El deporte y la religión

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Por: Gamaniel Guillermo Silva Rodríguez

En religión como en el deporte, todo es cuestión de creencia. Ambos inspiran la pasión, el sacrificio, la entrega y la indiferencia se podría decir que, es su peor enemigo. Igualmente, ambos pueden causar el odio y la rivalidad entre las personas de una sociedad. Deporte y religión llegan a lo más profundo de los seres humanos. Con el transcurrir del tiempo, nos damos cuenta que, nuestra pasión va dando más espacio a la indiferencia. Aunque, ambos nos hablan de milagros, apariciones, pero nadie todavía lo ha demostrado científicamente.

Algunos piensan que, el deporte es la única religión que no tiene ateos. Sabiendo que, el deporte se basa principalmente en nuestra capacidad  para no dudar. Pero, nosotros tenemos necesidad de creer que, el partido o la competencia deportiva que la tenemos al frente, es importante, por lo menos hasta cuando el silbato haya dado el final de la contienda. Así mismo, creemos que todo esto es verdadero, es una cuestión de fe y de confianza. Ahora, por lo que sucede con respecto al dopaje, a la compra de los árbitros, de jugadores, escándalos y otras cosas impúdicas, un gran número de espectadores, de aficionados vamos perdiendo esta fe.

Nos enteramos que la corrupción en las diferentes Federaciones internacionales, como nacionales, es evidente. Por ejemplo, en el atletismo, el fútbol, el tenis, el ciclismo y otras disciplinas deportivas. El deporte de elite o profesional es cada vez menos interesante, porque parece que ya no es una cuestión deportiva, sino un asunto comercial. La industria del deporte es una “mina de oro”, como por ejemplo para las compañías: Adidas, Puma, Nike y otras.

El fútbol es uno de los negocios  más lucrativos a nivel internacional. Incluso, en el Vaticano se sigue con mucha atención a los Mundiales de fútbol. El Papa Juan Pablo II alertó que este deporte promueve una cultura de codicia y egoísmo. Señaló que, en el deporte debe prevalecer el ser sobre el tener. Es decir, el deporte siempre estuvo ligado a la religión.

En el verdadero deporte, los participantes no tienen la obligación de divertir, sino de ganar o al menos de no perder, de empatar. Pero, el dinero ha hecho cambiar su integridad: el espectáculo, la historia personal, las fiestas, las entrevistas, los tatuajes, los contratos, etc. El deporte no existirá más, si la gente no creería más. Necesitamos creer que, los deportistas compiten con toda honestidad y que ellos están bien controlados por sus dirigentes y entrenadores. Pero, cada día nos es más difícil continuar creyendo en esta verdad.

Para terminar, en el Nuevo Testamento, el Apóstol San Pablo, compara la vida de las personas con una carrera, pero con un premio mejor al final (Corintios 9:24-27). Aunque, los deportistas tienen una obsesión por el alto rendimiento y la perfección, nos parece lógico que será por haber sido creados a imagen y semejanza de Dios.

Guillermo Silva

06/05/2018

Un hinduista, un católico y un musulmán (Foto: Instagram)

(Festejo de un gol en Indonesia)

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