Carta a mi condiscípulo José María
Prof. Julián Vigo Florián.
No transigir con el absurdo, lo abusivo, obtuso, y/o torcido no implica, de ninguna manera, insultar, faltar el respeto, falsear la verdad o ser agresor; por el contrario es una forma de “dar la mano” para corregir errores, solucionar problemas y reorientar conductas, que apunten al bienestar general... Con la ignorancia, por falta de recursos, es factible hacerlo; con el “error” casual e involuntario, ajeno a la negligencia, es posible la comprensión aunque no sea tolerable[1]... Si los desaciertos son reiterativos, muestran abuso, reflejan descuido o evidencian escasez de escrúpulos que, muchas veces, lindan con en el delito (si es que ya no lo son), aunque intenten convertirlos en Norma al haberse hecho costumbre, merecen repudio y su respectiva sanción.
Confundir
servir
con servirse,
para
obtener
provecho
o lucrar,
mediante
malas
artes,
determina
hechos
mezquinos;
NO
DEBEMOS
PERMITIRLOS
NI TOLERARLOS.
Es
doble
obligación,
ciudadana
y
democrática,
denunciarlos
como
la
mejor
forma de
contribuir
a enmendarlos,
especialmente,
cuando
las
autoridades
no
pueden,
no
deben o no
quieren
“poner
las
cosas
en
su
debido
lugar”,
tal
como
lo exigen
el
bienestar
y seguridad
del
pueblo
(¿“prudencia”,
complacencia,
favoritismo,
compadrazgo,
complicidad,
rutina,
estilo
de
vida?).
El silencio o la condescendencia no son sinónimo de sana convivencia, mucho menos de paz... Decir y aceptar la verdad mediante un comentario amigable (ya lo hice personalmente) o una crítica positiva no es motivo para sentirse ofendidos; al contrario, son “alertas” que deben inducirnos a aprender y crecer limpiamente.

José María, bien sabes que, cuando surge la inquietud perspicaz, es porque lo extraordinario se vuelve cotidiano... Si eso extraordinario es abusivo, deshonesto o está fuera de lo correcto, entonces no vale la pena vivir si no sé es inconforme, rebelde: y, tú lo has sido en tu juventud (no muy lejana); es cuestión de reasumir los sueños y entusiasmos revolucionarios, a pesar que las fuerzas físicas no sean las mismas. Serías aquel sabio y noble “Viejo Campero del verde maíz” que, precediendo al “Trío los Ponchos”, nos recitabas en la pubertad.
No enturbies tu talento empresarial con servicios de calidad no deseada... Una empresa sin Estudios de Mercado y sin Controles de Calidad deja de ser empresa para convertirse en oscura actividad carente de ética y respeto, aunque sea una “mina de dinero” y se la denomine negocio... Tú no quieres que tus expectativas, desvelos y esfuerzos se conviertan en eso, ¿verdad?...
Mi apreciado amigo, controla y supervisa a tus trabajadores de modo que cumplan con las Normas sociales y los Dispositivos de tránsito: sin sobornos, con pasajeros y carga en su lugar y sin cabinas y pasadizos hacinados (dispensan mayor preocupación y cuidado a la carga material que a la humana); es una flagrante aberración...
Alguna vez has experimentado los empujones y apretones de gente desesperada?;... has sufrido los tufos de individuos hoscos e imprudentes que se posesionan en el pasadizo y/o se sientan en la “codera” de los asientos con la promoción y consentimiento del conductor y ayudante?;... ¿Cómo no se les ocurre poner el tubo de escape dentro del carro?.
Es sabido que propalar ruidos molestos (mal llamados música), está prohibido; son contaminantes y atentan contra la salud de los pasajeros... Conoces que en lugares “claves” rellenan el vehículo, hasta le ponen “soberno”, burlando las leyes y la “miope vigilancia” de las autoridades encargadas?...
Todo ello, hace pensar que somos masoquistas o el precio de los boletos incluye el pago por tales torturas; cada vez que éstas rebrotan, el precio es más discordante.
La codicia por unas cuantas monedas, por ser una de las más bajas apetencias del hombre, no debe motivarlos ni ser el patrón que modele sus conductas (mucho menos tratándose del trabajo con vidas humanas y la existencia de Reglamentos); hace que el viaje sea como lo es...
Que “el pasajero que no le guste, tome un taxi o que viaje en su carro”, es respuesta común y la más absurda e irracional... Que el “pobrecito”, que adre- de espera y sube en lugares indeterminados, también tiene derecho/necesidad de viajar es argumento maniático.
Ahora,... si se tratara de una urgencia real (escolaridad, enfermedad),... bienvenido sea el servicio prestado.
Considera que educación, disciplina, evaluación,... también son parte de la actividad empresarial y función ineludible de sus directivos... No olvides que antes que empresario, eres/eras maestro.
También, podrías desarrollar pedagogía para persuadir a los “pasajeros de media ruta” que los otros pasajeros no están obligados a ser víctimas de hedores, voces y ademanes/gestos zafios y las consecuentes incomodidades, por que prevalece el argumento consuetudinario: todos tienen necesidad de viajar; sin considerar ni respetar los derechos que adquiere el “pasajero de ruta completa” al obtener su boleto en las oficinas de la empresa. Por algo es Empresa, ¿verdad?...
De modo creativo han trucado la relación entre precio (P) y calidad de servicio (Cs); ella es directa: P∝Cs, donde vayamos, no es inversa: P∝1/Cs. La liberal fórmula: Oferta ⇄ Demanda no sustenta ni ampara tal vicio. Por favor, que no trascienda a estafa.
Por tu intermedio: Estimados paisanos, nuevamente acudo a su buena voluntad y os invoco hacer un real esfuerzo para activar sus aptitudes y poder desarrollar acciones que permitan mejorar las cosas como se están dando. Es por el bien general y para la salud de los más; que la negligencia y/o la “cara dura” no sean causa de accidentes y sucesos desagradables. No esperemos que éstos sucedan como sanción o correctivo.
Muy Atentamente.
Julián
DNI 27144886 juviflo@yahoo.es
---------------------------------------
P. D. Esta demanda también la oriento a los señores propietarios, gerentes y chóferes que laboran en la ruta Contumazá-Chilete... Ustedes son conscientes, más que nadie, por qué; ¡no sean abusivos!, ni en el trato ni en el precio.
[1] La tolerancia nunca ha resuelto los problemas; al contrario, los encubre o maquilla y represa, avivando, con ello, la permanencia de conductas negativas y generando corrupción.