Libros de Cajamarca - 1994

 

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SALAS SALAS, LUZMÁN. Vallejo y los cajamarquinos. Cajamarca, marzo, 1994. Asociación "Obispo Martínez Compañón". 60 Pág. 14.5 x 20.2 cm.

PRESENTACIÓN

El genio de Vallejo estimula nuevos hallazgos y originales descubrimientos en tomo a su vida y obra. Las pocas líneas de este libro están insufladas de tal impulso generador.

«Vallejo y los cajamarquinos» es una revelación de los hechos y circunstancias que permitieron la estrecha relación del inmortal poeta santiaguino con algunos personajes célebres de Cajamarca, durante el ciclo vital de Vallejo en Trujillo y mientras paseó su existencia en Europa, entregado a una fecunda torea de creación artística y producción intelectual.

Transcripciones, referencias y citas textuales de cartas, esquelas y comentarios incluidos en este libro evidencian la interesante vinculación, bajo diferentes motivaciones, entre el más hondo y universal de los poetas peruanos y un distinguido grupo de poetas y escritores cajamarquinos.

Las páginas de esto obra recogen y ordenan algunas infor­maciones

contenidas en varios tratados sobre la vida y personali­dad del autor de «Los heraldos negros», especialmente referidos a la vinculación con los mencionados personajes cajamarquinos. A ello se agregan breves datos inéditos rescatados de importantes fuentes fidedignas.

Tan significativa indagación pretende correr el velo que cubre y silencia la conexión fraterna de Vallejo con los cajamarquinos, contemporaneidad dentro de la cual nace y se desarrolla la invención y la plasmación estética del autor de «Trilce».

No cabe duda ya de la directa cercanía de Vallejo con Orrego, Imaña y Spelucín, fundamentalmente. Resulta elocuente al respecto, por ejemplo, lo que informa Orrego en su libro «Mi encuentro con César Vallejo»:

«Amargado por la hostilidad del ambiente trujillano que seguía exacerbándose, Vallejo se trasladó a Lima. Desde allí me escribió varias cartas en las que me informó de su propósito de publicar su primer libro «LOS HERALDOS NEGROS». Desde entonces me pidió que escribiera yo el prólogo de su segundo libro «que ya estaba en marcha en el que confío realizar algo de lo mucho que esperas de mí. Es natural que seas el padrino de la criatura, a cuyo nacimiento tanto has contribuido con tu inteligencia penetrante, inspiradora y fraternal. «Eran sus palabras textuales».

Son pasajes de impresión viviente, de comunión fraterna, de emoción recóndita y de respeto mutuo entre Vallejo y sus coetá­neos cajamarquinos.

La personalidad trascendente de Vallejo, gravitante en los hombres de su generación y de los tiempos nuevos, constituye timbre de privilegio para Cajamarca, hermosa tierra de altura, ventana abierta al sol, lecho de lluvia «güeña», acuarela de Dios en la ladera, rastro de llanque en la cuesta del dolor, magia y encanto de lar nativo, aliento telúrico de breñal andino, cuna señera de intelectualidad y magisterio, fontana de encumbrado verbo poético.

Esta obra, pues, trata de recordar los flancos existenciales del poeta, alternados entre los retazos de dicha y los avatares de su muerte cotidiana.

El autor.

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BARRANTES Zurita. Cecilia Elizabeth y URTEAGA GUERRERO. Rossina Elsa. Organizaciones femeninas en Cajamarca. Cajamarca, marzo, 1994. Asociación "Obispo Martínez Compañón". 344 Pág. 14.5 x 20.3 cm.

I. PRESENTACIÓN

Hablar de la Mujer es hablar de la mitad del mundo, es encender la mañana de los hijos remendando las ausencias, los olvidos, las privaciones; es hablar de la ternura del tiempo, del nacimiento de la hora segundo a segundo en el grito avasallador de la existencia, grito sin embargo, silenciado en las páginas ocultas de los diarios.

En ella, en la mujer de esta tierra es necesaria la otra mitad del mundo para amasar la vida, con el sabor de cuatro manos, con el aliento de esa otra boca para hacer de la familia la unidad del tiempo y del espacio.

Su vientre trasciende la distancia pequeña de la casa para amanecer en la obra de la comunidad, del barrio, de la iglesia, de la escuela, de la cancha deportiva, del centro de Trabajo, del partido político, de la organización.

 Reconocer la presencia de la mujer en todas partes, es aunarse con la otra presencia para ser y construir con ambas fuerzas: la nueva sociedad en la nueva historia que queremos construir, a fuerza de esperanzas, lágrimas y risas.

Precisamente ese reconocimiento trae este trabajo, que con delicada persistencia, nos entregan sus autoras. Con paciencia y tino han ido hurgando aquí y allá en la urdimbre de organizaciones femeninas, que nos muestran el entramado colorido de obras en diversas dimensiones, que confirman el impacto social de sus hechos en momentos diferentes.

Han desentrañado fuentes olvidadas en archivos, bibliotecas; Testimonios que hablan de la presencia de la mujer insistentemente alrededor de obras benéficas, inspiradas en el amor a Dios, con su sello de clase y del momento; de estoicas creaciones educativas, para favorecer a la mujer en estudios superiores, incidiendo en la lectura de sus propios derechos; de agrupaciones culturales, en las que la mujer expresa sus afanes de poesía; en gestos Teatrales; en melodías; en expresiones vitales a través del dominio del campo en magistrales vaivenes de acentos deportivos; en hechos de civismo para expresar el amor a la patria, más allá de los libros; en su participación política en los entretelones de los partidos, donde hay que ser muy expertos para seguir siendo íntegros; en organizaciones sociales que hablan de todo; que buscan el equilibrio en género, es decir, en nuevas, mejores y democráticas relaciones entre varones y mujeres; entre padres e hijos entre profesores y alumnos.

Usted, entrañable lector, a través de cada página irá descubriendo caminos negados a la luz, pero que, con esfuerzo, Cecilia y Rossina han rescatado para la historia. Esta investigación irá penetrando en cada uno de estos caminos con paso crítico y con puntos de vista propios; con análisis de las respectivas coyunturas y dará su opinión fácilmente como en un diálogo permanente y cuestionador; de información y reconocimiento a la labor de muchas mujeres que con aciertos y limitaciones han contribuido al desarrollo histórico de Cajamarca.

Este hermoso, solidario y casi testimonial esfuerzo de las autoras, siendo el primero de esta índole, abre generosamente las puertas a nuevas y necesarias investigaciones acerca de la participación de la mujer en Cajamarca. Ellas ofrecen documentos valiosos, muestran la organización de la mujer en más de un siglo y reivindican la acción social de las mujeres cajamarquinas en la gesta permanente de coadyuvar la hechura integral de una sociedad donde se pueda reír, sin temor de llorar más tarde; crear con las manos del hombre y de la mujer la doble dimensión del mundo; amar en democracia partiendo del hogar, de la escuela, de la comunidad; decidiendo conjuntamente el desarrollo de nuestra patria chica: Cajamarca, y de la grande: el Perú.

La Asociación Mujer Familia agradece, en la gracia del árbol y la tierra este libro, semilla que ha de germinar en otros trabajos tan valiosos y urgentes como éste.

Socorro Barrantes Zurita

Coordinadora de Asociación Mujer Familia

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