Día de la Bandera.

 

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CANTARES DE MUJER

 

BANDERITA, BANDERITA

 

 

En mi país, qué tristeza
La pobreza y el rencor
Dice mi padre que ya llegará
Desde el fondo del tiempo otro tiempo
Y me dice que el sol brillará
Sobre un pueblo que él sueña
Labrando su verde solar

FRAG. ADAGIO A MI PAÍS ALFREDO ZITARROZA

 

Socorro Barrantes

 

7 DE JUNIO DEL 2023, un aniversario más, en homenaje a la BANDERA DEL PERÚ ancho, profundo, maravilloso y ajeno.  Esta Patria la edificaron los abuelos del Ande poco después que se creara el universo, por brazos de bronce y de candela; de helada y espina; de roca y agua; de grito y de silencio.  Se levantaron los muros de la ciudad vacía, piedra, sobre piedra, llanto sobre llanto, risa sobre risa.  Nacieron el hombre y la mujer de barro, aquel que se saca de la tierra, donde anidan los quindes, dejando caer la miel de sus entrañas, dulcificando lo amargo de la existencia.

 

 

  Nos fuimos haciendo Patria de todos los colores, brillando el arco iris en el vasto cielo de la sierra, en el iridiscente mar, en el cálido aire de la selva.   De día y de noche, se fue haciendo el Perú Inmenso, para que alcanzara a todos y todas.  Más, junto al río fresco, en la cañada, un día se alzó el poder insólito.  Época, tras época, gobierno tras gobierno, este mal poder, anda dominando como quiere.  Y el niñito lindo que nació del vientre de la hembra humana, fue avasallado de mala manera.  Un día, hizo una bandera del color del alma y del corazón.  Blanca y roja soñó el libertador a medida que la historia transcurría.  Recogiendo la sangre derramada, la sangre de la espina hiriente del pecho, la sangre de la ignominia por cientos de años.  Y, blanca como el alma de las cosas, como la nube dichosa en copos níveos, como la profundidad del nevado, como el hábito de la luz en el viento.  Esa bandera hondea en nuestro pecho desde que nacemos, con el hambre bajo el brazo, pensando conseguir el ansiado pan de la justicia y del amor.

 

   Muchos de nuestros hermanos y hermanas, por ese trozo de Patria roja y blanca, ofrendaron la vida para verla libre, armoniosa.   Para sentirla propia y no ajena, combatiendo la injusticia, las cadenas, la tortura de seguir siendo sojuzgados, por los que dominan a través del poder infausto, de la guerra, del genocidio, de la explotación inmisericorde de nuestra madre naturaleza.  Ahora son pocos, pero todavía hacen flamear esa bandera roja y blanca en las riveras del Amazonas, en la profunda selva; en las punas gigantescas de la helada, en las tormentas del mar y de la tierra. ¡Pero, aún la Patria se vende al mejor postor!  Este símbolo, por la que perjuran nuestros representantes, es mellada cada vez que juran por Dios y por la plata. 

  ¡Ay banderita, banderita cuándo de verdad, te homenajearemos, con el cuerpo y el alma henchidos de amor, de optimismo, de justicia, de alegría y libertad!

  ¡Hasta cuándo levantaremos, en un solo grito, esta bandera que gime en nuestro pecho, por salir a brillar hermosa, valiente, genuinamente libre de opresión y de mentiras!

 

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