Acerca del Día
Mundial de la Tierra
Escribe: Jorge Wálter Villanueva Cruzado.
Descubrir en la naturaleza, la grandeza y magnificencia de Dios es un deber al que todos los hombre que vivimos bajo esta inmensa cúpula, que es el cielo, estamos llamados; el firmamento con toda su belleza, el horizonte poblado de bellos colores, pues en algunas comunidades con mayor intensidad se observan atardeceres y celajes cuya magia y esplendor nos conmueven el alma.
Valorar que somos en nuestro país el segundo departamento con la mayor biodiversidad en especies nativas, plantas oriundas de nuestra patria, después del departamento de Huánuco; asimismo que tenemos como patrimonio turístico y cultural dos de las "Siete Maravillas del Perú" como son las aguas termales de los Baños del Inca y el maravilloso bosque de piedras denominado "·Los Fraylones" en el Cumbe Mayo, nos hace sentir y valorar a nuestra Cajamarca como una de las cunas de la belleza andina en nuestra Patria.
Al celebrar en todos los ámbitos y lugares del planeta " El día mundial de la Tierra", como la inmensa casa que Dios nos ha dado para vivir y cuidar de ella, queremos valorar y revelar las obras que Dios en su poder, misericordia y bondad nos ha dado por el amor infinito que nos tiene.
También es necesario mencionar y reconocer que en la actualidad nuestro planeta está atravesando por fenómenos climatológicos que están alterando el sistema natural y equilibrio ecológico. Podemos mencionar entre otros el calentamiento global, el efecto invernadero, la irradiación solar; todos estos fenómenos ocurren hoy por la irresponsabilidad en el manejo de los recursos naturales y el ansia desmedida por enriquecerse sin respetar nuestra madre tierra.
La desmesurada producción de monóxido de carbono por la falta de control que existe en muchos países por efectos del trabajo en muchas fábricas de diversa actividad sin control ni ética ambiental.
Así como el parque automovilístico que cada día crece sin que exista el control necesario ni medidas que regulen la saturación y expedición del monóxido de carbono que en forma desmesurada los automóviles producen.
El uso indiscriminado de "sprays" o productos de aerosol como son desodorantes, pinturas, etc que contaminan inevitablemente y debilitan cada vez más nuestra capa de ozono, que es como un "paraguas" que Dios ha establecido para evitar el sobrecalentamiento por efectos de la llegada de los rayos del sol a la tierra y por ende las consecuencias que éste tiene sobre la temperatura y los cambios climáticos severos.
Esta casa que habitamos y que no tien reemplazo, pues fue establecida como un "invernadero"tan propicia en los cuidados hacia todos los hombres que por sí mismo ofrecía el regulamiento natural de su temperatura, los efectos de la llegada tan armoniosa de las estaciones, este lugar cuyo lecho, construcción y cuidado transcurría en forma natural, sistemática, cíclica y armoniosa, está siendo seriamente amenazada por el ansia desmedida de riqueza y actitud irresponsable del mismo hombre.
Nuestra reflexión debe ahondar en un cambio de actitud y valoración hcia la naturaleza, hacia nuestra propia casa, la tierra, desprendernos del egoísmo, ambición y avaricia desmesurados, pues debemos asumir siempre hoy, que " el fin no justifica los medios" y estar dispuestos a ceder no para conceder sino para establecer canales de mutuo concenso, en el que el diálogo siempre es y será el "arma fundamental" en la construcción de acuerdos, donde el mayor beneficiado sea el hombre y su circunstancia, el hombre y la sociedad, el hombre y la naturaleza. En un mundo globalizado que exige nuevos retos y requerimientos, pues sólo el diálogo fraterno, sincero, y transparente buscando lo que nos une y no lo que nos separa, buscando el beneficio de todos sin obviar a nadie, así el poeta judío Yackob Huseim afirmó:
“La justicia consiste en sembrar un árbol para todos".
Para alabar la grandeza de Dios y bendecir sus obras en la tierra y en nuestra vida, orar con el salmista en actitud siempre agradecida ( Salmo 8 )
"Al ver tus cielos, obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que fijaste,
¿quién es el hombre, que te acuerdes de él,
el hijo de Adán, para que de él cuides?
Apenas inferior a un dios lo hiciste
coronándolo de gloria y grandeza;
le entregaste las obras de tus manos,
bajo sus pies has puesto cuanto existe