy yo?

 

Quizá solo un nombre con apellido,

o de repente nada más que un peón del destino.

 

De la playa tal vez soy un granito de arena,

o del inmenso cielo solo ser la punta de una estrella.

 

De un diluvio ser una gota,

o de un frondoso roble simplemente una mísera hoja.

 

Dejando las metáforas y volviendo a la realidad,

me pregunto, ¿por qué tiene que haber tanta falsedad?

 

¿Por qué ponernos una máscara para enfrentar el mundo?

¿Por qué juzgar lo de afuera y no analizar lo profundo?

 

¿Por qué ocultar tanto llanto atrás de una vana sonrisa ?

¿Por qué tener que hundirnos en tanta hipocresía?

 

¿Por qué no puedo ser yo al estar con los demás?

Solo  por temor a que no nos vayan a aceptar.

 

Cuántas veces por orgullo no hemos sido sinceros,

y hemos llevado a la tumba un tan simple “te quiero”.

 

Cuántas veces algunos hemos deseado la muerte,

sin pensar que cada minuto de vida es un regalo de suerte.

 

Cuántos pétalos vivos quedan,

bajo una rosa muerta.

 

Cuántas heridas en el alma todavía no cierran,

y cuántas lágrimas se derraman y aún no terminan su condena.

 

Cuántos tristes sentimientos encerrados tenemos,

y mientras más pasa el tiempo más nos queman por dentro.

 

Cuánta ofensas hirientes hemos algunos soportado,

y tan solo por temor hemos callado.

 

Aparentar ser fuertes llenos de melancolía,

pensando que con el alma de piedra, sobreviviremos otro día.

 

A veces siento que mi corazón no siente,

que se muere lentamente y que los segundos pasan como meses.

 

A veces siento que me ahogo la mentira,

y que el remordimiento en la conciencia me pincha.

 

A veces se desea escapar de esta cruel realidad,

pero si seguimos huyendo nada vamos a lograr.

 

Siento recién haber salido al mundo a afrontarlo,

y aunque no parezca aún podemos salvarlo.

 

Cuántas veces estuve escondida atrás de un escudo,

en vez de ir a saltar los muros.

 

¿Por qué no supe antes lo que vale la vida,

y recién empiezo a vivirla este día.

                  Ahora sé quien soy yo,

                  todavía una semilla, ni siquiera el tallo de una flor.

                 ¿Por qué tantas preguntas con respuestas que no entiendo?

                  Será porque todavía aún estoy creciendo.

 

                                                             Thaís Díaz Barrantes

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MIRADAS DE AMOR 

En una esquina de un salón tan caluroso

está sentada una inocente colegiala,

con uniforme gris que de costumbre lleva

y no puedo quitar de ella la mirada.

 

Pues yo te miro tu me entregas tus miradas

y nuestros labios necesitan encontrarse,

hoy son deseos desde mi alma al infinito

que lo invitan a mi amor enamorarte.

 

Bella muchacha con tus ojitos dos luceros

me estas matando  con esas tus miradas,

yo solo estoy para decirte que te quiero

porque mi amor sin ti no vale nada.

 

Siempre en tu ausencia me lleno de tristezas

tengo esperanzas de yo volver a verte,

mira desde el norte a donde vino  mi destino

mi corazón está contento de quererte.

  

Porque te quiero  expreso lo que siento

es imposible alejarme  de tu lado,

por una parte tú tendrías la culpa

tanto mirarme hasta donde hemos llegado.

 

Pienso olvidarte pero es imposible

porque tú misma un día me dijiste,

llevo presente tus mejores recuerdos

los dulces besos  un día que me diste.

 

Por caprichosa hoy te sientas y me miras

solo haces cuenta tanto que te he querido,

por una parte yo tendría  la culpa

hoy te  abandono y Adiós ya me despido.

 

AUTOR: ELÍAS  DÍAZ CORONEL.

CUTERVO __CAJAMARCA.

10/02/2010.

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CORALES DE LUZ


Cuando tú naciste
había el día
sus sombras extinguido,
como jamás el cielo
de luz se embarazó…
y al ver que en tus ojos
nacían otros cielos,
de ofrenda, las estrellas
más lindas les mandó.

En torno a tus pupilas
hizo la luz su nido
y en tanto que otros soles
sentíanse celosos
los tuyos alumbraron
como nunca sucedió.

No había la aurora
pintado sus rosas
tus labios robaron
su luz de carmín.
Dos mil mariposas
besaron tu boca
creyéndola rosa
venida del cielo
de allí del mismo sitio
donde vive Dios.

Tu hora primera
de entre sus cristales
cogió corales de luz
para que nacieras
bañada de cielo,
para que vivieras
muy cerca de Dios.


Gregorio Díaz Izquierdo
 

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SUSPIROS


Si una mirada por lo menos,
de ésas que echas al aire
por descuido y sin pasión,
aunque sea una de ésas
mis ojos de los tuyos recibieran...
mi alma se inflamará
como un cielo de luces y colores.

Si una frase de amor,
de tus labios escuchara...
y mi corazón la oyera,
como un himno que en la mañana
mil ruiseñores entonaran.

Si un beso enamorado
tu boca en la mía pusiera,
sería para mi vida
como una brisa del cielo
que a la noche despertara.

Mas
desgracia grande es la mía
que viendo noche y día,
tus ojos lindos de almendra
tu boca llena de miel,
ni un beso, ni una palabra,
ni siquiera una mirada
han sido míos todavía
Por eso, por eso…
cada vez que te miro
mi gran ilusión se ahoga
en el soplo de un suspiro.

Gregorio Díaz Izquierdo

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UN POEMA DE AMOR


Un poema de amor me pides,
un poema de amor te doy.
Y es que cuanto el mundo vez,
en sus nubes y en su sol estoy.

Una pisca de amor exiges,
un torrente de amor te doy.
En una tierna caricia la tienes,
en un beso prolongado te lo doy.

No me busque en el horizonte
de ti tan lejos no voy
en tí presente me tienes

Me tienes en tu mirar
en tus manos, en tu caminar
de ti tan lejos no estoy.


Seudónimo: “Fantasía”

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RECONCILIACIÓN



Se reconcilian tú y yo

dos viejos (des)conocidos



tu maltrecho corazón y mi ternura

cual mala hierba reverdece el majadal



no fue tuya la distancia mía la lejanía



ven navegante de otras barcas ven

reclina tu frente en mis rodillas



se consumen solos leños de nogal

habitemos la guarida desolada


la lluvia

el voraz incendio ya no extinguirá



Fransiles Gallardo Plasencia

 

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DAME LA MANO

 

El enigmático

y profundo mirar

de tus ojitos capulí

se iluminará de luna.

 

Dame la mano

y te guiaré por el sendero

que lleva a la floresta

donde se han escondido

los que se han entregado plenos

los que atrapar supieron

esquivas delectaciones

los que saludaron la aurora

de amor saciado,

colmados,

los que succionaron

de jardines floridos

suculentos néctares

los que escucharon rítmicos jadeos

gritos apagados …

 

que nos arrulle

la brisa complaciente.

se agolpen las pasiones

 

dame la mano y

recogeremos juntos las mieles

los sudores

los jadeos

las flamas, las crepitaciones

que palpiten

que radien flujos

alcanzados al unísono.

que el  aroma de tierra mojada

pregone a los cuatro vientos

que en proficuo recipiente

cayó la simiente

que florecerá pródiga.

 

desmadejemos el imbricado

mundo de los deseos,

nos embriaguémonos.

 

que las hierbas

amortigüen el crujir

de osamentas desbocadas

y en su marchites

que atrapó nuestras formas

las de unos cuerpos que exudaron

la libido por los poros todos.

lo pregonen mañana

que una entrega total redima

dudas

celos

infidelidades

hasta que yazgan a la vera del camino

dos cuerpos complacidos

 

Dame la mano e iremos a buscar

otras formas de amar.

 

  

Antonio Goicochea Cruzado

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SIETE ESPACIOS EN TU CUERPO DONDE LA PAZ ES SOSIEGO

 Tu rostro

 donde el cansancio atraviesa

caminos de pétalos que se incendian

con la tarde amarga de mis ojos

que te desean.

 

Ese espacio donde los cisnes

entonan una oda a tus ojos

que son luz y barniz.

 

El monumento a la Luna dormida

en la paz de los parques

de flores azules y doradas.

 

Aquel rincón iluminado

por guirnaldas fosforescentes

y centellas silenciosas.

 

El punto inicial del tímido universo

o mi causa de abandono a la nada.

 

Tus cabellos

 

el viento oscuro en libre caída

 hacia mi pueblo nocturno.

 

El humus liberado

de manos del esclavo,

transformado luego

en toro de lidia suelto en plaza

dentro de mis manos cerradas.

 

La manta de alas de murciélago

adornada con flores de amarillo intenso.

 

Mi tejido favorito

hecho a lengua y diente

y con los ojos cerrados

 

Tus senos

 

los cráneos recuperados

y las batallas terminadas

(besos de palomas amadas) .

 

Los puños cerrados

de oso polares apurados

por pregonar fuegos descubiertos

en viaje de suicidas amantes.

 

Los esferolitos

de mis hallazgos escolares

guardados en mi tacto molesto.

 

Mis redondas en tu pentagrama

y su melodía circular

alrededor de los aros de fuego

que me hacen oír

el mar de un solo beso.

 

Tu vientre

 

la estepa y su hoyo donde duerme

la palabra y la serpiente.

 

La playa donde oigo el grito plácido

de la arena y la ola,

del acantilado y el viento errante.

Una plaza de mi pueblo imaginario

sin monumentos ni templos,

sólo con las manijas de un reloj

abriéndose para hijos que no vendrán

a cantar himnos

a la fecundidad negada.

 

Tu sexo

 

el fuego donde ardo hasta ser incendio.

 

El corazón del sol

donde un rayo duerme

un sueño caliente

tan rojo como una espada

en la fragua del despistado herrero.

 

El refugio de mi cuerpo de faro eterno.

 

El laberinto siempre desconocido

donde los vacunos aterrizan

sus ríos blancos y termales.

 

Mi tormento maravilloso

y mi dolor soportado

hasta no ser más que un avión intacto

dentro de su mortal tormenta.

 

Tus caderas

 

los manantiales donde mis manos

refrescan sus yemas felices

y mortales.

 

El tronco para mi salvación

en el día del adiós por siempre

y su hora final aguardando mi partida

 

El árbol donde cierro mis ramas

y doy mi fruto

para sostener mi pecho abierto

por tu aliento.

 

Mi viento cóncavo

donde juego a ser niño

sin caerme en el insondable

mar de tu piel eterna.

 

Tus pies

 

mis pasos buscando

sus huellas dejadas

por mi aliento de vino tinto

y chocolate sagrado.

 

Los mejores artesanos

del telar complejo

habitado en cómodas sandalias

acabadas a insondables suspiros.

 

Los trenes veloces acudiendo

al llamado de la garganta seca

del que espera embriagado.

 

Mi viaje a la cama

vestido de tigre

dispuesto a saltar

hasta el grito desgarrador

de la dicha plena.

 

William Guillen Padilla

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En vuelo de amor

Me gusta tu ausencia,

cuando salgo a la ventana,

y el cielo, la tarde y la tierra mojada,

me transportan hasta tí.

 

Y aunque mi piel no sepa de tu piel,

ni tu calor turbe ya el mío,

sé que estás junto a mí,

ya sin dolores, ni lamentos

que laceran el alma.

 

En otra dimensión, tu amor es sólo mío,

tan mío como mis ojos y mi boca,

no te toca la angustia de la espera,

no te distrae ni la flor, ni el paisaje.

 

Conoces de otro cielo

y hasta el me transportas

con las alas invisibles empezamos el vuelo,

y un minuto a tu lado, es una eternidad.

 

Sara Gutiérrez Sisniegas

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ESCRIBO TU NOMBRE AMOR


I

 

Escribo tu nombre Amor

con letras de filigrana

a ti mi preciosa dama

que enmudeces hasta el sol.

La luna muestra su rubor

queda blanca cual estela

parpadean las estrellas

en el mar del infinito.

Todos comentan queditos

amor eres la más bella

  

II

 

Escribo tu nombre Amor

con el temblor de mi mano

aunque me siento espartano

tengo un poco resquemor.

Se que amor trae dolor

es de todos consabido

quien no sufre no ha vivido

es la ley universal.

Así te sientas muy mal

fue enseñanza de Cupido

 

 III

 

Escribo tu nombre Amor

en el mar de mi esperanza

en la interminable danza

como danza el girasol.

Voy a esperar en mi pudor

con todo el temor latente

ante el bullicio de gente

observando mi sufrir.

¡hay! mi negro porvenir

que me mata lentamente

  

IV

 

Escribo tu nombre Amor

con todo mi corazón

y si pierdo la razón

la perderé con ardor.

Más sentiría horror

enloquecer sin querer

después de sentir placer

y haber llegado hasta el fin.

Día de San Valentín

de tu amor he de beber

  

V

 

Escribo tu nombre Amor

con mis labios apretados

con el cuerpo lacerado

sumergido en el sopor.

Al compás con el tambor

mis sienes van latiendo

y mi sangre está vertiendo

toda su fuerza vital.

Con golpeteo final

cuando te estaba queriendo

  

VI

 

Escribo tu nombre Amor

el Día de San Antonio

como un leal testimonio

en incesante fulgor.

No, ya no siento temor

hoy he aprendido a querer

a sufrir como a vencer

con toda mi intensidad.

Un cariño de verdad

lo he sabido comprender

 

Andrés Kuo Robles / Lima, Perú, 14-02-2009

 

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Olvido, ausencias y presencias

 

Para recordarte olvido tu ausencia,

le voy colocando pedacitos de ti,

mientras recojo las hojas del jardín que sembraste,

las mariposas tristes vuelan hacía mí,

el lenguaje del viento no me habla de prisa,

la primavera reemplaza el otoño en sus risas,

el invierno  debajo de su tibio aguacero

abre sobre mí tu infinito paraguas eterno.

 

Yo abrazo los árboles nuestros,

tristemente las estrellas me pintan tu adiós,

pero mi cielo todavía te guarda en un recodo azul,

entre las nubes, entre las congeladas manos,

entre las gotas pendientes de la noche,

entre las ventanas, entre los dientes,

en las oficinas y registros pendientes,

y  te sigue esperando

junto a ese balcón desconocido

del que el olvido hastiado es confidente.

 

Lía Larce

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DÍA DEL AMOR


Que nos importa el confín si fue en Inglaterra o Roma,
cuando un hombre al fin se asoma de cara a este mundo ruin,
bien llamado Valentín, Santo de entraña y valor,
quien defendiendo el amor en un difícil momento,
elevó este sentimiento hasta el altar del Señor.

Quedó como el fundador de un día sin paridad,
le dio al amor y amistad el más hermoso color,
legó al poema y la flor, al canto y dulce beso,
el singular embeleso de un mundo casi irreal:
llevó al más alto sitial al amor noble y profeso.

Dando emoción al regreso al adiós puso sentido,
armó de flecha a Cupido, dejó el corazón impreso,
atravesó el pecho ileso trocándolo en más sensible,
cambió al amor insufrible en paz que sólo se alcanza
con entrega y esperanza, cuando parece imposible.

Para el que ama es infalible rememorar este día,
con generosa ambrosía ante ese amor indecible.
Decirle que ¡Sí es posible!, que es el último y primero,
y nadie pondrá lindero al inmensurable amor,
porque hasta es dulce el dolor cuando es amor verdadero.

El catorce de Febrero se fijó en el calendario,
se introdujo al poemario del bardo y el cancionero,
se escondió en el burladero a salvo de aciagos días,
para el goce y alegría de los que aman de verdad,
donde no hay oscuridad, menos perfidia y falsía.

El amor –quién lo diría– todo lo cubre y perdona;
el amor paga y condona, llora, concede y porfía.
San Valentín, este día nos convoca con pasión,
a entregar el corazón y el alma comprometida,
a quien nos brinda su vida, toda nuestra adoración.

La fecha es con gran razón la cadena indestructible,
porque puede ser factible tomemos esta ocasión,
para darnos el perdón olvidando los rencores,
para decirnos con flores con versos y poesía:
¡Te idolatro, vida mía! ¡Te quiero... de mil amores!


Eliseo León Pretell - Houston, Texas. EE UU

 


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TE QUIERO, TE QUIERO



Ayer por la tarde de brisa y de frío
un mundo vacío se apropió de mi,
evoqué tu nombre y en mi desvarío
algo como un río me arrastró hacia ti.


Estuve a tu lado con toda mi mente,
tocando tu frente con tierna pasión,
desperté turbado, lloré amargamente…
tu presencia ausente de mi corazón.


Pensé embelesado en tus tibias manos,
recuerdos lejanos de tan puro amor;
tu pelo, tu boca, tus besos tempranos
rodaron cual granos entre mi dolor.


Cerrando mis ojos repetí insistente:
¡Te quiero, te quiero…!, con todo mi ser.
Gritó entristecida mi voz que no miente,
con tono ferviente: ¡No te he de perder!


No sé lo que tenga que hacer para verte,
no quiero perderte. Mi pena es atroz.
Si algo me impidiera otra vez tenerte
prefiero la muerte…, ya lo sabe Dios.



Eliseo León Pretell
Houston, Texas. EE UU

 

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TE AMO


Amada ¡te amo!
Con toda pasión, con locura
Al rozar tu cara con ternura
Al besar tu boca como lo hago.

Quisiera mi vida pasarla contigo
Por la eternidad sintieras mi pecho
Viviendo los dos bajo el mismo techo
Ser tu amante, tu novio, tu amigo.

Decirte al oído mil palabras bellas
En tiernas caricias recorrer tu cuerpo
Y en mi largo viaje llegar a tu puerto
Luego de pasar oscuras querellas.

Los días futuros los cuento a tu lado
Paseando juntos lentas caminatas
Al oído darte eternas serenatas
Estar los dos juntos, siempre enamorados.

Quiero enamorarme de tu madurez
Del fruto sagrado que diera tu vientre
No me interesa si nadie me entiende
Mientras a mi lado tú siempre estés.

El amor que siento no es a tu belleza
Siento que te amo por como eres
Diferente en mucho a las demás mujeres
Mostrando ante todos singular grandeza.

Pasar contigo mi vida clamo
Que seas para mí la única amante
Gritaré al mundo locamente
¡Amada, te amo, te amo!


Edgar Lescano León

 

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A MARÍA ROSA SÁENZ DE MONTOYA



¡Cómo rueda y rueda el tiempo!
con su pesadez de luto,
con su grávida tristeza
calcinando sentimientos,
desbordando la añoranza.
Durmiéronse no sé cuando
los vocablos, los recuerdos
y en oscuros aposentos
se agazaparon las horas,
los minutos polvorientos.
¡Mas, el verbo resonó!
surcó los cielos de plata,
y en fulgor iridiscente
un gran cortejo de estrellas
abrió celestial mansión,
donde hallas serena calma,
eterno edén primaveral,
rayos de luz argentada,
divino canto auroral.

En cada mañana azul
tu imagen presente está
coronada de bondades,
que en tu dulce mansedumbre
luciste por heredad.

 


Por eso María Rosita
la bella fraternidad
con jubilosa oración,
desde mundos diferentes,
cantemos al Creador
por la amistad,
por la unión,
por nuestra gran comprensión.

¡Cese la congoja entonces!
si ya moras dulcemente
en reinos de amor y paz,
jugando con las estrellas,
contando las caracolas,
la luna, el sol y los mares.
Maestra-amiga, ser ideal,
fiel jardinera de la amistad.
Al caminar dejaste huellas
orladas con tu ternura,
cuidadas con gran amor
que en haz de plata brilló.


Consuelo Lezcano Ruiz (Oct. 2009)

 

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A LINDA CANTO DE BARRANTES


¡Oh Linda, oh buena hermana!
¡Cómo no recordarte si estás siempre presente
en el caudal de las vidas que fluyen de tu hondo ser:
Anita, Alvaro, Manolo, Milagritos, Rafael
y en la leal mansedumbre de William, tu servidor
que hurga cada mañana para atrapar esa voz
que se va... se difumina... en volutas de cristal!


Tu casita de Izcoconga arropada en el paisaje
de bucólico esplendor, guarda celosamente
tu imagen laboriosa de tejedora constante
de ensueños reverdecidos
de esperanzas con trama de ilusión.
 

Allá, el tiempo madrugador se desliza
bajando por las laderas en cataratas de luz,
para tenderse muy quedo, queditamente
sobre campos de esmeraldas
y en las frondas olorosas de encendidos retamales,
sauces y capulíes en flor.
 

En ese tu edén florido ¡Cuántas veces te encontramos
abriendo surcos de amor,
repartiendo a manos llenas tu cosecha generosa
de amistad interminable
y es que era tu ley, cristiana filosofía:
lograr que un grano de mostaza se multiplique por mil.
 

¡Y que lleguen los amigos y que viva el carnaval,
que en las blancas navidades
se agrande el pan familiar.
Que se cante al Niño Manuel con pandereta y tambor,
que dancen todos alegres en una ronda sin par
con los ángeles del Cielo, la Virgen y San José!
 

Sigues viviendo, ya lo ves, en la luz de cada día,
"en las cosas simples de la vida",
en el sol que entibia el alma
y convierte espiga en pan.
En la lluvia milagrosa que hablará a todos de ti.
 

Espéranos, entonces, en aquella orilla azul,
en barcarola de plata, con nubes de arrebol
para cantar muy unidas por la amistad, por la paz,
por la comprensión fraterna
de toda la humanidad.


Consuelo Lezcano Ruiz (Oct. 2009)

 

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Julia:

 

Dedicarte sumaria líneas

con el fín

retractarme de lo malo

continuar con lo bueno

desde añejos anhelos

decidimos

convivirnos

entre las alegrías, llantos y penas

entre el sol, la luna y las estrellas

entre las primaveras e inviernos

entre mis suaves alizos y cardos 

entre tus arenales , faiques y algarro0bos

hasta que germinó los tres cariños;

 

Una muestra , un botón

su permanente abnegación

de mi terco sindicalismo

enclaustrado – hoy – en prisión

sus huellas breves posicionan

sus manos frágiles a heroína

su hogar

sus hijos

su soledad

sabiamente compagina

entre barrotes oxidados el  Versador

entre hondas nostalgias haberlos abandonado

pido perdones a Dios;

 

Amigos no agiten los sentimientos

la intención no es airarlo

porque no creo en Valentín

sino en la voz de Jesús sin fin

quién me cedió a Julia

a disfrutar el paraíso terrenal

no lo tomen por mal

el amor es toda la vida

y, no una fecha casual

quién gana con esta treta?

el floro

la dádiva temporal

luego palos , piedras y desprecios;

 

No es Valentín

es Jesús la voz sin fin…

 

Lorenzo Lucero Díaz

                               Reo Pernal  Picsi

Picsi, 13 - 02 - 2010

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BETHOVEN MEDINA

 

ACUERDO ÚLTIMO EN El TRANSCURSO DEL BESO

 

Voy a meterme por tu boca. Entero y ardiendo.

 

En tu mapa aprenderé el mapa de las estrellas en movimiento

llenas de música y en donde se silencien

construiré mi barca con mi carne rosa de sangre

 

Voy a meterme por tu boca. Entero y ardiendo.

 

No serán las olas traduciendo su lenguaje de manos cortadas

Las que interrumpan mi decisión de remar

contra las espesas brisas de tus partes más  íntimas y marinas.

 

Voy a meterme por tu boca. Entero y ardiendo.

                   Navegaré, navegaré

 

No daré tiempo a la tarde que cuente sus guitarras

tocadas por ramas caídas del tiempo a quien le duelen los pie

de tanto seguirte con el corazón mío en la mano.

 

Voy a meterme por tu boca. Entero y ardiendo.

                   Navegaré, navegaré

 

Y en tus venas ríos aumentando la alegría olor de fruta

cuando los vegetales crezcan antes que mi corazón se mueva

en mi pecho amplio como un mar. Navegaré.

 

Voy a meterme por tu boca. Entero y ardiendo.

 

Día y noche remaré impulsado por el suspiro del ciruelo en otoño

al sacudir el viento palmeras de la playa triste

y serán tus labios rondines bajo claro de luna.

 

Voy a meterme por tu boca. Entero y ardiendo.

 

Llegaré a tu corazón a vivir y enraizarme como árbol

a continuación de la lluvia y su humedad de palabras

en el puerto de la luz que ansío tocar con la yema de mis dedos.

 

Voy a meterme por tu boca. Entero y ardiendo.

 

Flor creciendo en la distancia de las cuerdas del arpa

está trazado ya el viaje

y no descansaré hasta que nuestros corazones sean leños ardiendo.

 

 

Del libro: Quebradas las alas (1983)

 

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UN AMOR EN PRIMAVERA

 

Un amor en primavera…se desliza, se enamora

entre cánticos de ensueño,

entre caricias de luna

y dulces pétalos de miel,

entre dos versos dormidos

que juegan junto a la piel.

 

Un amor en primavera…

sueña, ríe y carcajea

disimula sus enojos

y festeja sus antojos,

se duerme junto a la luna

en las alas de un gorrión.

 

Un amor en primavera….

deshoja sus pensamientos

junto a la lluvia de abril

y se viste de caricias

en aromas de jazmín.

 

Un amor en primavera…

pinta rosas de cristal

frágiles, bellas, primorosas

que deshojan su cantar.

 

Un amor en primavera

jamás miente, ni se enoja;

y en el canto de un zorzal

hace volar sus deseos

a la luna de cristal.

 

un amor en primavera sella

su promesa de amor,

con un verso

amoroso y un dulce beso,… hecho flor

                                                                 

                                                           Elizabeth Oliveros

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LA MUJER DEL POETA

 

La mujer del poeta
brilla en la noche, como una gaviota de alas blancas,

y oculta su silueta
en algún pliegue del corazón.

 

Ella es el último sueño de la felicidad,
un deseo de sábanas desordenadas
y un río de voces tibias regresando al tiempo original.

 

Su poder está en sus ojos limpios,
en su melodía de besos barrocos
y en la beatitud de los oboes que convocan al amor.

 

Todo lo que no existe

asoma siempre sobre su piel,
su cuerpo es todos los cuerpos,
su voz es el primer ladrillo de la armonía.

 

Con un ademán suyo,
los girasoles caminan y se convierten en antorchas
y se desvisten las sabrosas manzanas del pecado.

 

Su origen empieza en el misterio y termina en la fantasía.

 

El poeta lo sabe
y por eso la busca en los mares polvorientos de su sangre.

 

La mujer del poeta
duerme calientita al calor de sus palabras
y todos los días le depositan un sol en su ventana.

 

Si ella fuera un árbol,
la miel fluiría ebria por su tronco como un manantial
y los pájaros se perderían en la eternidad del aire.

 

Porque el poeta la ama,
jamás será un recuerdo marchando hacia el olvido,
un cementerio de palabras hermosas,
ni el llanto de un perro buscando en la multitud a su amo.

 

La mujer del poeta
es el barro rosado de la tierna alfarería
y sus palabras dulces nacen tibias en el volcán de su garganta.

 

Ella enciende las bengalas de su sonrisa
porque es feliz al lado del poeta.

 
Sus minutos de placer
se quedan bordados para siempre

en la sábana del tiempo.

 

Y la loca poesía
la anima a saltar todos los días,
desde el borde de una estrella.

 

 

 Jorge Pereyra Terrones

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Travesía para un amor inconcluso

 

 

 

Será junto al sol que hoy mis alas llevan,

fundido en mí pecho, el querer  encontrarte.

Distantes rayos de luz surcan el espacio,

el alba y esta  sensación… la de llegar a tu lado

 

Mirar entre sombras  me hace seguir tu rastro,

traerte a mis sueños y  ansiar volver a tenerlos…

Dejarme llevar, imaginar que podrás amarme…

Mirar al cielo… y  por ti preguntarle

 

Como rocío en tiernos pétalos primaverales

tus ojos iluminan todo tu cuerpo, danzando,

y tejen destellos de amor, enlazándome.

¡Ojalá mi alma pudiera alguna vez acariciarte!

 

Mientras haya un camino, mis pasos irán avanzando

y llegará el momento en que podremos cruzarnos

y te hallaré, amor, para compartir tus anhelos,

darle vida a estas ilusiones y descubrir el velo…

 

Si Dios te hizo mujer, como fruto de mi costado,

no importa padecer si es que puedo encontrarte:

y conocer tu nombre, mil veces nombrarte,

estar siempre contigo y rezar para nunca alejarte.

 

 

 

Javier Puga Cacho

Atlanta, EE.UU. – Enero, 2010

 

 

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SERENATA


Dulce quietud de una noche que se fue
envuelta en el velo rutilante y amoroso
de romántica y coloquial
declaración de amor.

Noche de apacible luna buena,
de esperanzas y promesas pasajeras,
quebrantada por mi voz
y mi guitarra enamorada.

Noche hermosa que llevaste
en las alas doradas de Euterpe
la confidencia de mi canto incomprendido
a lejanos y desconocidos corazones.

Nunca más volví a cantar
en noches claras y estrelladas
bajo tu primaveral balcón endurecido
por el frío y el abandono como tu corazón.


Nicolás Puga Cobián

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ALEGORÍA A LA MUJER

 

Flor hermosa,

De tu capullo abierto destilas

Fragancia de mujer;

Elixir de amor que agita

El bramante pecho enfurecido,

De un volcán adormecido,

Carente de amor.

 

Brisa marina,

Refrescante y divina,

En el susurro penetrante

De tu sirenio encanto,

Halla sosiego la flama hiriente

De aquella lava incandescente,

Que aviva mi pasión.

 

Manantial de amor;

Dulce melodía;

Discurres suavemente

Pura y cristalina,

Por la aridez tortuosa

De un mustio corazón.

 

Vaso de cristal;

El más frágil,

El más fino;

Rebosante portador

De tesoro divino,

Delicado refugio

De mi ardiente corazón.

 

 

Manuel Rojas

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LA BANCA

 

 

He venido esta tarde, tarde

a la cita con mi desolación,

con cien clavos en la palma de mis manos

y mil tormentos dentro del corazón.

 

En el mismo lugar donde estuvimos

 una tarde hablando tú y yo,

me puse a recordar tu imagen

y mi vista nublada no te halló.

 

Le pregunté a la tarde dónde estabas

y ella me contestó: Muy lejos de aquí…

Me preguntó la banca dónde andabas

y yo… no le supe qué decir.

 

Está vacío tu sitio junto al mío,

nadie ha venido a sentarse en tu lugar;

aún respiro tu aliento y tu alegría,

aún te siento… y no estás aquí.

 

Se va la tarde en la lejanía

y hoy mis pasos se quejan al marchar,

ya me alejo de aquella banca fría

y al volver de nuevo la vista atrás,

he visto llorando tu alma con la mía

mientras dos gorriones echaban a volar…

 

 

Enrique Ramos Guevara

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FANTASÍA

Autor: Luzmán Salas Salas

  

Tu ilusión de colegiala

había memorizado mi nombre.

 Caminos diferentes

dejaron desiertas nuestras manos

y me fui con el viento

buscando de rama en rama

un lugar para mi nido.

 

Te escondiste en el tiempo

viendo pasar mi vuelo

de primavera en primavera.

 

En la lejanía

era mi corazón

 un beso interior esperando

el prodigio de ser

y de seguir siendo,

hasta que el tiempo

abrió sus puertas

y huyó el silencio

en dos mitades

para ir renovando

nuestro sueño,

posándonos en nuestros labios

cuando el minuto se hacía interminable

y la noche no tenía palabras

y mi yo se encendía

en tus ansias

en un supremo ritual

de amor.

 

Y ahora ...

cada día es un fondo de ausencia,

una gota de pena en la herida secreta;

estamos distantes;

y nuestras horas,

paralelas imposibles,

yendo y viniendo

sin saber hasta cuando…

 

Rodarán por mi mente

tu nombre

y el cristal de tu boca

atravesando mi latido,

fantasía terminada.

 

Ya no habrá incendio en la caricia,

sólo palabra en afonía

como tenue y místico suspiro

cubriendo la cicatriz de tus besos.

 

Le temo al adiós,

no quiero irme;

Le temo al mañana,

habrá una lágrima;

le temo a las pupilas

que buscan tus ojos;

le temo al final

tal vez porque

nada de mí se vaya contigo

y todo de ti se quede conmigo.

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Unos poemas de amor

 

                              Soy barro en tus manos,

                                            amor,

                                         explórame,

                                   bordea mis límites,

                                          mis vacíos,

                                   montículos y lagos,

                                las arenas de mis playas.

                                  Recorre mis senderos,

                                     suaviza mis espinas,

                                        riega mis surcos.

 

                              Tengo miedo a perderme

                                por un camino infinito.

                                 Hay en mí un pájaro

                                          desvalido

                                        que necesita

                                            anidar

                                       en el asombro.

 

                                Amanezco en tu mirada,

                                          tu abrazo,

                                           iluminó

                                      mi crepúsculo,

                                      me dio sosiego.

                                      Sentí la pasión

                             estremecida de gozo y temor.

                                     Recorro asombrada

                                el tupido bosque del amor.

                                   El camino es infinito,

                                      me invaden miedo

                                              y deseo.

                                    

                                          Mi herida,

                                       el desencanto,

                                           mi dolor,

                                         la ausencia,

                                         mi nufragio,

                                           el olvido.

 

                                Soñé acoger nuestro amor

                                 como se acoge a un niño.

                                  Soñé habitar el misterio.

                                    ¿será sueño de soñar

                                       lo que he soñado?

 

                                        Mi crisálida late

                                    al rescoldo de tu calor.

                                       Siento tu pálpito,

                                       ¿llegará el vuelo?

 

                                       Tengo el cuerpo

                                     transido de invierno,

                                    ¿qué sol nos abrigará?,

                                           ¿qué tarde?.

 

                                               Tierra,

                                                cielo,

                                                agua,

                                           se acarician

                                          con insistente

                                               ternura,

                                        imán voluptuoso,

                                           cofre sellado

                                             de deseos.

 

                                           Me complace

                                               pensarte,

                                             archivarte,

                                             adivinarte,

                                             recorrerte.

                                             El silencio

                                            es un espejo

                                            de tu rostro,

                                             tus manos,

                                               tus ojos.

                                          Será tu abrazo,

                                           mi primavera,

                                              tu mirada,

                                           mi manantial,

                                                tus ojos,

                                             mi refugio.

                                                 ¡Ven!

                                        ¡abre mi puerta!

                      

Manuela Serrano

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TRISTEZA

 

Brillando están mis ojos

De llanto están rojos

Sumido en la tristeza

Por una bella alteza

 

Mi rostro decaído

Mi cuerpo está dormido

Mi corazón perdido

De este amor que no olvido

 

Tengo un sentimiento

Pero no remordimiento

Pierdo el conocimiento

Por mucho sufrimiento

 

Sufre mi corazón

Llora mi alma con razón

Del amor que yo quiero

No me tiene compasión.

 

LUIS ALBERTO VÁSQUEZ MEDINA.

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Tu piel de fiesta ha cubierto de aroma

             tu lecho de poesía

 

 

F E B R I L

 

Junto a tu piel

cerca a tus labios de fiesta

se estremece mi cuerpo

en tu mundo todo

y estoy siempre cerca a ti

tan suave a tus palabras

 

Han crecido tanto

los duraznos

que te han cubierto

con su aroma silvestre

con su flor rosada

en tu sombrero

 

Es tu lecho de poesía

la esquina entera

donde reposan mis cansados años.

 

 

 

            

 

GUILLERMO MANUEL TORRES RUIZ

 

 

 

 

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L Í M I T E S


Entre la muerte y la vida,

entre la sombra y la luz,

me teñiste la vida de colores…

No nos quedamos

en el gris de la rutina.

Estrenamos matices,

abrimos una grieta

entre el tiempo

y la distancia

llenos de Sol y de Luna.

Y entre los renglones

de la vida,

tu amor.

Entre hoy y mañana,

entre la noche y el día,

este silencio

poblado de tu voz

y mi amor

lleno de esperanza... ¿y de Dios?



María Magdalena Vásquez Cruzado

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Fuego en la distancia

 

Dos besos que se encuentran

en la mitad del camino,

un horizonte de palabras

                           Infinitas

y una mirada pasajera.

 

El corazón de la noche

asciende eufórico hacia el norte;

un día de lluvia para mirarte

                           desde la ventana,

mientras la humedad baña tus pies

colmando de ternura

                            esta tarde.

 

Nadie esperaba que en la primavera

tu corazón floreciese desvelado,

acariciando distancias enormes.

 

Arropas tu soledad,

en ese cuerpo dormido y embriagado en mi recuerdo,

aquella  nuestra música yace ya, en tu silencio

y, abanderado de tu ojos, he salido presuroso

a contarle al viento

                               cuánto te quiero…

 

No hay nadie quien escuche este quejido clamoroso.

Nuestro canto se eleva tocando todos los sueños.

La vida aparece como una victoria total

entre la espesura de los bosques

                               eres el  húmedo latido de la tierra.

 

Nuestras palabras se desbastan,

 se funden con el canto de las aves;

en el invierno mágico, mi suspiro calcinado

                               anuncia tu presencia.

 

 

Águila que ofrendas en la cima

el aleteo alborotado de nuestro fuego;

 

contigo  el viento cede en su furor;

la noche amansa

la cándida brisa que cae sobre todos

y los murmullos  traen hacia aquí;

donde hemos decidido levantar

nuestra morada

aquí,

donde el hombre supo

marcar con nobleza y sacrificio

el recio coraje del rayo,

 conociendo que en algún lugar

como éste,

 

 la noche guarda, destellos infinitos

magia y candidez de esplendor.

 

Un lugar para vivir en calor

con la ternura y lumbre,

 de nuestro amor.

 

             Autor: Jorge Wálter Villanueva Cruzado.

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…TAN SÓLO UN NUDO DE SUEÑOS

 

 

                   con que colmé tu regazo

 

                  … y, seguimos… paso a paso

 

                    -ni tú ni yo en desatino-

 

                    días malos… días buenos

 

                    (simplemente: nuestro sino):

 

                    Amarramos nuestras cuitas

 

                    perseguimos las quimeras

 

                    cual polen las primaveras

 

                    con manos sueltas… y asidas…

 

                                        *  *  *

Estuardo Villanueva (De Décimas de diez por medio)

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