Más de tres mil muertos por accidentes de tránsito en 2010

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Hugo  REYNA GOICOCHEA

Past Decano Colegio de Periodistas de Cajamarca

 

En el 2010, según cifras publicadas se produjeron más de 3  mil 500 muertos por  accidentes de tránsito en nuestro país. En el Perú en los últimos 8 ocho años, se han registrado más de 30 mil muertos; ostentando nuestro país el índice más alto de accidentes de tránsito de América Latina.

 

Un efecto inverso a lo esperado, es el balance de la denominada campaña “Tolerancia Cero”, concebida como una medida destinada a combatir la creciente espiral de “accidentes de tránsito” en el ámbito nacional. Al igual que los letreros prohibitivos, pareciera que este tipo de medidas, no calan en la conciencia ciudadana, sino mas bien incentivan la tendencia hacia la informalidad y el quebrantamiento de las normas o dispositivos en grandes sectores de nuestra población.

 

No es de extrañar, que los titulares de los medios de comunicación, a diario informen sobre la ocurrencia de choques, volcaduras y otros sucesos, como producto básicamente de la negligencia de los conductores, que manejan, en muchos de los casos, irresponsablemente, en estado de ebriedad o alterados por el consumo de drogas, originando la pérdida de vidas humanas o dejando prácticamente inválidas a las personas que por situaciones circunstanciales se cruzaron, lamentablemente en su camino.

 

Si bien es cierto, de alguna manera los controles y seguimiento que efectúan los representantes del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, Policía Nacional, así como los Gobiernos Regionales, han tenido algún efecto persuasivo, en esencia no ha significado una acción contundente y eficaz, dado que pese a ello, no ha disminuido el número de accidentes, muertos y heridos que tiñen de sangre las carreteras nacionales.

 

Esta crucial problemática que se asocia fundamentalmente a la carencia de formación y profesionalismo de los conductores de vehículos de transporte público y pesado, la carencia de una adecuada señalización, y sobre todo la ausencia de sanciones ejemplares para quienes irresponsablemente al volante de un vehículo, por acciones temerarias y por efectos del consumo de alcohol y drogas, causan muertes y heridos; continuará lamentablemente, en tanto no se la aborde con verdadera conciencia y seriedad, la adopción de medidas drásticas y penas severas para los infractores, así como el desarrollo de una lucha frontal contra la informalidad del trasporte público.

 

Se requiere una nueva concepción legal de este tipo de ocurrencias o eventos funestos. Revisar el concepto de “accidente de tránsito”, que diluye y no precisa la penalidad de los responsables directos, así como de las empresas de transportes. No basta con el pago de los gastos de sepelio o el reconocimiento, muchas veces a medias del tratamiento médico de los heridos; ya que una vida no tiene costo.

 

Necesitamos, asimismo, en amplio sentido de la palabra, impulsar la educación vial.  Se requiere erradicar, de una vez por todas, la informalidad en el transporte, fomentar la profesionalización de los choferes para el transporte público. Se requiere inculcar en quienes tienen la responsabilidad de controlar que no se infrinja la ley: funcionarios públicos y policía nacional, un alto sentido de compromiso cívico, y no doblegarse ante las infracciones o hacerse de la “vista gorda”. Solo así se podrá mitigar en algo este grave problema que tantas vidas humanas inocentes cuesta ya a la sociedad.  

 

Cajamarca no es ajena a esta problemática y el transporte informal de pasajeros en combis, camionetas rurales y fundamentalmente  camiones lecheros es cosa de todos los días a vista y paciencia de las autoridades y policía nacional.

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