Ir a Presentación Temas Navideños

Silvio W. Chávez Zapata.
Don Silvio Chávez en su libro “Por los laberintos de la memoria”,
2da. Edic., presenta una recopilación de sucesos, tradiciones y vivencias
que tienen como escenario el pueblo de Ichocán, de este libro
copiamos los párrafos de sus recuerdos de la “Navidad en Ichocán”
en el año que terminó sus estudios de primaria. / jcpa
Con la satisfacción de haber aprobado el año escolar, las celebraciones de navidad, venían como anillo al dedo, doña Lifonsita, mamá de Gonzalo, “Patita”, venía de Lima cada año, para octubre, y se quedaba preparando las pastoras para el 25 de diciembre y el 6 de enero.
Formaban la fila de pastoras, de las que me acuerdo, la Clara, la Morocha, la Enma, la Mera, la Celina, hermana del socio Wuico, la Charito, la Morocha, la Lola y otras.
La fila de los hombres: el David, el Cruz, el César, el Lucho, el Chandiano, quien escribe, y otros más, a quien nunca lo vi en estos menesteres, ni en deportes, ni en nada parecido, fue a mi amigo Fausto Armas. será que siempre estuvo tratando de cumplir con el pedido de zapatos?
Ensayos de los bailes y los villancicos todas las noches, gran jolgorio y recochineo, a veces cafecito con galletas, pero sólo para los artistas, los mirones, que eran muchos, se quedaban con las ganas, pero eran los que más se ganaban el pase, como se dice ahora, también eran los más vergonzosos. por no decir, los chupados o palteados.
Preparada la escenografía para el 24 de diciembre por la nochecita. y ante un nacimiento bastante hermoso, salíamos a demostrar todo lo aprendido en los ensayos, que era en nombre del Niño Dios y por él a bailar y recitar con el mayor entusiasmo, una gran devoción, pero también con mucha alegría, que el público era mucho y generoso, al brindarnos su apoyo incondicional. sus aplausos y su reconocimiento, al filo de la media noche y después de adorar al niño, abrazos y besos. chocolatada y jaleo para todos los pastores, ¡qué lindos días!. […] No había papa Noel ni ocho cuartos, todo lo que teníamos de regalo era el niño dios y si que fue bueno conmigo, porque un año me regaló una camioneta Ford azul, que la manejaba con una piola, cuantos años me acompañaste en mis imaginarios viajes, no lo sé. sólo sé, que viajábamos mucho de día y de noche, sin cambiar de piloto, no sea que se malogre.
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Fuente: Por los laberintos de la memoria. p. 160-162Cajamarca, 25 de diciembre de 2020.