Carátulas de libros de Cajamarca - 2023

 

 

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Tengo en mis manos dos libros importantes editados en febrero y marzo 2023,

el de febrero "Violencia social y política en Hualgayoc – Cajamarca, 1900 – 1930",

Segunda edición en castellano  de Lewis Taylor, que fue presentado

recientemente en Cajamarca, el sábado 11 de marzo 2023; y el de marzo,

"Cuentos del Tío Lino", Decimotercera edición, de Andrés Zevallos de la Puente,

ambos del sello editorial Lluvia Editores y ambos obsequiados por su propietario

el Dr. Esteban Quiroz Cisneros para http://www.cajamarca-sucesos.com/ , con cuyas

carátulas iniciamos la sección muy visitada "Carátulas de libros de Cajamarca".

Agradecemos este benévolo gesto del Dr. Cisneros porque nos permite difundir

y dar a conocer los libros que se publican en Cajamarca o con temática

cajamarquina, para conocimiento de los amables visitantes. jcpa.

Cajamarca, 14 de marzo 2023.

 

 

BAZÁN Becerra, Guillermo. Espiritismo y vida interior. Serie Alimentando mi interior, 9 / 15. Diagramación, elaboración, Fotos y edición fotográfica: Cortesía Asociación Cajamarca, Identidad y Cultura. Distribución gratuita en formato pdf. Cajamarca, 25 de marzo 2023. 258 pág. Formato A5.

PRESENTACIÓN

La humanidad en buen porcentaje, voluntaria o involuntariamente, confunde los términos espiritismo con espiritualismo. Espiritismo, dice el diccionario: "Doctrina que supone que los espíritus de los muertos pueden invocarse para comunicarse con ellos. / Conjunto de prácticas que pretenden la comunicación con los muertos." Espiritualismo: "Doctrina: filosófica que reconoce la existencia de otros seres, además de los materiales: el cristianismo es un tipo de espiritualismo. / Sistema filosófico que defiende la esencia espiritual y la inmortalidad del alma, contraponiéndose al materialismo."

Resulta, pues, conveniente ubicamos desde el inicio en aquello que a veces hemos olvidado o que no tuvimos ocasión de conocer con claridad. Omitir ese paso es lo que a veces, sin motivo, asusta para enfrentar tareas y misiones como la que dio motivo a la presente antología. Ocurre que el tráfago de la vida mundana nos ha inyectado, con su superficialidad, cierta tendencia a la pereza o a la

indiferencia, de tal modo que va inutilizando nuestra capacidad de ganar batallas que son fáciles pero que se muestran con máscaras que asustan o, por lo menos, frenan nuestro valor.

Referimos a ello no supone, desde luego, considerar que quienes no afrontaron el desarrollo de este trabajo carecen de la capacidad creadora para alcanzar brillo y

triunfo, sino que simplemente dejaron que en su mesa de trabajo creativo quedaran por allí esas barreras invisibles que frenan el avance, pero que resulta fácil -si las identificamos - dejarlas de lado, eliminándolas y aprendiendo la lección que dejan.

Bienvenidos, pues, con sincero afecto y gratitud, quienes aparecen en estas páginas con sus trabajos para el mundo.

Cajamarca, marzo 2023

 Guillermo A. Bazán Becerra

 Presidente Asociación

Cajamarca Identidad y Cultura

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ZEVALLOS, Andrés. Cuentos del Tío Lino. Lluvia Editores. Colección: Luis Fernando Vidal. Serie: Sahumerio. Número: 10. Decimotercera edición, marzo 2023.  ©Asociación Andrés Zevallos, 2023. ©Lluvia Editores de Esteban Quiroz Cisneros, 2023. Lima 1. Perú. Impresión: Talleres de Grafimundo SAC. Lima. 112 pág. 1702 x2 4.2 cm.

LOS CUENTOS DEL TÍO LINO

Una impresión

Cuando en 1980, vio la luz la primera edición de Cuentos del Tío Lino, colección de quince cuentos populares realizada por el pintor Andrés Zevallos, más de un crítico pudo haberse tentado a inscribirla dentro de la denominada Literatura Indigenista. Como en ella, los personajes son campesinos, su escenario es la sierra cajamarquina, y su verbalización juega a mimetizarse con el habla de sus habitantes. Mas a diferencia de la literatura indigenista, el núcleo de estos dramas no lo constituye la lucha por la tierra ni el enfrentamiento con abusivos terratenientes. El mundo del Tío Lino presenta a personajes campesinos, es cierto, recrea el habla cotidiana de dichos campesinos, pero por la problemática expuesta y el humor con que se enfrentan y solucionan esos conflictos, los treinta y dos cuentos del Tío Lino (versión actual) no exploran, sino fundan otra vertiente literaria, diríamos rural, en el escenario de la Narrativa Andina.

Dado que estos cuentos han debido de redondearse en las charlas nocturnas de anónimos arrieros y haberse iluminado con los relumbrones de innúmeras fogatas, los cuentos son de pocos personajes y sus tramas son breves y definidas. El personaje principal y el héroe de todos los relatos es Tío Lino. La Tía Chuspe, su mujer, apenas es un esbozo secundario. Luego no hay más, solo entidades: el cura del pueblo, o las multitudes que observan el paso del Tío Lino, por los aires y colgado del cuello de un cóndor. Los obstáculos que enfrenta nuestro personaje son aquellos que pueblan la realidad del campesino comunero de los Andes, y son esos obstáculos que dan espesor a sus pesadillas. Remontarlos constituye su mayor sueño.

¿Qué obstáculos son esos en un mundo carente de patrones y terratenientes? Tampoco es el Estado, ni su adecuación a él, la fuente de conflictos. En los treinta y dos cuentos del libro la ausencia del Estado es total: ni una escuela, ni una comisaría, ni un hospital. No hay maestro, no hay policía, no hay médico. Tampoco en el horizonte se dibuja una carretera, una mina, una hidroeléctrica. Solo está el hombre con su obligación de subsistir, criando animales en una naturaleza felizmente amable, ingeniándose para trasladar esos animales a la ciudad y asegurar el sustento con su venta. Subsistir, en una permanente lucha con los predadores, con la noche oscura y sus peligros, con las distancias a recorrer. A luchar con ingenio y sin perder el humor.

Sentimos a nuestro Tío Lino más granjero que agricultor. Por tanto el toro que para el agricultor es un aliado en la creación de riqueza, constituye para el Tío Lino una amenaza permanente. En tres cuentos (El toro bravo y el río Manchay, El toro y la escopeta y El poncho de los siete colores) un toro amenaza su vida. ¿Cómo logra salvarse? Con ingenio y gracias a la naturaleza cuyos elementos toman en préstamo los atributos de otros elementos para permitirle la salvación. La cascada del río Manchay toma los atributos de la soga para que el tío pueda huir, pero a la vez permite ser cortada de un tajo para evitar que el toro haga uso del mismo medio. La escopeta toma los atributos de una gruta y le permite escabullirse en el segundo cuento. Y en el tercero, un arbusto de mostaza lo acoge y catapulta hacia un arcoíris.

Otro animal de sus pesadillas es el perro, mejor amigo del hombre cuando es propio; mas cuando no lo es, está el Tío Lino para narrarlo. En el cuento "Desde cuando hay conejos", el perro ocasiona la pérdida de una crianza de cuyes en su marcha hacia los mercados de la ciudad. En "Diónde hay perros calatos", Tío Lino tomará venganza del atacante de un modo insólito. Nuevamente el humor se alimenta del empréstito de atributos; de los conejos a los cuyes en un caso, de la talega reversible al perro atacante en el otro.

El puma, el zorro y los cóndores, predadores que atormentan a todo granjero desfilan también por este risueño universo. En "La piedra negra" el Tío Lino logra vadear un río montado en un puma que permanecía oculto en el torrente —habiendo tomado en préstamo los atributos de una piedra—, y en el "El Foforofo" logra rescatar a su gallo de las entrañas de un zorro de un modo que seguramente causaba hilaridad ante los primeros oyentes de estos cuentos orales en esos tiempos. Los cóndores de "El canasto volador" terminan trasladando al Tío hacia su destino, y por los aires, en castigo por haberle devorado el caballo.

Tío Lino se sirve de los animales para suplir sus necesidades de modo siempre inesperado. En "Chancaca pa la chicha" las avispas le proporcionan la miel requerida por la Tía Chuspe; y los avispones son sus colaboradores en "La chancaca de ushún". Usa el hambre de "Los pavos" para llevar a estos animales a la ciudad. Gracias a un cóndor ...el Tío Lino conoció Trujillo desde los aires y un conejo le sirvió de cabalgadura tras tomar los atributos de "El macho moro".

El uso que hace el Tío Lino de los elementos de la naturaleza sorprende más aún. Atrapa al relámpago en su pieza para iluminarse "El relámpago"; esconde a sus muías en un zapallo descomunal para burlar a los chilenos "El bobo de Las Huertas"; se sirve de las luciérnagas para animar la fiesta del pueblo y hacer frente a un compromiso "Los fuegos artificiales"; ensarta semillas de higuerillas y utiliza su luz "Las velas". Es curiosa su relación con el arcoíris: lo salva en un trance difícil y le obsequia sus matices "El poncho de los siete colores"; satisface un antojo de la Tía Chuspe que desea tener cuyes de variada tonalidad "Los cuyes de todas layas".

La Tía Chuspe 'mosca' en quechua; mosca, mantiene una conducta curiosa. Demanda satisfacción a sus necesidades: chancaca para la chicha, cuyes de todos los colores en su cocina; requiere por último movilizarse a la ciudad con un repentino antojo de embarazada. Quién sabe si en secreta venganza por rol tan secundario hace comer por segunda vez a su consorte unos fréjoles mal masticados a la primera vez. ¿Quién es ella? Desde cuándo hay guatopillas insinúa una respuesta: es una mujer que en vez de cabellos porta serpientes, como la medusa de las culturas del Mediterráneo.

Manojo de cuentos pulidos seguramente en miles de bocas y oídos, en lluviosas jornadas de arrieraje, narrados y vueltos a narrar a la lumbre de los leños, trayéndonos —curiosamente— unas tramas de estructura perfectamente aristotélicas encarnadas en un lenguaje rural que florece en el lindero de las normas, a nosotros ciudadanos de las urbes gracias a la paciencia y el arte de don Andrés Zevallos, pintor por excelencia. Gracias a ello cada cuento viene acompañado de un dibujo que gráfica el momento cumbre de las acciones, o su desenlace, de modo enriquecedor y memorable.

No es nuevo el caso de las sensibilidades literarias y pictóricas que coexisten en un artista. De El Principito de Antoine de Saint-Exupéry, podremos olvidar algunos pasajes, pero jamás la imagen del mismo personaje que indefectiblemente ilustra sus ediciones. Imposible olvidar los dibujos de Federico García Lorca, ni —entre nuestros connacionales— las magníficas ilustraciones del mundo negro que nos obsequiara Antonio Gálvez Ronceros en Monólogo desde las tinieblas. En ese universo creo yo se instala don Andrés Zevallos con su breve y sustanciosa obra.

Finalizada la lectura de este libro, solo cabe pedir a los asistentes[1] que se ocupen de atajar los burros que nosotros nos vamos de largo, del brazo de Andrés Zevallos y Esteban Quiroz su editor a quienes debemos tamaña satisfacción.

Zeúz Zorrilla

Lima, 12 de agosto 2011


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[1] Texto escrito por el escritor Zein Zorrilla y leído por Alondra Quiroz Serna en la presentación de la décima edición del libro Cuentos del Tío Lino, el día 12 de agosto del 2011 en el Instituto Raúl Porras Barrenechea de la ciudad de Lima. (N. del E.).

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TAYLOR, Lewis. Gamonales y gamonales: Violencia social y política en Hualgayoc – Cajamarca, 1900 – 1930. Lluvia Editores. Colección: Manuel González Prada. Serie: Horas de lucha, N° 19. Segunda edición en Castellano: febrero 2023. ©Lewis Taylor. ©Lluvia Editores de Esteban Quiroz Cisneros, 2023. Lima 1. Perú. Impresión: Talleres de Grafimundo SAC. Lima. 294 pág. 17.2 x 24.2 cm.

“Rivalidad en riquezas, honores, mando u otro poder, inclina a Contienda, Enemistad, y Guerra: Porque la forma que utiliza un Rival para lograr su Deseo es matar, someter o repeler al otro”

Thomas Hobbes

Leviathan

“El bandolerismo, sea cual fuere el punto de vista desde donde se contemple, es una protesta, una rebeldía, una desviación o un mero recurso de subsistencia: protesta contra la injusticia del poderoso o la extorsión del fuerte... Es todavía más: la expansión de un sentimiento de libertad cerril y exuberante; un impulso de combatividad mal refrenado; un resabio de la vida inquieta y errabunda del hombre primitivo; un trasunto feudal y una ma­nifestación de ese comunismo latente que hay en el alma de todo desheredado”.

Enrique López Albújar

Los caballeros del delito

 

“Puedo cuidarme de mis enemigos, pero Dios protégeme de mis amigos”.

Dicho siciliano

AGRADECIMIENTOS

La primera edición de este libro fue publicada en inglés en 1986. Des­de la investigación hasta esta nueva edición en castellano, he acumulado muchas deudas. En primer lugar, al personal del entonces Archivo Departa­mental (ahora Regional) de Cajamarca —Flaminio Álvarez, Cecilia Barran­tes, Evelio Gaitán y Rossina Urteaga— me ofrecieron su valioso y generoso apoyo, enseñándome acerca de la organización del Archivo y la ubicación de los documentos relacionados a este trabajo.

El trabajo de investigación fue posible gracias al financiamiento de la Academia Británica. El Centro de Estudios Latinoamericanos de la Univer­sidad de Cambridge me brindó todas las facilidades para escribir este libro. María Castañeda corrigió mi castellano. Esteban Quiroz Cisneros y el equi­po técnico de Lluvia Editores hicieron la revisión de estilo y llevaron a cabo la publicación del libro con toda eficiencia. A todos ellos, mi más sincero agradecimiento. Cualquier error es responsabilidad del autor.

Cajamarca

Febrero de 2023


 

PREFACIO

Hasta la fecha el estudio de las estructuras agrarias, los movimientos campesinos y las comunidades campesinas han dominado la investigación académica de la sociedad andina en el Perú. Al igual que los sistemas de pa­rentesco, han sido analizados en profundidad, pero son relativamente pocas las investigaciones detalladas sobre el comportamiento político y las estruc­turas de poder a nivel local. Esto es válido especialmente respecto al período entre 1890 y 1930. Además, todavía faltan investigaciones históricas acerca de las múltiples variedades de bandolerismo y criminalidad en el mundo andino. Acertadamente, Aguirre y Walker observan que la primera versión de su valioso libro sobre el tema: “no generó, como nos hubiera gustado, un interés más amplio por realizar investigaciones históricas sobre los fenóme­nos del bandolerismo, el abigeato o, más ampliamente, la criminalidad. En el caso peruano, específicamente, se han publicado muy pocos trabajos sobre esos temas a lo largo de los casi 30 años desde que se publicó el libro” (2019: 14). Se podría decir lo mismo respecto a las tres décadas anteriores: a pesar de una expansión notable en investigaciones en los campos de historia y ciencias sociales que ocurrió entre 1960 y 1990, la criminalidad peruana en todas sus formas permanecía un tema ignorado. En este contexto, el departa­mento de Cajamarca continúa siendo una de las regiones menos investigadas de la sierra peruana. Igual como Aguirre y Walker, tenemos la esperanza de que este libro sea una contribución para llenar algunos de estos vacíos y esti­mular a otros a emprender investigaciones en el área.

En esta segunda edición en español se ha revisado y ampliado el texto original: a treinta y siete años de la primera edición en inglés, la estructura del libro requería una revisión y además de una puesta al día respecto a la literatura sobre el bandidaje. En el nuevo capítulo II resumo la literatura escrita en los últimos años acerca del bandolerismo, la criminalidad rural y la resistencia campesina, haciendo especial referencia a nuevos enfoques y debates entre especialistas sobre América Latina y otros continentes. El ca­pítulo tres, que analiza la estructura socioeconómica de Hualgayoc durante las últimas décadas del siglo XIX ha sido profundizado, incluyendo datos adicionales sobre la tenencia de la tierra, estructura del empleo y la economía campesina. Carlos Aguirre tuvo la gentileza de permitirme agregar datos de mi capítulo en su libro. Se ha añadido una nueva conclusión, ampliándola en consideración a la literatura publicada en los últimos años.

El presente estudio recupera una variedad de fuentes: expedientes cri­minales desde las oficinas judiciales y policiales, correspondencia del aparato gubernamental de Estado, periódicos locales y nacionales, relatos diversos de los descendientes de sus protagonistas. Cualquier estudio de bandolerismo y la política faccionaria enfrenta el problema de las fuentes. Pocos bandidos dejan informes detallados de sus motivos y hazañas. Los líderes faccionarios tienden a operar de palabra y no ponen sus instrucciones en el papel. La documentación que existe, consecuentemente, tiende a ser de tipo oficialis­ta y presenta una imagen parcial. Esta dificultad ha sido en parte superada en el presente trabajo porque los líderes faccionarios y algunos bandidos sí escribieron a las autoridades dando sus opiniones acerca de incidentes parti­culares. Estos documentos pueden, en su mayoría, encontrarse en la subserie Particulares de la colección Fondo Documental de la Prefectura del Archivo Regional de Cajamarca. Los casos criminales juzgados en la Corte de Caja- marca también contienen muchas declaraciones de fuentes no oficiales.

En un intento por contrarrestar las deficiencias de “papelito manda”, entre 1975-1976 y 1980-1982 se llevaron a cabo conversaciones con perso­nas llaucaneras y cruceñas del campo y de pueblos bambamarquinos. Segu­ramente esas contenían mucho contenido “folklórico” e incertitudes. Pero, no obstante, fueron muy útiles para estimular mi interés en el tema. Además, la historia oral sirve para ofrecer una versión alternativa a la encontrada en el “papeleo” oficial. A pesar de tales precauciones, existen, sin duda, instancias donde inadvertidamente he caído en error y aceptado como realidad a inci­dentes que podrían ser solo parcialmente verdaderos. En un estudio de esta naturaleza tales dificultades son quizás inevitables, pero, después de exami­nar a fondo todas las fuentes disponibles, estoy convencido de que la historia presentada-aquí es tan confiable, a pesar de las circunstancias.

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