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Poetas cajamarquinos.
Cajamarca, 09 de Mayo del 2009.
Con mucho cariño y dedicado a las Madres les alcanzamos esta compilación de poemas alusivos al “Día de la Madre” de poetas Cajamarquinos y será el comienzo para seguir insertando de vates de otras provincias de la vasta Región Cajamarca.
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| Poeta | Título |
| Eliseo León Pretell |
Nuestro Contumazá
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| Eliseo León Pretell | Feliz Día.... Madres queridas |
| Eliseo León Pretell | Quisiera |
| Carmen Lombardi de Herrera | El vestido de mamá |
| Carmen Lombardi de Herrera | Madre Cajamarquina |
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Eliseo León Pretell |
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Jorge Wálter Villanueva Cruzado |
Tu oración |
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Eliseo León Pretell |
Madre Adolescente |
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Camilo Terrones |
Madre |
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Camilo Terrones |
Mamita |
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Andrés Eduardo Rubio Briceño |
Diosa Madre |
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Wilmer Alberto Bazán Centurión |
A mi Madre |
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Wilmer Alberto Bazán Centurión |
Madre |
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Luis Albitres Mendo |
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Alfredo Alcalde Huamán |
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Santiago Aguilar Aguila |
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Gutemberg Aliaga Zegarra |
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Magdiel Azula Coronel |
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Socorro Isabel Barrantes Zurita |
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Marco Antonio Corcuera |
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Fransiles Gallardo Plasencia |
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Delia Gallardo Romero |
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Consuelo Lezcano Ruíz |
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Rosa Yolanda Pérez Díaz |
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Nelson Quiroz Ascurra |
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Esteban Quiroz Cisneros |
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Tulio César Salcedo Iparraguirre |
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Edagardo Sánchez Zevallos |
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Eduardo Rubén Vallejo Barrantes |
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Jorge Wálter Villanueva Cruzado |
Autor: Eliseo León Pretell
Cajamarca, 12 de mayo de 2012
¡¡FELIZ DIA... MADRES QUERIDAS!!
Por Eliseo León Pretell
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¡¡FELIZ DIA... MADRES QUERIDAS!!
MADRE... ME ACORDE DE TI |
Autor: Eliseo León Pretell
Por Carmen Lombardi de Herrera
Con tus benditas manos de artista,
Hiciste muchos trajes,
¡Muchos!....bellos ropajes
Que halagaron mi vista.
Con ilusión y alegría
Cosiste los ajuares
De niños que vendrían
A alegrar sus hogares.
También con emoción
Cosiste a muchas nenas
El vestido de seda
De Primera Comunión
Y sentiste el encanto
Para confeccionar
El vestido a la joven
Que cumpliera quince años
Más tarde te recreaste
Cosiendo con afán
El vestido de bodas
Lucido ante el altar
Cosiste los vestidos
Para fiestas alegres
Pero también cosiste
Los trajes del dolor: (mortajas)
Hiciste ¡tantas ropas!
Tus manos primorosas
Dieron en su trabajo
Lo mejor que hubo en ti.
Pero …sobre todo
Hiciste un gran vestido,
¡Ese es el más hermoso!,
¡De gala y de primor!.
Está hecho con la tela más fina
De tu amor,
Cosido con el hilo de tu sabiduría,
Trazado sobre un molde
Que es la fortaleza,
Frente a los sufrimientos
Que la vida te dio.
Cortado con tijeras,
Como la disciplina
Que nos supiste dar.
Tiene unos bastoncitos…
Sencillos… pequeñitos…
Propios de tu humildad,
Y una falda muy amplia;
Tu generosidad.
Y nosotros, tus hijos,
Tus nietos, tus biznietos,
Somos esos botones
Pegados a tu talle
Que jamás en la vida
Nos hemos de alejar.
Estaremos unidos
Con el cinturón firme
Que es el bello recuerdo
De nuestro amado padre.
Y si un día esa tela,
Por mí se hizo jirones,
Tú le hiciste un zurcido,
Un zurcido invisible
Con esa aguja fina
Que tiene tu perdón.
Ese vestido, Madre,
Es un bello vestido,
Tú lo has confeccionado
Con AMOR.
Bendita seas Madre,
Mi adorada modista,
Modista de la vida,
De la paz
Y del amor.
Por Carmen Lombardi de Herrera
Como mi amada tierra
Así eres Madre Tú,
Grande como la sierra,
Noble como el Perú
Tú encierras la grandeza
De nuestro cielo azul,
De nuestro verde valle,
Tu generosidad.
De nuestro Cumbe Mayo
Tu majestuosidad
Toda tu fortaleza
Te infundió “El Gavilán”
Tu fe es inquebrantable
Como los eucaliptos
Que enfrentan a los vientos
Firmes en su lugar.
Y el calor de tu afecto
Como “los perolitos”
Que alegran las mañanas
Frías del corazón.
Madre Cajamarquina
¡Qué noble es tu misión!
Dulce Madre Peruana
Te bendice el Señor.
|
Autor: Jorge Wálter Villanueva Cruzado
Nunca permitiste tú,
cuando en mi tristeza
alguna sombra se deslizaba en mi ventana.
En la mañana,
tú me obligas a halar simplemente
con el lenguaje dulce de las flores más lejanas,
con el aroma leal de la fresca mañana.
Al amanecer
Contigo,
nunca me sentí solo;
aún en la noche más fría,
aún en la noche más ala.
Ya que siempre
tú me enseñaste una oración
pequeña y sola como el alba,
que decía,
como tú hablabas…
“Por más larga que dure una noche
siempre llega la mañana”.
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Camilo Terrones Cotrina
I
Hace tiempo que te fuiste
a cantar en las tinieblas,
y aún percibo el aroma
de tu cántaro de arcilla,
y tu lágrima danzando
en alegres pentagramas,
en espirales de humo
que alimentan mi nostalgia.
Tu mirada de lucero
desde ignotas lejanías
es fanal del medio día,
es antorcha de vanguardia
que ilumina mi camino.
Hoy que escucho solfear
tu dolor en la cocina,
te veo en las mañanas
con tu lliclla de arco iris
y tu reboso de lana,
acariciando mi frente
con tu arenga de guerrero.
II
Cuando los zorzales cantan
su dolor en los quinuales;
le arranco a la noche fría
un retacito de luz
que dé brillo a mi pupila.
Cuando el humo se despierta
y tu dolor en bandera
más allá de la alborada;
el sol sangra en los picachos,
y yo le arranco un rayito
para disipar las sombras
que hoy empañan tu mirada.
Cuando la lluvia alcanza
a morir en los tejados,
en mis brazos se levantan
grandes montañas de hielo:
no hay fogón entre las sombras
que me embriague con sus brazas.
Cuando hiervo el toronjil
en tu cántaro olvidado,
tu recuerdo es el candil
que ilumina mi esperanza;
es el ángel que derrama
tu sermón sobre mi almohada.
Camilo Terrones Cotrina
Eres mi linda mamita
un mar de inmensa bondad;
pues si algo me sucede
en tus lindos ojos brilla
el invierno matinal.
Tu pecho es un baúl de oro
que guarda joyas de amor;
es un cofre de diamantes
que en luna llena destellan
como las olas del mar.
Eres mi linda mamita
un cielo lleno de sol;
cuando vigilas mis pasos,
tu sonrisa es un racimo
de mil perlas de coral.
Cuando custodias mi sueño
en noches de tempestad;
son tus dos brazos, mamita,
las blancas alas de un ángel
que me protege del mal.
Antes te llamaban Gaia, Pacha mama, Diosa Luna.
Los de hoy te llaman María, Mar de vida, Diosa Triple
en tu cálido vientre gestaste al universo,
y nos lo diste como un regalo nuestro,
Desde el inicio de los tiempos estuviste junto a nosotros,
brindándonos día a día tu amor y tu sabiduría,
Diosa Madre creadora de la vida, creadora de la luz y de la oscuridad,
Diosa triple vista en la antigüedad como Doncella, Madre y Anciana,
dando a reconocer tus tres principios,
de Doncella como la mujer cariñosa, romántica llena de dicha y alegría,
musa bella de todos las criaturas, inspiradora de todas las artes,
de Madre como la mujer perfecta, llena de cuidados hacia sus hijos, que somos
todos los seres del universo,
guardiana de nuestro destino y veladora eterna de nuestros sueños,
de anciana como aquella mujer llena de sabiduría y de compasión misericordiosa,
creadora de la muerte y gestadora del eterno mañana.
Diosa madre creadora del universo
y de todo lo bello,
Diosa madre creadora de vida
veladora de los sueños,
Diosa madre de mil nombre
y de un solo nombre a la vez,
Gracias por la vida misma que nos has brindado,
Gracias por velar nuestros sueños con tu delicada luz de luna,
Gracias por existir dentro y fuera de nosotros.
Gracias por el regalo al que nosotros llamamos VIDA
Te pido, que tu amor jamás nos falte
Te pido, no te alejes de nosotros
Te pido, perdónanos
por favor, solo ... por favor
perdónanos, por haberte lastimado con nuestra indiferencia
por favor no te alejes, aunque muchas veces con nuestras acciones nos alejo cada
dia mas de ti
y por favor, solo por favor te pido que tu amor no nos falte, por que sin ello
la vida misma dejaría de existir.
Y Gracias, Gracias Diosa Madre, GRACIAS POR EXISTIR.
André Cole Lestat
Andrés Eduardo Rubio Briceño
Cel. 976184047
BAZÁN CENTURIÓN WILMER ALBERTO
La luz que se refleja en tus luceros,
hace rutilar a mis ojos negros,
tu nombre, sonado en todo el mundo,
tus palabras, mis únicos consuelos,
con el calor de tu amor profundo
es cono bálsamo para mis desvelos,
por eso ruego por ti ante el Señor
bendiga tu tan sonado nombre,
elevando hasta la más alta cumbre
una muestra de tu inmenso amor,
que haga que Dios más te ame
y sobre tus finos cabellos derrame
el agua límpida, pura y cristalina
que emana de su manantial
del cual bebe un amor maternal,
tú, Madre, cuya luz me ilumina,
que siempre estás a mi lado,
que me das el cariño anhelado,
ni con todo el oro existente
podría ser en mí lo suficiente
por todo lo que haces por mí,
que es mucho lo que sale de ti,
eres como una preciosa flor
que deslumbra con su color,
eres como una luminosa luz
que refulge durante el día,
eres como la plateada luna
que por las noches me acompaña,
llenándome de mucha ternura
contagiándome con tu alegría,
además te doy las gracias
por ser así cómo tú lo eres,
llena de vida y mucha gracia
y con paciencia si así lo quieres,
¡Oh Dios!, has que las estrellas
irradien su fulgurante luz
dejándola caer sobre mi madre,
y aviva su ser desde tu cruz,
más no permitas que se aleje
la alegría que me ha mostrado,
no dejando aún que la muerte
llegue a tocar su bella alma
porque ella misma la reclama,
¡Madre!, sigue siendo la más dulce
y cariñosa como siempre has sido,
que no se pierda de ti ese encanto
porque tú bien lo has merecido
BAZÁN CENTURIÓN WILMER ALBERTO
BAZÁN CENTURIÓN WILMER ALBERTO
Tú me diste la armonía que anhelaba mi alma,
me envolviste con mucha ternura en tu regazo,
tú has dado a mi vida alivio, consuelo y calma,
me llenaste de amor y cariño en un fuerte abrazo.
Tú que eres dueña de mis recuerdos diversos,
que descubriste aquel misterio de mi corazón,
tú, de cuya mirada engarza a estos versos
y en cuya quietud se regocija una ilusión.
Inmortalizaré a tu nombre en mis labios
y el recuerdo de tu gran amor en mi corazón,
recogeré de ti aquellos consejos sabios
y en las noches hablaré de ti en mi oración.
Tu imagen haré indeleble en mi pensamiento,
para que aun cuando te encuentres lejos
nada haga cambiar hacia ti mi sentimiento
y así sigas siendo la luz para mis espejos.
Tu voz me despertará al empezar el alba
y tu sonrisa me reanimará durante el día,
tú, vida de mi vida y calma de mi alma
serás el único motivo de mi gran alegría.
Eres la flor que acompaña nuestro ser.
A la Madre en la fecundidad de su amor.
Escribe: Jorge Wálter Villanueva Cruzado.
La voz alada de las aves cubre con su manto
el misterio de tu amor.
Solamente estaré buscando algo de ti
en cada renglón,
en cada nombre,
en cada huella que señale tu andar…
Y buscarán distantes tus ojos
el caminar ciego…de arrieros caminantes.
Ahora espero como un visitante,
incrustado, sometido a tu mirar de vida solidaria
de palabras sonoras cuajadas de bondad y esperanza
un nuevo día en el que tus ojos den paso a un nuevo tiempo;
al amor que propagas como la lluvia, en festival de canto
como el torrente que todo lo lleva, disuelve y disemina
con claridad de flor.
Sí, y todo lo que tengo que decir en este día
tú lo has manifestado en días de luz y sombra
pues, el llanto clamoroso que fecunda nuestra vida
da origen a tu sacrificio con tu voz en manantial.
Aquel lecho donde nace tu ser de Madre y simplemente
Madre, es un misterio total, te sumerges en él queriendo hallar
no sé qué razón, no sé qué luz de origen y de nada;
entonces, ten confundes con la vida en esencia
y tan sólo replicas, atisbas y amas.
Lo demás solo tú lo conoces.
Eres capaz de dar tu vida si alguien atenta con un ser débil
que merece tu ternura y tu cobijo.
De levantar la voz cuando callo,
buscando y luchando por lo que es mío y nos pertenece.
Y eres capaz de dar alegría a los demás con un canto al saludar,
con una palabra al preguntar por un detalle, por una vital necesidad
sin que nadie te lo pida, espontánea luz que tu alegría dispersa
sobre todos los campos, en todas las flores que en mayo
pertenecen a la Madre, nuestra Madre, aquella que conoces y visitas
con confianza de flor, de flor natural y serena.
Y elevamos así nuestra oración a Ella, diciendo:
“Señora de la Pascua:
Señora de la Cruz y de la Esperanza,
Señora del Viernes y del Domingo,
Señora de la noche y de la mañana,
Señora de todas las partidas,
Porque eres la Señora del
“tránsito” o la “pascua”.
Escúchanos:
Hoy queremos decirte “muchas gracias”.
Muchas gracias, Señora, por tu “Fiat”;
por tu completa disponibilidad de “esclava”.
Por tu pobreza y tu silencio.
Por el gozo de tus siete espadas.
Por el dolor de todas tus partidas,
Que fueron dando la paz a tantas almas.
Por haberte quedado con nosotros
A pesar del tiempo y las distancias”.
(Cardenal Pironio) Tomada de “El Silencio de María “
del Reverendo Padre Ignacio Larrañaga.
Cajamarca, 08 de Mayo del 2010
Por: Fransiles Gallardo
NO
PUDE
S E R
tu corazón
la raíz de tu pelo
tus ojeras hondas
el anular de tu mano
eterno en tus entrañas
incrustado en tus huesos
convertido en sangre y plasma
juntos
vieja zheta
tu sombra su dolor conserva
luz de viento hecho tiempo
late tu recuerdo aún palpita
sangra
late aún palpita
Luis Albitres Mendo.
Atardecer
Augusta estilización del canto
Lejana letanía de verdes y turquesas
Cielos y valles
Madre
Cómo te recuerdo
Bandadas de palomas
Griten tu nombre
Un millón de colibríes
Pinten el cielo
De felicidad
Y mil bendiciones
Para ti.
Alfredo Alcalde Huamán
Heme aquí madre
Con la sombra
De mis huesos
Con mi silencio
Sin tiempo.
Estamos solos los dos
Como cuando era niño
Y jugaba con mi soledad
Con el río
Y las piedras.
A ti regreso ahora
Ayúdame a llorar otra vez.
De Memorias de mi casa vieja. (2004)
Santiago Aguilar Aguilar.
*
En esta celebración
Madre ...
quiero dejar
cuanto de ti habitan mis caminos ...
cuanto de ti comparten los árboles
donde columpiabas la triste huella de mis sueños...
y cuanto de time falta cuando
doy cariño a mis hijos que son tan míos y tuyos como el aire
ancestral que respirábamos juntos...
Madre
hoy entiendo porque tendías tus manos al amor
y cual ave en infinito cubrías mis sueños
con el calor inmensurable·
de tu imagen dibujada con las acuarelas del aire.
Era tu manera
tu eterna manera
de hablar a la tierra
donde un día nos juntaremos a compartir la vida que nos falto
vivirla
porque tú tenías que vivida antes que yo para contármela
ahora que yacen en el olvido
todos los eneros proscritos de mi infancia
en la que para no desprenderme de ti
lloré para que tu no me hicieras vede su rostro al mundo.
¿Recuerdas las tres campanadas de la tarde
de ese anciano reloj
que desde su silencio me llama a rememorar sus perdidas
glorias? ..
¿Y recuerdas dónde quedaron los sueños de los pinceles
que coloreaban los murales de mi infancia? ..
¿Y cómo tus labios modulaban la plegaria
que tu alma en pequeña oración repartía
cuando escuchabas susurrar tu nombre en la boca de tus
hijos? ..
¿Recuerdas el sabor doméstico de esas mañanas de
agosto en que
buscabas los recuerdos que papá te dejaba en sus partidas
y cómo tus ojos me llegaban en un manantial de agua fresca?
¿Y el puquial transparente donde se quedaron flotando
los días alegres de mi edad primera?
¿Dónde está para que mi memoria le entregue tus
recados? ...
¿A quién le fue dado el poder de hacer perder mi
corazón en el olvido? ..
De Tempestad de la nada. Celebración de vida 1958 – 2008.
Gutemberg Aliaga Zegarra.
Madre sombrerera ...
Tú, que inclinas la frente
sobre la horma de tus sufrimientos.
Tú, que con dedos artríticos
trenzas las penas de tu vida,
para alcanzar la "lima"
de tu dicha eterna.
Tú, que curvando la espalda
lloras amargamente
las horas de nostalgia,
día tras día, hora tras hora,
hilvanando tus deseos
hasta la naciente aurora.
Tú, que en tu regazo
recoges flores de amor
para saciar el hambre
de tus inocentes hijos.
¡Levanta la frente!
y engendra en tu vientre
al hijo que,
con ojos centellantes,
ilumine al mundo,
y con mano solidaria
triture la degeneración,
lanzando al cielo
el grito humano:
¡Basta ya de explotación!
Así, pues ... Hermanos todos:
Donde haya una mujer tullida
por los sufrimientos.
En el Cielo: un Juez
y en la Tierra: testigos:
Hombres, cántaro, y cruz;
Hermanos ...
¡Habrá madre humilde!
Magdiel Azula Coronel.
Hoy como siempre el día se quedó dormido
y la noche aún sigue despierta.
la madre triste,
cual linternita con lumbre dulce,
ronda la casa.
Su cabecita, en su tierno sueño,
un recuerdo abraza y
ansiosa anhela
que sus hijitos, antes que muera,
tan solo beban
una copita de la obediencia.
El día llora,
cubierto el cuerpo
con grueso poncho
de oscura nube,
¡Clama a los Dioses!,
pidiendo fuerza para la madre,
con sus ojitos
cual charcos secos,
que el tiempo infame
le ha arrebatado
tierna· pureza de toda el alma.
Palabra que huyes a mi llamado,
quiero tenerte a mi costado,
para que formes
junto a mi pena,
con trinos de oro,
versos brillantes de ardiente loa,
loa del alma,
para la madre,
ejemplo santo de rebeldía,
camino innato de mi existencia,
eres vida, ternura, bondad y todo
ERA MI MADRE UNA HORA DE LUZ Y DE MISTERIO
Socorro Isabel Barrantes Zurita.
Hora de luz, camino de sangre
temperatura de rosas y de espinas
gira su risa en el molino,
abriendo la casa, los ríos azules de las algas,
mirtos morados, apretando el destino entre los vientos.
Armar el momento
huesos azules y rojos, levantar la casa, el destino
con retacitos de su corazón.
Mujer barro firme,
mujer casa, paloma, flor, beso, espina roja, guitarra, enredadera,
mujer, ventana de luz alegre, pies de fuego:
bajabas los abismos los precipicios de las horas amargas,
descalza, desnuda, libre, decidida, limpiando de penas el destino.
Las palomas comían estrellas a la hora de su muerte.
Eras un punto de luz en la distancia, después de los abismos,
Un charco de alegría, empuñadura, estalactita de un bastón de oro.
Apoyaba en ti mi columna vertebral, mis bolsillos vacíos,
rodaban los misterios ocultos de mi tristeza.
Eras mi risa, apretada en mi falda de picaflores,
aleteando la noche, chupando el cristal de la mañana próxima
Levantabas tus alas de paloma, de fiera tutelar de las montañas
tus alas de cien colores, rodaban, tus fauces valientes
aromando el sol con tu ternura, entonces,
sólo entonces la tristeza se desvanecía,
corrían los recuerdos debajo de la fuente primigenio
tu brisa risa mineral, burbujas, redondos botones de madera,
árboles de roble.
Enamorada de la suerte,
de aquél hombre envejecido en los inviernos
de aquél hombre montado en caballo zaino,
caballo de Aquiles
antes de destrozar la aurora de su talón izquierdo.
Ese hombre, andaba en tus entrañas
haciendo rugir fuego, centellas, rayos prematuros,
adivinando tus ganas, tus silencios, tus rugidos
Fiera apetecida, picaflor hembra, batiendo las alas sin parar.
Eras maravillosamente de fuego y cicatriz.
Levantaste una casa de adobe,
entretejida con paja rosarios gloriosos dolientes
Una cocina y dorar las infinitas diversas caricias
apretadas en tu vientre.
Abiertas alas en cada circunstancia
En la ausencia del comino
la pimienta, el aceite o la sal.
No fue fácil hacerte de luz,
porque eras humilde, sencillamente humilde.
Tallaste el destino en las horas de madera,
venciste con Catequil el estruendo de las penas,
fuegos sempiternos.
Amaste odiaste rugiste la vida en tus garras de fiera
en tus brazos de paloma.
Fiera y asfalto, rosa y espina, aurora y crepúsculo.
Rosa de los vientos.
Brújula picaflor camino esquina enredadera ortiga,
esa eras tú, mi madre.
Marco Antonio Corcuera.
Dos madres en mi recuerdo,
como dos gotas de agua;
con un solo y firme acento:
el amor que no se acaba.
Dos expresiones atentas,
dos entrañas animadas,
dos perfiles en alerta,
tan cerca que se tocaban.
Berta y Teodosia, las dos,
me parece que las viera
trajinando con amor
sobre esta sufrida tierra.
Ceñidas a sus costumbres,
cada cual a su manera,
estas dos mujeres madres
se van, pero no se dejan.
Berta en sus manos tenía
un no sé qué de hechicera,
dándole forma a capricho
a los organdís y sedas.
Con un toque de elegancia
las flores que concibiera,
como por encantamiento
brotaban de sus tijeras.
Y Teodosia en el taller
de su casa era la dueña
con un brillo que envidiara
la más rutilante estrella.
Del interior de su pecho
le nacía una azucena
tan blanca, que iba dejando
por donde pasaba, estela.
Estas almas estuvieron
con sus auroras abiertas,
con sus brazos que eran almas
y sus corazones, puertas.
Les entrego lo que tengo:
mi pobre voz inserena,
el recodo de mis ansias,
mis arterias y mis venas.
Nos habremos de encontrar
algún día en el que muera
la luz que entibia los ojos
de nuestra inútil materia.
Ese día, no lejano
nos miraremos de cerca,
y nos daremos la mano
como si todo volviera.
mi ajada mamá
mucho antes de su ausencia
Fransiles Gallardo Plasencia
Mayo 1995
MANOJOS de años y alfalfares sin verde
destiñen tu cabello de negro intenso
y los bastones no alcanzan a elevarse a tu propia altura
zheta luz
junto al achiote se quebró tu voz de torcacita a medio vuelo
recordando
azules humos fogones tibios frazadas limpias
el fértil campo y sus sembríos inmensamente tuyos
los ausentes hijos que acaparaban silencios y ternura
cuanta soledad albergan tus alpargatas chocolate
y esas manos fieras que sabían de flores y pasto fresco
cuánta amargura por la fácil risa las sobremesas
junto al fogón
que hoy entristece hasta endurecer el alma
la casa es amplia para tu andar cansado
y muy grande la mesa con sus bancas vacías
envejecen tus ollas como tu vestido floreado
yo
encanezco en otros pueblos
solitario distante y sombrío a las arrugas de tu frente
como esperada lluvia que no llega
nunca
Delia Gallardo Romero.
Dios al crearla, reunió en ella
los atributos de santidad,
por sus virtudes y su alma bella,
es como símbolo de caridad;
por su pureza
y su gran corazón
me recuerda a Santa Teresa,
la divina virgen de la meditación.
Así es la madre que yo acaricio,
la que me ofrece todo su amor,
la que su pecho de blanco lirio,
es el refugio de mi dolor.
Si tengo penas, ella las calma;
si tengo dudas, me las disipa;
si alguien me ofende, ella me abraza
y en mis desvíos me da perdón.
Así es la madre de mis ensueños
¡La dulce madre!
que como premio Dios me la dio;
la que a mi lado de noche y día,
como una sombra de bendición,
con su halagos y su ternura,
me va brindando su corazón.
Con el encanto de sus promesas,
la vida tornase en ilusión
ella se apropia de nuestras cruces,
dejando siempre para nosotros,
las melodías de su canción.
Consuelo Lezcano Ruíz.
Tiene las manos rotas
de tanto implorar
por el hijo niño,
hecho hombre
en el trance del dolor.
Secas las pupilas,
absorto su mirar
en el miserere
de una oración
Ahueca su pecho
cual paloma torcaz
y hunde en él la frente
del hijo agonizante.
Un replegar de alas
suena en el firmamento;
una madre llora
mostrando su regazo
¡vacío
desierto
Sin nada
¡Sin nada!
Rosa Yolanda Pérez Díaz.
Aún recuerdo aquella tarde,
como si hoy día fuera
cuando mi madre lloraba
por sus hijos que partían
a otra ciudad a estudiar.
"No, los lleves a todos,
mi corazón se desgarra
y mejor quiero morir,
antes de ver los partir";
dijo mi madre a mi padre.
No fue cumplido el deseo
de mi madre amorosa.
Todos partimos un día
con rumbos bien definidos
y sólo cartas llegaban
a sus manos cariñosas,
cada vez más espaciadas
de aquellos hijos ingratos
que poco a poco minaron
la vida tan delicada
de mi pobre madrecita.
Y ella un día viajó
para ya nunca volver,
dejándonos el recuerdo
de un inmenso dolor.
Sé que desde el infinito,
a donde Dios los haya puesto,
nos alumbra a cada instante,
ya nuestro lado está,
brindándonos esa fuerza
que siempre nos supo dar.
Nelson Quiroz Ascurra
Es mi madre esa luz
que brilla en la oscuridad,
como el señor de la cruz
cuando derrama bondad.
Es mi madre aquella flor
que no marchita jamás,
que reverdece de amor
que nos contagia de paz.
Es mi madre aquel camino
al norte y la claridad,
es mi madre la que guía
mis pasos a la verdad.
Es mi médico y mi juez
es mi maestra de amor,
es la que sabe encontrar
milagros y bendición.
Es mi madre la que espera
una frase de perdón,
y en la gratitud de un hijo
la más sincera oración.
Esteban Quiroz Cisneros.
Invado
tu cuerpo de río crecido
silueta
de árboles movidos
Inclinada
paloma disparada por auroras
recibe las calles que desando
en tus alas
Nacida
agua delicada de los campos
incendio sumergido
a mi cuerpo
invade
Venimos de los pastos
de los ríos
de los 2750 metros limpios de altura.
Silvestres como agua de verbena
haciendo de gatos miradores del espacio.
Venimos del aire
del arco iris
de la tierra
el humo.
Buscamos
Sorprendidos
el polvo
altura aliento orilla aliento
Venimos de las cercanías del aguacero
y la luz.
Agua caliente
aire completo
azul:
formidable aliento.
Venimos de un movimiento moreno
paso delgado y celeste
venida del carbón metálico
fecunda su voz.
Tulio César Salcedo Iparraguirre
"César Andino"
Cántame
mamá de nuevo.
Cántame
con tus voces de camino
donde a veces soy aún,
tu débil niño.
Cántame a los ojos
desde tus tiernos ojos.
Los dos por los silencios jugando,
también nos escucharemos.
Cántanos a todos
con pecho amor de tierra.
Puedes, como madre,
labrar la paz.
Cántanos con tu vida,
señal de amor
que no pasa.
Cántanos
de urgente abrazo
en la hoy urgencia
del tremendo abrazo.
Cántanos, por fin,
aunque sepamos que tu amor
nos llegue, alguna vez
con llanto
CÁNTANOS MAMÁ!
Edgardo Sánchez Zevallos.
Era bella de semblante sereno
cuantas veces ha mecido mi cuna,
y me dejó dormido con sus suaves canciones.
En mis años primeros
ha cuidado mis pasos,
cuantas veces ha llorado conmigo.
Su semblante sereno
sus hermosos consejos,
sus palabras de apoyo.
Ha pasado la infancia
han pasado los años,
han llegado sus cartas
con alguna tardanza.
Escribiendo consejos
en sus frasea pensadas,
con su letra tan clara
han calmado mi angustia.
Allá en la lejanía
la soledad y el frío
el hambre, el cuerpo adolorido
no tenían remedio.
Ya llegó la experiencia
el valor ha surgido sobre el sufrimiento,
han cambiado los tiempos
y su letra tan clara ha llegado en sus cartas.
Han pasado los años
y han cubierto sus sienes
con blanquísima nieve.
Ya viajó al infinito
no volverán sus frases dulces,
no escribirá su letra hermosa
sus consejos ya no llegarán.
No veremos su tranquilo rostro
no escucharemos su pausada voz,
ni los pasos ligeros de su andar.
Ya no podré acariciar su pelo cano
ni su rostro tranquilo,
no veré sus bellos ojos claros.
Ya viajó al infinito.
Edgardo Sánchez Zevallos.
Palabras de pureza
han brotado siempre de sus labios,
palabras que nuestros oídos escucharon
orando, cantando, contando mil historias.
Aprendimos a oírlas
al crecer la mañana,
escuchándolas creció nuestro verbo
encerrando pureza.
Palabras de amor que nacieron puras
que contaron historias en la fría noche,
que cantaron estrofas desde las abuelas
las aprendimos hablando.
Han pasado los tiempos
al crecer nuestro cuerpo,
contemplamos con gozo las mañanas claras,
y después la noche.
Aprendimos de todo
hemos crecido luego,
escuchando palabras muy tiernas.
viendo hechos que siempre fueron compañeros.
Hemos cambiado en todo
con palabras, con hechos que enseñaron
que crecieron en la primavera
que dejaron sus primeras hojas en otoño.
Sus palabras han brotado de su alma
sus consejos para la victoria,
fueron frutos de experiencia
sus canciones cadenciosas musicales,
agonizan en la lejanía del invierno
y al morir temprano no resucitaron
Eduardo Rubén Vallejo Barrantes.
A mi querida e inolvidable madre
Adalguisa Barrantes Cerdán.
¡Madre!, bendita luminaria nuestra,
ángel guardián de tus queridos hijos,
destacada por Dios como maestra
de virtudes que causan regocijos.
Durante luengos años protegiste
a tu familia con amor sincero;
abogada valiente, defendiste
todo caso del mundo misionero.
Sobrepasa a la muerte la memoria
de tus valiosas obras cual ejemplos,
lecciones a tus vástagos, Historia
en nuestros corazones como templos.
Al jubilarte, Dios ha recogido
tu imagen solamente, nó tu luz
tu existencial ejemplo expandido,
portando la doctrina de Jesús.
(Trujillo, 18 de Junio del 2003.
Jorge Wálter Villanueva Cruzado.
A ti, madre,
bella como un crisantemo.
Pa 'l año te veré dormida
encendida con la lluvia
retoñando en flor y verde.
Serás la plata escondida
el diamante perseguido ...
el Oro lejano de Oriente.
El tiempo como una sombra
taciturna, que no se detiene
tus ojos que son de alondra
de cuerpo lacustre e inerme.
Despertarán como dos gaviotas
tan sólo al verme, y luego callada,
despacio y de frente, la noche dejará su manto
caer en la lluvia celeste.
Y tú, que dormida quedaste,
flor de crisantemo olorosa,
vendrás caminando pa'l año,
vendrás en siluetas y en ronda.
Pa'l año te veré dormida
encendida con la lluvia
retoñando en flor y verde.
De La Calle es un Lugar.
Cajamarca-Perú, 2006.
MADRE, ERES COMO UNA ESPERA...
Jorge Wálter Villanueva Cruzado.
A mamá Marcela,
con mucho cariño
Ella, es la única que me espera
en el caudal amoroso de su ser,
navegando en el remanso infinito ...
animándome a tener siempre mayor fe.
Y, si acaso la encuentro algún día
entre el germen de luz y el amor
no diré tras de mí ningún pero,
elevaré una oración al Señor.
Su presencia es mayor que la distancia,
su color ilumina el jardín
en que nacen la flores más tiernas
del cariño, que no tiene fin.
De La Calle es un Lugar.
Cajamarca-Perú, 2006.
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