Rampas para hacer minusválidos

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Hugo REYNA GOICOCHEA

 

La concentración poblacional, luego de un período nómade de los primeros grupos humanos, comienza a germinar en torno a conglomeraciones (aldeas), para ir delineándose posteriormente en la polis (ciudad amurallada) y finalmente en las ciudades: metrópoli y actualmente la coexistencia de las megalópolis, que concentran multitudinarias poblaciones de carácter urbano.

 

Las ciudades, por naturaleza, cuentan con determinados equipamientos urbanos que van a facilitar la convivencia de quienes integran las sociedades de una determinada región, país o sector territorial, brindando servicios e infraestructura que difícilmente se podrían ofrecer a poblaciones dispersas o en el ámbito rural.

 

Las ciudades requieren de servicios sociales,  económico - productivos, financieros, infraestructura  servicios básicos, red vial, pistas y veredas, sectores y áreas para la práctica del deporte y recreacionales, entre otros, que permita cierta comodidad a los habitantes que alberga; correspondiendo a sus autoridades planificar, ejecutar, ampliar, mejorar, entre otros aspectos, sobre estos importantes elementos constitutivos del equipamiento urbano, debiéndose prever el crecimiento poblacional y la demanda de los mismos a futuro, a riego de no hacerlo, enfrentar serios déficits y crítico malestar social.

 

La ciudad de Cajamarca, por su condición de sede política y administrativa regional, en la que también se concentran además las principales actividades de los sectores sociales y económicos, aglutina la mayor cantidad de población urbana departamental, con alrededor de doscientos mil habitantes.   Como consecuencia de esta aglomeración que caracteriza a una ciudad cosmopolita, afronta serios problemas de equipamiento urbano, que afectan al conjunto de la sociedad: déficit en la provisión de los servicios básicos, crecimiento espontáneo y desordenado de la ciudad y otros aspectos de falencias de infraestructura de veredas, pistas, parques y jardines, áreas recreacionales, entre otros; que no permiten contar con condiciones adecuadas para garantizar la salud ambiental y social.

 

Un rápido vistazo por la ciudad, por sus principales arterias, y específicamente el Centro Histórico de la ciudad, nos permite comprobar la falencia de una adecuada infraestructura para el desplazamiento peatonal: veredas que ya no responden a la intensidad del tránsito peatonal, rampas sin ningún criterio técnico, que en vez de servir de apoyo para las personas con discapacidad, más bien propician accidentes a los despistados peatones; además de otros accesos construidos arbitrariamente, por particulares, para el ingreso de  vehículos a sus viviendas, que determinan que las personan tengan de desplazarse por la pista para evitarlas.

 

La estructura de veredas de la ciudad de Cajamarca, si así puede llamarse a la existente, no propicia la libre y cómoda circulación peatonal de sus moradores, sino mas bien constituye obstáculo y trampa, que atenta contra la integridad física y vida de los transeúntes, especialmente de sectores de población  vulnerables: niños, ancianos y personas con discapacidad.

 

Sobre el particular corresponde a la Municipalidad Provincial de Cajamarca, en cumplimiento de sus competencias y funciones otorgadas por ley, la organización del espacio físico y el desarrollo de la infraestructura urbana, sobre la base de los respectivos planes, que el caso nuestro no existen o están totalmente desfasados.

 

La situación es crítica, y la actual gestión edil, caracterizada por una pavorosa incapacidad, muestra una suerte de total indiferencia, por dar mantenimiento a la tan deteriorada estructura de veredas, por lo menos del Centro Histórico, como es el caso del jirón del Comercio, en una ciudad llena de títulos, pero totalmente descuidada, en la que existen, arbitrariamente, muchas “rampas para hacer minusválidos”.  

 

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