Las personas y sus chapas

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Por: Guillermo Silva

En nuestro país, a la persona que actúa de una forma estúpida, tonta, se le denomina: cojudo. En algunos países vecinos, como Ecuador, Bolivia y Argentina de igual modo utilizan este término. Se me vino a la memoria un libro de Luis Felipe Angell (Sofocleto) que lleva por título: Los cojudos, en el cual se describe con el humor característico del autor, a estas personas de la cual a veces por situaciones que no sabemos, nos encontramos inmersos en este concepto, cojudo.

Conversábamos con un amigo sobre los abogados, de algunos abogados, de un abogado; de su “trabajo” si se puede describir como tal. Estos (algunos) no son cojudos, me decía, estos se creen “peines” y con una yapita: conchudos. Me quede perplejo, explícame el porqué. Bueno, cuando vas a una consulta al “doctor” (así se hacen llamar los abogados) tienes que pagarle y según tu cara o si sabe que profesión ejerces, te aplica la tarifa (parece que estos no declaran a la Sunat). Luego, te manda un “rosario” de los tramites que va realizar y de lo que necesita. Tienes que desembolsarle para sus viáticos y taxis, ya que el doctor no puede subir a una combi y cuando almuerza, no va al mercado, sino a un buen restaurante, como mínimo. Le dije que regresaba porque necesitaba conversar con la familia, ni cojudo que lo haré… En mi tierra natal, hay un abogado, al cual le llaman caracol (no se el porqué) pero no tiene un pelo de cojudo (porque está casi calvo).

Para cambiar de tema, pensé y le pregunto si ve con optimismo la política actual. Víctor, es el nombre de mi “pata”, me responde que no comprende como una “china” de color naranja (no amarilla) quiera llegar a la presidencia de nuestro país, sino sabe lo que significa trabajar, no tiene curriculum vitae. Un curriculum consta de: datos personales, formación, experiencia laboral y otros datos de interés (idiomas, informática, aficiones). No conoce que es un horario de trabajo. Todo le vino “caído del cielo” desde que fue primera dama. Estudios y vida asegurada, sin hacer nada. Es decir, argumenta mi amigo, ¡no tiene nada de cojuda pues! A nosotros solo nos queda suspirar y chambear.

Ya empezaba a darme angustia los comentarios de Víctor y trate de cambiar al extremo, mi siguiente pregunta fue: Vitocho, que piensas de los españoles que llegaron en la conquista, él se puso rojo como un pavo (mi animal favorito) y arremetió, esos peines saquearon nuestras riquezas, sobre todo minerales y mira lo que son en Europa…

Tenía otros temas para conversar, sobre: educación, salud, deporte, medio ambiente, transporte…Entonces, me dije, ya no le hago más preguntas, ni cojudo que fuera. Porque en nuestro país, eres cojo o eres peine, no hay otra.

 

Guillermo Silva

01-abril-2018

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