
Carta para Elvia (II)
Ir a Presentación Temas Navideños
Por: G. Guillermo Silva R.
Mi siempre recordada mamacita,
Es el tiempo de fiestas de fin de año: la Navidad y el Año Nuevo. Justo hoy, 24 de diciembre me dirijo hacia ti, con un poco de retraso, así mismo lo hice para tus nietas Elvia, Sabina, Adriana y Vicky. Todas ellas pertenecen a la nueva generación Y. Pero, lo que deseo decirte es el recuerdo del Niño Manuelito, de escribirle nuestro pedido en un pedacito de papel y dejarlo en el zapato. Al amanecer, abríamos los ojos con dirección al zapato y encontrar el regalo.
Madre querida, quiero decirte que este año ha sido difícil para mí y para miles de personas en nuestro país, como también para la mayoría de personas en nuestra tierra natal. Un año lleno de decepciones, artimañas, canjes y de incomprensiones. Algunos creemos todavía, que la situación cambiara, que la calidad de vida de los peruanos va a mejorar, pero todavía no encontramos el sentido de la brújula que nos dé la orientación al verdadero desarrollo, te pregunto, ¿Por qué? Aparte de nuestra mentalidad, seguro que hay otra cosa. ¿Falta de voluntad? ¿Somos incapaces?
Dime, madre linda, tengo razón para creer en los deseos y saludos de fin de año. Quisiera creer que el ser humano es bueno. Persisto en que podamos encontrar nuestros valores pasados, los que tú me transmitiste, como el respeto, el compartir, el amor, la ayuda. Si tú pudieras pedirle al Hacedor, de detener el odio, la envidia, la búsqueda del poder y la indiferencia hacia la gente que nos rodea, te lo agradecería. Elvita, recuerdo que, en estas celebraciones compartías hasta las ñuñas, las cachangas, con los vecinos. A los del hospital les llevabas frutas, como naranjas Huando, una delicia. Ahora, encuentras solo naranjas agrias, pushcas.
Es así por todo el mundo, pero más profundo existe en donde la pobreza está latente, como es la sierra del Perú. Créeme, viejita preciosa, vivimos actualmente en un planeta Tierra, el cual tiene necesidad de rencontrar la paz y la serenidad. No hay cultura política. Vemos lo que pasa y nos preguntamos si tenemos una esperanza de vivir mejor, además de cuál será el futuro de nuestros hijos. Es una lástima, una vergüenza a todo dar.
Mamita Elvia, ayúdame a llenar mi corazón con más amor, yo sigo siendo tu más grande admirador. Me permito de hacer pública tu carta y olvidar el tenor de confidencial, ya que compartir el amor, va reducir el odio.
Tu hijo que te quiere y extraña,
Guillermo Silva
24/12/2017