Pobre nuestra Chacra de Armas

 

Hugo REYNA GOICOCHEA

 

Es increíble e impresionante que a diario se cometan atentados contra nuestro patrimonio arquitectónico, histórico y cultural; pero lo más triste es que éstos sean con la anuencia de autoridades locales, llamadas a ser quienes cautelen y preserven que no se cometan semejantes excesos, en pretexto de las libertades democráticas.

 

Los cajamarquinos nos hemos sentido siempre sumamente orgullosos de la Plaza de Armas, sustento importante de la identidad de de nuestro pueblo. Recuerdo, con especial añoranza la defensa acalorada de sus dimensiones y ornato, respecto de otras plazas como la de Trujillo, Humachuco y Lima, así como las de otras  ciudades del país; controversias que aún continúan en vigencia.

 

Recordamos, así mismo, con mucho entusiasmo, cuando en las escuelas nos daban a conocer, en las clases de historia, que en esta plaza se produjo el denominado encuentro de “Dos Mundos” y que allí fue capturado el último soberano Inca: Atahualpa. Evoco de igual manera los anuncios en los autoparlantes, ante la venida de candidatos, e incluso en los discursos de cuanto político nos visitaba, el resaltar la importancia de esta “Histórica Plaza de Armas de Cajamarca”.

 

Vienen a la memoria,  gratos recuerdo de los encuentros juveniles e incluso de nuestros mayores y sus interminables paseos alrededor de su perímetro, en animadas y acaloradas tertulias, o también en los furtivos momentos de los primeros  flirteos de los jóvenes al son de las melodiosas retretas de los jueves,  ofrecidas por la banda municipal, en su momento y luego por los bravos del Zepita: ¡Qué tiempos aquellos!.

 

Es decir, nuestra histórica Plaza de Armas, constituye, indudablemente, parte de nuestras vivencias, parte de nuestra identidad cajamarquina. A no dudarlo, este emblemático lugar, ha calado profundamente en cada uno de nosotros, en cada una de las generaciones que la hicieron suya a través de sus periódicas y obligadas visitas. Qué grupo de amigos no se han sentido atraídos hacia “El Asta”, lugar preferido de encuentros amicales que hasta hoy perdura y que, estamos seguros, perdurará para las generaciones venideras.

 

Sin embargo, también traemos a colación las polémicas en torno a su utilización. Para algunas autoridades no significó sino un traspatio para la realización de espectáculos frívolos, impulsados por las empresas mineras con el ánimo de ganarse anuencia social. Por ello el ex alcalde Luis Guerrero y su Concejo Municipal aprobaron una disposición municipal prohibiendo todo tipo de espectáculos públicos en este lugar, con miras a su preservación. En aquel entonces, su tradicional antagonista,  también ex alcalde provincial, le sacaba la vuelta a esta prohibición quemando castillos en el atrio de la iglesia San Francisco, promocionándose, horas antes, que sería en la misma Plaza de Armas.

 

Con la polémica remodelación de esta plaza, realizada en la gestión de Emilio Horna, así como el ulterior arreglo de la monolítica pileta, ésta muestra mejoras significativas, aunque no se posesione aún como una obra que contente a tirios y troyanos. En lo que sí se coincide plenamente es que,  con las autorizaciones para que en ella se realicen espectáculos públicos, con una inmensurable cantidad de parroquianos que destruyen sus jardines y sus ornamentos, así como por el hecho de suscitarse actos reñidos contra la moral y buenas costumbres; ello constituye un condenable atentado contra nuestro patrimonio arquitectónico, que no se puede seguir tolerando.

 

Es por ello que, frente a la realización de los dos últimos actos masivos, uno de ellos político partidario, realizados en este plaza, que la han dejado como una chacra; en aras de la recuperación de la dignidad cajamarquina, solicitamos al Honorable Concejo Municipal y al Señor Alcalde Provincial, la plena vigencia de la prohibición de actos y espectáculos públicos, sean estos de cualquier índole, en nuestra Histórica Plaza de Armas de Cajamarca, hoy convertida en la chacra de armas y en la playa de estacionamiento más grande de la ciudad.

Insertado: 19/02/2011.

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