Ir a Presentación Temas Navideños
|
DE NAVIDADES, NACIMIENTOS Y ROMPECABEZAS Carlos Cerdán Moreno Llegó la época en la cual se conmemora el nacimiento de Jesucristo, que para estas fechas es conocido como el niño Jesús o también como el niño Manuelito. Si acaso esto causa alguna confusión, Jesús es el nombre que efectivamente se le puso al niño y el segundo es el nombre que se indica en una profecía: «He aquí que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa Dios con nosotros» (Mt 1,21-23). Como uno de los dogmas del catolicismo indica que Dios son tres personalidades distintas y a la vez una sola (3=1), entonces el que Jesús y Emmanuel sean el mismo esperado salvador espiritual es algo trivial de discutir: son el mismo. Es sabido que la fecha de celebración de la navidad fue establecida en el imperio romano durante el gobierno del emperador Constantino con apoyo del Papa Julio I en el año 350 y la fecha elegida, 25 de diciembre, fue una estrategia para imponerse sobre los ritos paganos de la época, como el culto a Saturno, dios de la agricultura, cuyas festividades se realizaban del 17 al 23 de diciembre, durante el solsticio de invierno boreal, época en la que los días son los más cortos del año, y luego el 25 de diciembre se consideraba el nacimiento del nuevo sol, también conocido por los romanos de esa época como Sol Invictus[1]. Como curiosidad recordemos que, en las fechas indicadas, en el hemisferios sur estamos en el solsticio de verano y, en nuestro caso, los días no son más cortos, sino más largos y, si acaso da pereza constatar que amanece más temprano, podemos ver que, en estos días, en Cajamarca, a las 7:00 p.m. recién está anocheciendo. Pues bien, entonces desde el siglo IV, la iglesia católica desplazó a la festividad de Saturno, del Sol Invictus y de otras deidades catalogadas como paganas y, a lo largo del tiempo, se fue fortaleciendo como una de las principales festividades cristianas… pero en realidad no desplazó del todo a las celebraciones paganas, sino que se fusionó con ellas, adoptando algunas de sus costumbres, como el intercambio de regalos, que ya se hacía en las fiestas de Saturno matizado con algunos otros excesos romanos de la época[2]; es decir, a pesar de todo, el fondo y la forma de celebrar esta fiesta siguen siendo parecidas a las de su inicio: con el ritual correspondiente se conmemora el nacimiento de Dios hecho hombre; nos reunimos en la casa con familiares y amigos para intercambiar regalos así como votos de paz y de alegría; también se hace lo mismo con los amigos del centro laboral y con el “amigo secreto” de turno; asimismo, si tienes hijos en edad escolar, muy probablemente tengas que participar en la clásica chocolatada del salón; y así por el estilo, con diversas maneras de celebrar esta fiesta, todo ello en un ambiente con la parafernalia correspondiente, con elementos culturales que han mezclado lo propio con lo global, como los concursos de pallas y pastores, los nacimientos, la ambientación de la casa y de espacios públicos en los que no faltan las coloridas luces y enormes árboles navideños. Como se dijo, parte de la tradición de esta fiesta es la elaboración de nacimientos y es de seguro que alguna vez todos hemos ayudado a armar uno de ellos en casa, especialmente cuando hemos sido niños… lo cual me hace recordar que, cuando tenía unos 10 años, me regalaron un rompecabezas de 300 piezas en las que se representa el nacimiento de Jesús en un establo que está dentro de un pueblo por cuyas calles circula mucha gente, para ser registrados en el censo romano. Además de Jesús, María y José, se ve por allí a niños corriendo, gente conversando, soldados haciendo alguna proclama, un limosnero, gente durmiendo, pastores en el cerro, etc. Es una escena muy bonita y por este motivo este rompecabezas llegó a convertirse “mi” nacimiento, el que me gustaba armar para estas fechas; y así lo hice por muchos años hasta que, luego, poco a poco, dejé de armar ese rompecabezas y también dejé de armar nacimientos en mi casa, por lo trabajoso que resultaba el desarmado y empaquetado para el próximo año. Esto conllevó a que mi esposa se haga cargo de mantener la tradición, considerando que ahora soy el Grinch de la casa, o sea el personaje apático al que no le gusta la navidad… sin embargo esto no es del todo correcto. Si uno conoce la historia del cuento infantil ¡Cómo el Grinch robó la Navidad!, se dará cuenta que, en realidad, al Grinch no es que no le guste la navidad en sí, sino que está enojado con los habitantes del pueblito donde creció por las burlas de las que fue objeto cuando era niño, por ser de aspecto peludo, diferente a los demás. Las burlas provenían especialmente por parte de Augustus, el otro niño que, al igual que el Grinch, estaba prendado de Martha May. En el proceso de intentar arruinar la navidad del pueblo, el Grinch termina por comprender el significado de la navidad y… disculpa si no haz visto la película del año 2000, pero es preciso continuar el espóiler (palabra que ya está como tal en el diccionario de la RAE): el Grinch hace ver a los habitantes del pueblo que se han dejado llevar por el consumismo y que para ellos la Navidad sólo consiste en hacer regalos que más tarde acabarán tirando a la basura. Pues ya lo dijo el Grinch: la navidad puede llevarnos al consumismo y se puede pasar por alto que, más allá de la conmemoración del nacimiento de Jesús, es un momento para abrazar a los familiares y amigos, desearles paz y, como también está cerca el año nuevo, brindarles, de corazón, nuestros mejores deseos para esa otra vuelta al rededor del sol. Que así sea, ¡Feliz Navidad y Feliz 2025! para ustedes, familiares y amigos; y esta vez, en forma especial para El Rescate, revista cultural de Cajamarca y para El Nuevo Diario, con mi agradecimiento por su interés en mis artículos y por su publicación. Nota: luego de enviar este artículo a la redacción, llegó la hora de volver a armar “mi” nacimiento; viejo amigo, que lleva conmigo más de 40 años... REFERENCIAS [1] Festividades paganas y navidad : http://t.ly/YlNdz [2] Regalos en navidad : http://t.ly/m0gvT Publicado el 22 de diciembre de 2024 en El Rescate N° 39, la revista cultural de Cajamarca
También disponible en el blog Crónicas de Cajamarca
Cajamarca, 25 de diciembre 2024. |